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BON IVER, La fortaleza de la soledad

Justin Vernon, en el recinto del Fòrum, en Barcelona, donde se produjo su estreno en España, en el Primavera Sound 2008.

Foto: Paco y Manolo

 
 

ENTREVISTA (2008)

BON IVER La fortaleza de la soledad

Tu chica te rompe el corazón y tu banda se desintegra. Te largas lo más lejos posible para enfrentarte a tus demonios. Y si en el proceso te sientes creativo, a lo mejor sacas algo bueno. A Justin Vernon sus tres meses de exilio voluntario en una aislada cabaña le sirvieron para crear el proyecto Bon Iver y grabar su debut, “For Emma, Forever Ago” (2008; existe una autoedición de 2007). El cantautor estadounidense confesó sus secretos a Miquel Botella coincidiendo con su participación en el Primavera Sound 2008. Qué lejos estaba todavía su exitosa alianza con Kanye West y su ascención a la aristocracia del pop global.

El personaje de pulp fiction Doc Savage la tenía en el Ártico desde 1933: allí se escapaba a meditar y a inventar. Veinticinco años después, Superman le copió la idea y montó la suya con similares propósitos. ¿Y Justin Vernon? La Fortaleza de la Soledad del creador de Bon Iver no tenía nada de superheroico y distaba mucho de ser el cuartel de invierno donde el guerrero se retira para reponer fuerzas en su incansable lucha contra el crimen.

Tras ese aislamiento voluntario hay una doble historia de ruptura: con su compañera y con su banda de indie rock DeYarmond Edison. Un mazazo de tales proporciones solo podía superarse con tierra de por medio, en las condiciones más adversas posibles. Y Justin se largó a una cabaña de su padre en los bosques de Wisconsin a principios de invierno. Durante los tres meses de reclusión, frío y soledad, forjó el proyecto Bon Iver (una deformación del francés “bon hiver”: buen invierno ) y grabó las canciones de su debut discográfico, “For Emma, Forever Ago” (Jagjaguwar-4AD-Popstock!, 2008; existe una autoedición de 2007 con otra portada).

“Como relato, me gusta mucho ‘Doctor en Alaska’. Pero esa anécdota de la cueva de Johnny Cash es probablemente más correcta. Aunque yo no fui allí para morir, sino porque estaba hundido, desesperado. Todas las historias que habían empezado en mi vida habían llegado a su fin y realmente, a un nivel social, me estaba muriendo por dentro. Fue una elección, necesitaba enfrentarme a esos demonios”
(Justin Vernon)

Se ha hablado mucho de la historia de la cabaña. Y es inevitable pensar en ficciones como “Doctor en Alaska”, con personajes que lo dejan todo y se van a otro lugar para cambiar de vida. Pero también evoca esa leyenda de Johnny Cash, cuando se perdió en una cueva dispuesto a morir. ¿Con cuál de esas situaciones se identifica Justin? “Como relato, me gusta mucho ‘Doctor en Alaska’. Pero esa anécdota de la cueva de Johnny Cash es probablemente más correcta. Aunque yo no fui allí para morir, sino porque estaba hundido, desesperado. Todas las historias que habían empezado en mi vida habían llegado a su fin y realmente, a un nivel social, me estaba muriendo por dentro. Fue una elección, necesitaba enfrentarme a esos demonios. Por eso fue más como ir a una cueva a morir”.

Durante ese tiempo, ¿escuchaste algún tipo de música? Lo único que escuché cuando estaba en la cabaña fue música coral, los niños cantores de Viena.

Jeff Kanzler es un cantautor de Seattle que vive en una cabaña en los bosques de Alaska y ha grabado allí su debut, “Black Top Road”. ¿Por qué la naturaleza salvaje es tan atractiva para los músicos? Porque eres libre. Cuando estás allí, en medio de la nada, no tienes ninguna distracción, no hay gente merodeando, juzgándote, influyéndote de alguna forma. La naturaleza no es restrictiva, es un buen sitio donde estar cuando quieres ser creativo.

La etapa en la cabaña fue un período de curación para ti desde un punto de vista personal. ¿Fue también un redescubrimiento de tu música? Sí, supuso un renacimiento total. Tuve una segunda oportunidad, tanto para vivir como para tocar. Disfrutaba la música que hacía antes, estaba orgulloso de ella. Pero lo de la cabaña fue un completo reciclaje de mi tipo de voz musical.

Hablando de voces, el uso del falsete en las canciones, ¿es premeditado? Fue algo natural. Cuando estaba allí no pretendía grabar un disco. Solo ponerme a cantar “ba ba ba ba”, lo que surgiera, y lo que salió fue todo ese material en falsete. Hice unas catorce canciones y no todas eran con falsete, pero sí las que se incluyen en el disco. Fue una forma de hacer una declaración artística con esas canciones en particular.

Aunque tu intención no era grabar un álbum, ¿experimentaste algún clic mental que te dijera “ahora es el momento”? Sí. Hice todas las canciones, añadí la trompeta y el trombón y, de alguna forma, me di cuenta de que tenía esos nueve temas. Los grabé en un CD y se lo pasé a unos pocos amigos. El “feedback” que recibí fue tan fuerte que me dio la confianza que necesitaba para hacer un disco. Pero pasaron unos dos meses, después de dejar la cabaña, hasta que sentí ese clic que tú dices.

 
BON IVER, La fortaleza de la soledad

El hombre que encontró la redención en una cabaña.

Foto: Paco y Manolo

 

¿Sin los problemas personales que tenías, el disco sería completamente diferente? Sí. La gente pasa por estas cosas y graba canciones sobre ellas. Pero parece ser obra del destino que este álbum llegara a hacerse. Necesitaba cambiar mi vida, pero no me senté un día y dije “es hora de cambiar mi vida”. Acabé en la cabaña porque no tenía otro sitio a donde ir. Realmente, creo que hubo una intervención del destino al guiarme a ese punto.

En tus canciones hablas de sentimientos muy íntimos. ¿La gente se identifica con ellas? Tengo muchas historias de personas que vienen y me dicen “eso me pasó” o “es una gran canción para escuchar en este período de mi vida porque he tenido una mala ruptura”. Eso es fantástico. Cuando la gente pasa por momentos duros, normalmente hay algo de redención. Y saber que tu música ayuda a alguien a superar esos momentos, o que le ayuda a entender algo que pasa en su mente o en su corazón, es algo muy positivo.

Sé que te gustan mucho The Staple Singers. Mavis me contó que su padre, Pops, siempre decía a los compositores que si querían escribir para los Staple, antes leyeran los periódicos, porque ellos cantaban sobre lo que pasaba en el mundo. Ahora tus letras son muy personales, pero ¿podrían cambiar en el futuro? Sí, puede pasar cualquier cosa. Siempre me han interesado mucho los temas políticos y sociales. Siento de forma muy fuerte lo que está ocurriendo en la política norteamericana. Quiero que las cosas cambien y quiero formar parte de ese cambio. Así que es muy posible que muy pronto cante desde una perspectiva diferente.

“Esos tres meses en la cabaña fueron para mí, a un nivel real, un viaje de examen espiritual. Creo que tal vez la naturaleza espiritual de la música coral entró sigilosamente en mí y me permitió sentir algo sagrado”
(Justin Vernon)

Antes decías que escuchabas música coral. Alguna canción del álbum, como “Lump Sum”, recuerda a un monje en un monasterio. Aunque hay algún tipo de música a la que se considera más sagrada, como la de los monjes o la de los nativos americanos, porque tienen ese sentido profundo de la espiritualidad, en general, para mí, la música ya es en sí misma sagrada. Esos tres meses en la cabaña fueron para mí, a un nivel real, un viaje de examen espiritual. Creo que tal vez la naturaleza espiritual de esa música coral entró sigilosamente en mí y me permitió sentir algo sagrado, algo especial, algo que debía tomarme en serio. No me considero una persona religiosa. Antes has citado a Mavis Staples. Obviamente, ella se muestra como una mujer cristiana. Aunque no compartas sus creencias, cuando canta sabes en qué cree por la forma cómo lo canta y, en cierto modo, puedes creer en lo que dice por su convicción y su fe.

Es muy interesante que cites lo de la música sagrada porque Dave Alvin considera que las canciones folk son “textos sagrados”, casi mitológicos. ¿Estás creando una nueva mitología con tus canciones? No es solo una mitología, sino un linaje. Como el linaje de una familia, la historia de los padres y sus antepasados. Lo que quiero hacer con mi música es que tenga su propio linaje y que cuente una historia a través de toda mi vida para compartir mi perspectiva y mi contexto emocionales con los demás. Y espero que esto quizás pueda ayudar a la gente a disfrutar y entender sus vidas.

El período que te condujo a la cabaña ya ha quedado atrás. ¿No te sientes ahora extraño al cantar esas canciones? No. Cuando pasas por algo y te enfrentas a tus demonios, esos demonios no desaparecen. Solo sabes cómo ignorarlos o aplacarlos. Tocar esas canciones todavía es algo bueno para mí, algo que aún me aporta cosas.

Actúas con una banda. ¿Has cambiado las canciones para adaptarlas a este nuevo formato? Sí. ¿Conoces la diferencia entre introvertido y extravertido? Esas palabras lo describen a la perfección: el álbum sería introvertido, encerrado en sí mismo, suave y en cierto modo espacioso. Pero en directo las canciones se transforman en algo más extravertido, masculino, más duro y lleno. Aún hay espacio, pero lo llenamos.

¿Cómo describirías tu disco a alguien que nunca lo ha escuchado? No tengo ni idea. Lo mejor que puedo decir es que es solo folk. Me gustan muchos tipos de música y no veo la clasificación por géneros, no veo las divisiones fácilmente, no puedo decirte que Johnny Cash es solo country, por ejemplo, porque no lo es.

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