En 1963, cuando Johnny Cash utilizó trompetas mariachi en “Ring Of Fire”, revolucionó el country. Uno tiene la tentación de establecer símiles con “Alegrías”, algo que Gelb desmiente en el acto. “No, las únicas revoluciones son las 33 1/3 por minuto del disco. No puedo tocar flamenco, pero adoro las guitarras. Los gitanos fueron una gran inspiración. Escucho a Led Zeppelin, a Charlie Christian y a Robert Johnson en ellos. Sus ritmos siempre me derriban como a un jinete de toros en un rodeo. Y me encanta esa caída. Quizás mis ritmos son más perezosos, más ‘southwestern’. Esto es el sudoeste español; y Arizona está en el sudoeste de los Estados Unidos. Creo que hay muchas similitudes”.
Si se presta atención a los créditos del disco, se observa que varias canciones fueron escritas hace años (la más antigua, en 1986). El primer single, “Uneven Light Of Day”, es un tema incluido en el álbum de Giant Sand “Storm” (1987). Y no es el único caso. “Me he preguntado por qué compuse tantas canciones tan rápidamente e hice tantos discos cuando empecé a grabar. Siempre sentí que comencé demasiado tarde, a los 28 años. Y como era un rocker indie, tenía que hacer muchos discos para que la banda pudiera actuar y comer. Ahora tengo tantas en el ‘banco de canciones’ que, cuando necesito alguna, voy y retiro fondos como si sacara dinero. Es cuestión de pensar cuál de las viejas canciones encajará mejor. Y cuando las tocamos ahora, la inspiración proviene de nuevo material, y se convierten en nuevas canciones. Hice lo mismo con mi anterior disco en solitario con el coro gospel –“’Sno Angel Like You” (Thrill Jockey, 2006)–. Es la misma ética de trabajo”.
Aparte del flamenco, hay en “Alegrías” algunas canciones con sabor a bossa nova, como “Broken Bird & The Ghost River” y “The Ballad Of Lole y Manuel”. Esta última, además, posee una sensualidad que recuerda al Gainsbourg de “Je t’aime... moi non plus” a lo sureño. “Probablemente estás en lo cierto. Fue en esos ritmos mutuos donde los gitanos y yo nos encontrábamos a menudo, formando una especie de triángulo. Y Fernando estaba viendo una colección de vídeos de Serge Gainsbourg mientras yo permanecía en su casa durante las grabaciones, así que... quizás sí”.
Le planteo a Gelb si al revelar al mundo nuevos sonidos y artistas de otras culturas, como hace con su disco, puede convertirse en una especie de Ry Cooder. “Cuando empecé a dedicarme a la música, mi amigo Rainer me ayudó a descubrir cosas que los jóvenes desconocían; podía ser una canción, o un intérprete como J.B. Lenoir o Jimmie Rodgers, y eso cambió mi vida. Si tengo el honor de hacer lo mismo, sería feliz, pero no puedo asumir esa responsabilidad”.
En el proyecto “gitano” de Gelb, junto a las inestimables aportaciones de Fernando Vacas, Raimundo y sus colegas, es de justicia destacar la participación de John Parish en las mezclas. “Fernando lo sugirió. Y siempre busco alguna excusa para trabajar con John. En este caso ayudó mucho porque pude explicarle de forma muy detallada cómo quería que sonaran las canciones. Y confío en su oído, tras haber trabajado antes con él en varias sesiones”.