Temporada funesta para la guitarra flamenca. Si hace unos meses amanecíamos con la noticia de la muerte de Moraíto Chico (el 10 de agosto de 2011, a los 54 años), también por culpa de un cáncer nos deja ahora Enrique de Melchor. Dos guitarristas gitanos cuyo perfil biográfico y profesional está lleno de paralelismos. Dos primeras espadas del toque, con excelentes gestas en solitario y legendarias andanzas como escuderos a sus espaldas. Apenas queda nadie hoy en día que sepa acompañar el cante como lo hacían ellos.
Tanto el uno como el otro estuvieron a la altura de su respectivo linaje flamenco. Enrique era algo mayor, tenía 61 años (nació en Marchena el 15 de julio de 1950) y siglos de sabiduría entre sus dedos. Tuvo el privilegio de heredar un legado en vías de extinción, de tocar con los más grandes. Empezando por su propio padre, el mítico Melchor de Marchena. Era un adolescente cuando se asomaba tras el escenario del tablao Los Canasteros para verlo actuar, hasta que un día el mismísimo Manolo Caracol le preguntó si estaba preparado y le dijo: “Te consigueremos un traje, mañana es tu debut”. También de muy joven compartió plazas con otro guitarrista de guitarristas, aunque este de su misma generación: su gran amigo Paco de Lucía.
Pero, inevitablemente, hablar de Enrique de Melchor es hablar tanto de guitarra como de cante. Llegó a acompañar a Antonio Mairena y a Camarón. A Fernanda y Bernarda, a Chano Lobato, a La Perla, a Fosforito, a Carmen Linares, a José Mercé y a Enrique Morente (y curiosamente, falleció ayer, 3 de enero, en la misma clínica madrileña que él). Su guitarra respaldó también los discos más revolucionarios de José Menese y El Lebrijano. Y del mismo modo que su padre saliera del ámbito estrictamente jondo para acompañar a artistas como Concha Piquer, él fue el guitarrista más solicitado durante mucho tiempo por Rocío Jurado e incluso durante una época tuvo como representante a su hermano Amador Mohedano. De Melchor fue también productor y autor de algunas de las falsetas más repetidas, hasta el punto de que muchos creen que son populares. No en vano, eclipsada por función de acompañante de lujo, desarrolló también una excepcional carrera como concertista. Su último álbum en solitario fue “Raíz flamenca” (2005). ![]()























