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ESPANTO, Una libertad conquistada

Luis y Teresa: naturaleza (muy) viva. Foto: Emilio Blaxqi

 
 

ENTREVISTA (2016)

ESPANTO Una libertad conquistada

“Fruta y verdura” fue el álbum de un dúo sin límites a la hora de sorprendernos, sin dejar de sorprenderse a sí mismos, en su afán por construir un pop diferente, plagado de inteligencia, humor y genialidad. Apoyados por la producción de Hidrogenesse, en sus once canciones fantasearon con un estado de naturaleza plagado de recovecos emocionales y existenciales y de guiños a vidas muy cercanas. Porque Espanto somos todos. David Saavedra los entrevistó.

Teresa Jimeno (39 años) y Luis F. Bayo (42) llevan algo más de una década como Espanto. En ese tiempo han publicado cuatro maquetas y cuatro álbumes que les han ido haciendo pasar paulatinamente de la sorpresa morrocotuda a la sorpresa consolidada. Con su última entrega, “Fruta y verdura” (Austrohúngaro, 2016), se reconfirman como uno de los grupos españoles más talentosos y excitantes del momento. Profesores en su vida laboral (ella, de Lengua y Literatura; él, de Tecnología) y afincados en Logroño, son un dúo de pop tardío que, en su juventud, ya estaba vinculado con la música, pero de otra manera. “Luis sí había hecho cosas, al menos lo había intentado, pero nunca salió nada. La primera vez que se subió a un escenario fue con Espanto”, apunta Teresa. “En los noventa hacíamos todo eso que dos fans de la música solían hacer: ir a conciertos, fanzines, pillar todos los discos que podíamos y grabárnoslos en cintas, fotocopiarnos las letras, copiar las pintas de nuestros ídolos, trabajar pinchando en bares...”. Importancia vital para ellos supuso el asistir a los conciertos que entonces organizaba la sala La Imagen en la localidad de Pradejón. “Nos acercó un mundo que solo veíamos a través de las revistas y los fanzines. Allí vivimos mil cosas que nos marcaron: Hello Cuca, Subsonics, Patrullero Mancuso, Jonathan Richman... traían a Arthur Lee o a Kim Salmon... Fue bastante increíble y fueron de los primeros en hacerlo ¡y sin internet!”, recuerdan.

“A veces nos adjudican influencias de grupos que no hemos escuchado o nos comparan con cosas que sentimos muy lejanas y cuyo punto en común es: pop en castellano inteligible, cantado por una mujer, con un punto naíf... el pop, no la mujer. Hace poco nos hizo gracia que unos mexicanos dijeran, respecto a ‘El tigre y yo’, ‘se puso bueno el alucín’. ¡Fíjate que expresión tan bonita!”.

El dúo comparte un vastísimo y muy ecléctico gusto musical, aunque, con cierta pereza, los medios nos hayamos empeñado en lanzar comparaciones recurrentes con el pop costumbrista que tan bien practicó Vainica Doble. “No nos agobia para nada. Somos muy fans de las Vainica y las hemos escuchado mucho, pero no más que a Dinarama, a Golpes Bajos, a Violeta Gomez o a los Surfin' Bichos, por ejemplo”, explican ellos, por correo electrónico, a una sola voz. “La crítica, venga de la prensa o de un amigo, se hace siempre desde las referencias de cada uno. Te comparan con lo que conocen. En ese sentido, a veces nos adjudican influencias de grupos que no hemos escuchado o nos comparan con cosas que sentimos muy lejanas y cuyo punto en común es: pop en castellano inteligible, cantado por una mujer, con un punto naíf... el pop, no la mujer. Hace poco nos hizo gracia que unos mexicanos dijeran, respecto a ‘El tigre y yo’, ‘se puso bueno el alucín’. ¡Fíjate que expresión tan bonita!”.

En realidad, buena parte de sus referentes se advierte en sus discos, que tienen un punto conceptual en temática y letras, pero un gozoso libertinaje estilístico, casi como si se tratase de un musical. “Sí, nos gusta la variedad y nos encantan los musicales. Como género es un poco absurdo eso de que se digan las cosas cantando, pero hay tantísima riqueza en las composiciones... Por otra parte, no clasificamos las canciones por estilos; para nosotros la canción es simplemente canción”. En cuanto a “Fruta y verdura”, afirman: “La idea del disco surgió cuando vimos que teníamos varias canciones donde aparecían los espíritus, el bosque, el deseo de escapar... Pero, en principio, no hubo una intención de hacer un álbum conceptual”. Aunque sí de comenzar de un modo tan apabullante como con “Morirás”, una asunción de la fugacidad de la vida que parece iniciar el desarrollo argumental con un gigantesco carpe diem que nos oriente para interpretar de una manera determinada el resto del repertorio. “Teníamos clarísimo que iba a ser la primera, una canción que te recuerde que estás aquí más que el hecho de que mañana no vas a estar. Quizá es macarra –reflexionan–, pero lo cierto es que una vez que tomas conciencia de que te quedan cuatro días entras al disco dispuesto a disfrutarlo. Ya hemos recibido críticas de gente cercana que no lleva bien el tema. Vemos que la muerte es tabú 
en la cultura del WhatsApp y las pantallas”.

 
ESPANTO, Una libertad conquistada

“Desde luego, si la canción popular es lo que suena en las radios y la televisión, necesita una renovación urgente”.

Foto: Emilio Blaxqi

 

La mayor parte del contenido tiene mucho que ver con esa fantasía occidental de escapar hacia la naturaleza. Espanto, sin embargo, le dan un giro entre iconoclasta y prosaico en canciones como “La selva”, donde dejan ver que sobrevivir entre lo salvaje no viene dado y que hay que currárselo mucho. Ellos lo ilustran con un gran ejemplo: “Hace poco estuvimos en una casa que tienen unas amigas en un pueblo bastante apartado, aquí en La Rioja. Hablábamos de lo bien que estaría retirarnos a un lugar como ese, y ellas nos decían que la vida allí es bastante dura. Sin darnos cuenta, entre unas bolsas que trajimos se nos coló un ratón de campo. Se nos metió en casa, concretamente dentro del piano, y estuvimos dos días histéricos, no sabíamos cómo enfrentarnos a eso. Fue como un aviso de la naturaleza. Sobrevivir en lo salvaje no es fácil, pero no se trataba de desmontar la visión de nadie, sino de esbozar la nuestra propia. Que hemos perdido el contacto con la naturaleza es un hecho. Lo percibimos como algo trágico”.

Sin darnos cuenta, entre unas bolsas que trajimos se nos coló un ratón de campo. Se nos metió en casa, concretamente dentro del piano, y estuvimos dos días histéricos, no sabíamos cómo enfrentarnos a eso. Fue como un aviso de la naturaleza. Sobrevivir en lo salvaje no es fácil, pero no se trataba de desmontar la visión de nadie, sino de esbozar la nuestra propia. Que hemos perdido el contacto con la naturaleza es un hecho. Lo percibimos como algo trágico”

Otro punto culminante del disco, “Mal salvaje”, retrata a un personaje frustrado desde el trabajo en su oficina, que refunfuña por no haber podido ser capaz de cumplir su deseo de ir a vivir al campo. Hay algo de canción protesta en el reflejo recurrente de caracteres adormecidos que son incapaces de cambiar su propia vida para ser más felices, pero mérito añadido es que nunca los tratan con cinismo ni los miran por encima del hombro. “Las letras están muy pensadas; podemos acertar más o menos, pero no nos conformamos con cualquier cosa”, sostienen. “Escribimos y reescribimos continuamente. Es la parte que de verdad nos gusta del proceso: inventar situaciones, mezclarlas, meter cosas de tu vida o de la de otros y ponerles música... Aunque a veces nos pongamos tremendos, nos gusta que haya luz en las canciones, que esa luz las ilumine y, si es posible, trascienda al oyente. Si algo debe tener Espanto es la capacidad de sorprendernos a nosotros mismos. Y es verdad que no hay cinismo; aquí se ponen las peras a cuarto a todo el mundo, pero es que somos nosotros cada uno de esos personajes: el mal salvaje, la fiera, el insecto, los diamantes, el loco y Dios cuidando la selva cada mañana. Somos nosotros, todos”. “Es verdad que siempre hemos tenido esa intención de construir nuestro propio mundo. Desde luego, si la canción popular es lo que suena en las radios y la televisión, necesita una renovación urgente”, añaden antes de dejar claro que evitan caer en cualquier atisbo de pretenciosidad a la hora de acercarse a su música.

Espanto tratan con especial originalidad temas muy poco recurrentes en nuestra cultura pop, pero tampoco le dan mayor importancia: “No hay más que mirar alrededor. La inspiración está en la calle. Creemos que se pueden hacer canciones de cualquier tema. Vas por ahí con la antena puesta y pillas cosas graciosísimas. La expresión popular es sabia y, generalmente, muy precisa. Lo que nos resulta chocante es que se sigan escribiendo tantísimas canciones de amor”.

Y una última cosa para finalizar. Poco pródigos en directo, pueden parecer huraños, pero dejamos que ellos mismos lo desmientan: “No somos nada esquivos, somos encantadores. Negociamos con el mundo exterior a nivel de usuario y somos gente muy normal. Espanto es una libertad conquistada en la que hacemos lo que queremos. Esto se ha convertido, para nosotros, en una especie de militancia. Y de miedo, nada: ahora nos gusta tocar, tenemos canciones que suenan potentes en directo y las actuaciones que ofrezcamos, que efectivamente serán pocas, queremos que sean especiales. Necesitamos mucho trabajo previo para hacer un concierto”, rematan.

 

DISCOGRAFÍA EN SUS PALABRAS (Y LAS DE OTROS)

ESPANTO, Una libertad conquistada

“Cantando en tu siesta”
(Birra y Perdiz, 2007)

(Espanto): “Unos amigos de Madrid montaron el sello Birra y Perdiz y nos propusieron editar algunas canciones de nuestras maquetas. Tenemos muy buenos recuerdos de aquellos días. Nuestro primer concierto fue en el salón de la casa de uno de ellos con una guitarra española. Poco después hicimos una presentación del sello en Logroño y fue la primera vez que nos subimos a un escenario. Hacíamos las cosas como podíamos, pero nunca porque sí”.

ESPANTO, Una libertad conquistada

“Ísimos” / “Érrimos”
(Birra y Perdiz, 2008-2010; Austrohúngaro, 2011)

(Espanto): “Las canciones se compusieron en el mismo período, pero vimos claro que pertenecían a dos discos, con visiones complementarias de nuestra misma realidad, una más cotidiana y la otra un poco más sobrenatural. Empezamos a experimentar y disfrutar con otros instrumentos. Los grabamos en casa, con un equipo y conocimientos técnicos de risa. Empezamos a tocar un poco más y sufrimos algunos disgustos sobre el escenario, pero todo mejoró”.

 
ESPANTO, Una libertad conquistada

“Rock’n roll”
(Austrohúngaro, 2012)

(Espanto): “Grabar estas canciones fue mucho más fácil al contar con la ayuda de Austrohúngaro. Habíamos tenido la idea de hacer un disco que se llamara ‘Rock´n roll’ e inventarnos un poco el género a nuestra manera, reivindicarlo como algo propio de cada uno y hacer un homenaje a algunos de los músicos que más nos gustan: David Bowie, Marc Bolan, Elvis Presley, Mick Jagger, Keith Richards, John Lennon, Ringo Starr, Yoko Ono, Bob Dylan, Nico...”.

ESPANTO, Una libertad conquistada

“Fruta y verdura”
(Austrohúngaro, 2016)

(Hidrogenesse): “Durante unos tres años, les hemos visto rehacer las canciones y desechar material hasta llegar a lo que ellos consideraron acabado. También perder manías, miedos y costumbres. Les propusimos grabar un disco sin guitarras, solo con ritmos y teclados, y no tuvieron reparos en probar con nosotros ese camino. No creemos en ese rollo de ‘su mejor álbum’ porque cada uno tiene sus maravillosos defectos, pero la respuesta que estamos recibiendo nos hace muy felices”.

 
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