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GRUPO DE EXPERTOS SOLYNIEVE, La vida buena

Manuel, Miguel, J, Antonio y Víctor: expertos en lo suyo.

Foto: Antonio G. Olmedo

 
 

ENTREVISTA (2006)

GRUPO DE EXPERTOS SOLYNIEVE La vida buena

El alegato meridional de la banda granadina Grupo de Expertos Solynieve empezó como una broma teórica basada en la idiosincrasia de todos los sures posibles: reivindicación de la indolencia, la anarquía de pensamiento y la libertad personal de disfrutar de la vida contemplativa. Tras un EP como La Cultura Solynieve, llegó el álbum de debut, un “Alegato meridional” (2006) que significó un aldabonazo al último pop español. La banda alternativa de J (Los Planetas) y su amigo Manuel Ferrón iniciaron una carrera chispeante, ingeniosa y con fundamento que entonces nadie esperaba. Este artículo de Guillermo Z. del Águila, quien entrevistó a los dos líderes de la banda cuando nacía su LP de debut, nos ayuda a recordar los inicios de estos Expertos.

Reza el dicho: “Dale limosna, mujer, que no hay pena más grande que la de ser ciego en Graná”. Aunque alguno dirá que poca alegría hay más grande que la de ponerse ciego en Graná. En la última ciudad española que se hizo católica, la gente vive en la calle y las salas de estar son los bares. Cada manzana tiene uno, a veces dos. Se acude porque se sabe a quién se va a encontrar. Granada tiene el tamaño perfecto para tener siempre quórum suficiente sin ser gran urbe. Además, la ciudad equidistante del sol y la nieve es de las más baratas de España. Los fines de semana pueden durar meses y la cercanía a Marruecos o al vergel de la Alpujarra ya sabemos los humos que trae consigo.

“Esto es mucho menos radical que Los Planetas, con menos pretensiones. Los discos de Los Planetas están más pensados y currados para alejarse del sonido estándar de la radiofórmula y hacer algo que perdure en el tiempo”
(J)

 

“Alegato meridional” (El Ejército Rojo-[PIAS] Spain, 2006) es un disco granadino y se ha criado en los bares. Los uruguayos Montero Castillo y Aguirre Suárez salieron del equipo argentino de fútbol Estudiantes de La Plata para jugar como centrales en el Granada C.F. de Primera División de los años setenta; uno le dio a Cruyff el primer revolcón que recibió en nuestra liga y el otro retiró a Amancio de otra patada. Ahora Montero Castillo es el nombre de guerra de Manuel Ferrón, alto mando de El Ejército Rojo; y Aguirre Suárez, el de ese Juan Rodríguez, J, que intenta alterar el futuro de la música pop española en Los Planetas. J deja clara la separación: “Esto es mucho menos radical que Los Planetas, con menos pretensiones. Los discos de Los Planetas están más pensados y currados para alejarse del sonido estándar de la radiofórmula y hacer algo que perdure en el tiempo”.

En “Alegato meridional” hay una sevillana, la pegajosa “Claro y meridiano”, y muchas guitarras clásicas del country-rock norteamericano que aporta Víctor Lapido (antes con su hermano José Ignacio en 091, ahora en Lagartija Nick o con quien quiera en su bar). Y es que el sur al que se refiere el disco no es solo el andaluz, sino también el de Estados Unidos, el de The Byrds y Gram Parsons. También el de Bob Dylan, sureño de adopción mental. “Piensa en ‘Pat Garrett y Billy The Kid’”, apunta Manuel Ferrón. Yo pienso en “Se ve que hay calidad”, que tiene la frescura descarada del Dylan más pasota, o en “La balada de buscando mi destino”, versión de esa “The Ballad Of Easy Rider” que Roger McGuinn hizo a partir de una idea de Dylan. O en la segunda lectura (“mucho de lo mismo”) de la maravillosa “Par de flamenquines”, con aliento de country foxtrot. Hay más: “Una pila de cosas” mama de “Supervixens” de A.R. Kane, como Aguirre Suárez reconoce socarrón en la letra, y “El sur, el mediodía y la libertad” tiene una psicodelia de ecos “planeteros” que ellos sitúan en The Tyde. Todo ligero y sin vergüenza.

 
GRUPO DE EXPERTOS SOLYNIEVE, La vida buena

“El nombre es como todo, algo que aparece y termina por quedarse. El disco está lleno de eso: palabras apropiadas, ocurrencias que arraigan y perduran”.

Foto: Antonio G. Olmedo

 

“Alegato meridional” comenzó a gestarse durante la grabación de “El fuego amigo” de Sr. Chinarro en el Refugio Antiaéreo, el estudio de Los Planetas, aprovechando los ratos muertos para grabar las electroacústicas “Alegato meridional” y “Sureños” (versión del singular rockero sevillano Silvio, uno de los referentes espirituales del disco). Ferrón cuenta: “El resultado fue muy placentero y decidimos seguir dándonos gusto, así que fueron cerrándose más ideas que estaban ahí flotando y fuimos grabando a medida que estaban más o menos cerradas, porque seguía siendo un placer juntarse a tocar, y grabar era fácil teniendo a nuestra disposición el Refugio Antiaéreo”. La cosa fue engordando con más canciones, versiones ideológicas como la de Franco Battiato (“Personalidad empírica”) y bromas que acababan cobrando sentido (“24 horas al día”, homenaje pastiche de Guided By Voices con guiños claros a “Gonna Never Have To Die”). “Robert Pollard ha estado siempre ahí, es fundamental”, indica Ferrón. Se veía calidad y decidieron plasmarla en un EP: “La Cultural Solynieve interpreta el bonito folclore de Montero Castillo y Aguirre Suárez y otros extraordinarios artistas” (El Ejército Rojo, 2006), punto de partida de una banda ya estable con Víctor Lapido, Miguel López (también bajista en Los Planetas) y el batería Antonio Lomas. Para el álbum se han convertido en el Grupo de Expertos Solynieve. El futuro se verá sobre la marcha; no puede haber plan ni presión. “El nombre es como todo, algo que aparece y termina por quedarse. El disco está lleno de eso: palabras apropiadas, ocurrencias que arraigan y perduran”. Así es el folclore.

“Hay una serie de características comunes a todos los sures que se ponen de manifiesto en las tradiciones, en el folclore, en una manera de entender la vida”
(Manuel Ferrón)

“Alegato meridional” es fruto de un embarazo no planificado. Marchas que terminan en alguna casa, se acaba tocando unas guitarras que hay por ahí y luego pasa lo que pasa: se fecundan con ideas que han ido saliendo por la noche entre copa, loncha y calada. El disco es una esponja de su entorno, del folclore cotidiano, de una actitud palmera, una manera de pensar y vivir la vida muy sureña. “Manuel expresa muy bien algo en lo que yo creo, y lo que he hecho es ayudarle a expresarlo”, confiesa J (conviene recordar al lector que la firma de M.C. Ferrón aparece en algunas letras de Los Planetas). El alegato de lo meridional no solo está en la música o en el acento, sino principalmente en las letras, partiendo de las de Vainica Doble (“Déjame vivir con alegría”) y el Pive Amador (el “Sureños” que cantó Silvio). “Esas dos canciones están en el origen de todo. Están desde el principio y suscribimos las letras 100%”, explica Ferrón, quien añade: “Hay una serie de características comunes a todos los sures que se ponen de manifiesto en las tradiciones, en el folclore, en una manera de entender la vida”.

Sur como reivindicación de la indolencia, la anarquía de pensamiento y la libertad, sobre todo la libertad personal conquistada al renunciar a la ambición por mor de disfrutar la vida contemplativa. “Bueno, es algo así. Este disco es un llamamiento a la huelga general, pero no por no hacer las cosas, sino por encontrar la mejor manera de desarrollar tus aptitudes. No es indolencia, sino incitar a hacer lo que te importa, aquello para lo que eres bueno, y no hacer cualquier cosa por convenciones. La anarquía de pensamiento es más un hecho que una reivindicación. En ese sentido el álbum es más crónica que alegato”. J plasma la filosofía celebrando la cosecha otoñal del oro verde muy a gustito: “Nada de trabajar; la felicidad está en los bares de rockeros”. Graná, no veas tú, Graná.

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