También cobra mucha importancia la figura simbólica del movimiento, los desplazamientos de un lugar a otro. Sí, en “L’horizon” eso también pesaba mucho. Para “La musique / La matière” imaginé una persona yendo por un camino recto, avanzando sin parar; en “Vers les lueurs” el recorrido es más sinuoso. El disco trata sobre encontrar el sitio adecuado para relacionarse con la colectividad, como una necesidad y a la vez como un temor. En “Le convoi”, por ejemplo, el personaje nota que se está acercando algo enorme y tiene miedo de ser arrastrado por ello y morir como individuo. Y en “Parfois j’entends des cris”, el narrador busca a alguien que pueda gritar por él.
Este tema me parece particularmente inquietante. La sensación de no poder gritar parece sacada de una pesadilla. El punto de partida fue precisamente un cómic de Gabriella, “Interiorae” –editado en España por Sins Entido en 2006–. A diferencia de las demás canciones, aquí el escenario es la ciudad: alguien está encerrado en su casa, oye ruidos en la calle pero no quiere verse implicado; de pronto, nota como un grito se va formando en su interior pero no puede exteriorizarlo. Intenté que la música estuviera lo más cercana posible a la letra; que ese proceso de algo creciendo en el interior se trasladase al sonido.
Las primeras veces que escuché este nuevo disco, me sorprendía al comprobar que casi todas las canciones parecían ir siempre hacia sitios que no esperaba. ¿Es la sección de vientos la que aporta esa imprevisibilidad? Ese era el principal objetivo. En “Le convoi”, por ejemplo, traté de hacer una canción larga y repetitiva en la que el oyente olvidase la noción de estructura. Tiene muy pocos acordes, pero cuando entran los vientos la canción se transforma en algo distinto. Me pareció revelador poder hacer algo tan largo y aparentemente simple, pero que al mismo tiempo tuviese una atmósfera que cambiase notablemente.
¿Tienes alguna intuición sobre cómo van a evolucionar estas canciones en el futuro? Ahora mismo se me hace muy extraño imaginarlas sin este sonido. Esta vez sí que las percibo como inamovibles, pero sé que después del verano saldré de gira sin la formación de viento... Me da un poco de miedo que, al escucharlas, la gente tenga los arreglos de vientos en la cabeza, que esperen un sonido que no va a llegar. ¡La verdad es que puede ser todo un problema! 