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El pop perdió las elecciones, Trump vs. Clinton

Ilustración: Pepo Pérez

 
 

INFORME (2016)

El pop perdió las elecciones Trump vs. Clinton

Efectivamente, los peores temores sobre la presidencia de Donald Trump se están haciendo realidad. Pero, además, la victoria de Trump sobre Hillary Clinton puso en entredicho el valor de la música y sus figuras para cambiar el mundo o, como mínimo, la intención de voto. Las estrellas pop se pusieron del lado de Clinton, pero quizá la cercanía del bling-bling fuera hasta contraproducente para la candidata demócrata. Juan Manuel Freire repasó la cronología de campaña 2016 y exploró el paisaje después de la batalla.

En campaña todo vale. Pero, según el contexto, algunas cosas pueden valer más que otras. Y en este momento particular de la historia de Estados Unidos, la retórica extremista de Donald Trump ha cuajado mejor en el electorado que los eslóganes gritados en directo por músicos famosos o de prestigio.

Hillary tenía a la música popular de su parte. Si comparamos los apoyos públicos de Clinton y Trump, ella salía ganando por goleada: contaba con la pareja dorada Beyoncé & Jay-Z, la estrella del pop en cierto resurgimiento Lady Gaga, la plana mayor del rock independiente –muchos de ellos, aportando temas a la playlist anti-Trump “30 Days, 30 Songs”, sobre la que volveremos después–, el esencial para los demócratas Bruce Springsteen... ¿Y en el bando pro-Trump? La corta lista incluye a la dama country Loretta Lynn, la incoherente Azealia Banks, Gene Simmons de Kiss y Ted Nugent, más conocido últimamente por sus controvertidas ideas políticas que por sus aportaciones a la música.

Cabe preguntarse si el brillo de la celebridad no habrá ofuscado e incluso alienado, más que deslumbrar, entre los blancos del cinturón del óxido. Además, el apoyo de Jay-Z y Springsteen ha resultado en esta ocasión en general menos convincente para todo el mundo: los eventos llegaron tarde y, en el caso del Boss, con reservas. En su concierto acústico en Filadelfia del 7 de noviembre desgranó exactamente cuáles eran las partes del discurso de Clinton que le parecían correctas. Pero no nos adelantemos y repasemos qué vino antes en términos musicales en esta confrontación circense.


Diario de campaña

11 de agosto: TMZ caza al rapero Killer Mike (50% de Run The Jewels) en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. Devoto de Sanders, no confía en Clinton ni en Trump. “Estamos pidiendo más guerra. Si no quisieras guerra, votarías a Jill Stein. Si quisieras menos gobierno y guerra, votarías a Gary Johnson. Pero si votas a Trump o Hillary Clinton, estás votando lo mismo”.

23 de septiembre: ‘Rolling Stone’ publica online un extracto de la entrevista con Bruce Springsteen que incluirá su próximo número. En ella, el rockero califica a Trump de “idiota”. Añade: “Todo este asunto es trágico. Sin exagerar, es una tragedia para nuestra democracia”.

10 de octubre: pistoletazo de salida para “30 Days, 30 Songs” (posteriormente denominada “30 Days, 50 Songs”), una playlist de canciones anti-Trump coproducida por el escritor Dave Eggers. Muchas son originales y las hay notables, como “Million Dollar Loan” de Death Cab For Cutie, “Are These My Jets” de EL VY y “The Greatest Conversation Ever In The History Of The Universe” de Jesu & Sun Kil Moon, en la que Mark Kozelek apunta hacia nuestra obsesión mediático-tecnológica como raíz de todo el ridículo político. “Y Trump está por todas partes en televisión / Asumámoslo, nosotros mismos nos hemos buscado a este gilipollas porque la tecnología nos ha superado”.

Qué noche la de aquel día: Betsy McCaughey, exteniente gobernadora de Nueva York, declara en el programa ‘CNN Tonight’ que Clinton actúa de forma hipócrita al mostrar espanto por los comentarios que hizo Trump en el autobús con Billy Bush. ¿Por qué? Porque, al fin y al cabo, es fan de Beyoncé, amiga de las letras explícitas. McCaughey cita algunas de ellas en la CNN.

19 de octubre: Le Tigre estrenan su canción de reunión, el himno pro-Hillary “I’m With Her”. Trump no sale bien parado: “Construir un muro es su mayor visión / La intolerancia le influye en cada decisión”.

4 de noviembre: Killer Mike asalta Instagram para dejar un mensaje en el que anima a los negros a “quedarse en su jodida casa”, en lugar de votar, si los líderes no ofrecen ideas en cuanto a sus posibilidades laborales, la brutalidad policial o... la despenalización de la hierba.

Ese mismo día, Jay-Z encabeza un concierto-mitin Get Out The Vote en Cleveland (Ohio) con la aparición sorpresa (o casi: se filtró) de Beyoncé, quien se marca un discurso feminista. “Hace menos de cien años, las mujeres no tenían derecho a votar. Mirad qué lejos hemos llegado: de no tener voz a estar a punto de hacer historia. De nuevo. Eligiendo a la primera mujer presidente. Sí. Pero tenemos que votar”.

5 de noviembre: en una parada de campaña en Tampa (Florida), Trump se queja del lenguaje grosero usado por Jay-Z (quien, por otro lado, no es candidato a presidente) en el concierto del día anterior. Lenguaje usado solo en las canciones, no en los incisos entre ellas. Para rematar el desliz, Trump pronuncia mal Beyoncé, obviando la tilde y poniendo el acento más bien en la “o”.

7 de noviembre: the heat is on. Aphex Twin, a la suya, promueve su actuación en el festival Day For Night de Houston con un vídeo delirante en el que no solo Donald sino también Hillary adquieren caras distorsionadas estilo Aphex.

Más servicial es el vídeo lanzado por Tidal en apoyo de Clinton: Jay-Z, Beyoncé y otros artistas del evento de Ohio (Chance The Rapper, Big Sean y J. Cole) hablan de la importancia histórica de la candidatura de HRC.

Springsteen ofrece su pequeño concierto acústico en Filadelfia, Madonna hace lo mismo en Nueva York y Chance The Rapper organiza, a través de su ONG SocialWorks, un evento musical en Chicago que acaba con él mismo liderando una comitiva de cientos de personas hacia un sitio de voto por anticipado.

 
El pop perdió las elecciones, Trump vs. Clinton

La retórica extremista de Donald Trump cuajó mejor en el electorado que el discurso de Hillary Clinton.

 

¿Y ahora qué?

El 9 de noviembre llega, para muchos, la decepción. Algunos se sorprenden más que otros: en Facebook, los socialistas The Radio Dept. comparten el tema “This Thing Was Bound To Happen” (“Esto tenía forzosamente que ocurrir”).

Hay gestos de rabia: Black Lips tuitean que, “después de lo de anoche”, les “han venido ganas de hacer una canción anarco-punk”, y el resultado es “Deaf Dumb And Blind”, nada que ver con “Ciega, sordomuda” de Shakira.

Hay gestos de miedo, como este tuit de Mykki Blanco: “Vivo saludablemente cada día con VIH. Tengo MIEDO de lo que significará una presidencia de Trump para aquellos que ahora tienen acceso a los cuidados adecuados”. Best Coast crean una cuenta de email para consolar a los “asustados, desanimados e inseguros”.

Hay gestos de desánimo casi paralizador. Questlove (líder de The Roots) en Instagram: “Intenté comparar esto con el día después del 11-S, con los días en que supimos de la muerte de Michael y Prince, incluso con la muerte de mi padre... Y la diferencia es que no tuve NINGÚN PROBLEMA para salir de la cama. Hoy necesito fuerzas, tío. Para no automedicarme”.

También en Instagram, ANOHNI cita el “Save The Children” de Marvin Gaye: “¿Quién tiene ánimo de intentar / salvar un mundo / que está destinado a morir?”.

Hay gestos de alegría. Cómo no, por parte de Azealia Banks. En Instagram felicita a Trump por ganar las elecciones y pide disculpas por dejar de apoyarlo temporalmente cuando emergió la grabación del autobús. “Estoy jodidamente orgullosa de ti”, dice. Pero su provocación sigue en Facebook con este mensaje: “Pero en realidad me estoy riendo, porque Jay-Z y Beyoncé estaban ahí arriba apoyando a muerte a Hillary y AUN ASÍ perdió”.

Un día después, Run The Jewels comparten un inédito, “2100”, colaboración con BOOTS, para expresar su malestar con la elección de Trump como presidente: “Para nuestros amigos. Para nuestra familia. Para cualquiera que se sienta dolido o tenga miedo ahora mismo. Aquí tenéis una canción que compusimos hace meses. No planeábamos lanzarla aún, pero... ahora parece el momento correcto. Es sobre el miedo y sobre el amor y sobre querer más para todos nosotros. Se llama ‘2100’. Esperamos que estéis bien”.

Pero no, la gente no está bien. Hay quien asegura que gracias a la victoria de Trump el arte reemergerá con mayor fuerza, pero ese no es consuelo para quienes pueden ver su integridad moral y física puesta en peligro día a día. Además, arte tan valioso como el de Beyoncé ha demostrado tener un valor relativo a la hora de cambiar las mentes en estas elecciones.

¿La música no es tan útil como querríamos creer? En su ya citada entrevista con ‘Rolling Stone’, Springsteen contestaba de algún modo a quienes se preguntaban por qué estaba tardando tanto en tocar en apoyo de Hillary: “Creo que tienes un impacto limitado como ‘entertainer’, intérprete o músico”. Ni siquiera Springsteen confía en poder hacer algo como brazo musical de un candidato; queda componer, tocar, actuar y, a pesar de todo, confiar en un cambio.

 

En el bando de Clinton

Tanto las grandes estrellas del pop (Madonna, Beyoncé, Lady Gaga) y el hip hop (Jay-Z, Chance The Rapper) como los artistas en la órbita alternativa mostraron generalmente su apoyo a Clinton. Y prácticamente solo Springsteen ha puesto matices a su entusiasmo. Matt Berninger, de The National, grupo que ya apoyó efusivamente a Barack Obama en la reelección de 2012, ha llegado a confesar estar “un poco enamorado de Hillary Clinton”.

Al concebir la lista “30 Days, 30 Songs”, Dave Eggers y su aliado, el ejecutivo musical Jordan Kurland, dejaron libres algunos huecos que no tardaron en llenarse: los grupos se acercaban y pedían estar ahí “para ayudar a crear momentum”, según contó Kurland en una entrevista con ‘Entertainment Weekly’. Un poco acaparador, Moby no solo ofreció una canción al proyecto, sino dos: “Little Failure” y la irónica “Trump Is On Your Side”.

En Spotify, la lista se extiende hasta los cincuenta temas: aparecen canciones no estrictamente del programa pero apropiadas, como “Young, Latin And Proud” de Helado Negro (quien ha pedido en Twitter “Make America brown again”) e “If You’re Gonna Build A Wall” del cantautor folk Anthony D’Amato.

En el bando de Trump

Mientras los apoyos a Clinton surgían de cada pequeño rincón de la cultura popular, Donald Trump debía conformarse con Loretta Lynn, Azealia Banks, Ted Nugent, Gene Simmons, el cantante de Las Vegas Wayne Newton y un par de nombres que finalmente se distanciaron: el antiguo ídolo del pop prepúber Aaron Carter y Dee Snider de Twisted Sister, cuyo tema “We’re Not Gonna Take It” fue durante un tiempo la canción de salida en las paradas de campaña de Trump.

Pocos miembros realmente respetados del mundo del espectáculo se han mostrado entusiasmados con él. Entre ellos, el actor Jon Voight, quien declaró a la web Breitbart News –cuyo presidente, Stephen K. Bannon, ha sido elegido por Trump como estratega y consejero–: “Él es una respuesta a nuestros problemas. Tenemos que apoyarlo. Los republicanos deben unirse para apoyar a este hombre. Necesitamos que entre alguien y nos reconstruya de algún modo, que nos devuelva a donde estábamos, a donde necesitamos estar”.

La industria, o una parte emblemática, está del lado del magnate: Amazon le ha tendido la mano y, después de su muestra de apoyo al presidente, New Balance ha sido considerada por algún blog neonazi como la marca oficial de zapatillas del hombre blanco.

 
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