×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

“Me sentía tranquilo y en paz al principio... Ningún pensamiento en absoluto. Edwyn Collins, ese soy yo, eso lo sabía. Pero todo lo demás se había ido”.

Foto: Lawrence Watson

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 288)

EDWYN COLLINS Una historia de amor

Documento Rockdelux. Poco antes de cumplir los 50, el que fuera líder de Orange Juice sufrió dos hemorragias cerebrales. Consiguió seguir vivo pero a un alto precio: reaprenderlo todo prácticamente desde cero. Dos años después volvió a los escenarios y, posteriormente, a componer arropado por amigos como Franz Ferdinand, Johnny Marr, The Drums y Roddy Frame. “Losing Sleep” (2010) fue el resultado de su prodigiosa y celebrada recuperación. Coincidiendo con la edición del disco, David Saavedra entrevistó a Ed y a su mujer, Grace Maxwell, pieza fundamentel en la rehabilitación de Collins y autora de un conmovedor libro donde explicó todo el proceso. Es una conversación a tres bandas rebosante de emoción y sentimientos encontrados. Ricardo Aldarondo completó el informe con un repaso a los álbumes de Collins, incluyendo su etapa en Orange Juice. Fue el tema de portada del Rockdelux 288 (octubre 2010)

Estamos vendidos. Un día puedes ser tú y, al siguiente, que tu cabeza reciba un ataque procedente de no se sabe dónde e irse todo a tomar por el culo. El año pasado, Grace Maxwell publicó el libro “Falling & Laughing. The Restoration Of Edwyn Collins” (Ebury Press), donde cuenta pormenorizadamente cómo vivió el colapso y el proceso de recuperación de su marido, quien sufrió dos hemorragias cerebrales consecutivas en 2005. Un documental posterior realizado por la BBC escocesa y narrado por Alex Kapranos, “Home Again” (2007), mostraba en imágenes parte de la rehabilitación y el (sí, francamente milagroso) regreso a los escenarios de Edwyn Collins (Edimburgo, 1959).

“Al principio, me sentía asustadísima por él. Era como si se hubiese transformado en un alienígena. Me daba mucho miedo. Le estaba viendo caer hacia un lugar adonde no podía seguirle”
(Grace Maxwell)

El exlíder de Orange Juice, el autor de la superventas “A Girl Like You” (1994), ha vuelto también a grabar y componer tras la edición de “Home Again” (Heavenly, 2007), formado por canciones creadas antes de su hospitalización. “Losing Sleep” (Heavenly-Nuevos Medios, 2010) es, por ello, una de las mejores noticias musicales del año y no necesariamente por sus logros artísticos, sino por todo lo que encierra detrás: una demoledora e inevitable reflexión sobre la fragilidad humana y sobre cómo recuperar una identidad de la que uno puede ser repentinamente desposeído por circunstancias incontrolables. “Me sentía tranquilo y en paz al principio”, dice el músico sobre lo que sintió al adquirir consciencia. “Ningún pensamiento en absoluto. Edwyn Collins, ese soy yo, eso lo sabía. Pero todo lo demás se había ido”. Según su esposa, su honestidad seguía latente. Se confrontó con su nuevo ser sin amedrentarse. “Daño cerebral. Ahora soy un idiota”. Esa, escribe en el libro, fue una de las primeras frases articuladas que dijo él.

Grace Maxwell conoció a Edwyn Collins en Londres en agosto de 1980. Ella era de Glasgow y acababa de marchar a la capital a buscarse la vida trabajando en el teatro como representante. Collins y sus compañeros de Orange Juice se alojaron en el piso de ella por mediación de un amigo común, Alan Horne, que acababa de poner en marcha el sello Postcard. Grace y Edwyn se volvieron inseparables: ella se convertiría en su mánager una vez que Orange Juice se disolvió. Posteriormente se casarían y tendrían un hijo, William (ahora con 20 años). Durante su convalecencia y su recuperación, Grace fue la cabeza, los ojos, las manos y el aliento de Edwyn. “Al principio, me sentía asustadísima por él. Era como si se hubiese transformado en un alienígena. Me daba mucho miedo. Le estaba viendo caer hacia un lugar adonde no podía seguirle”. Al final lo hizo. Y le ayudó a salir de allí.

La primera impresión al ver a Edwyn Collins, a día de hoy, te puede dejar hecho polvo. Le cuesta trabajo caminar y hablar y muestra una parálisis en su brazo derecho. Pero la congoja desaparece a los pocos segundos: la felicidad que transmite es tremenda. Nos encontramos en el patio interior de la oficina de Nuevos Medios en Madrid. Grace está junto a él todo el rato y le ayuda a contestar las entrevistas para atenuar su esfuerzo. Agradecen el estupendo clima y recuerdan su anterior visita a la capital, cuando Collins tocó en el festival Summercase, en julio de 2008. “Nunca había tenido tanto calor”, dice ella entre risas. “Parece que hirviera todo en aquella especie de desierto, pero estuvo muy bien”. Y, casi sin inmutarse, el vocalista lanza lo siguiente: “¿Conoces a Roddy Frame? Su mujer, Cathy, ha muerto, así que tenemos que volver mañana mismo a Londres para acudir a su funeral”. Me quedo de piedra. Roddy Frame, el hombre de Aztec Camera, amigo cercano de la pareja, que tocó la guitarra con él en aquel concierto del Summercase y también ha colaborado en “Losing Sleep”. Qué puta e irónica es la vida. Pero ellos permanecen tranquilos y disfrutando del día. “Es triste, sí, aunque aquí estamos nosotros, y hay que alegrarse de ello”, dice Grace cálidamente.

 
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

Rockdelux 288 (Octubre 2010)
Foto: Lawrence Watson
Diseño: Nacho Antolín

 

La entrevista posterior se convertirá en un diálogo a tres bandas, con el matrimonio hablando constantemente entre ellos mientras se miran con complicidad.

¿Cómo te sentiste al volver a componer de nuevo? (Edwyn): Genial. Genial. Fue maravilloso para mí. Me puse a escribir estrofas, puentes y estribillos, y ya está; en eso es en lo que consiste todo.

En “Losing Sleep” las canciones son más simples que en tus discos anteriores. ¿Ha sido algo obligado por las circunstancias o es también una decisión creativa? (Edwyn): Yo soy simple ahora. Antes del ataque yo era un poco... cómo diría... ¿arrogante? Disfrutaba de los temas con estructuras más complejas. (Grace): En tus letras buscabas lucirte. (Edwyn): Sí, demasiado. (Grace): No demasiado, pero... (Edwyn): Ahora quería centrarme más en lo que yo considero que es de lo que las canciones están hablando, para mí. Después de mi ataque he encontrado otros temas en los que volcarme en mi vida. (Grace): En ellas estás manteniendo una conversación contigo mismo. (Edwyn): No más adjetivos floridos, sino material simple.

“El mayor poder de la rehabilitación ha provenido de su interior. Es realmente duro trabajar como él lo ha estado haciendo. Nos enfrentábamos a un problema muy fuerte de identidad, y ha supuesto una lucha muy grande”
(Grace Maxwell)

Cortes como el titular o “What Is My Role?” giran sobre la inseguridad y la identidad. ¿Son los temas que más te preocupan ahora mismo? (Edwyn): “Losing Sleep” habla de las cosas a las que tengo que enfrentarme en mi vida ahora: qué debo hacer, qué papel debo desempeñar, por qué mi experiencia vital debe encerrar el mensaje de la acción directa... Sí. Sí. (Grace): Me resulta muy interesante todo el proceso de recuperación de Ed, porque hemos estado ocupadísimos con toda la terapia, pensando constantemente en hacer todo lo apropiado; pero el mayor poder de la rehabilitación ha provenido de su interior. Es realmente duro trabajar como él lo ha estado haciendo. Nos enfrentábamos a un problema muy fuerte de identidad, y ha supuesto una lucha muy grande. (Edwyn): Por ejemplo, cuando estaba en el hospital, durante seis meses no pude ver nada. Solo podía decir “sí” o “no”. Luego empecé a repetir una y otra vez: “Grace Maxwell”, “Grace Maxwell”, “William Collins”. Era como si estuviese loco en aquel momento, completamente loco. (Grace): (A él) Era difícil para ti incluso agarrarte a un pensamiento. (A mí) De alguna manera, detrás de toda aquella confusión, yo sabía que Edwyn estaba bien, y que estaba destinado a recuperar su identidad aunque fuese en su vertiente más simple. (A él) Y tú me dijiste entonces que podías expresar el miedo. (Edwyn): De repente me sentí muy asustado con todo lo que tenía alrededor, con la gente. (Grace): Tenías que estar pensando: “¿Qué demonios me está pasando, qué va a ser de mí?”. (Edwyn): El control de mi vida se había ido y de repente fui consciente de eso. (Grace): (A mí) Cuando escribes una canción y padeces afasia acabas repitiendo la misma cosa una y otra vez. Yo le ayudaba con las letras y cuando él se quedaba pillado con algo yo le decía: “Dame algo nuevo” o “Dímelo de una manera diferente”.

Las canciones son muy juveniles y enérgicas. (Grace): Es extraño, ¿verdad?, porque la gente esperaría algo más triste o más… hmmm (risas). (Edwyn): Esto es lo que es: un mensaje directo de amor. Mis ideas surgen ahora de forma simple y directa, al grano.

 
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

“Yo soy simple ahora. Antes del ataque yo era un poco... cómo diría... ¿arrogante? Disfrutaba de los temas con estructuras más complejas”.

Foto: Lawrence Watson

 

La primera que compusiste fue “Searching For The Truth”. ¿Cómo llegó a tu cabeza y cómo la articulaste? (Edwyn): Grace pensó que era una broma, pero no lo era. (Grace): (A él) Fue dos días antes de que salieses del hospital. Yo estaba histérica y de repente saliste con eso. Al grabarla me di cuenta de toda la belleza que había en ella. (Edwyn): No era ninguna broma, me había llegado desde el corazón. (Grace): (A mí) Él llevaba... ¿dos años? ¡Dos años! Sin haber escrito nada, y yo llegué a pensar que no podría volver a componer nunca más. Antes de aquello él estaba pensando en canciones todo el tiempo, todo el tiempo. Estaban ahí en su cabeza constantemente. Hay una historia que siempre cuento: hace años bajó a una tienda, nuestro hijo le dijo que le trajese un helado. Cuando le vi le pregunté si lo había comprado y él contestó: “No lo sé, no me acuerdo”. Yo le dije: “¿Pero cómo no te puedes acordar?”, y él me respondió: “Es que estaba pensando en una canción” (él se ríe de forma realmente entrañable). Nunca necesitaba ir a un lugar especial para escribir ni hacerlo en circunstancias especiales. Cuando no vi ningún signo más de esto durante tanto tiempo me sentí realmente triste y, de repente... volvió.

“Cuando le fue a ver la gente que trabajó con él en el hospital, los psicólogos... (A él) Yo no creo que supiesen de ti ni que te hubiesen escuchado antes; te veían más bien como a un paciente. Te conocieron transformado como persona, distorsionado, y de repente al verte sobre un escenario y comunicándote de aquella forma con la gente...”
(Grace Maxwell)

 

¿Llegaste a considerar seriamente retirarte de la música o ya no te pasaba por la cabeza poder vivir sin hacerla? (Edwyn): Después de “Searching For The Truth” no me volvió a salir nada más. Me puse muy triste. Luego me acostumbré a usar un dictáfono por si me surgía alguna idea. Y un día, de pronto, me salió “Losing Sleep”. (Grace): (A él) ¿Te acuerdas de aquellas vacaciones en Mallorca con nuestros amigos Paul, Debbie, Jenny y Andy? (A mí) Fue sobre 2006. Él llegó a decir que quizá sería una buena idea retirarse, dejarlo. A nadie nos convenció, pero sí pensamos: “Bueno, puedes probar”. (A él) Yo creo que era algo que dijiste para protegerte a ti mismo, pero realmente no querías hacerlo. ¿Y te acuerdas de otra vez en Escocia, ya tiempo después, cuando dijiste que de no haber vuelto la música a ti habrías dado por suficiente el estar vivo? (Edwyn): Sí, pero... mis canciones... son... son mi pasión.

Tras ver uno de tus conciertos de regreso, el crítico británico Paul Morley escribió que cuando cantabas era el único momento en que parecía que tenías control completo sobre ti mismo. (Edwyn): Sí, así es, pero al principio fue difícil. Cuando tocamos en Dingwalls, en Londres, el primer concierto –en octubre de 2007–, estaba aterrado, y también Grace. (A ella) Tú nunca me dijiste que lo estuvieras, lo leí luego en el libro. (Grace): No creía que fuera bueno que te lo dijera, porque podía mermar tu confianza. Y la verdad es que luego creció muy rápidamente. Cuando Paul escribió eso tú ya tenías realmente ese control, ¿verdad? (Edwyn): Sí, supongo. Como dije antes, es mi pasión, es algo que fluye de mí, por eso es tan bueno estar de vuelta. Estoy disfrutando la vida y lleno de optimismo. (Grace): (A mí) En el escenario se le nota especialmente. Cuando le fue a ver la gente que trabajó con él en el hospital, los psicólogos... (A él) Yo no creo que supiesen de ti ni que te hubiesen escuchado antes; te veían más bien como a un paciente. Te conocieron transformado como persona, distorsionado, y de repente al verte sobre un escenario y comunicándote de aquella forma con la gente... (Edwyn): (ríe) ¡Ahí estaba, en el Shepherd’s Bush Empire, con mi musa! ¡Me sentía un poco como la reina madre! (Grace): (A mí) Les tuvo que chocar ver que él era aquella misma persona tan vulnerable. (Edwyn): ¿Conoces a Frankie Miller? Es otro músico de Glasgow al que le sucedió lo mismo que a mí. Un fantástico compositor, pero él no puede componer en absoluto, ni cantar. (Grace): (A él) Has sido muy afortunado. No todo el mundo consigue volver al escenario.

El álbum tiene muchos duetos, que es algo que no estabas acostumbrado a hacer. (Edwyn): ¡Oh, me gusta! Todo esto de las colaboraciones de celebridades es también una celebración del optimismo focalizado en mis canciones. Les propuse trabajar como un equipo y todos ellos se mostraron encantados. (Grace): Fueron unos momentos fáciles y felices, y también es una cosa nueva para ti, nunca habías colaborado así, eras más bien un proyecto de un hombre, un maniático del control.

¿Vas a volver a producir a otros artistas? (Edwyn): Sí, sí, a Frankie Goes To... (Grace): (Se parte) ¡No, no son esos! (Edwyn): Frankie And The Heartstrings, perdón, una nueva banda del sello Wichita. Y también produciré el nuevo single de The Cribs. (Grace): Nos espera una época de producción sin parar. (Edwyn): ¡Sí, sí, es estupendo! ¡Hacer más cosas! ¡Estar de nuevo aquí! David Saavedra

 

LAS DIEZ JOYAS DE LA CORONA

EDWYN COLLINS, Una historia de amor

ORANGE JUICE
“You Can’t Hide Your Love Forever”

(Polydor, 1982)

Los compases iniciales de “Falling And Laughing” pueden parecer de Echo & The Bunnymen, pero enseguida todo se ilumina. La energía juvenil se dispara de la forma menos previsible: con intrincados ensamblajes entre un bajo hipermelódico y unas guitarras limpias y metálicas; con la voz inmadura, pero ya apasionada, de Edwyn Collins; con arreglos de viento que llevan a la versión del “L.O.V.E. Love” popularizado por Al Green y certifican el amor al soul de cuatro barbilampiños ya creadores de perlas pop: “Untitled Melody”, “Consolation Prize” y “Felicity”, uno de los temas heredados de la era previa de singles editados en el sello Postcard. La mezcla de ambición y amateurismo llevó a alguien a instaurarlo como primer disco del indie británico. Puede ser.

EDWYN COLLINS, Una historia de amor

ORANGE JUICE
“Rip It Up”

(Polydor, 1982)

La sustitución en la guitarra de James Kirk por Malcolm Ross y, sobre todo, del batería Steve Daly por Zeke Manyika, originario de Zimbabue, abre nuevas posibilidades, pero también vías de agua. Entre estas últimas, las africanas “A Million Pleading Faces” y “Hokoyo”. En cambio, la deriva funk de la grandiosa “Rip It Up”, con riff Chic y gomoso sintetizador como bajo, reafirma la capacidad de Collins para asumir esencias negras sin renunciar a su corazón blanco. “I Can’t Help Myself” y “Flesh Of My Flesh” fueron singles fundamentales en un álbum de lujosa producción, pero sin los excesos que llevaron a otros coetáneos al delirio. El subsello de Polydor en el que apareció el disco, Holden Caulfield Universal (cita al personaje de Salinger), casaba muy bien con esa actitud juvenil y levemente insolente.

 
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

ORANGE JUICE
“Texas Fever”

(Polydor, 1984)

Un mini-LP, solo seis canciones, y sin embargo una obra fundamental. La voz de Edwyn Collins revela un rango insospechado: ya está a pleno rendimiento esa capacidad para saltar de los graves crooner a los agudos soul, con una carga emocional difícilmente descriptible: escúchese la inmensa “A Place In My Heart” (plagiada con gusto por Le Mans en los coros finales de “H.E.L.L.O.”), o la no menos fundamental “A Sad Lament”, tramo final melódico y profundo frente al frenesí funk-soul de “Bridge”, “Punch Drunk” y “The Day I Went To Texas”.

EDWYN COLLINS, Una historia de amor

ORANGE JUICE
“The Orange Juice”

(Polydor, 1984)

Con las ideas claras, fruto de “Texas Fever”, vuelven a contar como productor con el especialista en reggae Dennis Bovell. En realidad, Orange Juice había quedado reducido a dúo: Collins y Manyika, ya vetado de africanismos. Collins, tupé, cazadora de cuero y gafas de rocker en portada, pertenece en realidad a la tribu de los compositores sin fronteras: pocos artistas logran fusionar tantas esencias de distintos estilos (pop, rock de los cincuenta, du duá, soul, funk, reggae, dub, disco, torch song) y sonar siempre tan genuinamente personales. La plenitud veraniega de “Lean Period”, los coros de “I Guess I’m Just A Little Too Sensitive”, la pasión blues de “The Artisans”, la seducción de “What Presence?!”, la gravedad de “Out For The Count” o la intensidad de “Salmon Fishing In New York” definen un disco de riqueza inabarcable, obra maestra del pop de los ochenta.

 
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

EDWYN COLLINS
“Hope And Despair”

(Demon, 1989)

Tras un período de silencio y de palpar el terreno con dos excelentes singles en 1987, “Don’t Shilly Shally” y “My Beloved Girl”, Edwyn Collins se puso de largo y en solitario cinco años después de “The Orange Juice”. Como todos sus discos, se abre con una canción sencillamente extraordinaria, la confesional “Coffee Table Song” con su suave crescendo. Producía Phil Thornalley (The Cure), pero Dennis Bovell controlaba desde la posición de bajista. El espíritu de banda y los ecos de Orange Juice se mantenían casi intactos al servicio de una excelente colección de canciones en las que Collins seguía incrementando su musicalidad enciclopédica con especial querencia por los ecos de los cincuenta, en vena rockera (“50 Shades Of Blue”) o sentimental, con un “Pushing It To The Back Of My Mind” de inmensa belleza. Un disco plagado de canciones sencillamente maravillosas (“Measure Of The Man”, “If Ever You’re Ready”, “Ghost Of A Chance”, “Hope And Despair”) que certificaba a Collins como uno de los más grandes compositores y cantantes de la era pop. Aunque pocos estuvieran dispuestos a admitirlo.

EDWYN COLLINS, Una historia de amor

EDWYN COLLINS
“Hellbent On Compromise”

(Demon, 1990)

La inspiración no decae. Ni la valentía: para abrir, un desgarrado acercamiento a la mentira y la ruptura, “Means To An End”, envuelta en líricas y reverberantes guitarras. La voz de Collins, aún más crecida y multiplicada, es el arma principal de un artista con verdadera clase. Se superpone a ese carrusell de arreglos y detalles que tanto le gusta cuidar, ya sea un órgano Hammond inesperado, una caja de ritmos inédita o unas guitarras con mil sonidos distintos. Sin llegar a la altura de “Hope And Despair”, abundan las grandes canciones: “Take Care Of Yourself”, la mecedora “Graciously” o el country con caja de ritmos de “My Girl Has Gone”.

 
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

EDWYN COLLINS
“Gorgeous George”

(Setanta, 1994)

Seguía trabajando a su aire, sin despertar mucho más que unas favorables reseñas en medios especializados. Daba igual, él estaba haciendo música atemporal y libre. Y se permitía emprender en “The Campaign For Real Rock” una cruzada por la música verdadera, y un ataque al “truly detestable summer festival”. Irónicamente, su comeback de 2008, tras la enfermedad, se produjo en festivales de verano, pero eso no resta nada a la honestidad y coherencia que Collins ha mantenido siempre. Tampoco el inesperado hit en medio mundo (¡ya era hora!) de la quedona “A Girl Like You”, aplicada a anuncios y reportajes televisivos, altera la solidez de otra impecable colección de canciones. Paul Cook, batería de Sex Pistols, se convirtió en colaborador frecuente. Y “Make Me Feel Again”, en lógico leitmotiv de los conciertos de regreso.

EDWYN COLLINS, Una historia de amor

EDWYN COLLINS
“I’m Not Following You”
(Setanta, 1997)

Edwyn Collins se desembaraza del concepto de banda y se pliega al ámbito doméstico. Descubre el sampler e incrementa el gusto por experimentar personalmente con los sonidos. Desde el inicial “It’s A Steal” se revela el concepto de amalgama, incorporando loops, detalles ambientales, recortes de pop orquestal y sintetizadores de policíaco setentero. El resultado no es rupturista, sino una evolución lógica, contemporánea, tranquila, de quien conserva la inocencia de la juventud desde una posición de sabia madurez. Incluye la deconstrucción de pop chicle de “Magic Piper (Of Love)” y la dislocada disco music de “Seventies Night”, brindada a un Mark E. Smith que recita su arenga sin recato. Hay otras colaboraciones, pero la mayor parte de los instrumentos están en manos de Collins.

 
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

EDWYN COLLINS
“Doctor Syntax”

(Setanta, 2002)

Manteniendo el espíritu casero, “Doctor Syntax” refuerza el carácter experimentador, más juguetón que científico, de un alquimista del pop rodeado de sintetizadores vintage, cajas de ritmo, samplers y, cómo no, guitarras y voces superpuestas. De nuevo le asisten Sebastian Lewsley en los sonidos y Paul Cook en las baterías. En la carrera de Collins no hay disco flojo, no lo puede haber con canciones tan estimulantes, distintas y vitaminadas como “Never Felt Like This”, “Should’ve Done That” o “Mine Is At”, homenajes sui generis como “The Beatles” y ritmos inesperados como los casi latinos de “Johnny Teardrop” y “20 Years Too Late”.

EDWYN COLLINS, Una historia de amor

EDWYN COLLINS
“Home Again”

(Heavenly, 2007)

Grabado enteramente antes de padecer dos hemorragias cerebrales consecutivas, pero publicado cuando la recuperación ya era una milagrosa realidad, “Home Again” venía recargado de emoción desde el mismo título, perteneciente a una de las canciones más sencillas y bonitas que ha compuesto en su vida. En esa misma sencillez se apoyan otro buen puñado de títulos que añadir al ya grandioso cancionero de Edwyn Collins: el cálido soul de “You’ll Never Know”, la siempre inusual canción de amor, “One Track Mind”, o el folk acústico de “It’s In Your Heart” son los puntos fuertes de un disco que abarca géneros más puros y limpios. Ricardo Aldarondo

 
JOANNA NEWSOM, Ella es única

PORTADA ROCKDELUX (RDL 283)

JOANNA NEWSOM

Ella es única

Por David Saavedra
ANTONY AND THE JOHNSONS, Just like a woman

PORTADA ROCKDELUX (RDL 270)

ANTONY AND THE JOHNSONS

Just like a woman

Por Pablo Gil
ANIMAL COLLECTIVE, A 20.000 leguas

PORTADA ROCKDELUX (RDL 269)

ANIMAL COLLECTIVE

A 20.000 leguas

Por Eduardo Guillot
HERMAN DUNE, La vida es guay

PORTADA ROCKDELUX (RDL 266)

HERMAN DUNE

La vida es guay

Por Juan Manuel Freire
NIÑO DE ELCHE, El equilibrio es la muerte

PORTADA ROCKDELUX (RDL 343)

NIÑO DE ELCHE

El equilibrio es la muerte

Por David Saavedra
MANEL, ¡Qué salto! ¡Caray, qué salto!

PORTADA ROCKDELUX (RDL 294)

MANEL

¡Qué salto! ¡Caray, qué salto!

Por Joan Pons
IGGY POP vs. THE WHITE STRIPES, Memorias de Detroit
Por Keith Cameron
THE NATIONAL, El sueño de la otra América

PORTADA ROCKDELUX (RDL 364)

THE NATIONAL

El sueño de la otra América

Por David Saavedra
CAT POWER, El árbol torcido

PORTADA ROCKDELUX (RDL 237)

CAT POWER

El árbol torcido

Por Nando Cruz
LA BUENA VIDA, En mi jardín

PORTADA ROCKDELUX (RDL 189)

LA BUENA VIDA

En mi jardín

Por Laura Sales
MERCURY REV, La amistad es lo primero

PORTADA ROCKDELUX (RDL 160)

MERCURY REV

La amistad es lo primero

Por Nando Cruz
LCD SOUNDSYSTEM, Pasado, presente y futuro

PORTADA ROCKDELUX (RDL 226)

LCD SOUNDSYSTEM

Pasado, presente y futuro

Por Joan Pons
NIRVANA, Generación X

PORTADA ROCKDELUX (RDL 102)

NIRVANA

Generación X

Por Amy Raphael
NICK CAVE, La firmeza tras la pérdida

PORTADA ROCKDELUX (RDL 354)

NICK CAVE

La firmeza tras la pérdida

Por Quim Casas, Gerard Casau y Jordi Bianciotto
LEONARD COHEN, Un hombre de verdad

PORTADA ROCKDELUX (RDL 41)

LEONARD COHEN

Un hombre de verdad

Por Alberto Manzano
NICK CAVE, Los fantasmas de la memoria

PORTADA ROCKDELUX (RDL 315)

NICK CAVE

Los fantasmas de la memoria

Por Adrián de Alfonso
HOWE GELB AND A BAND OF GYPSIES, Juerga flamenca

PORTADA ROCKDELUX (RDL 286)

HOWE GELB AND A BAND OF GYPSIES

Juerga flamenca

Por Miquel Botella
NOSOTRÄSH, Cuatro de las grandes

PORTADA ROCKDELUX (RDL 196)

NOSOTRÄSH

Cuatro de las grandes

Por Nando Cruz
LOQUILLO, El niño grande apuesta fuerte

PORTADA ROCKDELUX (RDL 77)

LOQUILLO

El niño grande apuesta fuerte

Por Diego A. Manrique
U2, Eno-rabuena

PORTADA ROCKDELUX (RDL 87)

U2

Eno-rabuena

Por Ricard Robles
BOB DYLAN, Rebelde sin causa

PORTADA ROCKDELUX (RDL 241)

BOB DYLAN

Rebelde sin causa

Por Tom Doyle y Miguel Martínez
M.I.A., El orgullo del Tercer Mundo

PORTADA ROCKDELUX (RDL 232)

M.I.A.

El orgullo del Tercer Mundo

Por Víctor Lenore
DOMINIQUE A, ¡Luz, más luz!

PORTADA ROCKDELUX (RDL 307)

DOMINIQUE A

¡Luz, más luz!

Por Gerard Casau
Arriba