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IDLES, Una felicidad violenta

Jon Beavis, Adam Devonshire, Joe Talbot, Mark Bowen y Lee Kiernan (delante): furiosamente positivos. Foto: Òscar Giralt

 
 

ENTREVISTA (2019)

IDLES Una felicidad violenta

Con el explosivo “Joy As An Act Of Resistance.”, Idles se propusieron reinventarse de nuevo a sí mismos y, de paso, a todo el género masculino. Su (post-)punk/(post-)hardcore nunca ha sido tan violentamente feliz, ni sus letras tan autocríticas e intensas. Crítica y público han contestado encumbrando a la banda de Bristol al estatus de casi nuevos clásicos. Hablamos con ellos en una lavandería.

Cuando los conocimos con el EP “Welcome” (Fear Of Fiction, 2012), Idles no eran lo que son ahora. Eran (ellos mismos lo reconocen) una banda indie muy de su tiempo o, mejor, muy de media década atrás: el dance-punk de Foals y Bloc Party, solo que con extra de rabia. Pero no la suficiente para hacerlos despuntar. Tres años después, en el EP “Meat” (Balley, 2015) se notaba que habían empezado a dejar de seguir consejos y perseguir el éxito, abrazando un ruido catártico como faro vital.

La velocidad y la furia se apoderaron de “Brutalism” (Balley, 2017), una ópera prima que no lo parecía, nutrida anímicamente por la muerte de la madre del líder Joe Talbot. También “Joy As An Act Of Resistance.” (Partisan-[PIAS] Ibero América, 2018) está marcado por una pérdida en la familia, la de Agatha, hija de Talbot, cuando su compañera Beth estaba dando a luz: de ello trata un tema (“June”) que no planean tocar en directo.

Porque lo que Idles se propusieron desde el principio con este nuevo disco fue, entre otras cosas, ser positivos. Durante año y medio estuvieron componiendo canciones que luego desecharon porque no disfrutaban tocándolas. Se trataba de respetar la rabia, pero enfocarla en otra dirección, en la construcción antes que en la destrucción. Ya desde el título, iban a ser rabiosamente compasivos, violentamente felices o, como los describió su célebre fan Charlie Brooker (creador de “Black Mirror”), “furiosamente positivos”. El mismo Brooker arrojaba luz sobre el gozo de oír a Talbot gritando “¡UNIDAD!” con dientes apretados en el himno proinmigración “Danny Nedelko”. El mismo grito que cierra “Rottweiler” y el álbum.


El concienzudo segundo disco

“Ajustarse a un mandamiento permite a tu parte creativa desarrollarse y crecer de forma concreta. Los cinco trabajamos en ese estado mental, aunque cada uno con sus propio lenguaje”
(Joe Talbot)

Después de una larga espera entre bambalinas no demasiado antes del concierto de Idles en Barcelona el pasado 30 de noviembre en La [2] de Apolo, me informan de que Talbot ha tomado dirección a una lavandería en lugar de a nuestra entrevista. Antes que arriesgarme a perderla, prefiero activar el “Notas de voz” en esa La Wash de Nou de la Rambla. Talbot no tiene problema en hablar mientras dobla calzoncillos. Uno de los dos guitarras, Mark Bowen –la banda se completa con Lee Kiernan (guitarra), Adam Devonshire (bajo) y Jon Beavis (batería)–, también esta ahí, agrupando ropa con una seguridad que delata una lectura intensa de las enseñanzas de Marie Kondo.

Si Talbot fue, como me dice después, “un pedazo de mierda con la gente”, hoy no lo parece. Informal, puede, pero buen tipo también. Una vez pillado con las manos en la colada, se entrega a nuestra conversación con generosidad. En los últimos tiempos se ha impuesto el mindfulness como estilo de vida y método de trabajo, y las entrevistas, cree, pueden formar parte de eso: “Se ha convertido en parte saludable del proceso. Cuando te dedicas a hablar sobre ti mismo a desconocidos, es como ir a terapia. Al menos, si eres honesto con el entrevistador. Reflexionas sobre el año que ha transcurrido... No pasa a menudo que te sientes delante de alguien y te pregunten: ‘¿Cómo ha ido el año, tío? ¿Cómo ha ido la semana? ¿Cómo ha ido el mes? ¿Cómo va el trabajo? ¿Cómo es la interacción con tus clientes?’. Es una reflexión constante”.

Sobre todo a partir de “Joy As An Act Of Resistance.”, Idles concluyeron que su progresión como banda pasaba necesariamente por la honestidad y transparencia de los unos con los otros. En esa base ética se apoyó el trabajo en un disco que construyeron inspirados por el título: “Ajustarse a un mandamiento permite a tu parte creativa desarrollarse y crecer de forma concreta. Los cinco trabajamos en ese estado mental, aunque cada uno con sus propio lenguaje”.

La canción más antigua del lote es “Rottweiler”, pero la primera compuesta explícitamente para el proyecto fue la inicial “Colossus”, una especie de broma a costa de los segundos discos, que se supone han de ser más grandes, más épicos, más todo. El corte se divide en dos: un crescendo cavernoso (bastante a lo Nick Cave And The Bad Seeds) da paso a rock garagero un poco loco con referencias a antiguos astros de la lucha libre, Fred Astaire y el motociclista acróbata Evel Knievel. “Es un tema que ejemplifica a la perfección cómo hemos trabajado en esta ocasión”, explica Joe. “Hablamos mucho de cuál era nuestra intención con esta canción. Esa ‘resistencia gozosa’ del título consistía en hacer algo completamente distinto y cinematográfico, pero después romper las expectativas sobre el difícil segundo disco volviendo a las raíces con la otra parte del tema”.

Vídeo de Theo Watkins para “Samaritans”, uno de los temas de “Joy as an Act of Resistance”.

Desaprender a ser hombre

Idles querían resistirse a las reglas de una evolución artística al uso y, ya a nivel lírico, luchar contra toda clase de opresión. Si “Brutalism” iba sobre la femineidad (“sobre los roles que mi madre interpretó como mujer”, precisa Joe), el segundo álbum trata, en gran medida, sobre la máscara de la masculinidad y de cómo urge renovar una sociedad construida durante décadas por hombres blancos enfadados que educaban a sus hijos para ser lo mismo.  

Joe fue uno de esos tipos, como recuerda en “Never Fight A Man With A Perm”, en la que hace rimar “Charlie Sheen” con “cocaine”. Ya no quiere serlo. “Quiero ser vulnerable”, canta en “Love Song”, que, pese a su aura ominosa, es realmente una love song: ella intenta que él cambie; él suspira porque ella siga siendo igual. También hay canciones sobre permitirse a uno mismo sentir dolor, como la citada “June” o “Cry To Me”, tomada prestada de Solomon Burke. “Samaritans”, uno de los cortes más pegadizos, gira en torno al desgaste que conlleva vestir la máscara de la masculinidad. “Con temas así queríamos explorar lo que significa ser hombre y las nuevas responsabilidades que conlleva, en lugar de buscar la simple catarsis”.

En sus directos, algunos siguen prefiriendo la catarsis de la violencia, cante Talbot lo que cante. Al frontman le entristece que incluso un tema tan crítico con la rabia masculina como “Mother” –de “Brutalism”– sea recibido con más demostraciones de rabia. “Esa canción es una reflexión sobre los roles de mi madre en clave mitológica. La perspectiva es feminista. Cuando los hombres se ponen agresivos con ella, me entristece. Pero el arte es así. No siempre se traduce fluidamente. Lo que tenemos que hacer es mantenernos firmes en nuestra postura y tratar de cambiar un poco la narrativa de los conciertos rock. Al final pasará”.

“Queremos crear un espacio seguro para todo el mundo en nuestros conciertos. Y cuando digo todo el mundo, digo todo el mundo. Hace falta compasión, comprensión, una mente abierta. Algo que se le puede pedir a muchos políticos de izquierda ahora”
(Joe Talbot)

Talbot habla de “crear un espacio seguro para todo el mundo en nuestros conciertos. Y cuando digo todo el mundo, digo todo el mundo. Hace falta compasión, comprensión, una mente abierta. Algo que se le puede pedir a muchos políticos de izquierda ahora”.


Humanismo ante todo

El partido favorito de Joe, o mejor, el que menos aborrece, es el laborista. Nunca escucharán fáciles proclamas políticas en sus temas. “Desde luego, somos más humanistas que partidistas. Pero si observas el socialismo, no es partidista, es más bien humanista. Obviamente, existen ramas del socialismo que son partidistas y violentas, como los Antifa, aunque no sean realmente socialistas. Para ser un verdadero izquierdista, has de sentir compasión y escuchar a los derechistas; de otro modo, nada cambia y solo estás deshumanizando a la oposición”.

Antes que dar mítines, Idles prefieren hablar de personas afectadas por la política y que apenas salen en canciones, como, por ejemplo, la madre alcohólica de Joe. O el propio Joe. “Yo no era una buena persona”, admite. “Era un hombre violento y muy antisocial. Vengo de un lugar de dolor que no es atractivo en el pop, pero, al menos, es honesto. Yo era un pedazo de mierda con la gente. Demasiada cultura pop tiene que ver con imágenes perfectas. Y nadie es perfecto. Y no todo el mundo triunfa”.

Ellos lo han conseguido –“Joy As An Act Of Resistance.” llegó al puesto número cinco en las listas inglesas– y podrían ir todavía a más. Al fin y al cabo, no dejan de ser, en el fondo, un grupo pop. Fíjense en el estribillo de “Samaritans”, tan sencillo como efectivo (ese “cry” eliminado en el último verso). Esa misma canción interpola el “I Kissed A Girl” de Katy Perry, cambiando a la “girl” por un “boy”, mientras que “Never Fight A Man With A Perm” interpola “These Boots Are Made For Walkin’” de Nancy Sinatra.

Talbot quiere sacar su ropa de la secadora, así que pasa el relevo a Mark. “Nuestra intención siempre ha sido hacer canciones pop”, asegura. “Si escuchas algunos de nuestros temas más antiguos, son muy pop. Siempre nos han fascinado la melodía y los ritmos pegadizos, las canciones pegadizas. La parte agresiva viene de la búsqueda de la catarsis y de la honestidad de lo que hacemos. Si nos ponemos demasiado dulces, no somos nosotros”.

 

Joe loves Danny

La última referencia de Idles, aparecida el pasado 30 de noviembre, es un 7” compartido con Heavy Lungs. El producto de una promesa que se hicieron Joe Talbot y su amigo Danny Nedelko, cantante del segundo grupo: “Él me prometió que me escribiría una canción, y yo hacerle otra a cambio. Las grabamos casi al unísono, pero ellos han tardado más en sacarla”.

La de Idles se llama, simplemente, “Danny Nedelko”. Segundo single de “Joy As An Act Of Resistance.”, es un tributo a este carismático inmigrante ucraniano y, por extensión, a todos los inmigrantes. “Está hecho de huesos, está hecho de sangre / Está hecho de carne, está hecho de amor / Está hecho de ti, está hecho de mí / ¡Unidad!”. El vídeo, en el que Nedelko himself posa con otros inmigrantes haciendo el gesto de “OK” –del que últimamente se había apropiado el nacionalismo blanco–, es una delicia.

En su canción, “Blood Brother”, Nedelko habla del amor y la devoción que caracterizan su amistad con Talbot. “Espero que te des cuenta / de que no soy para Navidad, soy para toda la vida”. El vídeo, dirigido y montado por Elliot Pearce, traduce estos sentimientos en imágenes de gran fisicidad.

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