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EL LEBRIJANO, Bajarse al moro

Cita en al-Ándalus. 

Foto: Javier Tles

 
 

ENTREVISTA (1998)

EL LEBRIJANO Bajarse al moro

Juan Peña “El Lebrijano” (1941-2016) tenía 75 años cuando murió. Gran conocedor de la ortodoxia flamenca, destacó también por su atrevimiento desacomplejado, acercándose al mundo sinfónico y propiciando fusiones con músicos de otras latitudes (en el recuerdo, el mítico “Encuentros”, con la Orquesta Andalusí de Tánger). Recuperamos esta entrevista de Ramon Súrio hecha en la época de “Casablanca”, su disco en colaboración con la Orquesta Arábigo Andaluza, charla en la que quedó demostrado el fuerte carácter de El Lebrijano.

El Lebrijano, en el disco “Encuentros” (1985), incluía un tema llamado “Vivir un cuento de hadas”, y eso es lo que le está pasando ahora con los medios de comunicación, que han recibido con los mayores beneplácitos “Casablanca” (EMI, 1998), su nuevo proyecto de fusión con la Orquesta Arábigo Andaluza. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro? “‘Encuentros’ fue un boceto donde preparé a la gente para el cuadro. Lo hice con la valentía de la juventud, pero sin pleno conocimiento de dónde me estaba metiendo. Ahora he estudiado muchísimo más la música del Magreb y he hecho un disco concienzudamente pensado”. En el álbum figuran como productores Diego Carrasco y Jesús Bola. “Necesitaba gente que aportara conocimiento, experiencia y sensibilidad, y que me ayudara a hacer comprensibles ideas que en mi mente eran algo más abstractas y elitistas. Ellos han dado agilidad al proceso creativo; además, si tres músicos con personalidades fuertes son capaces de llegar a soportarse durante seis meses, seguro que de allí sale algo bueno”.

“Morente me merece todo el respeto del mundo. Que haga unas músicas nuevas y que cante mientras están tocando rock me parece bien, pero no creo que diga que está vendiendo flamenco. Como músico y artista puede hacer los experimentos que desee... Está en su derecho”

El Lebrijano suele decir que el flamenco auténtico morirá con su generación. “Digo que llegará a pasar eso si los nuevos flamencos no se preocupan de las raíces. El cantaor que no sepa quién pesó, por dónde vienen los matices, cómo lo hizo uno y otro, no puede ir a ningun lado”. Y le enseñamos el cartel de un festival de flamenco que esos días se celebraba en Madrid y donde figuran los nombres de Carmen Linares, Mayte Martín, El Pele, Remedios Amaya y Estrella Morente, entre otros, y El Lebrijano es implacable: “Todos esos entrarían en esa categoría” (de los que no van a ningún lado). Le hablamos, pues, de históricos. ¿Que le parece “Omega”, de Enrique Morente & Lagartija Nick? “No lo he escuchado, pero Morente me merece todo el respeto del mundo. Que haga unas músicas nuevas y que cante mientras están tocando rock me parece bien, pero no creo que diga que está vendiendo flamenco. Como músico y artista puede hacer los experimentos que desee... Está en su derecho”.

Algunos expertos opinan que su obra cumbre es “Persecución” (1976). “Es un buen disco donde se narra la historia de la entrada y persecución de los gitanos en España. Pero mi obra cumbre no es esta, sino ‘De Sevilla a Cadiz’, que grabé en el 68. Y digo esa como podría decir ‘¡Tierra!’ –de 1989– y hasta treinta y tres discos que he grabado. Algunos flamencólogos me odian y dicen tonterías”. Otro de sus clásicos es “La palabra de Dios a un gitano” (1972). “Es la primera vez que suenan violines y coros en un disco flamenco. Y los cantes son del evangelio según los santos Mateo, Lucas, Marcos y Juan”.

Y El Lebrijano sigue hablando, de su maestro Antonio Mairena, de Tomás Pavón, de los cantes gitanos y de los andaluces, de su madre, María La Perrata –“los dos discos que grabó para Philips hoy son auténticas reliquias”–, de Pedro Bacán –“yo le llamaba el Juan Sebastián Bach de la guitarra flamenca”– y hasta de Bambino: “Hombre, a Bambino lo quiero mucho porque es un primo mío y además fui yo quien lo sacó de artista. Era una excepción cantando coplas por bulerías, pero el pobre está ahora muy malito”.

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