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DANIEL AVERY, El paciente inglés

Palpitante. Foto: Steve Gullick

 
 

ENTREVISTA (2018)

DANIEL AVERY El paciente inglés

Residente histórico de Fabric y autor de uno de los álbumes de debut más influyentes de la electrónica contemporánea, que lo catapultó a la élite del clubbing internacional, el productor lanza un nuevo disco, “Song For Alpha”. Además 
de su ya conocido techno panorámico, en él introduce pinceladas de ambient y baile inteligente. Álvaro García Montoliu lo entrevista.

Nunca ha sido Daniel Avery un productor dado a casarse con un solo sonido, y mucho menos a encasillarse. Curtido en la escena electro-indie de principio de siglo, en el cambio de década el inglés encontró su sitio en el techno palpitante como una de las últimas sensaciones electrónicas de la blogosfera. Al explotar las glorias dance británicas (acid house, rave, big beat), llamó la atención de otras estrellas crossover como Andrew Weatherall y Erol Alkan, quien lo apadrinó en Phantasy, sello que lanzó su álbum de debut, “Drone Logic” (2013). Un trabajo que cimentó su carrera como uno de los DJs más demandados y respetados del circuito internacional de clubes y festivales.

“El disco se puede escuchar en el club, pero creo que también existe fuera de él. Quería que sus alas se extendiesen más allá del techno. El escapismo es también una idea importante

Cinco años después, vuelve con nuevo álbum, “Song For Alpha” (Phantasy-[PIAS] Ibero América, 2018), con el que quiere explorar “el espacio que hay en medio”, una obsesión de la actual música de baile, aquella que no encaja del todo ni en el club ni en la escucha doméstica, sino en los instantes transitorios. En su caso, además de estratosféricos bangers techno, también encuentra un nuevo objeto de fascinación en el ambient y la IDM. “El disco se puede escuchar en el club, pero creo que también existe fuera de él. Quería que sus alas se extendiesen más allá del techno. El escapismo es también una idea importante. Quería capturar la idea de la luz emergiendo de la oscuridad. Crear este LP fue mi luz, porque durante su grabación pasé por momentos difíciles”, cuenta desde el lobby del hotel en el que se hospeda a escasos metros del Nitsa barcelonés, donde actuaría unas horas después.

En esta multitudinaria gira también había una parada el 16 de marzo, la noche antes de la entrevista, en el legendario Rex Club parisino para llevar a cabo uno de sus habituales sets all night long de siete horas. “Me gusta la idea de construir la atmósfera de un club desde cero, cuando está vacío. Esa sensación de controlarla, de mantener el ritmo, me encanta”, explica sobre este amor, para concluir que probablemente tenga que ver con el hecho de que empezó a pinchar de esta forma hace quince años en bares de mala muerte. De algún modo, es algo que relaciona con la idea del disco como formato, uno que permite mostrar diferentes caras de uno mismo. “Este LP me ha enseñado a ser paciente y a entender que la música tiene que encontrarte. Si le das su propio espacio, se forma por sí misma. Del mismo modo, pido a la gente que le dé tiempo a mis discos”.

Vídeo de Flat-e para "Projector", uno de los temas de “Song For Alpha”.






“Es importante tener tu tiempo para respirar y reflexionar en este mundo veloz. El ambient y la música con drones representan esto porque tienen que desarrollarse por sí mismos”

Así, Avery tiene una idea fluvial del álbum, un formato que entiende como un todo y que le gusta relacionar con su percepción de la música psicodélica. “Yo la veo como algo que te lleva de la mano a otro lugar. Eso puede ser ambient encantador, techno hipnótico o muros de sonido shoegazing. Quiero que mi música no te saque del sueño”, sostiene, para, a continuación, razonar sobre el papel de este sonido en los tiempos del déficit de atención. “Es importante tener tu tiempo para respirar y reflexionar en este mundo veloz. El ambient y la música con drones representan esto porque tienen que desarrollarse por sí mismos. Tienes que perderte en estas piezas envolventes. Me encantaría hacer un disco enteramente de ambient. Creo que acabará por ocurrir”. De momento, lo más parecido a eso, además de algunos interludios de este trabajo que recuerdan a la serie “Artificial Intelligence” de Warp, es su colaboración con Alessandro Cortini de Nine Inch Nails, que ya cristalizó el año pasado en un siete pulgadas y que en 2018 debería traer más música.

Para Avery, el techno, el ambient y el drone vienen de un mismo lugar y le afectan del mismo modo, algo que aprendió en sus años formativos como DJ de indie. “Me quedé con la idea de que no hay restricciones en esto de pinchar siempre que puedas marcar una línea y una historia, que todo tenga sentido. Me gusta tender puentes entre discos y crear algo más grande que lo individual”, constata. Quizá por eso tiene una visión tan positiva de la actual escena electrónica, cuyo público empieza a valorar a los artistas que asumen riesgos y estiran los límites, como él mismo. “Estamos viviendo un momento excitante en el que la audiencia es más abierta que nunca. Cada vez hay menos reglas y el ‘clubbing’ se ha impregnado de una energía joven. Internet ha abierto nuevos mundos a las generaciones más jóvenes y eso ha afectado muy positivamente a la música de baile”, opina, para terminar con una reflexión sobre el papel de la cultura de clubes en el actual contexto sociopolítico. “Es más importante que nunca. Hay mucha energía negativa en el mundo y se necesitan vías de escape. Por eso me encantan los clubes: están basados en la positividad, son inclusivos, internacionales y todo el mundo está al mismo nivel. Los cimientos del ‘clubbing’ están basados en el amor. La gente que va a ellos va a encontrar una energía superior”.

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