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DESERT, Un oasis en el pop de aquí

Cristina y Eloi: soledad digital. Foto: Ismael Llopis

 
 

ENTREVISTA (2018)

DESERT Un oasis en el pop de aquí

¿Por qué elegir entre las estructuras más o menos tradicionales y el salto al vacío? Se puede ser cercano y marciano, como demuestran Cristina Checa y Eloi Caballé, el dúo Desert, un oasis de inquietud en el paisaje del pop nacional. Acaban de publicar “Sense EP”, una magnética colección de canciones sobre carencias afectivas en la era digital. Entrevista de Juan Manuel Freire.

Desde 2013, Cristina Checa y Eloi Caballé forman uno de los más exquisitamente raros proyectos pop de nuestros alrededores: Desert, todo un oasis de experimentación sutil en un paisaje demasiado conformista con las decisiones sónicas y estéticas. “El grupo surgió porque, antes de tocar una sola nota, sabíamos que íbamos a entendernos”, explica Caballé. “Teníamos una serie de influencias y pilares comunes, artistas que podían ser distintos, pero que nosotros veíamos muy parecidos”.

“Esto igual suena un poco cutre, pero es como si el pop y el experimento fueran un ángel y un demonio, respectivamente, y los tuviera todo el tiempo hablándome cada uno desde un lado
(Cristina Checa)

De igual modo que admiran a músicos tan diversos y, a la vez, tan similares como Brian Eno, Cocteau Twins, Kate Bush y Laurel Halo (algunas de sus referencias), ellos aman a la vez lo familiar de una buena melodía y lo extraterrestre de un sonido que no sabes identificar del todo. “A mí me encantan los estribillos”, confirma Checa. “Esto igual suena un poco cutre, pero es como si el pop y el experimento fueran un ángel y un demonio, respectivamente, y los tuviera todo el tiempo hablándome cada uno desde un lado. Esa indefinición es mala para nosotros a nivel comercial, porque la gente necesita etiquetarte”.

Lo que sí se han ganado ya, con todo merecimiento, es una sólida reputación crítica y un seguimiento de culto a ambos lados del Atlántico; su segundo EP, “Envalira” (Buenritmo, 2014), fue editado en Estados Unidos por la conocida discográfica indie Minty Fresh. Con el nuevo “Sense EP” (La Castanya, 2018), su suerte debería cambiar del todo: es su más extensa e inspirada colección de canciones hasta la fecha, un ejercicio de depuración y una exploración emotiva de la relación amor/tecnología.

Ya desde el título (“Sin” en catalán), el despojamiento importaba: “Hemos usado menos capas que nunca”, señala Caballé. Lo cual no significa que hacer estas canciones fuera más sencillo que hacer otras antiguas. Quitar es tan difícil como añadir, si no más: entran en juego serias cuestiones de amor propio. (Cristina): “Yo siempre me enfado con las capas. Soy la minimalista del grupo, y Eloi es el maximalista barroco. Las mayores luchas que hemos tenido son de minimalismo contra barroquismo”. (Eloi): “Y la idea es ser cada vez más minimalistas”.

Vídeo de Olatz Azona para “Sense tu”, uno de los temas del “Sense EP”.

Todavía hoy se sobreentiende demasiado que, en un dúo electropop formado por una chica y un chico, ella canta y él hace todo lo demás. Mal, mal, mal pensado. En Desert, por ejemplo, todo está repartido al cincuenta por ciento. (Eloi): “Hacemos de todo los dos. Y la toma de decisiones es al 50%. Si no nos gusta a alguno de los dos, eso no se hace”. (Cristina): “Hay más probabilidades de que a mí no me guste algo” (risas). (Eloi): “Ella tiene mucha más personalidad... Pero nos retroalimentamos el uno del otro. Es una lucha constante, el ver por dónde tiramos, y siempre hay uno que acaba viendo la luz”.

“Ella tiene mucha más personalidad... Pero nos retroalimentamos el uno del otro. Es una lucha constante, el ver por dónde tiramos, y siempre hay uno que acaba viendo la luz”
(Eloi Caballé)

Verlos discutir gentilmente, completarse las frases mutuamente y quitarse la razón constantemente es adictivo. Y no cuesta imaginar esa clase de diálogos extenderse durante horas en el estudio, como casi se prolongan durante la entrevista. Llámenlo doble cabezonería, o, mejor, llámenlo perfeccionismo y búsqueda de un ideal. (Cristina): “Componemos música para otra gente, proyectos comerciales, y nos encanta. Pero Desert nos lo tomamos de una manera muy personal y le damos muchas vueltas. A mí me pasa al contrario que a mucha gente que escribe canciones y dice que las mejores son las que salieron rápido. Mis favoritas son las que más se han resistido, las que nos costaron un huevo”. Claro, debéis pensar que las rápidas no tienen mérito. (Eloi): “Hay que sangrar. Si no, no me gusta”.

En el absurdamente veloz 2018, si no sacas una canción al día, estás muerto, ya no existes, pero ellos se toman su tiempo. Su relación con internet es, a la vez, de atracción e incomprensión, como se trasluce en un “Sense EP” cargado de soledad. (Cristina): “Es un disco sobre espiritualidad, tecnología, sentirse solo aunque estés rodeado de gente...”. (Eloi): “Pero también tiene una cierta lectura positiva de la tecnología. En un momento dado, internet te hace sentir que formas parte de algo. Nos gusta jugar con esta clase de contrastes”. Y entonces arranca una de esas disputas en absoluto beligerantes a las que aludíamos unas líneas atrás. (Cristina): “Bien, bien, has explicado bien esto de los contrastes”. (Eloi): “Ah, ¿sí? ¿Bien? ¡Gracias!”. (Cristina): “Se nota quién es el ‘control freak’ de la banda, ¿no?”.

Un grupo electrónico nunca será enteramente tecnófobo. Y, de hecho, aunque tienen muchas máquinas analógicas, el ordenador es ahora el principal amor de Desert. (Cristina): “Somos adeptos de los cacharros, pero tampoco hay que mitificarlos. No quiero que alguien lea esta entrevista y piense que se necesitan muchas cosas para crear música. No es así. Con un ordenador puedes hacer lo que quieras. Lo importante es la idea, no el dinero que tengas para comprarte equipo”. Tomen nota y empiecen a crear. Sin prisa.

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