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BOMBA ESTÉREO, Trance de electrocumbé

Entre el baile y el compromiso. Foto: Luis Álvarez

 
 

ENTREVISTA (2010)

BOMBA ESTÉREO Trance de electrocumbé

La electrocumbia psicodélica, mezcla de tradición y modernidad, de Bomba Estéreo se afianza progresivamente en las ondas universales. El proyecto liderado por Simón Mejía y cantado por Li Saumet es una de las últimas sensaciones de la world music, convertida ya en worlbeat. Esta entrevista de Susana Funes se hizo cuando los colombianos presentaron su música ante los ojos atentos de los espectadores del Sónar 2010, a quienes convencieron sin problemas.

Fuera del escenario, Bomba Estéreo parecen inofensivos. Con apenas un hilo de voz, su cantante Li Saumet habla de los orígenes de la agrupación colombiana, y resulta difícil creer que su figura menuda y nerviosa es la misma que minutos después se apodera de la escena: “¡Y grita fuego!, mantenlo prendido, ¡fueeeego!, no lo dejas apagar”, se impone ella, contoneándose sobre un buffer, compulsiva e hipnótica, considerablemente más grande, más hembra. Hasta los más “modernitos” del Sónar 2010 no pueden evitar que sus caderas intenten menearse, siguiendo la sinuosa psicodelia: un exuberante cruce de dub, reggae, rap y toques de electrónica, con cumbia, champeta y otros ritmos folclóricos colombianos.

“Son ritmos afros muy fáciles de mezclar con electrónica y hip hop. Es como agarrar el chinquichichinkin, chinquichichinkin y subirlo a ¡chinquitipátipá! ¡chinquitipátipá!”
(Li Saumet)

El trance no deja de tener su toque primitivo, quizá hasta hortera, su pringue de sudor y adrenalina como de desmadre por los bajos fondos. Pero ahí está precisamente su incandescencia, la fuerza desinhibidora de un beat atávico, que fluye y se entremezcla con lo urbano, recordando, por un lado, a Mala Rodríguez o a M.I.A.; por el otro, a la folclorista Totó la Momposina y Calle 13. “Es que la cumbia y la champeta son ritmos muy bailables. Los tocas y a la gente le entran ganas de moverse, como en un trance”, comenta Saumet divertida, ante lo contagioso de la electrocumbia psicodélica con que han incendiado cada uno de los escenarios por donde han pasado: del Latin Alternative Music Conference de Nueva York y el South By Southwest (SXSW) de Austin al WOMEX de Copenhague y el Sónar de Barcelona; desde China y Japón hasta Brasil y México.

El explosivo artefacto sonoro se originó en 2005, cuando Simón Mejía, bajista, productor y estratega del grupo, inició sus experimentaciones de electrónica con acento colombiano, dando origen a la placa “Vol. 1” (Polen, 2006). Li Saumet, actual vocalista y coautora de las letras, intervino entonces en un solo tema, “Huepajé”, convirtiéndose en carburante y frontwoman del proyecto al abordar el rapeo con cadencias del Caribe.

“Son ritmos afros muy fáciles de mezclar con electrónica y hip hop. Es como agarrar el chinquichichinkin, chinquichichinkin –simula con la boca una cumbia– y subirlo a ¡chinquitipátipá! ¡chinquitipátipá!”, ilustra percusiva, tratando de captar en una onomatopeya la peculiaridad de su sonido.

“¡Y grita fuego!, mantenlo prendido, ¡fueeeego!, no lo dejas apagar”. El vídeo de “Fuego”, dirigido por Alejandro Buchheim, canción del álbum “Estalla” (2008). Con “Fuego” llegó el reconocimiento internacional.

“Elegancia tropical”, lo llaman ellos. Pero la mezcla se ha dado a conocer más como electrocumbé, vinculándose con iniciativas como las surgidas en torno al músico y productor Iván Benavides –Sidestepper y Bloque–, y enmarcándose dentro del denominado movimiento de nueva música colombiana, que viene actualizando la inmensa gama de ritmos autóctonos a partir del jazz, el rock, el hip hop y la electrónica.

“Este es un momento clave para la música colombiana, pero también una tendencia mundial... Después de toda una invasión de música comercial en los ochenta y noventa, se está volviendo a las raíces. Pero como se trata de gente joven, que no viene de un contexto tan tradicional, se adicionan elementos, generando músicas difíciles de enmarcar dentro de un género. Cualquier nombre se quedaría corto, por lo que uno tiende a hablar de world music”
(Simón Mejía)

Con Julián Salazar en la guitarra y Kike Egurrola en la batería y percusión, la agrupación alcanzó reconocimiento internacional con el disco “Estalla” (Polen, 2008), que el pasado julio publicó en España BOA-Altafonte/Música es Amor –después de haber sido aclamados como uno de los grandes triunfadores del Sónar Día–, justo a tiempo para los festivales Etnival de Girona y La Mar de Músicas de Cartagena.

“Este es un momento clave para la música colombiana, pero también una tendencia mundial”, comenta Mejía, al referir otros proyectos de fusión como Nortec Collective y Bajofondo. “Después de toda una invasión de música comercial en los ochenta y noventa, se está volviendo a las raíces. Pero como se trata de gente joven, que no viene de un contexto tan tradicional, se adicionan elementos, generando músicas difíciles de enmarcar dentro de un género. Cualquier nombre se quedaría corto, por lo que uno tiende a hablar de world music”, advierte.

“Contrariamente a lo que pasaba hace veinte años, ahora músicos y DJs estadounidenses y europeos están metiendo ritmos como cumbia, champeta y reggaetón en sus presentaciones”, añade Saumet. Y destaca que no solo las influencias van ahora en ambos sentidos, sino también el papel que han tenido DJs, internet y las redes sociales en la proyección de bandas independientes y de otros sonidos del mundo.

“Electrovacilón contestario”, proponen ambos, como caracterización adicional, para resaltar cierto componente de denuncia. “Claro que hay mucho contenido sexual en mis letras, soy costeña”, arguye Saumet, “pero aunque no soy radical o beligerante, también hablo de las cosas que no me gustan, sea el presidente o las niñas que se operan. Me gusta que la gente baile, pero que también piense”, advierte acerca de canciones como “La niña rica” o “Dame tu amor”.

Surgida en la escena independiente de un mercado marginal en la industria de la música, Bomba Estéreo se ha convertido en una de las bandas latinoamericanas con mayor proyección internacional, ubicándose en el Top 10 Latino de ventas por iTunes, y siendo reconocida como “best new band in the world” por el programa ‘MTV Iggy’, para cuyos fans acaba de grabar un concierto exclusivo.

Más de cincuenta actuaciones internacionales, con una larga gira por Estados Unidos, incluyó su programación hasta septiembre, cuando comenzó la grabación de un nuevo disco, con una fecha de publicación prevista para 2011, el cual extenderá su línea de fusión hasta el continente africano. “Nos gustan las cosas que están haciendo allá, como el kuduro”, adelanta Mejía. En octubre volverán al WOMEX, y emprenderán un nuevo recorrido por Europa, que también pasará por los escenarios españoles.

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