“The Archandroid” es futurista en el sonido –y en toda la imagen que lo envuelve–, pero clásico en las voces. No sé si lo he dicho, pero Monáe tiene una voz dúctil, elástica, expresiva, en fin, maravillosa. Y por ello no le hacen falta Auto-Tune, vocoder ni efectos demasiado obvios. Por ese lado el disco apuesta en los poderes naturales. “Soy una persona muy natural”, dice ella. “Canto desde mi corazón, desde mi alma; no hay necesidad de mejorar la verdad”. No hace falta en absoluto: la nueva diosa del neosoul, la hija intensa de Erykah Badu, convence en cualquiera de sus fases, ya tire hacia Lauryn Hill, Judy Garland o, en “Oh, Maker”, The Carpenters o The Mamas & The Papas. “Posiblemente sea el tema más sorprendente”, reconoce ella misma. Y añade unos apuntes sobre su colección de discos: “Me encanta toda la música; en realidad, estoy inspirada por todo. En mi colección de discos encontrarás un poco de todo”.
Por si quedaba alguna duda, al arriba firmante le matan los nervios por ver actuar a Monáe en directo, el próximo 6 de octubre en la barcelonesa sala Apolo. Será la primera oportunidad de disfrutar en España de su música multipolar, su peinado experimental y ese esmoquin inspirado por Marlene Dietrich y con algo de homenaje a su madre, que era conserje, y a su padre, conductor de camiones de basura; a todos quienes visten uniforme para trabajar, o lo han vestido, como ella misma, que trabajó en un Blockbuster. Hasta en su vestimenta se distingue de las estrellas pop de hoy. De entrada, lleva vestimenta. Así opina de chicas que dejan caer ropa para subir puestos –Christina Aguilera, Katy Perry, tomen nota– en el tema “Sincerely, Jane”: “Danger / There's danger when you take off your clothes / All your dreams go down the drain”. Lo que equivale decididamente a la muerte para una soñadora. ¿Nos harás soñar en tu directo, Janelle? “Esperad quedar sorprendidos. Preparaos para ser sorprendidos”. Claro. 