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GABI RUIZ, El ideólogo del Primavera Sound (1ª parte)

Gabi Ruiz (Barcelona, 1970), director del Primavera Sound. Foto: Óscar García

 
 

ENTREVISTA (2013)

GABI RUIZ El ideólogo del Primavera Sound (1ª parte)

La factoría Primavera Sound, siempre de actualidad. Santi Carrillo habló extensamente con Gabi Ruiz, director del festival, sobre diversos temas relacionados con la marca Primavera y la música en general. Reflexiones sinceras y también polémicas en esta larga entrevista en tres partes.

Es un buen momento para hablar largo y tendido con Gabi Ruiz (Barcelona, 1970), director e ideólogo del Primavera Sound. Aquí ofrecemos íntegra –en tres partes– una conversación que duró dos horas y media en la que repasamos algunos temas relacionados con el pasado y el presente de los proyectos nacidos alrededor de la marca Primavera Sound. Podrán leer declaraciones muy poco políticamente correctas, como suele ser norma en Ruiz, sobre el FIB y el Sónar, la prensa y los periodistas, los hypes y los hispters, el ‘Pitchfork’ y el ATP, el Nitsa y Sideral, las tiendas de discos y Amazon…

“Era una situación insostenible y estaba claro que muchos se iban a dar la hostia. Contento no estoy, porque ha habido mucha gente que se ha quedado por el camino. Se generaron muchas deudas con bandas extranjeras y eso creó un cierto miedo a no cobrar en España. De aquello salieron muchos a trompicones, y los que estamos aquí estamos, sí, pero lo pasamos mal. Hubiese preferido que no ocurriera”

¿Qué queda de aquella fiebre de festivales que, hacia 2008, agitó el panorama hasta aniquilar o desmejorar a buena parte de los implicados? Bueno, entre algunos otros, queda el Primavera Sound: en lo más alto. ¿Satisfecho? Era una situación insostenible y estaba claro que muchos se iban a dar la hostia. Contento no estoy, porque ha habido mucha gente que se ha quedado por el camino. Se generaron muchas deudas con bandas extranjeras y eso creó un cierto miedo a no cobrar en España. De aquello salieron muchos a trompicones, y los que estamos aquí estamos, sí, pero lo pasamos mal. Hubiese preferido que no ocurriera. Y, en cualquier caso, tampoco es que seamos los grandes triunfadores de dicha guerra. Lo que sucede es que han surgido otros modelos y ahora el mapa es un poco más estable. Están desapareciendo las subvenciones, algo que yo creo que es beneficioso; no creo que se tenga que crear un festival artificialmente: un festival tiene su razón de ser si vende entradas. Si no, no tiene sentido. Y ahora han aparecido otros festivales como el Arenal o el Low Cost, que antes no estaban, y han conseguido su propio espacio…

Pero, a priori, no son festivales que tengan el mismo tipo de público que el Primavera. La competencia que teníais antes era mucho más próxima y feroz. Por un lado, el FIB; por otro, el Summercase. Cada festival ha sabido buscar su nicho de mercado. Y eso ha posibilitado que, en estos momentos, haya una situación de relativa tranquilidad. Y que exista una especie de acuerdo tácito, sin haberlo hablado, para no interferir en los terrenos de los demás, cosa que antes no ocurría; aquella situación era absurda.

¿Has utilizado tú alguna vez aquellas “prácticas neoliberales conservadoras” que denunciabas en el Rockdelux de junio de 2008 para oponerte a la irrupción de empresas como Sinnamon, responsable del extinto Summercase, rival en aquella guerra de festivales? Hombre, lo de “liberal conservador” vendría más por la forma en que ellos definían la situación. Me hizo gracia cuando, en una entrevista, José Cadahía (director de Sinnamon) dijo que iba a quedarse con todo porque iba con el cuchillo entre los dientes; él mismo reconoció que quería ocupar todo el mercado para, una vez que lo hubiese tomado, hacer lo que quisiese con él. Me refería a eso.

Fue en aquella época cuando empezaste a hablar bien del Sónar, enemigo acérrimo histórico hasta entonces, como se comprueba con tu antifestival Versus en el Nitsa coincidiendo con los días del Sónar u otras declaraciones despreciativas. ¿Por qué cambiaste de táctica? ¿Pensaste que juntos tendríais más fuerza ante las instituciones? Pues no. Con el Sónar ahora me llevo muy bien, pero, de hecho, no aprovechamos lo suficiente ese recurso. Siempre lo hablamos y nunca lo hacemos. A la gente del Sónar le gusta mucho ir a la suya, así que el corporativismo con ellos es complicado… En cuanto a lo de la rivalidad, es como todo en la vida: uno madura. Sí, hubo un tiempo en que tenía más roces con el Sónar, quizá por temas relacionados con el Nitsa. Con el tiempo las cosas cambian. No estás buscando al enemigo constantemente. Yo, cuando era más joven, también era más guerrillero…

¿Crees que ya no lo eres? No tanto, no tanto….

 
GABI RUIZ, El ideólogo del Primavera Sound (1ª parte)

“No me gusta mezclar la música con las marcas. No me gusta que llegues a un festival y tengas el nombre del patrocinador encima de un escenario”, dice Gabi Ruiz. Foto: Óscar García

 

Una vez, referido al club Nitsa, dijiste: “No vendemos cubatas, vendemos música”.  ¿Cómo has vivido el hecho de tener que recurrir a marcas de cerveza para dar cabida a tus ideas de empresario musical dentro del Primavera Sound? ¿Lo vives como un mal necesario? ¿Sería inviable el tipo de festival que tú quieres hacer sin el soporte de las marcas? Yo creo que es posible. Y esto lo van a leer nuestros espónsores y se van a enfadar, pero creo que es posible hacer un festival sin marcas. Y, de hecho, me gustaría hacerlo. Lo que pasa es que todavía no he tenido el punto de genialidad suficiente para saber cómo gestionarlo. Es un tema que me ha obsesionado siempre. No me gusta mezclar la música con las marcas. No me gusta que llegues a un festival y tengas el nombre del patrocinador encima de un escenario. Pero estamos sujetos a que lo que haga el festival vecino, quieras o no, acabe repercutiéndote a ti. Si ese festival tiene más dinero para contratar, te va a dejar a ti fuera del mercado para poder hacerlo él. Es muy bonito decir no a las marcas, pero, a la hora de la verdad, cuando tienes que cuadrar un presupuesto, o cuando te estás jugando tu casa, porque la tienes como aval en el banco para que te dejen el dinero para poderle pagar el adelanto a Neil Young…, acabas pensando: si me ayudan estos, que de todas formas van a estar, porque va a tener que venderse cerveza en el festival, y las barras, cuando las pongan, las pondrán con publicidad… Piensas: si por poner el nombre me dan este dinero…

“Cada vez me cuesta más que me impresione un disco nuevo. No sé si todo este cambio de las nuevas tecnologías, o la falta de producción en el estudio al grabar los discos… No sé exactamente. Pero de los discos que se han editado en los últimos cinco años, a lo mejor escucho habitualmente diez, no más. La verdad es que me refugio mucho en discos antiguos”

De todas formas, habéis mejorado. Antes, primero con Estrella Damm y después con San Miguel, se bautizaba el nombre del festival con sus marcas. Ahora Heineken no tiene el protagonismo que tenían las otras cervezas: es solo Primavera Sound. ¿Ese avance en preservar la denominación exclusiva del evento ha repercutido en conseguir menos ingresos? No. Hay que saber ser inteligentes para jugar bien las cartas. Hay que saber ofrecer a los patrocinadores cosas que les interesen sin que estas invadan la vida del usuario de música. Si entre yo y, ahora mismo, Heineken podemos hacer que la experiencia de tomarte una cerveza en el recinto del festival sea buena, no hace falta poner el nombre de la marca en el escenario o en el festival. Es negativo ser tan invasivo.

¿Te sigue gustando la música? Es curioso… No sé si es una cosa achacable a la edad o al rollo de trabajar en esto… Es una circunstancia de la que he hablado con gente de tu profesión, con Juan Cervera… Cada vez me cuesta más que me impresione un disco nuevo. No sé si todo este cambio de las nuevas tecnologías, o la falta de producción en el estudio al grabar los discos… No sé exactamente. Pero de los discos que se han editado en los últimos cinco años, a lo mejor escucho habitualmente diez, no más. La verdad es que me refugio mucho en discos antiguos.

¿Quizá porque las sensaciones fuertes que tenías que experimentar con la música ya las has vivido y es imposible que se vuelvan a repetir con la misma intensidad? ¿Quizá porque ya no son tu fuente de crecimiento, de enriquecimiento, como, probablemente, lo fueron antes? Prefiero pensar que es eso y no creer que la música ya no es tan buena como antiguamente. Porque la música no es más que la necesidad de comunicar algo, y esa necesidad va a estar siempre presente en todas las generaciones.

Independientemente de tu aproximación actual a la música y las sensaciones y emociones que te procura a nivel personal, profesionalmente hablando, ¿sigues estando obsesionado, como le decías a Pablo Gil en un Rockdelux de 2008, por “intentar reflejar la música de nuestra época” en el cartel del Primavera Sound? Sí, totalmente. El tiempo me dará o quitará la razón, pero yo siempre he pensado que estaría orgulloso si dentro de treinta años viese el cartel de 2014 y pensase que era suficientemente representativo de lo que trascendió aquel año. Y, en este aspecto, en el festival tenemos un déficit: no estoy convencido todavía de ningún cartel porque le sigue faltando música negra. Hemos hecho cosas, pero en nuestro festival no está representado el hip hop y el R&B, a veces por miedo a programar cosas que aquí no entran bien, otras veces por problemas económicos, porque son cosas caras, claro. Es algo que tengo clavado: el Primavera es un festival para blanquitos.

Es el público mayoritario en España, me temo. Sí, claro, pero yo voy a muchos festivales a países blancos, pudientes y de clase media alta y hay mucha más representación negra en esos carteles… Yo he estado viendo a Kanye West en Finlandia y he visto a 40.000 finlandeses cantando de memoria las canciones. No me lo imagino aquí.

 
GABI RUIZ, El ideólogo del Primavera Sound (1ª parte)

“Digamos que el consumidor de festivales coincide bastante con nuestro perfil”, asegura Gabi Ruiz. Foto: Óscar García

 

Con la salvedad de esta profundización en la música negra, ¿ha sido complicado afianzar la idea de un festival de pop-rock-electrónica arriesgado, con carteles hechos con grupos de culto, propuestas underground y, en general, pocos cabezas de cartel mainstream? ¿El equilibrio entre estos factores ha sido el gran éxito del Primavera? Sí, pero hay más factores que han favorecido el éxito. Está, sobre todo, la ciudad de Barcelona, que ha ido subiendo de interés internacional; hemos tenido la suerte de que sea una plaza con muchos hoteles, con un aeropuerto que funciona… Pero, en cuanto a lo del cartel, sí. Además, es un modelo que se está copiando. Los festivales cada vez se parecen más, y se parecen al nuestro. Antiguamente, los cabezas de cartel en los grandes festivales británicos o europeos eran el típico Paul McCartney o Phil Collins de turno, artistas que ejemplificaban el “mainstream”. Ahora son The National, Radiohead, los rescatados The Cure… Digamos que el consumidor de festivales coincide bastante con nuestro perfil.

¿El nuevo mainstrem? El nuevo “mainstream”. Es indiscutible que el indie se ha vuelto “mainstream”. Es lo que hay.

“Nos dijeron los del Ayuntamiento que nos teníamos que ir al recinto del Fòrum. Buscaron a unos primaveras y nos encontraron a nosotros. Con lo que significaba entonces el Fòrum en Barcelona. Con aquella inmensidad de recinto, sin vallas, sin líneas eléctricas, sin tomas de agua, sin internet, sin telefonía… Y, además, con el rechazo de la población al espacio, mal comunicado. Cuando por fin decidimos que lo íbamos a hacer, porque estuvimos a punto de dejarlo, no teníamos ni idea de cómo dimensionar aquello…”

Si echas la vista atrás, ¿qué conciertos recuerdas con más alegría? ¿De cuáles te sientes más satisfecho de todos los que has programado? Indudablemente, el concierto de mi vida, que lo vi con Sonia (Sonia Saura; su mujer) en el escenario, y se me saltaban las lágrimas, fue la primera vez que vino Sonic Youth (en la edición de 2003, todavía en el Poble Espanyol). En ese momento había ido todo muy deprisa en la trayectoria del festival, pero pensé: “Ya lo he hecho. He conseguido hacer un festival que me gusta mucho: yo vendría como público y está Sonic Youth aquí”. Los saludé y me quedé flotando...Después, con el tiempo, estas cosas te impresionan menos. Pero, si entonces me hubiesen dicho que me iban a presentar a Neil Young, me hubiese caído de culo. Años después, cuando lo saludé (en la edición de 2009), ya lo viví de otra manera.

Han pasado diez años desde aquella epifanía con Sonic Youth en el festival. Si en aquel momento alguien hubiera pronosticado que en 2013 el Primavera Sound estaría donde está ahora, ¿te lo habrías creído? No. Y es más: habría dicho que yo no buscaba eso.

¿Qué buscabas, entonces? Buscaba el modelo de Porto. Lo que estamos haciendo ahora en la versión de Oporto del festival. Esto, lo que hay ahora, no. No esperaba un festival de 50.000 personas. Ni lo quería.

¿A qué aspirabas? A un festival sostenible. La verdad es que entonces pensaba que lo sabía todo, pero no tenía ni puta idea de hacer festivales.

¿A partir de qué edición empezaste a aprender? Estoy aprendiendo todavía. De hecho, aprendí con las hostias. Cuando creía que tenía el festival perfecto, cuando el público y los artistas estaban encantados y todo había funcionado bien… Entonces veía que habíamos perdido un millón de euros.

Un millón de euros. ¿En qué año perdiste un millón de euros? He perdido un millón de euros varias veces.

¿En varias ediciones? En varias ediciones. Lo que pasa es que un año ganas, otro año pierdes. Lo interesante es tener suficiente cintura para poder subsistir: no gastártelo todo, no repartir beneficios, saber lo que te viene después… Un año horripilante para nosotros fue 2005, cuando tuvimos que cambiar el Poble Espanyol por el Fòrum. Yo pensé que aquel año se acababa el festival. Después de las tres primeras ediciones trabajando muy duro para hacerlo rentable, cuando en 2004 conseguimos que aquello cuadrase, gracias a un cartel redondo, con la vuelta de Pixies, con PJ Harvey, con Primal Scream, con…

… Wilco… Con Wilco, con Franz Ferdinand… Fue un cartel redondo. Nos veíamos ya haciendo el festival con bandas de ese nivel; pero entonces nos dijeron los del Ayuntamiento que allí ya no podíamos seguir más… y que nos teníamos que ir al recinto del Fòrum. Buscaron a unos primaveras y nos encontraron a nosotros. Con lo que significaba entonces el Fòrum en Barcelona. Con aquella inmensidad de recinto, sin vallas, sin líneas eléctricas, sin tomas de agua, sin internet, sin telefonía… Y, además, con el rechazo de la población al espacio, mal comunicado. Cuando por fin decidimos que lo íbamos a hacer, porque estuvimos a punto de dejarlo, no teníamos ni idea de cómo dimensionar aquello…

 
GABI RUIZ, El ideólogo del Primavera Sound (1ª parte)

Wilco, en el Primavera Sound 2004, la última edición en el Poble Espanyol, la del cartel con, también, Pixies, PJ Harvey, Primal Scream y Franz Ferdinand.

Foto: Liberto Peiró

 

¿Pensaste que ese año se acababa el festival? Bueno, de hecho, ese año estaba acabado. Nos enfadamos bastante, porque todas las ayudas que decían que nos iban a dar no llegaron. Aquello no podía seguir. Pero, para desvincularse, también había que pagar mucho dinero. Fue un momento muy complicado a nivel personal; los socios tuvimos que hacer milagros para poder sacar el festival a flote. Si alguien cree que lo de los festivales es una maravilla…

¿Insinúas que, si ahora tuvieses que volver a empezar, no lo volverías a hacer? No lo sé. Quizá lo llevo en la sangre. Pero a mi hija no le diría que se metiese en este negocio.

A pesar de que el festival nació con la idea de darle la espalda a los hypes, buscando una línea artística consecuente y que pudiese trascender con el paso del tiempo, lo cierto es que últimamente puede transmitir la sensación de que habéis caído algunas veces en el laberinto del hype estacional al potenciar el papel de medios como ‘Pitchfork’ y ‘Vice’, muchas veces más proclives al estrellato efímero de tendencias de temporada que a la consolidación de artistas de largo recorrido. ¿Estás de acuerdo? Sí. Una cosa es consecuencia de la otra. Cuando planteamos el proyecto, con la experiencia de haber trabajado en Benicàssim, o Alberto (Alberto Guijarro; codirector del Primavera Sound) en Doctor Music, veíamos que los carteles solían ser muy arbitrarios, muchas veces fruto de los gustos personales de los programadores. Así que decidimos trabajar con gente que aportase sus puntos de vista y nos quitase a nosotros determinadas manías. Si hiciese yo el cartel, estaría cortado a mis gustos y, probablemente, no tendría ninguna representatividad. Por eso nos acercamos a Rockdelux, a ATP, después a ‘Pitchfork’ y, en menor medida, a ‘Vice’. Y, al final, lo que nos ha pasado es que, sí, tenemos muchos “hypes”, puñetas, pero es porque está ‘Pitchfork’, que podría decidir cualquier cosa en la programación y está decidiendo “hypes”. O el ATP…

“Si al ‘hipster’ le interesa la música, a mí ya me parece bien. Yo lo que no querría en el festival es un ‘hipster’ al que no le interesara la música. Por ejemplo, si a un ‘hipster’ le gusta Sky Ferreira y Sky Ferreira entra dentro de nuestras coordenadas y puede estar, pues que esté. Entonces tendré también a ese ‘hipster’ en el festival. Necesito gente que pague entrada”

El ATP no es tan hypeNo, tiene cosas con más profundidad, pero, si repasamos los carteles del ATP en todas sus ediciones, vemos cosas que han pasado sin pena ni gloria. A veces, han pecado de demasiado rebuscados. Y entre todas estas cosas a nosotros nos queda menos espacio para programar como festival. Y, para aclararlo, esa fama de “hype” nos viene dada más por ‘Pitchfork’.

En cualquier caso, es la manera de aseguraros un cartel internacional para un público más o menos trendy que esté en consecuencia con él, ¿no? ¿Este tipo de arreglo es una muestra más del pragmatismo necesario que hay que tener para hacer sostenible el crecimiento de una empresa cada vez más grande? A ver, si al “hipster” le interesa la música, a mí ya me parece bien. Yo lo que no querría en el festival es un “hipster” al que no le interesara la música. Por ejemplo, si a un “hipster” le gusta Sky Ferreira y Sky Ferreira entra dentro de nuestras coordenadas y puede estar, pues que esté. Entonces tendré también a ese “hipster” en el festival. Necesito gente que pague entrada. En ese sentido, ‘Pitchfork’ ha marcado tendencias y ha marcado una época; por lo tanto, me siento orgulloso de que, como medio, esté presente en el festival.

¿Te sientes, paradójicamente, una persona trendy o generador de tendencias? ¿Crees que tu público lo es, en cierta medida? ¿Potenciáis eso desde el festival? Yo no creo que nosotros seamos unos creadores de tendencias. Es más, creo que las tendencias se crean y nosotros somos un escaparate de ellas.

Entonces, ¿el éxito del Primavera es la consecuencia de haber sintonizado con un público más y mejor preparado, y con inquietudes musicales, o, como os acusan vuestros enemigos, es fruto de haber sabido convertir el festival y lo que se mueve a su alrededor en una moda coyuntural donde lo importante es figurar al haber conseguido ser el evento musical que realmente importa? ¿Qué pesa más: una cosa o la otra? No hay una intención de marketing detrás. Repito que no somos sino un escaparate. No es un modelo que hayamos ido perfeccionando pensando en ello. La gente que viene el festival se viste en sus casas, nosotros no los vestimos. Las modas se generan en otro sitio.

(Se puede leer la segunda parte aquí)

Publicado en la web de Rockdelux el 5/11/2013
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