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ASHLEY KAHN, Salvado por el jazz

El teórico del jazz.

Foto: Misha Kominek

 
 

ENTREVISTA (2006)

ASHLEY KAHN Salvado por el jazz

Bucea en discos clásicos de la época dorada del jazz. Se zambulle desde todos los puntos de vista en la creación de obras maestras que marcaron a sus autores. Es Ashley Kahn, el hombre-arqueólogo que desmenuza los secretos de piedras filosofales de Miles Davis y John Coltrane. Roger Roca lo entrevistó en noviembre de 2005, coincidiendo con su visita a Barcelona para dar unas charlas sobre los maestros Coltrane y Davis organizadas por el Festival de Jazz. Escuchen las palabras de un sabio, las que también se muestran en sus fundamentales libros sobre los míticos álbumes “Kind Of Blue” y “A Love Supreme”.

¿Hay discos capaces de cambiar una vida? Para el estadounidense Ashley Kahn, no hay duda de que sí. Antes de escribir “Miles Davis y Kind Of Blue. La creación de una obra maestra” (2000; Alba, 2002) y “A Love Supreme y John Coltrane. La historia de un álbum emblemático” (2002; Alba, 2004), Kahn era mánager de giras y colaboraba en prensa (‘Rolling Stone’, ‘Mojo’, ‘The New York Times’) cuando se lo permitían sus obligaciones con Paul Simon, Cassandra Wilson o Britney Spears. Fue precisamente en ruta con Britney, durante el “Baby One More Time Tour”, cuando recibió la llamada de un editor. Había leído un artículo suyo sobre “Kind Of Blue” en ‘The New York Times’ y le proponía escribir un libro entero sobre ese disco. Seis años después, Ashley Kahn sigue viajando, pero ahora para hablar de sus libros. Ha alcanzado la que, se intuye, es su auténtica vocación: ser escritor. Esta conversación tuvo lugar antes de una charla sobre Coltrane organizada en noviembre por el Festival de Jazz de Barcelona.

“¿Que si estos discos han tenido un efecto en mi vida? ¡Pues claro! De entrada, me han sacado de la carretera; ya no soy ‘tour manager’”

“¿Que si estos discos han tenido un efecto en mi vida? ¡Pues claro! De entrada, me han sacado de la carretera; ya no soy ‘tour manager’”. Lo dice sin pudor, con esa convicción tan norteamericana de quien no tiene miedo a sonar inocente o naíf. Y en esos mismos términos justifica por qué esos discos y no otros. “En gran medida, el público ya había hecho la elección. Cuando se publicaron, esos discos se convirtieron inmediatamente en los más vendidos de sus respectivos catálogos. Eran álbumes completos, como ‘Exodus’ de Bob Marley, ‘What’s Going On’ de Marvin Gaye o ‘In The Wee Small Hours’ de Frank Sinatra, uno de los primeros álbumes-álbumes. Trabajos consistentes en tono, intención y espíritu”.

Pero en las gestaciones de “Kind Of Blue” y “A Love Supreme” Kahn encontró otra virtud: historias, materia prima para la narración. “¿Cuántos discos merecen un libro entero? No muchos. Como escritor, para conseguir una lectura interesante necesitas abrir tramas y subtramas. Casi como en una película. Pocos discos lo permiten. Están los obvios: ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ de The Beatles, ‘Born To Run’ de Bruce Springsteen, ‘Blood On The Tracks’ de Bob Dylan...”, opina este admirador de la maestría narrativa de Graham Greene. “En el terreno del jazz, los discos de Davis y Coltrane me permitían no solo hablar de música y de intérpretes legendarios, sino también de la industria, de la situación política y social. ¿Qué ocurría en 1959 y 1965 (años de publicación de “Kind Of Blue” y “A Love Supreme”, respectivamente) para que esos discos destacaran tanto? ¿Qué había en las listas de éxitos del momento?”.

 

“Kind Of Blue” y “A Love Supreme”: discos míticos que merecen libros.

 


A esas cuestiones intentó dar respuesta en ambos libros. Para conseguirlo, hizo un exhaustivo trabajo de recolección de información. Buen conocedor de las bambalinas del negocio musical, recogió datos de la industria discográfica de la época y consiguió acceso a las cintas originales de “Kind Of Blue”, en una audición que describe con detalle en el primer capítulo del libro sobre Davis y donde buscó claves para descifrar la magia del disco en los diálogos del trompetista con los músicos y los técnicos del estudio. Realizó entrevistas con testigos de excepción, con allegados de los músicos y con los protagonistas de las grabaciones que siguen vivos. Buscó además los testimonios de estrellas actuales en el jazz y fuera de él: Santana, Bono (U2), Steve Reich y Patti Smith, entre otros, relatan sus experiencias con esas grabaciones y ponen de manifiesto la influencia de esos discos en otros ámbitos de la música popular. Una enorme cantidad de información servida con orden y gancho, pero sin atisbo de espíritu crítico. En este punto, Khan está muy seguro de su elección. “No quise derrumbar ningún mito porque no me importa lo que diga nadie: si ‘Kind Of Blue’ sigue vendiendo cinco mil copias cada semana solo en Estados Unidos, ahí hay algo más que gente cambiando sus vinilos rayados por CDs: ese disco tiene vida propia, una reputación. Podría hacer lo mismo que muchos periodistas y buscar la forma de criticarlo. Pero no se trata de eso. ¿Quiénes somos nosotros para discutir lo que ha decidido la gente?”.

“Le pedí a Elvin Jones (batería de Coltrane) que escuchásemos juntos ‘A Love Supreme’. Quería aprender más cosas sobre el disco. Aceptó. Nos sentamos a escuchar el CD. ‘A Love Supreme’ dura treinta y dos minutos. Treinta y dos minutos después, Elvin no había dicho ni una palabra. Solo sonreía. Al final, se giró y me dijo: ¿Lo ves?”

Éxitos tan incontestables como el de “Kind Of Blue”, vaticina, ya no se repetirán. En su opinión, la insistencia de la industria en reeditar antiguas grabaciones responde no solo a su afán por explotar un catálogo que sigue dando beneficios. También es el reflejo de una realidad artística que, dice Kahn, no admite discusión. “No se puede comparar el jazz acústico de pequeño formato de 2005 con el de 1955 ó 1965. Ésa fue la edad de oro, y no solo por la calidad de la música, sino por las circunstancias. El jazz, en esa época, era una música muy popular y muy sexy, a juzgar por la cantidad de mujeres que iban a los conciertos. Era una manifestación cultural de vanguardia. Pero hacia el fin de los años sesenta, el rock lo reemplazó cuando supuestamente llegó a su madurez con Bob Dylan y The Beatles”.

Ashley Kahn ha dado con un filón y seguirá exhumando tesoros de esa época dorada del jazz. Su próximo libro, “The House That Trane Built. The Story Of Impulse Records”, está dedicado a la discográfica con la que Coltrane se hizo célebre en los años sesenta. Y en la enésima reedición de “Kind Of Blue” (una versión en formato Dual Disc que ha dado muchos quebraderos de cabeza a sus compradores al intentar reproducirlo en un ordenador) se incluye un DVD con un documental de media hora, “Made In Heaven”, firmado por Kahn. Lo mostró en la charla sobre el disco de Davis que dio en Barcelona el 11 de noviembre. Tres días después, daba otra bajo el título “‘A Love Supreme’: escuchar a los músicos hablar de música”. Volvió a poner un vídeo (esta vez del cuarteto de Coltrane interpretando esa obra en Francia, una grabación de culto que corre de mano en mano entre fans y que la discográfica Verve tiene previsto poner a la venta en un par de años). Pero de cómo hablar con los músicos no dijo ni media palabra. Sí lo hizo unos minutos antes en esta entrevista, con una anécdota que no está en el libro: “Le pedí a Elvin Jones (batería de Coltrane) que escuchásemos juntos ‘A Love Supreme’. Quería aprender más cosas sobre el disco. Aceptó. Nos sentamos a escuchar el CD. ‘A Love Supreme’ dura treinta y dos minutos. Treinta y dos minutos después, Elvin no había dicho ni una palabra. Solo sonreía. Al final, se giró y me dijo: ¿Lo ves?”.

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