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ESCUELAS PÍAS, Juego de luces

Cristian y Davis: nuevas generaciones.
Foto: Amaya Granell

 
 

ENTREVISTA (2017)

ESCUELAS PÍAS Juego de luces

Tras la separación de Sundae, dos de sus integrantes, Cristian Bohórquez y Davis Rodríguez, decidieron seguir indagando en su búsqueda de sonoridades pop con Escuelas Pías, añadiendo un halo de misterio. Las ganas por hilvanar un discurso musical propio los llevó a “Nuevas degeneraciones” (2016), once canciones envolventes y atmosféricas. Rubén Izquierdo nos presentó al dúo sevillano en esta entrevista.




 

 



“Tanto Cristian como yo nos quedamos un poco huérfanos de banda. Teníamos muchas ganas de seguir componiendo canciones, así que casi al día siguiente de disolver Sundae mudamos nuestros trastos a un nuevo local de ensayo y nos encerramos a hacer cosas nuevas”
(Davis Rodríguez)

De las cenizas de Sundae –atrás queda su celebrado “Sólido-líquido” (2014)– irrumpía a mediados del año pasado Escuelas Pías, proyecto synthgazing asentado en Sevilla e integrado por dos de sus excomponentes, Davis Rodríguez y Cristian Bohórquez (visto también en Blacanova). La transición de un proyecto a otro se plasma en “Nuevas degeneraciones” (El Genio Equivocado, 2016), carta de presentación en la que conservan algunas pinceladas del shoegazing de Sundae e incorporan apuntes cercanos al synthpop. El disco recoge la voluntad compartida por ambos de mantener en marcha su maquinaria creativa. “Pasó como en una relación amorosa en la que una parte quiere seguir y a la otra se le ha acabado la pasión y el amor”, rememora Davis sobre aquel final a su pesar. “Tanto Cristian como yo nos quedamos un poco huérfanos de banda. Teníamos muchas ganas de seguir componiendo canciones, así que casi al día siguiente de disolver Sundae mudamos nuestros trastos a un nuevo local de ensayo y nos encerramos a hacer cosas nuevas”. Así marcaron otra dinámica de trabajo, resuelta entre los dos. El resultado les sentó tan bien como una terapia curativa, convirtiéndose en “una salvación musical para ambos”.

Consumado el tránsito, llegó el momento de armar las canciones de Escuelas Pías, algo a lo que se lanzaron tras los primeros ensayos. “Trabajar en algo nuevo tan pronto, pasarlo bien y no pensar demasiado en lo que hacíamos fue muy productivo a nivel creativo”, rememoran sobre los primeros pasos de Escuelas Pías, formación para la que tomaron como nombre “una calle sevillana por la que pasábamos mucho”. “Nos sonó cercano, local y un poco absurdo, y tenía un toque misterioso que nos atrajo: nos imaginamos en un edificio en el que ocurrían cosas inquietantes”, amplía Cristian.

Resuelta su decisión de centrarse en la consolidación de un nuevo proyecto, su vocación y motivación hicieron el resto. “Teníamos claro que queríamos componer canciones bonitas, de melodías delicadas y estribillos reconocibles”, subraya Davis antes de sentar las bases del proceso creativo desarrollado por el dúo, un proceso en el que, a diferencia de Sundae, optaron por el trabajo de campo. “En Sundae podíamos pasarnos meses y meses en el estudio con un tema, mientras que ahora hemos jugado más que nunca con las canciones en directo, antes incluso de tener nada grabado”, algo impensable en su proyecto anterior. En ese camino de búsqueda proliferó el intercambio de demos y maquetas, tanto las que hicieron por separado como las que tomaron forma a partir del trabajo conjunto, para acabar llegando a un sonido definido desde su entorno como synthgazing. “Nos lo dijo nuestro amigo Ahmed de la banda Perapertú, que fue uno de los primeros en escuchar el LP. Nos hizo mucha gracia porque, aunque intentamos que los teclados y los sintetizadores tuviesen mucha importancia, la vertiente guitarrera shoegazing de Cristian no deja de asomarse y le da un nuevo sentido a lo que hacemos”, zanja Davis sin querer cerrarse a etiquetas.

Videoclip del tema “Temporal”, uno de los cortes mejor resueltos de “Nuevas degeneraciones”. Realizado por Davis Rodríguez, con imágenes extraídas de los Archivos Prelinger.

 

 

 

“‘Temporal’ fue la que teníamos más clara de todas, pero me aterraba que la letra sonase llorica o derrotista, porque realmente habla de mirarse en el espejo, ver a un monstruo y convivir con ello”
(Davis Rodríguez)

Para “Nuevas degeneraciones” ambos trabajaron sobre una base amplia de demos, algo que facilitó la elección de temas. “Empezamos con unas treinta. De ahí pasamos a quince, y once de ellas acabaron en el disco. Al grabarlo y producirlo en nuestro estudio casero pudimos dedicarle a las letras mucho tiempo y mimo”. A la larga eso propició el sentido unitario de su debut, del que se caerían cuatro canciones. “Quedaron fuera por duración, porque rompían la dinámica, pero nuestra intención es recuperarlas para un EP complementario”, concluye antes de centrarnos en “Temporal”, uno de los temas con los que empezaron a trazar la línea estilística del álbum. “Fue la canción que teníamos más clara de todas, pero, al mismo tiempo, me aterraba que la letra sonase llorica o derrotista, porque realmente habla de mirarse en el espejo, ver a un monstruo y convivir con ello”, pincela Davis sobre uno de los cortes mejor resueltos, en el que el juego de luces y claroscuros se filtra en el relato.

La búsqueda de la coherencia interna ha sido otro de los caballos de batalla en los que se centraron a la hora de fijar el orden mismo de “Nuevas degeneraciones”. “Hemos cuidado mucho el fluir de las canciones. Para nosotros era importante que la escucha funcionase como un todo”, añade Cristian, antes de apuntar el sentido romántico de esa decisión. “Puede que sea algo incluso desfasado porque ya nadie oye discos completos, pero nos apetecía hacerlo así”, ultima antes de fijar las miserias y quebraderos sentimentales como el nexo que vertebra su primer largo como Escuelas Pías. “Si canalizas estos sentimientos a través de la música, da como resultado ese tono nostálgico, descreído pero optimista que tiene el disco”. Un bonito juego de luces del que emerge una obra ante todo emocional.

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