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BEACH HOUSE, Tapar el sol con los dedos

Alex Scally y Victoria Legrand: el misterio revelado.

Foto: Jason Nocito

 
 

ENTREVISTA (2010)

BEACH HOUSE Tapar el sol con los dedos

Regresemos al punto exacto en que Victoria Legrand y Alex Scally editaban “Teen Dream”, un disco que aparecía en 2010 para enamorar a todo el mundo y convertir a Beach House en el nombre cool por excelencia de los últimos tiempos. Victoria Legrand y Alex Scally dejaron que el eco de los órganos, las guitarras borrosas y los teclados llenara de pop narcótico sus dos primeros discos. Pero con “Teen Dream”, el tercero, encontraron una fuerza distinta para hacer que el sonido creciese y agrandase canciones sobre los hilos que atan a las personas que se quieren y todo lo que pueden perder si ese amor se rompe. Juan Monge estaba en pijama cuando se enteró de que se adelantaba la hora de inicio de esta entrevista que ahora puedes leer aquí: la vida es así de caprichosa.

Cuando la distancia entre dos personas que apenas se conocen se acorta lo suficiente para empezar a hacer canciones juntas hay algo que solo ambas comparten, un recodo. Victoria Legrand (voz, órgano, teclados) –es sobrina del compositor Michel Legrand– y Alex Scally (guitarras, teclados, piano y voz) se hicieron amigos en apenas unos meses, durante un verano en Baltimore. Ella llevaba unas semanas en la ciudad y él había pasado allí toda su vida. Coincidieron en la banda de un amigo común el tiempo suficiente para saber que la música que querían hacer era distinta. Alex había estado grabando cosas solo, en un cuatro pistas, y entonces escuchó tocar a Victoria un teclado Yamaha recién comprado que acabó usando en las canciones que pronto harían juntos. Un año después habían grabado “Beach House” (Carpark, 2006). Fue un primer impulso por dar vida a esa mezcla de teclados, órganos y guitarras que creció con el siguiente “Devotion” (Carpark, 2008).

Pasamos nueve meses encerrados, escribiendo las canciones en casa. No hicimos otra cosa que no fuera escribir, tocar y grabar maquetas” (Victoria Legrand)

“Teen Dream” (Sub Pop-Bella Union-Nuevos Medios, 2010) es un disco distinto. Grabadas con Chris Coady en Dreamland, el estudio que el productor tiene en una iglesia reconvertida en Woodstock, al norte del estado de Nueva York, estas diez canciones –para las que han encargado un vídeo por cada corte a artistas de Baltimore como Kari Altmann (“10 Mile Stereo”), Matt Amato (“Real Love”) o Allen Cordell (“Walk In The Park”), además del que ha hecho la propia Victoria para “Silver Soul”– enseñan un color distinto de Beach House. Todo en ellas se mueve más rápido.

Victoria y Alex llevan media hora esperándome en el hall de un hotel en el corazón de Argüelles, en Madrid. Alguien me ha llamado para adelantar esta entrevista cuando todavía estaba en pijama. Es lo primero que les digo, después de disculparme. “¡Tenías que haber venido en pijama!”, suelta Victoria. Ella y Alex apenas han dormido, pero son tan amables conmigo como entre ellos. Sus respuestas desprenden un calor y una simpatía difíciles de transcribir. En un momento dado, Alex se levanta, abre su portátil, conecta unos cascos y me los pasa. Es el boceto de una canción nueva. Suenan ritmos pegados a teclados que giran como movidos por imanes.

Hace una semana que me pasaron el disco y no he podido dejar de escucharlo. (Alex): Vaya, eso es genial. (Victoria): ¿Sí? ¿Y no te ha parecido muy deprimente?

No, todo lo contrario. (Victoria): Ah.

Eso sí, creo que las canciones están llenas de recuerdos. Son muy nostálgicas. (Victoria): Lo son.

También más intensas. (Victoria): Eso pensamos nosotros. La verdad es que nunca... (Victoria se traba y Alex termina su frase): Nunca habíamos estado tan cerca de grabar el disco que teníamos en la cabeza. (Victoria): Bueno, de hecho, el álbum es tal y como lo habíamos imaginado.

 
BEACH HOUSE, Tapar el sol con los dedos

En la Plaça Reial de Barcelona.

Foto: Inma Varandela

 

¿Y qué hizo que os acercarais tanto a ese disco imaginario perfecto en “Teen Dream”? (Alex): Pasamos nueve meses encerrados, escribiendo las canciones en casa. No hicimos otra cosa que no fuera escribir, tocar y grabar maquetas. (Victoria): Fue un estado mental, una forma de hacer las canciones a la que nos hemos ido acercando con cada disco. (Alex se dirige a Victoria): Creo que es la forma en que deberíamos trabajar de ahora en adelante. (Victoria le contesta): ¿Sí? ¿Tú crees? (Alex): Quiero decir que siempre deberíamos grabar maquetas tan trabajadas. Eso ayuda a capturar ideas que se nos ocurren al tocar y que se pueden perder, que desaparecen si no las grabas pronto.

Renunciasteis a muchas cosas durante esos meses, ¿verdad? (Victoria): Estábamos tan concentrados en las canciones que no podíamos pensar en nada más. No había tiempo ni fuerzas para ninguna otra cosa. Y, sí, tuvimos que dejar parte de nuestras vidas atrás. Hay tanto en este disco. Le hemos dado muchísimo, ¿sabes? Es más que música. Es algo que va más allá de nosotros. Por eso quisimos que cada tema tuviera un vídeo, que otras personas se metieran en las canciones y las estiraran. (Alex): Por eso las maquetas de las canciones fueron tan importantes. Porque las necesitábamos, teníamos que dárselas a la gente que iba a grabar los vídeos y era obligado que fueran tan parecidas a las versiones finales como fuera posible.

Estábamos tan concentrados en las canciones que no podíamos pensar en nada más. No había tiempo ni fuerzas para ninguna otra cosa. Y, sí, tuvimos que dejar parte de nuestras vidas atrás. Hay tanto en este disco. Le hemos dado muchísimo, ¿sabes? Es más que música. Es algo que va más allá de nosotros (Victoria Legrand)

Supongo que cada artista tuvo libertad para filmar lo que quiso, ¿no? (Alex): Claro. Lo único que le dimos a cada uno fue una maqueta de la canción para la que iba a grabar el vídeo y el dinero para hacerlo. (Victoria): Los vídeos son todos muy distintos. Algunos son muy sensuales, otros no tanto...

Habéis dicho algo sobre estirar las canciones. El sonido del disco me parece mucho más ancho, más espacioso, que el de “Devotion”. Es más detallista, más nítido. (Alex): Sí. Eso tiene que ver con que sabíamos cómo queríamos que sonase. Lo teníamos muy claro. (Victoria): Cuando llegamos al estudio teníamos una idea muy definida del aspecto de las canciones. (Alex): Sí, y luego estábamos allí, con todos esos micrófonos y esa mesa de sonido tan grande...

¿No creéis que tener una idea tan clara sobre cómo deben sonar las canciones antes de grabarlas puede matar su esencia, convertirlas en algo artificial? (Alex): ¿Te refieres a que eso puede acabar con la magia de las canciones?

Más o menos, sí. (Alex): Es que esa magia estaba dentro de las cosas que habíamos grabado en maqueta. Solo tuvimos que conservarla. (Victoria): Si tuvimos esa claridad, ese impulso para hacer las canciones, fue precisamente porque esa magia había crecido. Es lo que decía antes sobre un estado mental. Todavía estamos en ese estado y lo único que espero es que sigamos ahí.

¿Y cómo surgió ese estado? ¿Cuáles fueron las primeras canciones del disco que hicisteis? (Alex): Fue una noche que pasamos en vela, tocando. Todo empezó aquella noche. Habíamos vuelto de gira y yo había escrito la melodía de “Used To Be” y se la había dado a Victoria. Esa fue la primera canción que hicimos para el disco. (Victoria): Después vino “Better Times”. Alex también me pasó “Take Care” y a mí se me ocurrió la línea de teclado de “Lover Of Mine” en un concierto.

 
BEACH HOUSE, Tapar el sol con los dedos

En BCN, para actuar en el Primavera Club 2009.

Foto: Inma Varandela

 

Las letras de estas diez canciones parecen escritas hacia fuera, para los demás. Las de “Devotion” eran más herméticas. (Victoria): Aquellas canciones eran como epitafios, hablaban de cosas que ya no existían, cosas que estaban acabadas. Eran letras que no estaban tan en contacto con el presente. “Teen Dream” es un disco mucho más abierto, que invita a pasar, a entrar dentro de las canciones. Queremos que la gente lo haga suyo. Para eso hacemos música.

No queríamos limitar el poder del disco a un nivel emocional, lleno de imágenes, con toda la nostalgia o los sentimientos que pueden despertar las canciones. Queremos que las sensaciones afecten al cuerpo, que sean más inmediatas, más intensas. Que se pueda sentir el ritmo. Hay mucha pasión dentro” (Victoria Legrand)

Esa sensación también tiene que ver con cómo el sonido del disco se agranda, cómo se dilata. (Victoria): Claro, es que son cosas que van de la mano. Las letras y el sonido forman parte de lo mismo, son dos partes que se necesitan la una a la otra. Y en este disco existe una relación especial entre el sonido y lo que cantamos. Es algo que está ahí, desde el título: “Teen Dream”. Es ligero, dulce, etéreo. Pero muy fuerte. (Alex): Es un disco que está hecho para tocar a quien lo escucha. (Victoria): Es salvaje, muy físico. No queríamos limitar el poder del disco a un nivel emocional, lleno de imágenes, con toda la nostalgia o los sentimientos que pueden despertar las canciones. Queremos que las sensaciones afecten al cuerpo, que sean más inmediatas, más intensas. Que se pueda sentir el ritmo. Hay mucha pasión dentro.

¿Escribís juntos las letras? (Alex): No, yo no hago letras. (Victoria): Las escribo todas yo. Bueno, la música me las chiva.

Victoria, has vivido varios años en París y la familia de tu padre es francesa. ¿Has pensado en hacer canciones en francés? (Victoria): Por ahora no. Estoy esperando el momento. Me da un poco de miedo, muchas de las bandas que cantan en francés suenan bastante postizas y no quiero sonar así.

¿Cómo trabajáis los ritmos de las canciones? (Victoria): No usamos cajas de ritmos, sino ritmos que vienen con los teclados o los órganos que tocamos. Como los ritmos predeterminados de bossa nova o villancicos que tienen esos teclados de juguete. Hemos usado esos ritmos desde el principio. Fundimos esos ritmos con baterías y percusiones reales. (Alex): Esa mezcla de órganos y baterías está grabada en cinta; lo que le da ese efecto es la compresión. En “Teen Dream” Dan Franz y Graham Hill han tocado las baterías que suenan en las canciones. (Victoria): El ritmo es mucho más poderoso en este disco. Algunas canciones incluso se pueden bailar.

¿Bailasteis mucho los dos al hacerlas y tocarlas? (Alex, entre risas): Nos retorcimos. Nos gusta retorcernos. (Victoria): Bueno, nos movimos bastante.

¿A qué os dedicabais antes de Beach House? (Victoria): Yo era camarera en un bar. (Alex): Yo era carpintero. Trabajaba con mi padre, que todavía lo es.

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