Edu Vila: Nos levantamos y vemos lo que somos. Somos niños-ancianos como en “Akira”. Antes de llegar a El Puerto de Santa María (Monkey Week), cantamos un poco de: “Sense feina, dona i casa feina, i gran set de vi barat” con voz hooligan mongotrón. Sergi está conduciendo como un campeón, son muchas horas aguantando adolescentes. Comemos con los Guàrdia tantas tapas que me vienen ganas de cagar cada vez que lo recuerdo. Después tocan los Aliment y salen bastante airosos. Pero la sala no es una sala. Es el comedor de una casa. Hay mas eco que en las cascadas del Niágara. Bueno, no he estado nunca en esas cascadas, pero sé lo que es mucho eco. Furguson damos tanta pena que también me vienen ganas de cagar cada vez que abro el baúl de los recuerdos. En gran parte es por nuestra culpa; estamos hechos caldo y estamos esperando un trasplante de tráquea. Piquino se ríe de nosotros y eso que es el primer día que nos conocemos. Por la noche encontramos a los Surfing Sirles. Alguien grita “fills de puta” a los Mishima para que no se sientan solos y lejos de casa. Nosotros hacemos un círculo de la muerte con un ex soldado y nos vamos a dormir. Mañana las cosas irán mejor.
Pol Huedo: A la una del mediodía, pocas horas después de acostarnos, el teléfono ya echa humo. Algún Aliment tiene aquel extendido y compartido sentimiento del “¡si yo me levanto, tú también, cabrón!”. Total, a las dos ya estamos formando en el bar citado. El mismo cuadro que pocas horas antes, pero agudizado por la luz del sol y el olor a pescado frito. Ya no somos niños de “Akira”, allí hay dos tortugas ninja, A17 y Gandalf. En fin, que tocamos en dos horas, y la cosa va en serio. Primer round para Aliment. Son las cuatro de la tarde y allí hay mucho escenario y poco público (normal, teniendo en cuenta que nosotros tampoco estaríamos allí). Damos nuestro último aliento para sacar el concierto como podemos y nos dirigimos al segundo round. Esta tarde no tocan Furguson, tocan “loh Ferguson”, y suenan mucho mejor que los primeros. Es un bálsamo de energía curativa, nos despertamos otra vez. Ya solo nos quedará una cosa por hacer por esas tierras, cantar a grito pelado “busco una explicació!” en el directo que nos ofrecerán por la noche nuestros amigos de L’Hereu Escampa. Gran concierto y gran fin del Monkey Week. 