El pop-folk catalán de nuevo cuño no nace de la nada: un hilo conductor nos lleva hasta Josep Maria Clua, conocido artísticamente como Ia Clua, quien a finales de los años sesenta fue integrante de un grupo, DOS + UN, cuyas canciones no suenan hoy muy excéntricas. El cantante, guitarrista y compositor barcelonés, que falleció el 13 de septiembre por la noche de un cáncer, aportó sensibilidad e inventiva al cruce de caminos de la estética acústica y el pop de matriz beatleiana y psicodélica, con obras como la que inmortalizó en los años setenta en el dúo IA-BATISTE, con Jordi Batiste.
Dos + Un, trío que formó con su hermano Jordi y Manel Joseph (futura voz de la Orquestra Plateria), grabó cinco epés llenos de folk moderno y armonías vocales, con canciones propias recopiladas en el reciente “1967-1971” (2011). Luego nació Ia-Batiste, tándem que entregó “Un gran dia” (1972) y “Chichonera’s Cat” (1975), dos álbumes librepensantes que conjugaban pureza melódica y desvaríos surrealistas.
Tras una aventura breve, MOTO CLUA (“Amic majèstic”, 1976) encaminó sus pasos hacia la publicidad, el cine y los encargos mediáticos (suya es la sintonía de RAC1). Ia-Batiste regresaron fugazmente en los noventa (“En directe”, 1993; “Esfera malheur”, 1995) y Clua se estrenó en solitario con el muy tardío y confesional “El món on visc” (2006), mientras su obra juvenil intrigaba a los arqueólogos de la canción-pop catalana. ![]()























