USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
BABY DEE, Gran circo

“No me gusta la liturgia, pero intento leer escritos de religión con la mente abierta”, nos confesaba Baby Dee en 2007 en esta entrevista. Foto: Óscar García

 
 

ENTREVISTA (2007)

BABY DEE Gran circo

¿Tienes clara la diferencia entre músico e intérprete? Lee esta entrevista de Víctor Lenore –publicada en la antigua sección de Rockdelux Truco o Trato– con Baby Dee y quizá salgas de dudas. Fan de Little Richard y Will Oldham, ha cantado con Marc Almond, Little Annie, David Tibet... Su mundo es el dark cabaret, el indie neofolk, el pop de cámara... Y viene del ámbito del circo adulto. Toda una personalidad.

“Mi nombre artístico es Baby Dee. Nací en 1953 en Cleveland (Estados Unidos). Mi primer recuerdo musical fue ver a mis vecinos deshacerse de un piano. Los chicos del servicio de recogida de basuras les explicaron que sólo podían retirar cosas que cupieran en el cubo. La solución fue destrozar el piano. Los vecinos llegaron con barras y cadenas. Saltaban teclas por todos lados. Yo tenía 4 años y miraba desde la ventana. Estaba alucinado”.

“Ésa fue la única experiencia comunitaria que recuerdo haber vivido en mi barrio. Allí los irlandeses odiaban a los polacos, los italianos odiaban a la basura blanca y cada uno tenía su obsesión racista particular. Aquel día se sintieron unidos por la misión común de destrozar el piano. La diversión terminó cuando llegaron a las partes que había que serrar. Ya era mucho trabajo. Dejaron un trozo de madera con unas cuerdas colgando de un árbol. Estuvo durante meses. Un día que pasaba por allí, comencé a pulsar y descubrí que salían sonidos”.

“En los años veinte mi abuela tocaba el piano en sesiones de cine mudo. En casa cantaba himnos tradicionales como el que dice: ‘Praise the Lord and pass the ammunition’ ('reza al Señor y pasa la munición'). Intentaba mantener a mi familia 

unida. Insistía en que cantáramos juntos una vez por semana”.

“Comencé a actuar por dinero. Durante una temporada viví en la calle. Solía ir a una librería musical en el Lincoln Center de Nueva York. Allí se pueden encontrar muchas piezas cómicas raras. Pasaba horas seleccionando material que podía darme dinero. Así descubrí a Harry Ruby, un tipo que componía para Groucho Marx. Mi modo de ganar pasta era actuar en parques metida en un disfraz de oso. Tocaba el arpa. A la gente le parecía muy mono. Eso fue hacia 1975. Entonces no quería interactuar con el público. Poco a poco, me convertí en depredadora. Era capaz de sacarle un dólar a cualquiera que se cruzara conmigo”.

“Siempre he visto clara la diferencia entre un músico y un intérprete (usa la palabra inglesa performer). He sido músico toda mi vida, pero aprendí tarde a ser intérprete. Tenía 40 años. No basta con tocar disfrazada de oso. Empecé a actuar en un bar de striptease. Es una situación en la que no puedes aislarte porque estás desnuda y quieres el dinero de los clientes. Tienes que implicarlos. Para mí, ésa es la esencia de actuar, no sacar una guitarra y contar tus cosas. También fui ‘lapdancer’ con acordeón”.

 
 
BABY DEE, Gran circo

“Empecé a actuar en un bar de striptease. Es una situación en la que no puedes aislarte porque estás desnuda y quieres el dinero de los clientes. Tienes que implicarlos”. Foto: Óscar García

 

Cuando tocaste en Barcelona el pasado 25 de febrero, comentaste que tu show se compone de canciones cómicas y trágicas. Tengo la impresión de que las trágicas son la sustancia y las cómicas, una especie de guarnición para hacer el recital más llevadero. No veo problema en ganar pasta con las canciones humorísticas. En cambio, si haces dinero con las dramáticas, ésas donde estás poniendo el corazón, no acabo de sentirme bien del todo. Siempre he querido escribir música seria, pero no me considero compositora. No tenía guitarra ni escribía poemas en el colegio. La inspiración me viene muy de vez en cuando.

No había escuchado hablar de ti hasta que Will Odlham te recomendó en una entrevista... Antes de hacer tu pregunta, déjame decir que amo la música de Will Oldham.

A él también le gusta la tuya. Dice que le suena a la vez familiar y distinta a todo lo que ha escuchado. ¿Cómo lo haces? Mi música viene de un sitio lejano. Cada una de tus preguntas son mil preguntas. Cada canción viene de sitios distintos. Supongo que te refieres al nivel más profundo. Las canciones surgen de un lugar recóndito, de un yo verdadero. Aquí es donde comienzan los problemas porque parece que estoy pontificando. Ahora mismo, mientras te digo esto, me siento como un niño hablando de religión. Vivimos muy lejos de nuestras verdaderas identidades; tan lejos como los humanos y las estrellas. Es complicado llegar a escuchar la voz de tu interior. Me gustaría decir que lo he conseguido. Mi música tiene que ver con llegar allí. Tampoco hay que descartar que lo que estoy diciendo sea basura. Quizá sean sólo pensamientos de bufón. Algo sé seguro: si existe ese “yo verdadero”, no va a ser un ramo de rosas; tendrá muchas zonas oscuras, pero al menos será algo real, que no es poco. Dicho esto, cuando llegas a encontrar un destello de verdad en una canción, no es buena idea explicarlo. De hecho, apesta.

Quizá puedas poner un ejemplo... El último momento de honestidad lo tuve en una pieza nueva: “Fresh Out Of Candles”. Trata de santos. También tiene que ver con los cambios que hubo en la Iglesia Católica en los años cincuenta y sesenta. Ya sabes, lo que llevó al Concilio Vaticano II. Mi teoría es que esos cambios se adoptaron por el suicidio del actor que hacía de Superman en televisión –se refiere a George Reeves, cuyo fallecimiento, ocurrido en 1959, inspira el film “Hollywoodland” (Allen Coulter, 2006)–. Esto afectó tanto a Dios y al Papa que decidieron hacer algo al respecto. Los santos se estaban volviendo malos. “Fresh Out Of Candles” es una canción cómica y a la vez real porque tiene que ver con mi infancia. Cuando yo era niño ibas a la iglesia y te ponían velas en el cuello para bendecir la garganta. Era un ritual para evitar que los críos se ahogasen. Mientras las ponían te soltaban una especie de conjuro “mumbo jumbo”. Es algo que me marcó porque mi hermano murió ahogado. El estribillo de mi canción dice: “Basta ya de velas”. Ahora en mi vida no hay velas

Hoy llevas una camiseta estampada con la imagen de una virgen. ¿Eres religiosa? No, ni me gusta la liturgia, pero intento leer escritos de religión con la mente abierta.

¿Quiénes son tus músicos favoritos? Cuando estoy en casa nunca escucho música. Me encantan los conciertos, pero no escucho grabaciones. Lo siento. Me obsesiono con distintos estilos de música. La última adicción fuerte fue el folk caribeño: rumba, comparsa, música de santería... En una época trabajaba en el sur del Bronx y allí todo eso es muy popular. A finales de los ochenta llegué a tocar en una banda de este tipo. Allí empezó la obsesión y todavía sigue.

Háblame de alguien a quien quieras ver en directo y todavía no hayas podido. Little Richard. Lo adoro. Daría lo que fuera por verle actuar. Me da igual el estado en que se encuentre. Sería un lujo disfrutar de cualquier cosa que quiera ofrecerme, por pequeña que sea. Me está dando pena hablar de esto porque vivo en Cleveland, muy aislada; no tengo mucho contacto con músicos que me gustaría ver. Estaría bien mudarse a otra ciudad, pero en Cleveland está mi novio y otros asuntos económicos que me atan. La vida tiene estas complicaciones. Estoy un poco arrinconada, pero no es el fin del mundo. Tampoco puedo quejarme: ya sabes, hace poco compartí escenario con Marc Almond.

Eres un músico que gusta a otros músicos. Es una cosa mutua. Will Oldham es uno de los mejores. Me fascina su modo de cantar. Consigue que cada palabra llegue al oyente. Cuando le escuchas cantar, lo entiendes. También me gusta David Tibet por su sinceridad. Algunas cosas que hace son una mierda, pero siempre suena sincero. Admiro eso.

Durante una temporada trabajaste en el circo. ¿Qué aprendiste allí? Tocaba la típica música circense y alguna de mis composiciones. También hacía de actriz. Fui parte del Kamikaze Freak Show. Una de las estrellas era un enano escocés que levantaba peso con la polla. Llevaba la típica faldita de cuadros. Era un circo para adultos, claro. Una vez nos contrataron en Holanda para un “show” familiar sin saberlo. El promotor nos obligó a salir y fue una de nuestras mejores noches. La gente se lo tomó muy bien. El enano de quien te hablaba era mi novio. Tenía una personalidad extrema: podía ser muy amable o muy bestia. Un día dejó tirado al circo, justo antes de una gira de dos meses. Un pobre chico tuvo que hacer lo de la polla. A mí me tocó otro número durillo. Consistía en llenar un saco de botellas de vino o cerveza y luego machacarlas con un martillo. Me tumbaba encima del saco y me cubrían de cemento. No me contaron el truco hasta cinco minutos antes de salir a escena. Ya sabes cómo son en el circo con estas cosas: temen la antigua maldición gitana. Yo estaba aterrada antes de hacerlo por primera vez. Alguien me vio y me dijo: “Pase lo que pase, quédate quieta; basta con no moverte”. Era cierto. Fue un buen número porque el miedo es algo que se palpa y se contagia. El público siente tu miedo. Dicho esto, nunca volvería a hacer algo así.

PATTI SMITH, El compromiso

ENTREVISTA (2004)

PATTI SMITH

El compromiso

Por Ben Edmonds
LEONARD COHEN, Palabras y silencios
Por Constantino Romero
CRISTINA LLISO, Una sorpresa

ENTREVISTA (2012)

CRISTINA LLISO

Una sorpresa

Por César Estabiel
VINICIO CAPOSSELA, En Grecia

ENTREVISTA (2015)

VINICIO CAPOSSELA

En Grecia

Por Ramon Súrio
MORENTE, Buscando la hecatombe

ENTREVISTA (2010)

MORENTE

Buscando la hecatombe

Por Luis Troquel
MAIKA MAKOVSKI, El deseo y los sustitutos del amor
Por Miquel Botella
PAPERHOUSE, Romper una lanza

ENTREVISTA (1996)

PAPERHOUSE

Romper una lanza

Por Anna Ramos
THE DRUMS, Nubes de verano

ENTREVISTA (2010)

THE DRUMS

Nubes de verano

Por Ruben Pujol
SPARKLEHORSE, Dead Man Walking

ENTREVISTA (1998)

SPARKLEHORSE

Dead Man Walking

Por Gerardo Sanz
KING MIDAS SOUND, Entre tinieblas

ENTREVISTA (2010)

KING MIDAS SOUND

Entre tinieblas

Por Pablo Gil
YOUSSOU N'DOUR, El griot escarmentado
Por Nando Cruz
GREIL MARCUS, Seis minutos para el fin de la historia
Por Ruben Pujol
LOS HERMANOS CUBERO, Jota para Bill Monroe
Por Nando Cruz
FKA TWIGS, Personalidad y misterio
Por Pablo Gil
LOS PILOTOS, Distopía y euforia

ENTREVISTA (2014)

LOS PILOTOS

Distopía y euforia

Por Eduardo Guillot
ALASKA Y DINARAMA, Ménage à trois
Por Miguel Ángel Arenas
PROTOMARTYR, Descendientes de la ciudad caída
Por Xavier Gaillard
CANCER MOON, Veneno en la piel

ENTREVISTA (1995)

CANCER MOON

Veneno en la piel

Por Roberto Herreros y Blas Fernández
BEACH HOUSE, Mirar atrás, mirar adelante
Por Ramón Fernández Escobar
NUEVA VULCANO, Los mirlos negros del underground de Barcelona
Por Marta Pallarès
MARIA RODÉS, Hace lo que le da la gana
Por Ruben Pujol
LEGS McNEIL, Fijación oral

ENTREVISTA (2009)

LEGS McNEIL

Fijación oral

Por Eduardo Guillot
Arriba