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BIGOTT, Al natural

¿Es Borja Laudo un bohemio con sentido del humor?

Foto: Colectivo Anguila

 
 

ENTREVISTA (2010)

BIGOTT Al natural

Apenas un año después de entregar su “Fin” (2009), Bigott regresó con un nuevo trabajo más intenso, más melódico y más armonioso que su predecesor, “This Is The Beginning Of A Beautiful Friendship” (2010). Nada había variado en él: seguía siendo ese extraño autor de voz cambiante y letras estrambóticas, juguetón, desaliñado y esquivo a la hora de hablar. Julio A. Cuenca compartió mesa, mantel y grabadora con Borja Laudo días antes de que el disco, su cuarto álbum, viese la luz. Y nos lo explicó así, con momentos repartidos entre el abuelo Grga de “Gato negro, gato blanco” y el insigne Paco Loco.

En apenas unos días (el 12 de abril) saldrá el cuarto disco del zaragozano Borja Laudo, su segundo trabajo para Grabaciones en el Mar, “This Is The Beginning Of A Beautiful Friendship”. De la mano de Pedro Vizcaíno, capo del sello maño, sentados en torno a una mesa en casa del propio Bigott y de Clarín (Clara Carnicer), y después de una comida magnífica, de reír y charlar de esto y aquello, comenzamos a hablar sobre este nuevo álbum. A él no le gustan las entrevistas ni la promoción (cosa que se deja ver a lo largo de sus anteriores discos), si bien esta vez pinta distinto. “Ojalá todas las pudiera hacer así, comiendo y hablando tranquilamente de música, pero eso es muy difícil; por eso suelo hacerlas por mail. No soy muy amigo de entrevistas, aunque sí de conversaciones”. Este es el principio, como el título de un disco al que no hay que buscarle ninguna connotación extraña ni relación con el anterior, “Fin” (Grabaciones en el Mar, 2009). “Ni siquiera tiene que ver con la famosa frase de ‘Casablanca’. El guiño es hacia otra película, ‘Gato negro, gato blanco’ de Kusturica: cuando sale el abuelo Grga diciéndolo, me hace más gracia que Humphrey”.

“Igual hace diez años que no leo a Rimbaud, así que cómo me voy a inspirar ahora en él. Veo la televisión como la gente normal, no soy un bicho raro. A algunos se les puede caer el mito, pero no soy ningún intelectual que lee poesía en italiano o que se pasa el día filosofando. Intento ser feliz de la manera más sencilla posible. Me hacen gracia quienes intentan buscar significados ocultos en mis letras”

Y es que, con respecto a Bigott, quizá por su lado esquivo o por su sentido del humor, hay muchos que se empeñan en apreciar en él cosas que no tienen que ver con su persona, como si fuera un bohemio, un poeta que leyera a los clásicos o incluso se vistiera con un traje de novio leyendo “La Divina Comedia” (anécdota real). “Igual hace diez años que no leo a Rimbaud, así que cómo me voy a inspirar ahora en él. Veo la televisión como la gente normal, no soy un bicho raro. A algunos se les puede caer el mito, pero no soy ningún intelectual que lee poesía en italiano o que se pasa el día filosofando. Intento ser feliz de la manera más sencilla posible. Me hacen gracia quienes intentan buscar significados ocultos en mis letras. Sergio Algora me contó una anécdota sobre un tipo que se aproximó a un cantante y le bombardeó a preguntas sobre sus letras; el cantante le dijo: ‘Deja de escucharme y dedícate a follar más’. Hay gente que busca héroes en cualquier cosa y en realidad no disfruta de las canciones, sino que las analiza buscando cosas raras. Intento no hacer mucho caso de esas personas; aunque también ocurre lo contrario: hay quienes se decepcionan después de encontrar un significado banal en algo que ellos creían interesante. Y en cuanto a mis influencias, pues es que no las sé ni yo, son un batiburrillo de cosas que van viniendo. Es más, te diría que incluso han salido un par de temas escuchando un disco de Julio Iglesias”.

Volviendo al álbum, de nuevo nos encontramos a ese Bigott inspirado que navega como pez en el agua entre el folk íntimo de “Not Drunk Today”, las melodías vivaces de “Sparkle Motion”, la épica de “Dead Mum Walking”, el aire flamenco de “Pachanga” y las armonías vocales de “The Jingle”. “No me gusta que todo sea igual. Un disco tiene que ser muy bueno para que, siendo todo lineal, no acabe por aburrir. Si intentamos que sea así, sin cambios bruscos, paranoias o rarezas, después de dos canciones termino cansándome y pensando que no le va a gustar a nadie, así que cambiamos. Está bien meter cosas alegres porque me suelen decir que tengo un aire triste, y una canción como la de las palmas da un poco de humor. Pedro se la mandó a The Ruby Suns y dijeron que les había encantado. Este disco lo veo en un camino de ascenso, poco a poco subiendo posiciones. En general, ‘Fin’ gustó bastante, y mira que era algo muy sencillo. Yo me dejo llevar un poco por lo que va saliendo, no suelo escuchar lo anterior, así que no sé si hay o no una progresión con respecto a los anteriores”.

 
BIGOTT, Al natural

“Lo de grabar y dedicarme a esto es cosa de Sergio Algora. Después de su desaparición, se me apareció un día y me dijo: ‘Bigott, ponte las pilas y empieza a grabar que el siguiente eres tú’”.

Foto: Clara Carnicer

 

Este Bigott tan natural y tan pegado a la sonrisa que no para de bromear es el primero en reírse de sí mismo. No hay más que escuchar “I’m Little Retarded”, una canción del nuevo álbum en la que abiertamente habla de él. “La mayoría de las letras suelen hablar sobre mí y esa es un buen ejemplo. Lo único que en lugar de ‘little’ tenía que haber sido ‘big retarded’, ja ja. Suelen estar cantadas en ese idioma propio que tengo y que a veces no se llega a entender porque me invento alguna palabra. Además, la gente piensa que canto raro porque lo hago de broma, pero es que me sale así y, para lo que hacemos, da mucho juego. No me suelo esconder ni intentar parecer otra cosa; soy así, no me gusta ir de nada, ni de interesante ni de listo. Así me va. Para mí esto no es un trabajo; en el momento en que se convierta en uno, lo dejo. No trabajo de día, voy a trabajar de noche”. Y ese “no trabajo” lo realiza en un estudio rodeado de cuadros, discos y dibujos donde además pintan tanto él como Clarín. “Lo de grabar y dedicarme a esto es cosa de Algora. Después de su desaparición, como dicen ahora, se me apareció un día y me dijo: ‘Bigott, ponte las pilas y empieza a grabar que el siguiente eres tú’. Mi método es muy sencillo, utilizo una grabadora como esa que llevas tú. Cuando tengo algo en la cabeza, pues lo grabo, y así van saliendo las cosas. La otra noche salí al Bacharach –un bar zaragozano– y volví con un buen pedo y una canción buenísima en la cabeza. Subí corriendo la escalera para llegar a casa y me puse a grabarla todo acelerado, casi jadeando. Al día siguiente empecé a escucharla y no se entendía nada, parecía una cacofonía. A veces suele pasar eso, y otras son las palabras las que vienen a mí, se abre un embudo en mi cabeza y hacia allí que van. Hacer canciones me parece algo sencillo; de lo contrario no haría tantas. Como no tengo ningún tipo de idea previa ni de prioridad de hacer tal o cual cosa, me dejo llevar, se abre una puerta ahí dentro y van saliendo. El día que pierda esta capacidad, me dedicaré a otra cosa. No soy de los que pulen las letras, cambian palabras y demás; hay que hacerlo lo más natural posible. Y creo que eso se nota luego en los discos: cuando es demasiado trabajado y complejo, o es muy bueno o se pierde. Como no soy bueno, me tengo que apañar con este método”.

“Tocar es lo que más me apetece hacer y me viene muy bien para desconectar. No suelo beber cuando salimos, igual que cuando vamos a grabar, que madrugo y hasta me acuesto pronto; así que es como mi pequeño balneario. Es poco rock’n’roll, pero es que el resto del año me resarzo”

El siguiente paso, una vez recopiladas esas ideas, es bajarse al estudio que Paco Loco tiene en Cádiz. “Las canciones de este disco se grabaron en julio. Lo que no entiendo es cómo la gente baja a grabar allí en invierno, cuando no se puede ir a la playa o a bañarse. Supongo que estarán encerrados en el estudio puliendo cada detalle encima de Paco diciéndole: ‘Sube aquello, baja esto’. Yo ni entro; qué le voy a decir a él si es un genio... Hay que dejarle hacer, sobre todo cuando se ha involucrado tanto y le ha dedicado tanto tiempo y cariño. Cualquier cosa que le dijera sería para mal. Siempre he odiado eso de ‘esta canción me gustaría que sonara como tal’, porque te crea un estrés de que tiene que sonar así o asá. Suenas como suenas y ya está, tienes que intentar sacar tu sonido, no el sonido de otro que líe a un tío para buscar algo que no eres. Eso es auténtico”. De ahí que le dé vía libre a Paco para hacer y deshacer absolutamente todo. “Él lo arregla de maravilla, tiene muy buen gusto para meter cosas en cada sitio. Durante las mezclas suelo estar en la piscina, y de vez en cuando me llama para escuchar algo, a lo que siempre me toca decir que me encanta. Qué le voy a decir a un tipo que lleva toda su vida haciendo esto y tan bien”. Esa conjunción ha acabado arrastrando a los gaditanos a tocar con Bigott allí donde surjan los directos. “Están encantados, lo hacen por gusto y se dan unas palizas enormes en tren, autobús o lo que sea. Tienen una pasión enorme por tocar y se convencen ellos solos para venir; tienen la mayor parte de las acciones de Bigott, así que es normal. Ahora, lo que hacemos para ensayar es conectarnos por el Skype. No soy muy de tecnología porque no tengo ni móvil y apenas uso el ordenador, pero me lo ponen y está guay, casi parece real. Tocar es lo que más me apetece hacer y me viene muy bien para desconectar. No suelo beber cuando salimos, igual que cuando vamos a grabar, que madrugo y hasta me acuesto pronto; así que es como mi pequeño balneario. Es poco rock’n’roll, pero es que el resto del año me resarzo. Por eso estoy venga a grabar y tocar, a ver si así me desintoxico”. Todo un personaje.

Etiquetas: 2010, 2010s, pop, pop-folk, Zaragoza
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