La edad lo había hecho más tosco, sin duda. Como enfurruñado con el mundo. Compartir mesa y mantel en una ocasión y un par de conversaciones en su casa de Londres no fue suficiente para romper la taciturna actitud de esta vieja gloria idolatrada por los entendidos, aunque ninguneada por el gran público.
Bert Jansch murió el 5 de octubre a los 67, después de luchar dos años contra el cáncer. Fue, ante todo, un guitarrista innovador e influyente. Una referencia al frente de PENTANGLE y el vínculo pop con el que contó el revival del folk británico. Consiguió la fama con el grupo que lideró junto a John Renbourn –otro renovador de las seis cuerdas– y Jacqui McShee, pero cultivó una prolífica carrera (nada menos que veintitrés álbumes) labrada de aciertos y desencuentros con el éxito. La noticia de su deceso es tan incisiva y categórica como su canción sobre los tormentos juveniles, “Needle Of Death”: la aguja de la muerte se ha clavado en la conciencia de todos quienes lo admirábamos.
La triste noticia podría haber pasado desapercibida sin la aparición de “The Black Swan” (2006), un trabajo que lo devolvió a la actualidad dando la razón a aquellos que habían visto en él a un visionario del folk. De Jimmy Page a Neil Young –“es el Jimi Hendrix de la guitarra acústica”, dijo este último–, pasando por Johnny Marr, Bernard Butler y Hope Sandoval. Incluso Pete Doherty, quien tocó con él en directo, y Beth Orton, quien participó en su magnífico último trabajo.
Su voz dulce y profunda no perdió un ápice de magnetismo con los años. Lo pudimos comprobar en su actuación en 2007 en el Centre de Cultura Contemporània (CCCB) de Barcelona, el mismo año que reunió a Pentangle para una última actuación con la formación original.
Jansch debutó en 1965 con un disco homónimo, en el que versionaba el “Angi” (1962) de su maestro Davey Graham. Tanto él como Renbourn siempre reconocieron la impronta de un Graham que blandió el mensaje del revival folk (con cariz barroco) entrelazado con estilos ajenos a las tradiciones británicas. Poco después colaboró con Renbourn en “Bert And John” (1966), una de las obras maestras de la historia de la música inglesa; y una de las primeras y más excitantes muestras del fingerpicking británico.
Su carrera posterior, con Pentangle o en solitario, dibujaron a un artista de extraordinario calado emocional y formal. Suyo es el mérito de haber mantenido viva la llama del revival folk. Fue una rareza, un músico que realmente merecía ser considerado una leyenda. Un compositor reflexivo y un guitarrista tan imaginativo como técnico. Admirado y envidiado, a pesar de mantenerse siempre en un discreto segundo plano. ![]()























