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HIDROGENESSE, Un recital para el hombre que sabía demasiado

Computer Love.

Foto: Alicia Aguilera

 
 

ENTREVISTA (2012)

HIDROGENESSE Un recital para el hombre que sabía demasiado

Genís Segarra y Carlos Ballesteros llevaban ya tiempo preparando un disco arqueológico cuando les encargaron componer una canción sobre el científico inglés Alan Turing (1912-1954). Se enamoraron de él y aparcaron aquel “disco sobre piedras” para embarcarse en “Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing”, mejor disco español de 2012 según el Rockdelux 313 y, sobre todo, una obra concienzuda y emotiva que reafirmó al dúo barcelonés como una de las células de pensamiento y acción más valiosas de este país. Nando Cruz habló con ellos.

“Nosotros usamos las bibliotecas: leemos los libros y los devolvemos”, me suelta Genís Segarra en cuanto nos sentamos en un bar cerca de su casa. Le había pedido a él y a Carlos Ballesteros que viniesen con todo el material que han recopilado para elaborar las ocho canciones de “Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing” (Austrohúngaro, 2012), pero llegan sin nada. Eso sí, cuando se ponen a hablar del proceso de documentación, lo hacen con la pasión de quien relata una investigación o un romance.

Mientras Carlos rebuscaba en la biblioteca, Genís pedía información a Manolo Martínez (cantante de Astrud y devoto de Turing) y, poco a poco, desenredaban la laberíntica web de su biógrafo, que acumula manuscritos y fotografías. “Alan Turing. El hombre que sabía demasiado” (2006), la biografía novelada del matemático escrita por David Leavitt, “Breaking The Code” (1996), el biopic de la BBC protagonizado por Derek Jacobi, y varios artículos de revistas científicas les han permitido a Hidrogenesse componerse una idea de tan fascinante figura.

“No se puede hacer una canción sobre el suicidio. Al menos, yo no puedo. Porque no quieres hacer una apología ni tampoco vas a juzgar a la persona. Lo máximo que podíamos hacer era resumir el pozo negro, ese momento en el que nada tiene sentido. Encontramos en las otras canciones cuatro frases que combinadas evocan esa desazón”
(Genís Segarra)

Porque Turing no es únicamente un referente para la matemática moderna y la computación, sino también para la filosofía lógica y la lucha contra la homofobia. Científico en la Inglaterra de los años treinta y cuarenta, sus estudios resultaron vitales para desarrollar los futuros ordenadores y también para descifrar mensajes secretos que el ejército alemán emitía durante la Segunda Guerra Mundial. El gobierno le condecoraría con la Orden del Imperio Británico, pero Turing era homosexual y cuando la policía investigó un extraño robo de documentos secretos en su casa, él confesó que el culpable podía ser el amigo celoso de su joven querido. La justicia lo condenó a un tratamiento de castración química. Dos años después, en 1954, Turing se suicidó.

Hace un año me explicabais, sorprendidos, que os habían encargado una canción para Alan Turing. (Carlos): Así empezó todo. El Centro de Artes de Sevilla quería mezclar tecnología y arte y nos hizo ese encargo. El director sabía que habíamos hecho “Eres PC eres Mac” y nos contactó justo cuando nuestra canción “Moix” estaba expuesta en la Fundació Miró. (Genís): Queríamos construir un sintetizador modular más grande que el mío para que estuviese expuesto reproduciendo la música que hubiésemos hecho. Pero cuando estábamos negociando presupuestos, el ayuntamiento cambió de PSOE a PP y lo que había abierto aquel gobierno, este lo cerró.

Pero entonces ya estabais obsesionados por Turing... (Carlos): Bastante. Nos dijimos que algún día haríamos ese disco. Pero nos dimos cuenta de que 2012 era el centenario del nacimiento de Turing. (Genís): Y entonces debíamos estar buscando más información para entender muchas cosas inexplicables de su vida. (Carlos): No podía ser tan tonto para declarar que se estaba acostando con otro hombre. La policía le advertía de lo que podía implicar declarar eso. (Genís): Y él decía que la respuesta a la pregunta que le habían hecho era esa. Intentar entender su reacción nos tenía obsesionados. (Carlos): Nos fascina esa persona literal que no sabe ni quiere mentir, aun conociendo lo que eso puede implicar. (Genís): Te queda la duda de si no sabía mentir o si no quería mentir como un acto político. Ahora creo que no era solo ingenuidad, sino también una decisión.

Quizá, ya lo estás idealizando. (Genís): No, lo creo de verdad. Nos hemos enamorado. (Carlos): Estamos en ese proceso de...

¿Evangelización? (Genís): Sí, ya es un santo más en nuestro devocionario.

 
HIDROGENESSE, Un recital para el hombre que sabía demasiado

Hidrogenesse en el complejo industrial de Fabra i Coats (en Barcelona), ahora espacio cultural. Foto: Alicia Aguilera

 

¿Algún otro personaje os ha obsesionado tanto? (Genís): Con Warhol y Fassbinder también vivimos una obsesión. Si los pasas por encima parecen unos tiranos, avariciosos y déspotas, pero si te acercas mucho, y mucho rato, descubres que son lo que la iglesia católica consideraría unos santos.

La canción “Dígito binario dudoso” me desconcierta. (Genís): No se puede hacer una canción sobre el suicidio. Al menos, yo no puedo. Porque no quieres hacer una apología ni tampoco vas a juzgar a la persona. Lo máximo que podíamos hacer era resumir el pozo negro, ese momento en el que nada tiene sentido. Encontramos en las otras canciones cuatro frases que combinadas evocan esa desazón. (Carlos): Hay quien dice que él sabía que ya no podría aportar a la ciencia nada tan relevante como lo que había logrado y que esa pudo ser una causa de su suicidio. (Genís): Pero igual lo decía porque vivía en un estado alterado a causa del tratamiento.

¿Por qué recuperáis “Un mystique determinado”, aquella canción cuya letra nació de la traducción automática por ordenador de unas frases de Morrissey? (Carlos): Es una hermana de “Love Letters”. Y nos hace mucha ilusión que una cosa que genera un ordenador se convierta en algo poético. (Genís): Una cita muy famosa de Alan Turing era: “A mí las máquinas me sorprenden con mucha frecuencia”. (Carlos): Si lo llamaban de la BBC, iba y explicaba que a las máquinas hay que tratarlas como a un bebé. (Genís): “Si un niño no está en contacto con humanos, no aprenderá”, decía. Y también decía que las máquinas son capaces de crear. Que algo sea poesía o cuatro palabras juntas depende también de la persona que lo recibe. Y esta canción demuestra que una máquina puede crear poesía.

“Si eres generoso y pones cariño a lo que haces, la gente lo recibe aunque no te lo valore. Me enfado mucho cuando veo grupos muy chulos y noto que les da igual. Lo que no hacemos es gastar lo que no tenemos. No masterizamos el disco en Nueva York ni fabricamos vinilos, pero si podemos hacer que nuestros amigos ingleses nos graben cuatro palabras, ¡cómo no vamos a hacerlo!”
(Genís Segarra)

¿Cómo ha cambiado vuestra relación con las máquinas? ¿Qué les pedís y qué esperáis de ellas? (Genís): En general, parece que lo que se les pide es algo que a mí no me interesa nada: que hagan cosas que ya hacían. Me deprime que todo sea una metáfora del pasado o del presente, que la gente que quiere usar un sintetizador se descargue en el ordenador un programa que hace de sintetizador y hasta tiene la imagen de madera y las teclas.

Vosotros, más que dejar trabajar a las máquinas, las construís a vuestro antojo. (Genís): Hay gente que disfruta escuchando y eligiendo los trozos bonitos que genera una máquina, pero a mí me gusta hacer canciones. Yo uso las máquinas como extensiones de mí mismo. Como no sé cantar, uso el Vocoder. Como no sé tocar, uso un secuenciador para que toque por mí. Pero las uso como si fueran colaboradores o amigos. (Carlos): De hecho, al utilizar el sistema modular, empieza a construir los sonidos desde una página en blanco. Él no utiliza sonidos predeterminados ni memoria.

Veo una obstinación, casi conceptual, tanto en el hecho de trabajar con aparatos que hagan justicia al legado de Turing como en el de buscar personas que pronuncien las palabras “Manchester” y “university” con un acento de Mánchester. (Genís): Si eres generoso y pones cariño a lo que haces, la gente lo recibe aunque no te lo valore. Me enfado mucho cuando veo grupos muy chulos y noto que les da igual. Lo que no hacemos es gastar lo que no tenemos. No masterizamos el disco en Nueva York ni fabricamos vinilos, pero si podemos hacer que nuestros amigos ingleses nos graben cuatro palabras, ¡cómo no vamos a hacerlo!

Por primera vez habéis ido explicando en vuestra web el proceso de grabación. (Carlos): “Eres PC eres Mac” pasó muy desapercibido y a veces no sabes si haces las cosas muy crípticas. Con este queríamos facilitar las cosas. (Genís): Como la obsesión era convertirlo en otro santo, queríamos que cuando la gente oyese el disco estuviese informada y le tuviese cariño. Es un truco que va a favor del álbum, aunque no es artístico ni muy loable.

Actuaciones en museos, instalaciones... Cada vez os veo más próximos al mundo del arte. (Genís): Siempre hemos estado cerca de ese mundo gracias a Carles Congost y a que algo de lo que hacemos interesa a comisarios y directores. (Carlos): Nos arrastran. (Genís): Nos dejamos arrastrar. (Carlos): A partir de un determinado momento, decidimos decir que sí a todo. (Genís): A cosas demoníacas y a cosas bonitas. (Carlos): Lo último a lo que hemos dicho sí es a hacer una sintonía para un videojuego sobre ciclismo. Nos da miedo decir no. (Genís): Antes nos daba miedo decir sí. Ahora lo que nos da miedo es desaparecer.

¿Estáis hablando de subsistencia económica? (Genís): De subsistencia artística.

 

Historia del mundo contada por las computadoras

Este recital para Turing culmina con una espectacular composición que resume la historia de la relación del hombre con los ordenadores. Su origen es “Turing And The Universal Machine. The Making Of The Modern Computer”, el libro de Jon Agar que les prestó Manolo Martínez. “Cuenta la historia de los ordenadores, que es la historia de nuestro mundo posindustrial, de forma muy amena y con unas tesis muy sólidas y atractivas. Nos inspiró tanto como la ‘Fábula de Polifemo y Galatea’ de Góngora o la versión de Terenci Moix del ‘Libro de los Muertos’”, dicen Carlos y Genís.

“Algo muy importante de nuestra relación con Turing fue descubrir que la cultura científica puede ser tan relevante a nivel emocional y creativo como la cultura artística”, explican. E impulsados por tal descubrimiento, quisieron hacer canciones inspiradas en temas científicos “para explicar que la ciencia es hermosa, triste, divertida”. La constatación de su teoría es el placer, no ya intelectual, sino puramente emocional, que les proporcionó. “Nunca antes habíamos sentido tanta satisfacción al escribir una canción. Cuando cuadramos las últimas ocho frases estábamos eufóricos, muertos de risa y también emocionados”, recuerdan.

En “Historia del mundo contada por las computadoras”, Hidrogenesse narran la evolución de la especie humana por boca de las máquinas. Es una canción narrativa y aparentemente objetiva, pero con moraleja: “El gran problema es que pedimos a las máquinas que lo hagan todo y que lo hagan ya. El carácter ansioso y expansivo de la humanidad es destructivo a todos los niveles. Lo es para la naturaleza y para nosotros mismos: unos países contra otros, unas clases contra otras... Lo es hasta para el propio pensamiento humano, que pretende entender y controlar el porqué de todo. Esta ansiedad es destructiva”, concluyen.

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