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FELA KUTI, La biblia del afrobeat

Afrobeat Machine.

 
 

ARTÍCULO (2003)

FELA KUTI La biblia del afrobeat

La obra de Fela Kuti (1938-1997) sitúa al oyente ante una discografía tan oceánica como irregular. Dado que su producción está trenzada con su biografía, resulta arduo evadirse de los tópicos que constituyen la imagen de Fela en Occidente: el patriarca promiscuo, el machista noble, el denunciador implacable, el fumador incansable, el símbolo panafricano... Aprovechando que en 2003 se reeditó el catálogo de este grande de la música africana, Diego A. Manrique trazó esta evocación altamente personal de Fela, a la que añadió una selección igualmente subjetiva de sus grandes momentos.

Ya tú sabes, hermano, una de esas noches. Bebes y tomas y vuelves a beber. En la cola de la espiral, pierdes lo que parecen horas discutiendo en la barra con un desconocido. Él: imposible que vieras a Fela Kuti tocando en Madrid, debes de estar pensando en su hijo Femi. Tú: qué cosas dices, te estoy hablando de hace quince años. Fela Kuti en un colegio mayor de Madrid, ese que acoge a estudiantes africanos. Él: Fela solo tocó en el Otto Zutz de Barcelona, el 3 de diciembre de 1986. Tú: vamos, si me acuerdo de que se habían agotado las entradas y me coló su road manager, un francés.

Al día siguiente, entre arcadas, recuerdas la conversación y te pones aún peor. No, claro que no, no fue Fela; era Franco & Le T.P. O.K. Jazz. Vaya vergüenza, primo. Un despiste de colono miope: confundir a un nigeriano finito que murió de sida con un congoleño gordito que murió de sida (pero, hasta el final, Franco Luambo Makiadi insistió en que su dolencia era cosa de brujería). El disgusto por el desliz me deja secretamente confuso: ya no sé si realmente estuve en aquel concierto de Franco en la Ciudad Universitaria, o si me lo contaron o si lo soñé.

Busco tibias disculpas: son treinta años devorando Fela y los recuerdos se solapan. Oiga, no trato de presumir de gran ojeador. Ni siquiera comencé por “the real thing”: el primer LP suyo que tuve era el “Live!” (1971) con Ginger Baker. Cuando el ex baterista de Cream bajaba a Lagos, lo hacía en un Land Rover, cruzando el Cantábrico en un ferry y recorriendo España de norte a sur antes de desembarcar en África. Ginger era un broncas, un tipo peleón que quedó cegado por Fela Ransome Kuti & Africa 70. Y se convirtió en un evangelista. Londres estaba repleto de músicos africanos, explicaba, pero lo que sonaba en el Afro-Spot le volaba la cabeza. Allí acudía Ginger cuando necesitaba alejarse del caballo, a tocar y a montar un estudio de grabación de 16 pistas.

 
FELA KUTI, La biblia del afrobeat

El sueño de una voz panafricana.

 

En años siguientes, atrapé al vuelo LPs de Fela en Londres, en París, en Nueva York. Milagro, milagro: antes de que inventaran los cajones de la world music, aquellos discos solo se encontraban en tiendas periféricas, en almacenes que alardeaban de poseer un stock profundo. Todo resultaba muy desconcertante: cada uno salía con un sello diferente. Las portadas eran tan feas y tan perfectas como las de Pedro Bell para George Clinton. Las letras se mostraban igualmente impenetrables, se cantaran en yoruba o en el inglés pidgin de Nigeria. Pero la música, ah, la música te subía a una alfombra mágica de cuerpos sudorosos.

En 1979 Fela se volvió a cruzar en mi camino. El año anterior, acompañado por Africa 70 y toda la tropa de bailarinas/esposas, había actuado con todos los honores en el Festival de Jazz de Berlín. Grabado en vídeo, el macroconcierto llegó a TVE, donde yo entonces hacía ‘Popgrama’. El director de musicales era un realizador de transmisiones deportivas que se quedó boquiabierto ante la cinta y me preguntó si era interesante. Cómo no, esto es glorioso, nadie lo va a olvidar. Pero el buen hombre no se atrevió a emitirla: “Es que las negras van... ¡casi desnudas!”. La España oficial era así...

Y la España moderna, no mucho mejor. En 1980 desembarqué en Onda Dos, la FM madrileña que tanto tuvo que ver con el despegue de... eh... “la movida”. Mi programa se llamó ‘Primera Línea’ y tanto los directivos como los locutores imaginaron que iría de reggae, ya sabes, ritmos simpáticos. Pero esa no era exactamente mi película; se trataba de dar salida a mil barbaridades no toleradas por la ortodoxia new wave. Entre la oferta, orgullosa negritud desatada. Es decir, Fela; todavía recuerdo las miradas de consternación de algunos compañeros ante aquellos temas que duraban diez, quince, veinte minutos. Igual que a sus descendientes indies, aquellos platos les resultaban demasiado intoxicantes. ‘Primera Línea’ fue eliminado en la siguiente reestructuración de programas, aunque aún me encuentro con gente que recuerda mis torpes intentos de explicar los mensajes o las razones de que Fela Ransome Kuti se rebautizara como Fela Anikulapo Kuti.

¡Última hora! A ver cómo explico esto, que suena francamente truculento. Un compañero me cuenta que ha conocido a ¡una hija de Fela! Una belleza que está, uh, “haciendo la calle” en la Casa de Campo madrileña. Asegura que volvía de Prado del Rey y que paró en la carretera de Rodajos (no encaja) y que solo (¿uh?) habló con ella. Que le explicó que vino a España engañada –“yo soy bailarina”– y que está atrapada por una pareja de proxenetas que le exige el reembolso de los gastos más intereses. No me creo nada, pero mañana iremos a intentar localizarla.

 

EL LEGADO: ALGUNAS GRABACIONES CLAVE

FELA KUTI, La biblia del afrobeat

“The ‘69 Los Angeles Sessions”
(1969)

Paradoja: se puede argumentar que Fela Kuti cristalizó el afrobeat en California. Aquí están las pruebas: diez temas (relativamente) cortos, uno de los cuales también aparece en la versión previa de Koola Lobitos, el grupo de highlife-jazz al que le faltaba el ingrediente funk. Fela también se radicó, de todos los sitios posibles, en Los Ángeles, gracias a la influencia de Sandra Isadore, una afroamericana próxima a los Black Panthers (ella grabaría un LP con Fela en 1976). La banda se olvidó de la validez de sus visados y aguantó varios meses en la clandestinidad hasta que un promotor los denunció al Servicio de Inmigración... y fueron deportados.

FELA KUTI, La biblia del afrobeat

“Shakara”
(1972)
Fela’s London Scene”
(1971)

Una portada memorable: pechos al aire, algunas de las veintisiete “esposas” de Fela escenifican el nombre del grupo; en el centro del “0”, en calzoncillos, el artista sonríe orgulloso. Igualmente provocador es “Lady”, donde Fela se burla de las feministas africanas (hey, nadie dijo que el hombre fuera un modelo de coherencia ideológica). El poderoso “Shakara” es de 1971, el generoso “London’s Scene” salió al año siguiente y muestra que Fela –aunque cantara muchos temas en yoruba– no desechaba la posibilidad de abrirse mercado en la metrópoli, influido por los consejos de Ginger Baker; una pieza esquelética como “J’ehin j’ehin” muestra una dirección luego no demasiado explorada.

 
FELA KUTI, La biblia del afrobeat

Expensive Shit”
(1975)
He Miss Road”
(1975)

“Expensive Shit” es Fela de batalla mientras que “Water No Get Enemy” parece, intenta imaginártelo, easy listening del gueto. Se evocan, en clave de comedia, los primeros enfrentamientos con el poder: la policía entra en su propiedad –ahora protegida por alambre de espinos e “independizada” bajo el nombre de Kalakuta Republic– y encuentra marihuana. Fela se traga la evidencia y es encarcelado, a la espera de que la droga recorra su sistema digestivo; cambia sus excrementos por los de otro prisionero y los análisis policiales no encuentran nada incriminante. La burla pública eleva el nivel de resentimiento.

FELA KUTI, La biblia del afrobeat

Zombie”
(1976)  

El drama de Nigeria consiste en que la casta militar –aliada con una bandada de sanguijuelas civiles– aprovecha en beneficio propio la inmensa riqueza petrolífera del país, dejando a 125 millones de personas casi sin servicios públicos, presas del tribalismo y de una corrupción generalizada. Fela, con sus modos de tocahuevos, ejerció de inagotable denunciador de las incongruencias nigerianas. La imparable “Zombie” comparaba a los soldados con muertos vivientes, sometidos a una disciplina ciega. El chiste cayó en gracia y los uniformados debieron soportar muchas bromas. Su venganza fue salvaje: en 1977, Kalakuta fue arrasada y sus habitantes sufrieron violaciones y torturas.

 
FELA KUTI, La biblia del afrobeat

Shuffering And Shmiling”
(1978)
No Agreement”
(1977)

Según cuentan, los músicos de James Brown fueron a ver a Fela cuando su gira llegó a Nigeria. Lo que escucharon allí les embriagó. Era una mutación de la misma religión que llevaban por el mundo: el funk de Brown se había naturalizado. El mismo groove implacable, pero mucho menos comprimido, flotando en vez de clavarse una y otra vez. En “Shuffering And Shmiling” ya no hay margen para el sarcasmo o las gracietas: se trata de una denuncia del cristianismo y sus promesas de recompensar la mansedumbre en la otra vida (¿cómo hubiera reaccionado Fela ante la actual imposición de la ley coránica en el norte de Nigeria?). El sermón –casi veintidós minutos– ocupaba las dos caras de un LP y uno desea que nunca termine.

FELA KUTI, La biblia del afrobeat

Underground System”
(1992)

Fueron muchas las veces que Fela Kuti se extravió, a veces por su cabezonería ante las razonables peticiones de sus músicos: cuando decidió aprender a tocar el saxo para reemplazar a Igo Chico, cuando permitió que se marchara el baterista Tony Allen. Consciente de que podía abrir mercado fuera de Nigeria, aceptó trabajar puntualmente con productores foráneos –Wally Badarou, Dennis Bovell, Bill Laswell–, pero volvía pronto a sus peores costumbres: los temas descentrados, los solos torpes, las filípicas infantiles. No obstante, todavía era capaz de enhebrar su ira y sus poderes de hechicero musical, como se demuestra sobradamente en este “Underground System”, ahora completado con un generoso bonus track de... ¡treinta minutos!

 
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