Enero de 2011 aparece como la fecha de publicación para “The Last Holiday”, tras un gatillazo en 2003 (quizá por las tribulaciones legales de Gil). Correrá a cargo de Canongate Books, cuyo editor, Jaime Byng, responsable de que “The Vulture” y “The Nigger Factory”, las dos novelas juveniles de Scott-Heron, regresaran a la luz en 1996, resultó vital para el retorno del artista. A él acudió Richard Russell, el pimpante dueño del sello londinense XL (Radiohead, The White Stripes, M.I.A.), para que intermediara, pues Gil es el padrino de su hijo. Richard quería grabar un disco al mito y visitarle entre rejas.
Junio de 2006. Russell y Scott-Heron, frente a frente en la prisión de Rikers Island, en Nueva York. El recluso no conocía XL, aunque sí le sonaban un par de sus artistas; al británico le impresiona el buen ánimo de Gil en medio de tanta desolación. Las sesiones comienzan en 2007 y cobran ritmo durante el año previo a la salida del álbum. “No podía evitar al principio la aprensión por mi falta de experiencia”, confiesa sin cortapisas el británico. Nunca había producido un disco completo, sino cortes sueltos y remezclas. Ni se nota: su minimalismo, tanto electrónico como acústico, le cae fetén al barítono agridulce y rasgado del estadounidense.
Russell le ha puesto detrás hasta dubstep a lo Burial (“Your Soul And Mine”) y Gil ha descubierto así los discos de este. La guitarra acústica abre el tema que titula el álbum, un cover de Smog. Scott-Heron nunca ha sabido si lo de llamarlo “I’m New Here” es una coña de Russell o una apelación a los nuevos oyentes que se acerquen al resucitado. Tanto “Me And The Devil”, de Robert Johnson, como “New York Is Killing Me” provienen de asomarse al pozo del blues: la segunda en realidad iba a ser “Jackson, Tennessee”, de John Lee Hooker, pero Gil prefirió darle una vuelta y escribir un tema nuevo, que habla sobre los placeres del sur. En Tennessee, junto a su abuela, vivió el músico sus primeros años, tras separarse sus padres, un futbolista jamaicano, primer negro en vestir la camiseta del Celtic de Glasgow, y una universitaria.
A la abuela, que le leía de niño las columnas del poeta Langston Hughes, luego su ídolo, y a las otras mujeres de la familia les dedica “On Coming From A Broken Home (Parts 1 And 2)”, un poema suyo musicado. En él incluye un sample de Kanye West, con lo que le da la vuelta a una de sus constantes: ser sampleado por todo bicho viviente del hip hop. Ya lo dijo en su concierto en Madrid, después de interpretar “Winter In America”: “Al principio era muy suspicaz con estos asuntos, pero ahora ya no tengo problema”. Y empezó a citar raperos actuales, entre ellos West, aunque la palma se la llevó Common: “A young brother I really like”, zanjó. 