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DISCO LAS PALMERAS!, Por lo menos, intentarlo

Martiño, Diego y Julián: en la hora del cambio. Foto: Mariano Regidor

 
 

ENTREVISTA (2018)

DISCO LAS PALMERAS! Por lo menos, intentarlo

El cuerpo les pedía cambiar el paso. Querían meterse en algunos charcos, probar nuevos registros, ver qué ocurría. Con “Cálida”, su cuarto álbum, Disco Las Palmeras! se tiran al barro y abren la puerta a una expresión más rica en todos los sentidos, sin que su característica pegada se resienta ni su combativa esencia se diluya. Entrevista de César Luquero.

Disco Las Palmeras! nació en Santiago de Compostela hace casi diez años, pero ahora tiene centro de operaciones en Vigo y reparte personal en tres ciudades. Diego Castro es el cantante, guitarrista y único miembro original del trío que completan Julián L. Goicoa a las guitarras y Martiño Salgado a la batería. Castro, nuestro interlocutor, oriundo de Sarria, ahora vive en Madrid. Trabaja como técnico de sonido y producción. Tiene 38 años, es bastante mayor que sus compañeros y atesora una larga experiencia. Pero no presume de galones ni sienta cátedra. “A mí Martiño y Julián, aparte de ser de los mejores amigos y de las mejores personas que conozco, me han abierto los ojos en muchas cosas”, afirma. “Siento que, siendo yo mayor, me han dado mucho más a mí que yo a ellos. Igual tengo el síndrome de Peter Pan, pero me jode envejecer. Me llena mogollón ver cómo se está moviendo el mundo hoy. No desde mi punto de vista de ‘quemao’. Cuando estás con gente joven, te lo contagian”.

 “Estamos en un momento muy distinto. Quizá por ser fieles a nosotros mismos tenemos una personalidad y no es fácil evadirte de ella. A veces ni siquiera es bueno escapar de eso” (Diego Castro)

La actual formación de grupo –la misma que grabó el incendiario “Asfixia” (Sonido Muchacho, 2015)– ha consolidado una forma de hacer siempre personal, pero tenía pendiente esa conversación que permitiera salirse del feroz marco estilístico en que permanecía inscrita. La muda compositiva y sónica queda plasmada de forma brillante en “Cálida” (2018), su segundo álbum bajo el pabellón de Sonido Muchacho. “El cambio de sonido está motivado por el cambio en la composición”, acota Castro. “Estamos en un momento muy distinto. Quizá por ser fieles a nosotros mismos tenemos una personalidad y no es fácil evadirte de ella. A veces ni siquiera es bueno escapar de eso. No es que fuera un esfuerzo, porque fue muy natural, pero llegó un momento en que nos dimos cuenta de que había mil movidas que no estábamos intentando. No te estás replanteando todos los días quién eres, pero hubo un día en que lo hablamos”.

Lo hablaron. Y llegaron a la conclusión de que molaría aflojarse el corsé porque, al fin y al cabo, nada les obligaba a tanta apretura y a nadie le iba la vida en ello. Se trataba de atreverse, de relativizar, de no montar dramas. Esa idea es la que sobrevuela “Hoy”, elocuente corte de apertura para un álbum muy variado que se aventura en terrenos hasta ahora inéditos para el grupo. “No es casualidad. Es una canción optimista y es una declaración de intenciones. Nos dimos cuenta cuando ya estaba hecha. Éramos un poco cenizos, a lo mejor. No es que todo esté bien, porque no lo está, pero es que en realidad somos gente alegre, muy disfrutones, lo pasamos muy bien. Se trataba de sacar eso que somos y que no se reflejaba”.

Vídeo de Javi Camino para “Hoy”, el primer single de “Cálida”.






“En el fondo todo el disco está lleno de cosas que podíamos haber hecho antes y no hicimos. Y esto también: se trataba de sacar los sentimientos” (Diego Castro)

Entre los referentes más claros de esta nueva orientación, sobresalen Stereolab. Canciones como “Inútil” y “Bestia” confirman la devoción que Disco Las Palmeras! siente hacia el imprescindible grupo franco-británico. También se nota su creciente gusto por la música negra –funk, soul, hip hop– en cortes como “Ensalada de planta carnívora”. Y en “La última gran bronca”, hipnosis vocal a tres bandas, se confirma su querencia hacia lo cíclico, el manejo de distintos planos narrativos, la exploración melódica y la repetición. “‘Bestia’ la empezamos por el estribillo. Era tan negroide que me daba hasta rollo; parecía Curtis Mayfield. Me acordé de ‘Emperor Tomato Ketchup’, de cómo Stereolab enfocaban el funk. Yo no me veo haciendo funk como James Brown o Curtis Mayfield, pero sí como Stereolab. Incluso las guitarras, que son abiertas. Una orientación funk desde un rollo creíble para nosotros”.

También se aprecian cambios notables en el apartado lírico. Predominan los textos beligerantes, que siempre han estado ahí. Pero en “Alegría” o “Risas” encontramos párrafos que abordan lo sentimental sin tapujos. “En el fondo todo el disco está lleno de cosas que podíamos haber hecho antes y no hicimos. Y esto también: se trataba de sacar los sentimientos. No somos Lenin, no estamos todo el día pensando en política”. Quienes les sigan desde tiempo atrás tampoco tienen por qué alarmarse. En “El orden de las cosas” y “Acción u omisión” emerge la esencia de Disco Las Palmeras! en su versión más potente, aunque también de manera más enfocada y accesible. “Intentamos romper en casi todo, aunque hay cosas que no te puedes quitar de encima. Te intentas poner un disfraz, pero debajo estás tú. Todo pasa por tu filtro, por tus decisiones y por tu gusto. Esa es la verdadera personalidad del grupo. Nos propusimos no meter ni una distorsión, pero Eric –Wofford, productor e ingeniero del álbum, que se grabó en Austin durante el verano de 2017– no era partidario. Nos dijo que no pasaba nada por meter un pedal de distorsión si un tema lo pedía. Y tenía razón. Si la canción va a quedar mejor, ¿por qué evitarlo? Es un poco absurdo imponerte algo que va en tu contra”.

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