Solo hace falta fijarse en su celebérrimo “I’d Rather Go Blind” (1968) para entender por qué Etta James fue una de las cantantes afroamericanas más destacadas del último medio siglo. Su prodigiosa voz de contralto también pasará a la historia por tender puentes entre el rhythm’n’blues y el rock’n’roll sin olvidarse del jazz, aportando una amplia gama de registros que iban del desgarro más crudo a las caricias baladísticas.
Nacida como Jamesetta Hawkins en Los Ángeles el 25 de enero de 1938, tuvo una infancia desgraciada, sufriendo incluso maltratos, lo cual no impidió que desde temprana edad hiciera gala de su talento gospel en el coro de la iglesia. A los 14 años la descubre el recientemente fallecido Johnny Otis, quien se convierte en su padrino, bautizándola como Etta James y lanzando a su grupo PEACHES, que triunfa en 1955 con su primera grabación, un “Dance With Me, Henry” que les valdría convertirse en teloneras de Little Richard.
Ya en solitario, obtendría otro gran éxito con “Good Rockin’ Daddy” antes de ser fichada por Chess, que potenció su lado soul romántico en el clásico debut “At Last!” (1961), aunque también le permitió hacer de corista para Chuck Berry. La etapa en el sello de Leonard Chess fue su época dorada, traducida en una importante cantidad de éxitos a lo largo de los años sesenta, y no solo en las listas de rhythm’n’blues, ya que temas como “Something’s Got A Hold On Me” también escalaron las del pop.
En los setenta su música se escoró hacia el funk y el rock –fue una gran influencia para Janis Joplin, que versionó “Tell Mama”–, aunque sus problemas con las drogas, el alcohol y la justicia la mantuvieron en el ostracismo una década. Su fichaje por Island le permitió reverdecer laureles con un “Seven Year Itch” (1989).
En los noventa, gracias a la publicidad, su carrera se revitalizó aumentando una leyenda refrendada por una lluvia de premios y reconocimientos inversamente proporcional al deterioro de su salud. Primero le diagnosticaron demencia y después leucemia, enfermedades que no le impidieron editar su último disco, “The Dreamer” (2011), poco antes de fallecer el 20 de enero, cuando le faltaban cinco días para cumplir 74 años. ![]()























