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GAZ COOMBES, La vida es extraña y rara

Sobrevivir al britpop.
Foto: Alfredo Arias

 
 

ENTREVISTA (2018)

GAZ COOMBES La vida es extraña y rara

El excantante y exguitarrista de Supergrass no se rinde a la tentadora llamada de la nostalgia para explotar su nutrido fondo de armario. Prefiere seguir componiendo y girando, porque cada nueva canción le hace sentir un poco mejor y le permite abrir un canal de comunicación honesto y directo. Su álbum más reciente es “World’s Strongest Man”. César Luquero habla con él.

Gaz Coombes lleva casi tres décadas en activo, aunque solo tiene 42 años. Antes de cumplir los 20 ya había conquistado la cima de las listas británicas. Supergrass, el grupo de Oxford con que se dio a conocer en todo el planeta durante el apogeo del britpop, legó una obra sólida y acuñó muchas canciones memorables. Camina en solitario desde hace casi diez años y mantiene una estricta dieta de autonomía creativa desde su estudio casero. De momento, no parece echar nada de menos. “Supongo que lo mejor es que puedo hacer las cosas con libertad para explorar todas las ideas que tengo”, explica, de buena mañana y recién desayunado, en el hall del hotel madrileño donde se aloja. “Estoy pasando por un momento de creatividad en mi vida y he podido disfrutar de esa libertad en mi propio estudio, experimentando con distintas formas de composición y grabación. Es diferente; no es mejor que trabajar con un grupo, pero sí diferente”.

“Estoy pasando por un momento de creatividad en mi vida y he podido disfrutar de esa libertad en mi propio estudio, experimentando con distintas formas de composición y grabación. Es diferente; no es mejor que trabajar con un grupo, pero sí diferente”

“World’s Strongest Man” (Hot Fruit-Caroline-Music As Usual, 2018), tercer álbum a su nombre, llega a los anaqueles tres años después del cálido recibimiento dispensado a “Matador” (Hot Fruit-Caroline, 2015), disco que fue recibido con corona de olivo por buena parte de la prensa musical británica y que le permitió mantener una considerable actividad en directo, especialmente en Gran Bretaña. Este nuevo trabajo, de generosa dinámica, confirma la apertura de miras de un músico que empezó glosando los logros de la rica tradición pop de su país y ha evolucionado en múltiples direcciones, conservando siempre su innegable atractivo artístico.

Entre los influjos confesos del álbum destaca la lectura de la autobiografía “The Descent Of Man” (2016) de Grayson Perry. Inevitable establecer conexión entre el libro y la canción que da título al disco. “He pasado un par de años raros girando por todo el mundo, con momentos complejos, de ansiedad y pánico, con puntos un poco depresivos. Son cosas que pasan porque la vida puede ser bastante complicada”, reconoce. “Creo que ser fuerte supone tener capacidad para resistir, para ser positivo y no dejar que las cosas te hundan. No se trata de dinero y poder, sino de ser abierto, flexible, y de mirar hacia adelante en lugar de hacia atrás. Los hombres han estado al mando desde el principio de los tiempos y creo que es momento de que la cosa se equilibre. Así que ‘World’s Strongest Man’ tiene que ver con todos esos horribles políticos y líderes masculinos que arruinan y destruyen las cosas, pero también conmigo mismo, con ser fuerte para pelear contra la oscuridad”.

Vídeo de Najbeed Tarazi para “Walk The Walk”, uno de los temas de “World's Strongest Man”.

Coombes asegura que sus canciones no son políticas, que escribe “sobre la vida: sobre lo bella, lo rara y lo jodida que es”. Pero parte del texto de “Walk The Walk” apunta directamente al expediente Brexit y la manera en que los ciudadanos del Reino Unido deben lidiar con él. “Sí, sí, mucha gente que conozco, como yo mismo o personas que no están en el negocio de la música, que trabajan duro o de nueve a cinco, sienten que de alguna manera están paralizados para hacer algo. Y se preguntan: ‘¿Qué coño es esto? Mañana cuando me levante no querré ser parte de esto’. La relación con Europa es algo que ha funcionado... Y me entristece, de verdad. Son tiempos duros; nadie sabe qué va a pasar”.

“Creo que ser fuerte supone tener capacidad para resistir, para ser positivo y no dejar que las cosas te hundan. No se trata de dinero y poder, sino de ser abierto, flexible, y de mirar hacia adelante en lugar de hacia atrás

En el extremo opuesto encontramos canciones como “Slow Motion Life”, construida sobre un crescendo, sostenido por apenas unos acordes, a los que se van incorporando elementos sin que se produzca la explosión definitiva. Una de las mejores composiciones del lote. “Lo cierto es que estaba pensada para tocarla con banda al completo”, admite. “Pero el caso es que así no funcionaba. Ian Davenport (su hombre de confianza en el estudio) propuso eliminar todos los elementos y solo dejó el piano. Me marché de vacaciones en verano de 2017. Estaba disfrutando en el mar, sin hacer nada, escuchando la demo mientras me bañaba, y empecé a oír ruidos: el viento, los pájaros, el agua... Ahí me di cuenta de que lo tenía y se lo dije a mi mujer: ‘¡Lo tengo! Necesita algo loco’... Como ‘Heroin’ de The Velvet Underground. Y fue la naturaleza la que me dio la idea para la canción, lo cual me parece muy bonito”.

Relajado y comunicativo, reconoce haber tenido la suerte de haber estado rodeado de buena gente cuando el éxito lo abordó siendo un crío. ¿Claves para mantener los pies en el suelo? “Fue muy rápido y loco; también muy divertido. E implacable. Disfruté mucho. Como grupo éramos una piña. Nunca nos mudamos a Londres, nunca entramos en el mundo de las celebridades. Lo vimos, claro que sí. Había gente de Hollywood que venía a nuestros conciertos y todavía lo hacen. Conservo amigos de ese entorno de aquella época. Pero me gusta la vida real, ir de vacaciones a Inglaterra y estar en la playa mientras llueve. No necesito diez deportivos y una mansión”.

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