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BENJAMIN BIOLAY, Confidencial

BB y su disco total.

Foto: Alfredo Arias

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 279)

BENJAMIN BIOLAY Confidencial

Por Pablo Gil

Señalado desde hacía tiempo como el mayor talento del pop francés, el prolífico compositor, arreglista, productor y actor firmó en 2009 un ambicioso disco doble que grabó prácticamente solo durante medio año y en el que retrató con melancolía todo lo que perdió o había sido incapaz de retener. “La superbe” supuso su definitiva consagración. En el Rockdelux 279 (diciembre 2009) fue portada de la revista. Pablo Gil departió con él y el resultado fue esta larga entrevista que ahora puedes leer aquí.

Más que una sucesión de canciones, “La superbe” (Naïve, 2009) es un fluir irrefrenable, una corriente de música libre que deja sin aliento. A sus 36 años, Benjamin Biolay ha hecho el disco total que perseguía desde hace un lustro... desde hace una década, en realidad. Desde que era niño, probablemente. Es su quinto álbum de estudio en solitario –sexto si consideramos “Home” (Virgin-EMI, 2004), la entente cordial con la que entonces era su esposa, Chiara Mastroianni–, y en él desafía estilos, ideas preconcebidas y hasta los cánones del buen gusto. O lo que es lo mismo, pop retromoderno y ensoñador, despojado de todo complejo, escrito con cien mil versos en claroscuro y elevado hacia el cielo como una catedral gótica construida por sintetizadores y guitarras y vientos y programaciones y pianos y una orquesta completa de cuerdas.

Un 30 de septiembre en su hotel de Madrid, el esteticista chico prodigio del pop francés parecía todo lo que se supone que no es: un hombre desaliñado y con falta de sueño, humilde, de frases sencillas y con una sólida conciencia política de izquierdas. Curiosamente, de un golpe recordaba a Benicio del Toro, el novio que tenía la Mastroianni antes de conocerle, allá por 2002, cuando Biolay era la joven reencarnación de Gainsbourg en los ojos anhelantes de una nación que goza con los héroes bohemios.

"Este disco trata sobre perder cosas, sobre perder personas, sobre rupturas, pero no necesariamente amorosas; también sobre dejar una ciudad para siempre... Y esa es la idea, pero no bajo un prisma de tristeza, sino de melancolía"

Este disco tiene una historia interna, ¿no es así? Trata sobre perder cosas, sobre perder personas, sobre rupturas, pero no necesariamente amorosas; también sobre dejar una ciudad para siempre, por ejemplo. Yo me he mudado muchas veces a lo largo de mi vida. Nací en una ciudad pequeña, luego viví en Lyon, luego en París, y he dejado atrás muchas otras cosas, también personas, familiares, chicas... Y esa es la idea, pero no bajo un prisma de tristeza, sino de melancolía.

¿Cómo encontraste ese tema? Surge de lo más profundo de mí. Porque es mi música. Cuando escribo para otras personas puedo cantar sobre lo que sea, puedo inventar un tema o un ambiente o personajes, e incluso, por qué no, hacer temas sociales o políticos, pero cuando se trata de mí, soy como un pintor, voy a mi estudio y no sé lo que va a suceder ni cómo. Los sonidos me recuerdan palabras y eso no se puede controlar.

El resultado es un disco muy grande y ambicioso. Sí, pero honestamente tengo que decir que en ningún momento pensé en hacer un disco doble tan complicado y con tanta instrumentación, ni intentaba demostrar a nadie de lo que era capaz ni bla bla. Sé que es un disco que tiene demasiado, pero de verdad que no pude quitar más canciones, realmente necesitaba dejar estas veintidós... Yo nunca pensé en hacer un álbum doble porque eso supone el doble de trabajo (sonríe).

Pero llegarías al estudio con algunas ideas concretas... No, no, no, incluso hubo un momento, cuando llevaba unos veinte días, que empecé a preguntarme qué es lo que quería hacer realmente. Sentía que estaba lleno de música y que quería intentar todo lo que se me ocurriera, desarrollar cualquier idea por muy inútil que pudiera parecer. Fue un largo viaje y por eso han quedado muchos accidentes y sorpresas felices.

“La superbe” recuerda por su ambición y complejidad a “À l’origine” (Virgin-EMI, 2005), pero como un reverso luminoso, disfrutando de esa inmersión. Cuando hice aquel disco yo no estaba preparado. Sabía lo que quería, pero solo lo logré en algunas partes. Ahora me he sentido más cómodo intentando hacer algo tan ambicioso y que, al mismo tiempo, fuera fácil de escuchar, porque las cosas más ambiciosas nunca deben dejar de ser disfrutables por cualquiera. Si no, no tienen sentido. En mi propio trabajo anterior, hay canciones muy extrañas que algunas personas han considerado excelentes, pero que yo hoy entiendo que son demasiado intelectuales. Volviendo a la comparación, “À l’origine” era un disco ansioso y enfadado, mientras que en “La superbe” me he encontrado en paz: las letras solo tratan de mí, no intento buscar enemigos en cada situación.

 
BENJAMIN BIOLAY, Confidencial

Rockdelux 279 (Diciembre 2009)

Foto: Alfredo Arias

Diseño: Nacho Antolín

 

Algunas personas podrían decir que sacar un disco doble justo cuando has cambiado de sello y en estos tiempos es un suicidio comercial... Sí, lo sé, pero yo nunca he pensado en términos comerciales. Que suceda lo que tenga que suceder. Me gusta tanto la música que me da lo mismo, la hago desde que era niño y, de hecho, es lo único en mi vida que no he dejado atrás. Abandoné el fútbol, abandoné los estudios y abandoné a las personas, pero nunca abandoné la música.

Grabaste en Bruselas, ¿verdad? He hecho la mayoría de mis discos allí. Es por el estudio, que es un lugar que me encanta, con muchísimo equipo “vintage” y un ambiente muy especial.

Es curioso que, para hacer una música sofisticada, busques instrumentos antiguos y una grabación analógica... A mí me encantan los cacharros sofisticados y los inventos locos, pero me gusta poder tocar las cosas, no los “plugin” digitales. Se pueden hacer las canciones más modernas con equipo antiguo, con un buen “delay”, por ejemplo, o un “reverb”.

Tocaste prácticamente todos los instrumentos, y se trata de canciones con muchas capas y elementos. Parece necesario tener una idea muy clara en todo momento de lo que se busca, ¿no? Sí, es como pintar, es exactamente el mismo proceso. Parto de una visión muy definida y entonces voy añadiendo, quitando o retocando colores... A veces puede ser gigante y otras, mínima.

"A mí me encantan Public Enemy, pero soy incapaz de hacer algo como Chuck D. Me encanta el tipo de escritura del hip hop... También me gusta mucho el “flow” de gente como Mike Skinner de The Streets y 3D de Massive Attack"

¿Cómo decides el tono de cada composición? Yo no compongo a la antigua, con la guitarra y después yendo al estudio. En mi caso todo sucede en el estudio. A veces parto de un “bit” de una caja de ritmos y a eso le voy sumando primero un teclado, luego otra cosa. Es el proceso el que hace la canción, ¡por eso paso tanto tiempo en el estudio! En este álbum han sido seis meses. Los estudios me encantan, pero es demasiado tiempo, al final terminas engordando, sentado todo el día (sonríe).

Esta forma de crear la canción como un proceso, ¿explica que el sonido sea tan importante? Es así de claro: si la canción no es lo suficientemente buena, yo no puedo escribirle una letra. Crear una canción es un proceso de hacer y rehacer, y si siento que una sola parte es una mierda, ni me molesto en escribirle una letra y una melodía. Eso me ha pasado siempre.

¿Cuál es tu mejor habilidad como compositor? Si tengo una cualidad, sería la de conectar instrumentos o sonidos aparentemente diferentes. No soy un buen guitarrista ni un virtuoso, pero me siento libre en el estudio y no tengo miedo de los instrumentos ni de tocarlos mal frente a otras personas, eso me da igual.

¿Escribes las letras como la música? No, no, yo puedo improvisar la música, pero no puedo improvisar una letra, no soy un MC (ríe). Necesito tomarme mi tiempo para crear los versos.

¿Cómo has cambiado en la forma de escribir letras? He cambiado bastante porque ya nunca lo hago por separado; necesito un gran sonido, un pie musical que me lleve a escribir la letra apropiada. Ahora es algo más automático.

Comentabas que no eres un MC. En tu música siempre ha habido una obvia influencia del hip hop... Sí, desde luego, pero lo hago un poco a mi manera. A mí me encantan Public Enemy, pero soy incapaz de hacer algo como Chuck D, soy demasiado malo (ríe). Me encanta el tipo de escritura del hip hop, las rimas interiores... También me gusta mucho el “flow” de gente como Mike Skinner de The Streets y 3D de Massive Attack, y es algo a lo que puedo aspirar a acercarme.

Y muchos de tus ritmos son “breakbeats”... El origen de todas mis canciones, la primera pista, casi siempre es un “beat” de hip hop hecho con el ordenador. Yo escucho hip hop desde que era un chaval; en el barrio en el que vivía todo el mundo lo hacía, y yo, además, también oía pop y rock, claro, pero el hip hop es como la banda sonora de mi infancia y todavía lo adoro profundamente. Y sigo sintiendo interés por los nuevos artistas que salen, que no es algo que me ocurra precisamente con el pop inglés.

"Padam" (clip dirigido por M/M, 2010): el actor Micha Lescot interpreta cómicamente a Benjamin Biolay.

¿No descubres nuevos grupos de pop? Bueno, a veces sí. Si escucho una canción que me encanta, me intereso por saber algo sobre quién la hizo. Por ejemplo, cuando salieron Arctic Monkeys me encantaron y cada vez que sacan un disco lo intento escuchar, pero no voy corriendo a la tienda a comprarlo el primer día.

¿Escuchas habitualmente pop francés? ¡No! Qué va.

¿Entonces no nos puedes recomendar ni una sola banda francesa? Ah, bueno, en ese caso mi respuesta es muy sencilla, estoy seguro de que los conocéis. Son Phoenix. No hay más. Han hecho un disco fantástico y son geniales sobre el escenario... ¡Ellos sí te hacen sentir orgulloso!

Es curioso que no escuches pop de tu país cuando has debido participar, como productor, arreglista, músico o compositor, en unos cincuenta discos. Quizá sea porque el pop es algo demasiado cercano a mi música y prefiero escuchar cosas que están alejadas de mis aptitudes y de mi voz.

De todos los artistas con los que has trabajado, ¿cuál ha sido el que más te ha interesado o impresionado? Mi colaboración favorita ha sido con Keren Ann –en sus tres primeros discos–. Éramos como un grupo, yo no me limitaba a ser el compositor o el productor; el trabajo con ella fue muy intenso, a veces duro, pero viví grandes momentos de creatividad. De todos modos, debo decir que casi todo lo que he hecho lo he disfrutado mucho y que nunca me he embarcado en un proyecto que fuera simplemente trabajo.

"No me gusta nada Sarkozy. Solo va a peor y a peor, y le está haciendo mucho a daño a Francia. Nunca he sido un patriota ni nada parecido, esas cosas me dan igual, pero este tío está haciendo que me avergüence de ser francés"

También debe ser especial tu colaboración con tu hermana (Coralie Clément: ha producido y compuesto sus tres álbumes) ¡Sí, desde luego! Sobre todo porque nunca compongo pensando en ella, compongo una canción con un personaje, y entonces le pido a ella que lo interprete... Yo prefiero crear personajes, me parece más interesante. En todo caso, son discos de ella, no de los dos. El productor nunca es el dueño de las canciones, es algo que tienes que aceptar como punto de partida cuando produces; debes tener una actitud generosa: ayudar a alguien y luego dejarle ir.

También hiciste los arreglos de cuerdas en el último disco de Carla Bruni, “Comme si de rien n’était” (2008). ¿Cómo fue trabajar con ella? Muy raro. Empezamos cuando era una cantautora y modelo, pero terminamos cuando ya estaba casada con el menda. Al final de las sesiones había guardaespaldas en el estudio (sonríe), era algo de locos... absolutamente demencial.

No tienes una buena opinión de Sarkozy, ¿verdad? No, no me gusta nada. Solo va a peor y a peor, y le está haciendo mucho a daño a Francia. Nunca he sido un patriota ni nada parecido, esas cosas me dan igual, pero este tío está haciendo que me avergüence de ser francés y que incluso desee vivir lejos de mi país.

En Francia se ha aprobado este año la polémica ley Hadopi que sanciona el intercambio de ficheros en las redes p2p en internet. ¿Cuál es tu opinión al respecto? Estoy en contra, desde luego, cualquier tipo de represión me parece mal, una vergüenza... ¡Que le jodan a esa ley, es una mierda! Es demasiado tarde para una reacción así. Esto es cultura, es arte, es un pasatiempo, es placer, y hacen todas esas leyes represivas que no van a la raíz del problema. La gran broma es que el artista es quien menos le importa a nadie: mi problema es que mi compañía discográfica no es capaz de proteger mi trabajo. Ellos se quedan el noventa por ciento y yo el diez: es a mí a quien tienen que ayudar (ríe). Si yo tuviera que poner un pleito contra alguien, sería contra mi compañía. Esa es la verdad.

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