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EEF BARZELAY, Hiperactivo en tránsito

A pesar de su amor por los sones vaqueros, Eef Barzelay siempre ha disentido de la etiqueta country alternativo.

 
 

ENTREVISTA (2007)

EEF BARZELAY Hiperactivo en tránsito

Te presentamos al siempre ingenioso Eef Barzelay en la época en que la edición española de su segundo disco, “Eef Barzelay” (2007; publicado internacionalmente en 2008 bajo el nombre de “Lose Big” y con dos temas más), sugería el afianzamiento de su carrera en solitario. Y cuando un álbum grabado con Clem Snide, su (entonces) antigua banda, aguardaba en un cajón: se trataba de “Hungry Bird”, que finalmente vio la luz en 2009 y pareció reactivar de nuevo al grupo. En esta charla con Ramón Fernández Escobar quedó en evidencia la personalidad variable de nuestro protagonista.

“Necesitaba escapar, huir de Nueva York. Clem Snide se estaba muriendo de manera lenta y dolorosa”. Eef Barzelay (Tel Aviv, 1970) transmite cierta melancolía cuando habla del grupo que bautizó con el nombre de un personaje de William S. Burroughs a principios de los noventa, resucitó mediada esa década y finiquitó hace unos meses. El perpetuo gafotas lleva más de tres años afincado en Nashville, aunque, inmerso en la elaboración de una banda sonora, habla desde un hotel de la Gran Manzana. “Todo empezó con la marcha de Jason Glasser. Conoció a una chica francesa y se volcó en exclusiva”, ironiza Barzelay.

Jason Glasser había ejercido en Clem Snide como multinstrumentista (violín, chelo, teclados), mano derecha de Eef y ocasional productor –“The Ghost Of Fashion” (SpinArt, 2001)–. Su despedida no impidió un nuevo disco de la banda, “End Of Love” (SpinArt, 2005), aún a caballo entre Nueva York y Nashville y con el refuerzo de músicos invitados. Ahí arranca, según Barzelay, su actual período de “transición”: “Decidí prescindir de nuestro representante y hubo que darle una buena cantidad. Los problemas monetarios avivaron los resentimientos. Nuestros discos nunca han generado dinero”.

“Me sentí muy cómodo, libre e inspirado al escribir desde la perspectiva de otros. Meterme en otras mentes y en otros corazones para intentar comunicar algo, siempre con un poco de mí en cada tema. Por eso me salieron de un tirón. Nada que ver, por ejemplo, con ‘End Of Love’, donde trabajé muy duro en las letras, tratando de ser más filosófico”

Eef aprovechó la economía de guerra para grabar junto a uno de los productores de “End Of Love”, Mark Nevers (Lambchop), su primer disco bajo nombre propio, el acústico “Bitter Honey” (SpinArt, 2006), donde se incluye “Well”, mordaz referencia al exmánager. Era todavía un paréntesis antes de encarar con Nevers otro peldaño en la trayectoria de Clem Snide. El último. “Se llama ‘Hungry Bird’ y estoy orgulloso de cómo ha quedado. Mientras plasmábamos el álbum, rompí con los supervivientes de la banda. Luego cerró nuestro sello, SpinArt”, detalla Barzelay. A ese epitafio de Clem Snide, aún inédito, otro proyecto le pasó por la derecha: “Mi amigo Ben Folds me ofreció su estudio de Nashville en el verano de 2006 porque él se iba de gira por Australia. No lo pensé dos veces. Es una instalación preciosa y con mucha solera: Elvis grabó allí. Así que en menos de tres semanas escribí, registré y mezclé un nuevo disco. Al principio lo veía como otro trabajo de Clem Snide, pero después opté por enterrar definitivamente el nombre. Me costó bastante llegar a esa conclusión”.

Por fin estamos donde queríamos, su segundo álbum en solitario: ¿será “Eef Barzelay” (Houston Party, 2007) el disco que ayude a desenredar la madeja de su autor? Desde luego, no por falta de frescura: “Ya contaba con un par de canciones, pero la mayor parte de ellas las compuse en cinco días. Me sentí muy cómodo, libre e inspirado al ahondar en algo que ya había hecho con alguna frecuencia: escribir desde la perspectiva de otros. Meterme en otras mentes y en otros corazones para intentar comunicar algo, siempre con un poco de mí en cada tema. Por eso me salieron de un tirón. Nada que ver, por ejemplo, con ‘End Of Love’, donde trabajé muy duro en las letras, tratando de ser más filosófico y en busca de palabras de gran belleza. Esta vez, en cambio, no hice casi esfuerzo; fue como si alguien hablara a través de mí”.

Con la ayuda de dos colaboradores de Ben Folds, Joe Costa como ingeniero y batería y Jared Reynolds como productor, bajista y pianista, Eef abandona la desnudez total de “Bitter Honey”: “Conforme lo trabajábamos, empecé a sentirlo incompleto y no sabía muy bien cómo culminar algunas canciones. Entonces fue cuando entró Jared, quien resultó ser un productor excelente. Está casi todo grabado en vivo. Si encuentro a la persona adecuada, siempre prefiero que otro produzca mis discos. Me encanta colaborar con gente, y mejor que alguien escuche y haga sugerencias”. Este nuevo largo se iba a llamar “Lose Big”, como su antepenúltimo corte, pero al final Barzelay le prestó el nombre. Sólo queda encontrarle un sello en Estados Unidos y el resto de Europa.

 
EEF BARZELAY, Hiperactivo en tránsito

“Necesitaba escapar, huir de Nueva York. Clem Snide se estaba muriendo de manera lenta y dolorosa”.

 

“Eef Barzelay” despega con un misil tatareable, “Could Be Worse”: “Creo que intenté escribir un ‘hit’. El tipo de mi editorial, EMI, me pasó un libro con todos los artistas de la industria que no escriben sus propias canciones. Figuraban Kid Rock, varios intérpretes de hip hop, muchos así. Y probé como si fuera una canción para otro, no sé muy bien quién. Kid Rock no creo... Me encantan las letras, como en este caso, cínicas y a la vez optimistas”. “Could Be Worse” difícilmente le proporcionará el espaldarazo que en 2001 parecía representar la inclusión de un tema de “The Ghost Of Fashion”, “Moment In The Sun”, como sintonía del show televisivo de la NBC ‘Ed’. “En realidad, cada vez que se me ha abierto una puerta dorada y he tenido que ver con el ‘mainstream’, he metido la pata en la fiesta. He estropeado algo o he dicho una cosa inadecuada”, se lamenta un Eef Barzelay con complejo de Peter Sellers en “El guateque”. “Los productores de ‘Ed’ no querían usarla. Me forzaron a escribir hasta tres canciones distintas y ninguna les acababa de convencer. Al final la cogieron porque les urgía resolverlo por problemas contractuales. Con eso nada cambió para Clem Snide. Otra cosa es que el dinero me viniera tremendamente bien. Si no, quizás ahora no tendría un hijo al que, si lo pienso, debería haberle llamado Ed”. Quizás el sino de Barzelay sea lo minoritario. Por una vez que una campaña publicitaria adopta una de sus canciones, “Forever, Now And Then” de Clem Snide, resulta ser de la Oficina de Turismo del minúsculo estado de Rhode Island, el más pequeño de Estados Unidos: “Al principio, ni me había enterado”.

“Me encantan cosas de la escena indie como Jens Lekman y Bill Callahan, pero en general no puedo con la extendida facción posmoderna que pretende integrar todos los sonidos posibles para que se diga: ‘Esto suena a un cruce entre Fleetwood Mac, The New York Dolls y Silver Apples’. No hay nada como la sencillez directa y emocionante de una canción de Hank Williams”

El exlíder de Clem Snide relata otras repentinas inspiraciones incluidas en “Eef Barzelay”: “‘The Girls Don’t Care’ está basada en algo que a mi mujer le contó un amigo: había dejado a una novia porque a ella no le gustaba Frank Zappa. Es algo que yo nunca haría, pero me pareció tan gracioso... También tiene que ver con los indie-rockers que piensan que la música debe ser muy complicada para hacerla más artística. No soporto esa falta de inmediatez. Me encantan cosas de la escena indie como Jens Lekman y Bill Callahan, pero en general no puedo con la extendida facción posmoderna que pretende integrar todos los sonidos posibles para que se diga: ‘Esto suena a un cruce entre Fleetwood Mac, The New York Dolls y Silver Apples’. No hay nada como la sencillez directa y emocionante de una canción de Hank Williams”. Barzelay no esconde sus gustos. Lo demuestran sus versiones de Hank Williams y Ritchie Valens en largos de Clem Snide y la reciente de “Joy To The World”, el tema tradicional navideño, en “Bitter Honey”. También su colaboración en el último disco de Charlie Louvin, un álbum homónimo publicado a principios de 2007 y donde además participaron otros nombres prestigiosos como Kurt Wagner (Lambchop), Jeff Tweedy (Wilco), Mac McCaughan (Superchunk) y Elvis Costello. “Adoro a The Louvin Brothers y aún no me lo creo –dice Barzelay–. A él no le llegué a ver: cuando grabé mi parte vocal, Charlie ya había registrado el resto del tema, ‘The Christian Life’”.

A pesar de su amor por los sones vaqueros, Barzelay siempre ha disentido de la etiqueta country alternativo que con frecuencia se le asigna: “Nunca he pensado en un género concreto. Además, casi toda la música popular viene a ser lo mismo. La diferencia está en el aliño”. ¿Y el sambenito de songwriter listillo? “Puede que antes de cumplir los 30 –nació en 1970– fuera un poco más gilipollas e intentara parecer inteligente. Yo sólo pretendía hacer letras interesantes. En cualquier caso, estoy con lo que dice Kierkegaard: ‘Cuando me etiquetas, me estás negando’”. Y Barzelay no quiere certificados. Tampoco en lo espiritual, pese a haber nacido en Tel Aviv en una familia judía: “No formo parte de una religión organizada. No tengo respuestas, sólo preguntas. Por otro lado, cuando nombras a Jesús o a Dios en alguna canción, enseguida te asocian con el rock cristiano. En mí no hay nada de eso”. Quizá Barzelay piense en “Make Another Tree”, otro de los cortes del nuevo álbum, aparentemente un diálogo con Dios: “Buena parte del disco tiene que ver con la muerte. Mi madre enfermó de cáncer al poco de nacer mi hijo, hace cinco años”. La progenitora, ya fallecida, inspira “Song For Batya”. Y los asuntos religiosos encuentran la guinda en “Apocalyptic Friend”: “Se me ocurrió al ver una de esas estúpidas pegatinas que abundan en los vehículos norteamericanos. Decía: ‘Cuando llegue el Éxtasis, este coche rodará sin tripulante’. Es sobre algo en lo que cree media población estadounidense: al regresar Jesús, los buenos cristianos serán transportados inmediatamente al Cielo, no importa donde estén. Malo será si te pilla conduciendo...”.

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