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FINO OYONARTE, La mirada interior

Tarde y bien.
Foto: Ricardo Roncero

 
 

ENTREVISTA (2018)

FINO OYONARTE La mirada interior

El tardío debut en solitario del bajista de Los Enemigos, un personaje que ha estado en todas las trincheras del pop español, nos pilló por sorpresa. Un poco también a él mismo, tras un infarto que lo puso contra las cuerdas. “Sueños y tormentas” es el hermosísimo resultado, y de todo eso y más habló su protagonista, Fino Oyonarte, con David Saavedra.





“Yo siempre me he imaginado lo que hago como subir una montaña. Pero no te das cuenta de que, cuando llegas a esa, después hay otra, luego otra, y otra…”

El 17 de abril de 2015, Los Enemigos tuvieron que cancelar el concierto de presentación en Madrid de su álbum “Vida inteligente” (2014) tras revelar que su bajista, Fino Oyonarte, había sido sometido a una operación cardiovascular. El “jamacuco”, como se refiere ahora el músico al infarto que sufrió entonces, fue serio y le hizo replantearse muchas cosas. En un momento de la conversación, el siempre jovial Fino encuentra la imagen perfecta en el Monte Alfaro. “Está en el desierto de Almería, muy cerca de donde se rodaban los spaghetti westerns. Yo siempre me he imaginado lo que hago como subir una montaña. Pero no te das cuenta de que, cuando llegas a esa, después hay otra, luego otra, y otra… Tras lo que sucedió ya no podía seguir con cinco o seis frentes abiertos como había hecho siempre. Quien mucho abarca poco aprieta, y yo quería centrarme en mi primer disco”. Oyonarte (Almería, 1964) puede resaltar más por su vinculación con Los Enemigos, pero su currículo es mucho más amplio: formó parte de grupos como Clovis y Los Eterno, ha sido el responsable de numerosas producciones importantes en el indie español –con “Super 8” (1994) de Los Planetas como más llamativo motivo de orgullo– y también puso en marcha la editorial Libros de Ruido, entre otros proyectos.

Puede resultar curioso que “Sueños y tormentas” (Buenaventura, 2018) sea un debut tan tardío, publicado a los 54 años. “Tengo varias excusas que quizá he meditado últimamente”, justifica él. “Una es que siempre he estado dedicado muy intensamente, por mi forma de ser, a otros proyectos y eso no me ha dejado tiempo a enfrentarme a uno en solitario. Pero la verdad es que no sé todo era una excusa que, en realidad, escondía un miedo. La misma noche del percance, cuando estaba en el hospital, tenía un cuadernito al lado y escribí una lista con todas las cosas que quería hacer, y esto era algo pendiente. Sí que tenía la necesidad de expresarme; no ha sido hasta ahora y estoy contento de que haya pasado así”.

Vídeo de “Atrapado”, uno de los temas de “Sueños y tormentas”, el debut en solitario de Fino Oyonarte.

Desde luego, debutar con una obra de madurez como esta, tan sutil y meditativa como de apariencia sencilla, donde cada palabra y cada arreglo parecen estar en su sitio sin que nada sobre, tiene sus ventajas. Para empezar, sorprende verlo presentado en portada con un rostro grave, cuasi quijotesco, que no es el más reconocible en él. “Conforme iba haciendo las canciones, tras muchas dudas, quise sacar mi cara como en los discos de cantautores de los setenta que me gustaban: Leonard Cohen, Nick Drake... Pero recuperé esa foto que me había hecho Ricardo Roncero, y la verdad es que tenía mucha más fuerza. Ese semblante así un poco reflexivo, mirando al infinito, donde parece que estás pensando en cosas... Yo soy una persona que le da muchas vueltas a todo, pero en las letras he quitado capas hasta que encontré lo que quería decir. Tenía que mirar hacia dentro”, explica.

“Hay algunas partes poéticas en mis canciones, pero no necesitas un manual de instrucciones. Quería expresarme sin demasiado artificio, ir pelando capas de la cebolla hasta llegar al corazón”

El músico tenía bastante material propio ya escrito desde la época de Clovis y Los Eterno, pero reconoce que ninguna de aquellas canciones le convencía. “Quería empezar de cero. Los textos son todos de los últimos dos años”, revela. ¿Le costó mucho encontrar su voz? “Ha sido un trabajo diario. Siempre he tenido mis influencias. Había tirado mucho por las imágenes de The Velvet Underground y toda la saga que viene a través de ellos, como The Feelies, Yo La Tengo, Luna... Pero esta vez quería empezar desde lo más básico, con una guitarra acústica, piano, voz y un cuaderno. Hasta que tuve cuatro canciones acabadas y se las enseñé a Cris –se refiere a su pareja, Cristina Plaza, ex-Clovis que actualmente graba como Daga Voladora– y a César –Verdú, coproductor del álbum– no me di cuenta de que poseía una voz propia”. El músico habla también con naturalidad de sus influencias líricas. “Yo he tenido siempre a mi lado a Josele (Santiago), que es uno de los letristas más potentes que hay en castellano, pero también he descubierto a gente como Rafael Berrio y Javier Sánchez, de AMA y La Buena Vida, un letrista acojonante; o a Kiko Veneno. Y veía que tenían versos en los que se expresan de una manera sencilla y natural, como yo hablo. Hay algunas partes poéticas en mis canciones, pero no necesitas un manual de instrucciones. Quería expresarme sin demasiado artificio, ir pelando capas de la cebolla hasta llegar al corazón”.

“Sueños y tormentas” funciona como un todo cerrado, con una impecable lógica propia. “Se abre con ‘Afortunado’, un pasaje de introducción que habla sobre el paso del tiempo, el amor, la amistad, el agradecimiento, las segundas oportunidades... Y todo eso concluye muy bien con ‘Cien pasos’, sobre sentirte afortunado por estar vivo”. Aunque pueda sonar cursi, me gustaría finalizar este artículo diciendo que todos los que conocemos a Fino, una de las personas con más talento, entusiasmo, capacidad de trabajo y bondad de nuestra escena musical, debemos sentirnos también dichosos por ello.

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