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ESPANTO, La diferencia

Luis y Teresa: concentrando palabras y ritmos.

Foto: Alicia Aguilera

 
 

FIRMA INVITADA (2011)

ESPANTO La diferencia

Carlos Ballesteros y Genís Segarra (Hidrogenesse) se enamoraron de las canciones de los logroñeses Espanto y, ni cortos ni perezosos, recuperaron en Austrohúngaro, su sello, la discografía oculta del dúo riojano. El recopilatorio “Ísimos y Érrimos” (2011) fue el principio de una bonita relación que todavía perdura; como muestra, el reciente single “Tres canciones nuevas” (ver aquí). Este fue el encuentro especial para Rockdelux entre dos grupos que se admiran mutuamente: una entrevista que es, al mismo tiempo, una precisa conversación que define muy bien a los cuatro artistas: preguntas y respuestas entre el detallismo y la búsqueda de la perfección...

Cuando vimos en directo a Espanto, hace dos años, quedamos fascinados. Nos enamoramos de las canciones de su disco “Ísimos” (Birra y Perdiz, 2008), que ya nos gustaban, como si fuera la primera vez que las escuchábamos. El año pasado, cuando sacaron “Érrimos” (Birra y Perdiz, 2010), Luis y Teresa nos comentaron su deseo de editarlos juntos en un doble LP. Les propusimos ayudarles publicándolo en nuestro sello, Austrohúngaro, y en marzo de este año salió “Ísimos y Érrimos”, un LP con los dos discos de Espanto, uno en cada cara.

Nosotros nos vemos identificados con Espanto en algo muy básico, que no tiene que ver con la música, las letras, la puesta en escena... Algo que está antes de todo eso. No sabemos cómo llamarlo. ¿Tenéis vosotros una definición de lo que sois? Somos dos, somos nuestras canciones y nos gusta creer que solo nosotros dos juntos podemos hacer esas canciones, ser una sola cosa. Y no queremos ser como los demás. Llevamos muchos años juntos y el empezar a grabar maquetas fue algo natural, un juego. Fueron los amigos de Birra y Perdiz quienes nos animaron a sacar una recopilación de esas maquetas –se refieren a “Cantando en tu siesta” (Birra y Perdiz, 2007)–. Ahí ya sabíamos qué es Espanto y qué no quiere ser, lo que no quiere decir que tengamos principios inamovibles. Suponemos que serán cambiantes en la medida en que las personas también lo somos. Vamos cambiando juntos.

Habéis comentado en alguna ocasión que lo que os interesa y os divierte es la composición, juntar palabras y melodías para crear cosas nuevas, y que lo demás os da un poco igual. ¿En qué medida es así? ¿Qué importancia tienen los conciertos para vosotros? Pesa más la composición que lo de ir por ahí tocando, porque nos divierte más imaginar las situaciones, utilizar tal o cual palabra o hacerle una perrería al protagonista. Ensayar no deja de ser repetir lo mismo muchas veces. Los conciertos han sido una superación personal, jamás pensamos que pudiéramos hacerlo.

“Nos sentimos muy identificados con vuestro modo de hacer y nos hace ilusión que diseñéis las portadas y nos hagáis vídeos, porque sois detallistas y os preocupáis por esas cosas. ¿Hasta dónde os dejaríamos meter mano?... Pues eso habrá que verlo en próximos discos. Creemos que no os vamos a dejar, por ejemplo, que nos vistáis. Pero, oye, quién sabe...”

A nosotros nos gusta mucho cómo lo hacéis en directo. Nos parece envidiable que interpretéis canciones tan diferentes con tres instrumentos solamente. ¿Cómo llegasteis a esta solución? La solución vino sola porque al principio salíamos únicamente con la guitarra, sin efectos ni nada, y nos veíamos un poco ridículos. Teresa no sabía qué hacer en las partes instrumentales, y buscando por ahí descubrimos el Kaossilator, que se supone que es una herramienta para DJs. Después nos atrevimos con otro sinte y ahora también le pasamos las guitarras. Nos gusta cambiar las canciones para el directo y nos gustan los grupos que lo hacen.

¿Y otras cosas, como las fotos, los vídeos, las portadas? Al principio no sabíamos si era desinterés por estos temas o habíais tomado la decisión de no haceros fotos, ni vídeos, y de no aparecer por ningún lado. Son un complemento de todo eso, pero también contribuyen a darle forma. Nos gusta poder decidir, y cada vez nos crea menos conflicto que se nos vea.

Nos habéis dejado diseñar la portada de “Ísimos y Érrimos”, y que hagamos un videoclip para “El último día de las vacaciones”. ¿Hasta dónde nos dejaríais meter mano? Nos sentimos muy identificados con vuestro modo de hacer y nos hace ilusión que diseñéis las portadas y nos hagáis vídeos, porque sois detallistas y os preocupáis por esas cosas. ¿Hasta dónde os dejaríamos meter mano?... Pues eso habrá que verlo en próximos discos. Creemos que no os vamos a dejar, por ejemplo, que nos vistáis. Pero, oye, quién sabe...

En lo que se refiere a la música, en cambio, parecéis tener criterios firmes como dogmas. Somos maniáticos, controladores y obsesivos, pero creemos que también somos abiertos. Todo depende de si nos hace gracia o no: es una simple cuestión de si se suma o se resta. A veces restar también suma.

A nosotros nos da mucha envidia vuestra decisión de hacer discos cortos. Grabar solo ocho canciones y llamarlo “álbum”. Nos gustan los discos cortos. “Más” no es “mejor”. Ojalá todos los discos tuvieran menos canciones. Por lo general se nos hacen largos los discos ajenos. La concreción es una virtud. ¡Fuera todo lo que sobra!

Hace tiempo, cuando participasteis en el ciclo “Kafea eta galletak” en Gernika, en el que los grupos invitados eligen un disco y lo comparten (lo explican o lo reinterpretan), vosotros elegisteis el “Poem Of The River” (1987) de Felt. ¿Fue por lo breve que es ese disco? Aceptamos la invitación porque son encantadores y decidimos que compartiríamos ese disco con ellos. Nos parece la sublimación de lo que entendemos por un “buen” disco, el disco perfecto. La duración de “Ísimos” y de “Érrimos” tiene mucho que ver con el “Poem Of The River”, que dura veintiséis minutos y tiene de todo: una canción que no llega a los dos minutos y otra de casi nueve, líneas de guitarra delicadísimas y unos arreglos de teclado que nos encantan. Nos inspiró mucho y entendimos que era suficiente. Vimos que con ocho canciones ya podíamos decir lo que queríamos. Además, cuando nos lo propusieron acabábamos de ver a Go Kart Mozart en directo: fue mágico y breve, muy intenso. A ver si Lawrence saca ya ese disco nuevo.

Videoclip del tema de Espanto “El último día de las vacaciones” (remezcla de Hidrogenesse). Canción incluida en su disco de remezclas y versiones “Errísimos”, CD-R que complementaba las primeras copias de la edición en vinilo de “Ísimos y Érrimos” (2011).

¿Tenéis como grupo algún referente (otro grupo, un escritor, lo que sea) en el que os fijáis para crear, tomar decisiones, etc.? No. Y sí. Todo lo que nos gusta nos acaba influyendo de una u otra manera, pero no tenemos un solo referente, no hemos dicho nunca: “Vamos a fijarnos en esto”; y sí: “Esto podía sonar así y eso otro parecerse a tal”. Nos fijamos en cómo están hechas las cosas, qué es lo que tienen y qué es lo que no. A veces hacemos guiños, pero nadie nos ha dicho nada, a lo mejor es que lo hemos hecho fatal... El laralalá de “El final de la fiesta” es la melodía del saxo de “Memories”, que sale en “Death Of A Ladies' Man” de Leonard Cohen, un poquito ralentizada. Es nuestra canción “high school”, pero con rollo adulto, como si Carrie tuviera treinta y tantos. El final de “Los números de teléfono” reproduce armónicamente la melodía de ¿violín? de “The Night You Can’t Remember” de los Magnetic Fields. Nos encanta establecer lazos con esas cosas que nos gustan.

Como letristas, ¿qué os interesa? Parece obvio que hay influencias literarias, no solo musicales, en vuestras canciones. ¿Qué leéis? ¿Qué os influye? Leemos cosas muy variadas y coincidimos en algunos gustos. Nos interesa la poesía y no dejamos de ver en ella la esencialidad de la que hablábamos antes, decirlo todo con la palabra exacta. Nos fascinan algunos poetas hispanoamericanos, los letristas clásicos de boleros y los creadores de estándares, los compositores italianos de los sesenta y los setenta... y probablemente lo que tienen en común todos ellos es que cuentan historias pegadas a su tiempo.

“El laralalá de ‘El final de la fiesta’ es la melodía del saxo de ‘Memories’, que sale en ‘Death Of A Ladies' Man’ de Leonard Cohen, un poquito ralentizada. Es nuestra canción ‘high school’, pero con rollo adulto, como si Carrie tuviera treinta y tantos. El final de ‘Los números de teléfono’ reproduce armónicamente la melodía de ¿violín? de ‘The Night You Can’t Remember’ de los Magnetic Fields. Nos encanta establecer lazos con esas cosas que nos gustan

“Ísimos” y “Érrimos” son dos discos muy parecidos. Parece que siguen unas reglas impuestas: la duración, el número de canciones, la manera de ordenarlas... ¿Es un patrón impuesto desde el principio y vais a seguir usándolo? Sí, estaban planteados así desde el principio. Cuando estábamos haciendo “Ísimos” ya sabíamos que después vendría “Érrimos”, e incluso algunas canciones estaban esperando su momento; el trabajo de composición fue casi simultáneo. Cuadrarlos y ordenar las canciones para que funcionaran ha sido más lío, pero hay correlación y están fenomenal, uno en una cara y el otro en la otra. El siguiente disco continuará con algunas de esas reglas, pero también con otras diferentes. Tiene que funcionar para nosotros. Hay una idea de lo que será, algo cerrado que hemos visto y queremos intentar.

A pesar de todas las similitudes externas, “Ísimos” y “Érrimos” son dos discos muy diferentes: los instrumentos y la manera de arreglar las canciones son distintas, y las letras también son otra cosa. Intentábamos hacerlo de otra manera, sí. “Ísimos” era la visión cotidiana y “Érrimos” la sobrenatural. Por eso nos hacía tanta gracia que aludieran al costumbrismo cuando salió el primero, porque nosotros ya sabíamos que el siguiente empezaba con el tema “Las voces”. Nos sorprende que se nos siga poniendo la etiqueta costumbrista, a no ser que la gente vea pájaros que han sido un amigo de infancia, haya estado viviendo con un circo o estén muertos y tengan que citarse en una ermita abandonada... La gente debe de tener costumbres muy raras.

Nos habéis comentado que os apetece cambiar de método para grabar. ¿Os referís a la manera de arreglar las canciones o solamente a aspectos técnicos? Sobre el tema técnico no tenemos ningún criterio. Todo lo hecho hasta ahora está grabado en casa y vamos probando. Un poquito de compresión, un poquito de “reverb”, un poco menos, “sube esa pista”, “baja esta otra”, “vamos a escucharlo en el coche”... así hasta que nos convence. Sabemos que hacemos muchas burradas, pero también son nuestras. Cuando se ve que suena destartalado y cacharrero no es pretendido, es inevitable: somos un desastre. Ahora queremos facilitarnos ese método. Queremos cambiar. No hace falta que los cambios sean drásticos. Delegaríamos con alegría las responsabilidades de micros, mezclas e incluso programaciones, que se nos dan fatal. Queremos más baterías, nos gusta mucho cómo han quedado las canciones con baterías de verdad. Los arreglos, sin embargo, son una cosa más grata, más de jugar a la música.

Por último, ¿de dónde salen los títulos de estos discos? “Ísimos” procede de una novela de Nancy Mitford titulada “A la caza del amor” (1945). En ella, los Ísimos son un grupo de gente especial dentro de una tradición familiar: son los que se juntan en el cuarto de las sábanas a hablar de los demás, en clandestinidad; ellos deciden quién es Ísimo y quién no lo es. “Érrimos” se nos ocurrió como una gracieta, una especie de “más difícil todavía”, la otra cara, el mismo concepto pero en el más allá, como si se tratara de un sueño.

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