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FIRST AID KIT, Un nuevo amanecer

Tumulto emocional.

 
 

ENTREVISTA (2018)

FIRST AID KIT Un nuevo amanecer

La ubicuidad de su country-folk otoñal, sumada a sus incesantes giras y a un período de agitación emocional personal, obligó a las hermanas Söderberg a tomarse un respiro y a buscar nuevos caminos. Recuperadas física y anímicamente, First Aid Kit volvieron a Estados Unidos para grabar con el productor Tucker Martine otra carta de amor a la California de sus sueños.

En algún punto de 2015, tras la incansable gira de promoción de “Stay Gold” (Columbia, 2014) –su exitoso debut en una major–, las hermanas Klara y Johanna Söderberg, componentes del dúo sueco First Aid Kit, se empezaron a sentir exhaustas, en punto muerto y, especialmente la primera, la menor, en un momento vital dramático, que culminó con la ruptura de su compromiso nupcial. Paralelamente, notaron que estas tensiones habían deteriorado su estrecha relación fraternal y que necesitaban tomarse un respiro temporal la una de la otra. “Fue muy complicado porque no solo somos amigas que trabajamos juntas; somos familia. Compartimos muchas cosas, más que cualquier otra banda, y, cuando no estamos de gira, irremediablemente nos tenemos que ver. Crecimos juntas, tenemos los mismos amigos y seguimos quedando mucho aunque no estemos trabajando”, explica la mayor de las hermanas al otro lado del teléfono.

“Queríamos retomar las cosas que hace la gente mayor. Empezamos a ir de gira cuando acabamos el colegio. Teníamos 18  y 16 años, así que no vivimos una adolescencia ni, tan siquiera, una infancia normales” 
(Johanna Söderberg)

Algunas informaciones apuntaban a que durante este período también dejaron de componer música por completo, aunque Klara prefiere matizarlo. “Fuimos más conscientes de que no íbamos a trabajar con una fecha límite, ni con un tiempo concreto en el estudio. Fue un descanso de la composición; nos lo tomamos como algo más abierto y espontáneo. Queríamos estar listas para el momento, no darnos prisa”. Las dos First Aid Kit, que saltaron a la fama a finales de la pasada década con una versión viral de Fleet Foxes y un primer disco que anhelaba los rayos de sol de la California country y folk de los sesenta, sintieron como si se hubiesen saltado muchas fases vitales por culpa de los implacables tempos de la industria. “Queríamos retomar las cosas que hace la gente mayor. Empezamos a ir de gira cuando acabamos el colegio. Teníamos 18  y 16 años, así que no vivimos una adolescencia ni, tan siquiera, una infancia normales. Queríamos construir buenas relaciones, ya fueran románticas o amistosas; sentir que estábamos ancladas al mundo, que teníamos esperanza”, aclara Johanna, que también recuerda que durante ese hiato aprovechó para sacarse el carnet de conducir y volver a la universidad para aprender japonés.

El reparto de las tareas compositivas y en el estudio siempre ha sido democrático, si bien es cierto que en las letras de su cuarto disco, “Ruins” (Columbia-Sony, 2018), buena parte de las experiencias han provenido del enorme tumulto emocional de Klara. Así lo ve Johanna: “Estaba viviendo unos cambios muy grandes, en un momento importante de su vida. Yo no estaba en ese mismo lugar, no tenía tanto de lo que escribir, nada tan interesante. Pero no es todo de Klara: al final es un álbum que trata sobre tener el corazón roto, y todo el mundo puede empatizar con ese sentimiento”.

Vídeo de “Fireworks” realizado por Mats Udd para uno de los temas de "Ruins". 

“Ruins” se puede leer como una carta de amor a California, y hasta una de sus canciones se creó en Joshua Tree. “Tenemos un flechazo con California”, acepta entre risas Johanna. “Es un sitio con una atmósfera natural, con una gente dulce y directa. Y muy distinto respecto a Suecia: eso siempre nos ha atraído. Mucha de la música country que escucho no es de Nashville, sino de Los Ángeles, como Gram Parsons. Es como un país distinto, con una influencia rock muy grande. Cuando cambias de sitio para componer, tu enfoque y tu mentalidad también lo hacen”. Klara lo resume de otra manera: “Hemos crecido con una idea romántica de California. Es un lugar que siempre nos ha resultado muy atractivo”.

“Hemos crecido con una idea romántica de California. Es un lugar que siempre nos ha resultado muy atractivo”
(Klara Söderberg)

Las hermanas Söderberg reconocen haber sacado muchas cosas positivas de un proceso que incluyó una parada en Portland para trabajar con un héroe personal, el productor Tucker Martine. “Es muy útil tener una perspectiva externa, porque a veces te atascas con tu propia visión. Además, él tiene las mismas influencias musicales que nosotros. Nació en Nashville, pero ha crecido en Portland. Es una gran mezcla entre el mundo indie rock y el country”, opina Johanna. En una línea parecida se sitúa Klara a la hora de valorar la importancia de la influencia externa. “Cuando te dedicas a algo creativo como la música, hay momentos en los que parece que estés desconectada del mundo y llegas a pensar que estás haciendo una obra maestra, pero inmediatamente después lo ves como una mierda: la letra es pésima, es un cliché, aburre... Hemos aprendido a tomar perspectiva y a estar muy presentes en todo el proceso”.

En los últimos meses, First Aid Kit ya han ofrecido algunas presentaciones en vivo de su cuarto disco y en verano volverán a la carga. Ambas tienen claro que no quieren cometer los errores del pasado –hacer más de lo que su cuerpo y su mente puedan tolerar–, pero también piensan que es un equilibrio muy difícil de conseguir. “Queremos promocionar el álbum. Es muy importante que la gente lo escuche. En los shows es básico entregarte en cada canción, pero es muy difícil volcar tu corazón y tu alma cada noche... Ha de ser divertido, pero sin acabar agotadas”, concluye Johanna.

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