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ELVIS COSTELLO, Tal como es

Elvis Costello, símbolo de Rock Inteligente, en la imagen de la portada del disco “Punch The Clock”, publicado en agosto de 1983 y producido por Clive Langer & Alan Winstanley: elegante pop-soul. Foto: Nick Knight

 
 

ARTÍCULO (1983)

ELVIS COSTELLO Tal como es

Documento ‘Rock Espezial’, 1983. De ser el Hombre Airado de la Nueva Ola, Elvis Costello pasó a convertirse en un símbolo de Integridad y Dedicación al Pop. Pero con una vida productiva elevada –singles, LPs, giras, producciones–, Costello tropezó con un problema: la falta de aceptación. Diego A. Manrique repasó en este artículo el dubitativo momento de Costello a principios de los ochenta.

Hay un momento terrible en la vida de un artista que lo obliga a replantearse su actitud, su estrategia e incluso su música. Ese momento coincide con la baja vertiginosa en las ventas. Y es lo que le ocurre a Elvis Costello. Entronizado por la crítica rock (“todos los críticos son gafosos y bajitos, así que no me extraña que enloquezcan con él”, en la inmortal explicación de David Lee Roth), resulta que Elvis no se vende. En EEUU tiene una parcelita del mercado bastante dominada: factura suficientes discos y actúa regularmente; es un símbolo de Rock Inteligente (no es casual que un póster suyo aparezca en “E.T.”, 1982).

“Cuando me fui a vivir a Liverpool, descubrí que todos estaban colgados con el rock ácido y recuerdo que yo solía esconder mis LPs de Otis Redding”

En Inglaterra la historia es más cruda: desde la salida de Costello a la escena, han pasado treinta y siete movimientos rutilantes y los compradores de pop lo han olvidado. Elvis no tiene éxitos en single y eso es la clave para la permanencia de popularidad en su país. No es por falta de intentarlo: ha lanzado incluso una exquisita versión del “From Head To Toe” de Smokey Robinson, han ofrecido incluso el regalo de un LP antiguo a los primeros compradores de un single. Nada. Ni cuando editan su aportación a la banda sonora de “Party Party” (1983), una película exitosa. Nada.

Así que Declan MacManus (desde luego, lo de Elvis Costello suena mucho más importante) está rumiando tácticas de reconquista. Afortunadamente, es demasiado honesto para intentar mixtificar su arte para hacerlo más digerible. Pero sí se puede afirmar que ha abandonado sus huraños hábitos de otros tiempos. Ha alargado sus conciertos –a veces supera las dos horas– e ¡incluso sonríe! ¡Toca las canciones que le piden! ¡Habla con el público y con la gente de los medios! Esto sí que es un cambio respecto a un caballero con la reputación de que acercarse a él era tan peligroso como tirarle del rabo a un toro de lidia… y han quedado registrados muchos casos de peleas, broncas y otros incidentes desagradables.

 
ELVIS COSTELLO, Tal como es

“Ahora me veo un poco malvado, pero recuerdo lo mucho que disfrutaba poniendo el ‘God Save The Queen’ a todo volumen, en 1977, año del Jubileo, para ver cómo las viejecitas que vivían en los apartamentos de al lado se ponían furiosísimas”.

 

Otra novedad, Elvis ahora HABLA con la prensa. No las conversaciones casuales arrancadas de pasada, como aquella que Rafa Abitbol consiguió a base de testarudez y persecuciones. No, Elvis se sienta y charla horas y horas con el magnetofón encendido. Y cuenta cosas íntimas: “Cuando me fui a vivir a Liverpool, descubrí que todos estaban colgados con el rock ácido y recuerdo que yo solía esconder mis LPs de Otis Redding cuando venían mis amigos a visitarme. No quería destacar como pasado de moda. Cuando tienes 16 años es realmente crucial que estés en la onda, y yo hacía lo posible para que me gustaran Grateful Dead o Spirit”. Y el impacto de los Sex Pistols: “Ahora me veo un poco malvado, pero recuerdo lo mucho que disfrutaba poniendo el ‘God Save The Queen’ a todo volumen, en 1977, año del Jubileo, para ver cómo las viejecitas que vivían en los apartamentos de al lado se ponían furiosísimas”.

“América está bastante intimidada culturalmente por Inglaterra... Ellos no presten atención a las cosas buenas que tienen debajo de las narices, grandes cantantes y compositores en todos los campos: Mac Rebennack, Delbert McClinton, Otis Rush…”

Por lo demás, Elvis se declara ansioso de que “Frank Sinatra o Ella Fitzgerald graben algo como ‘Almost Blue’ antes de que se retiren. Lo mismo, Aretha Franklin y Randy Crawford”. Revela que mandó canciones para Frida, pero la ex-ABBA no las incluyó en el LP, a diferencia de Dusty Springfield. Un chico tímido y modesto que respeta a Green (Scritti Politti), Martin Fry (ABC) y Randy Newman. Se siente satisfecho de su estatus en EEUU, pero piensa que “América está bastante intimidada culturalmente por Inglaterra” y no comprende que “ellos no presten atención a las cosas buenas que tienen debajo de las narices, grandes cantantes y compositores en todos los campos: Mac Rebennack, Delbert McClinton, Otis Rush…”. Es agradable verificar que Elvis no ha perdido el buen oído. Y la humanidad. Se horroriza al enterarse de que Michael Jackson –que no lo conoce– tiene ideas negativas respecto a él a partir de un comentado escándalo en el que Elvis se excedió insultando a los americanos y metiéndose con los músicos negros, para horror de los contrincantes, gente de las bandas de Bonnie Bramlett y Stephen Stills. Se arrepiente y no parece una pose oportunista para conseguir las portadas de ‘New Musical Express’ o ‘Rolling Stone’: “Llegas a perder el control de ti mismo, pierdes de vista tus objetivos originales, permites que la maldita imagen te dicte tu vida personal. Eso sí que es peligroso”.

Todo lo cual quiere decir que Costello no era la fiera que él fingía ser (“las únicas emociones humanas que conozco son la venganza y la culpa”, 1977), algo que ya deducía de los contactos que tuve con él en un vuelo Barcelona-Madrid durante su visita a España. Ahora solo falta que se redescubra su última música. Es una buena idea, puedo asegurarlo: son discos viscerales, condensados, pulidos, medidos. Alto octanaje emocional, espléndida manufactura: ¿qué más se puede pedir?

Publicado en Rock Espezial 19 (Marzo 1983)
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