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JOANNA NEWSOM, Ella es única

Igualmente inspirada y revolucionada como letrista, factor cada vez más importante en sus discos. Foto: Annabel Mehran

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 283)

JOANNA NEWSOM Ella es única

Tras el monumental “Ys” (2006), la joven del arpa redobló su ambiciosa apuesta artística con el triple álbum “Have One On Me” (2010), un exuberante tour de force que la consagró como uno de los referentes más extraños y lúcidos de la música del nuevo siglo. Joanna Newsom demostró que quería volar cada vez más libre y más alto, pero también más misteriosa. ¿Cuáles son sus secretos? David Saavedra nos los descubrió en este excelente artículo que fue portada del Rockdelux 283 (abril 2010) y en el que, como pieza complementaria, recabó la opinión de una veintena de músicos españoles indies sobre la personalidad de la californiana. Otra portada de Joanna Newsom en Rockdelux, aquí.

Nevada City (California) se construyó en el siglo XIX en plena Fiebre del Oro. Es una pequeña ciudad entre montañas, con poco más de tres mil habitantes, que en su siglo y medio de historia ha adquirido una curiosa aura. Según Joanna Newsom, “es un lugar abrigado, seguro y muy artístico”. Allí han vivido, o lo siguen haciendo, músicos como Terry Riley, Utah Phillips y Roger Hodgson –de quien nuestra heroína fue vecina y se impresionó con su piscina en forma de guitarra–, escritores como Mark Twain y Gary Snyder, y también (entre 1853 y 1855) la bailarina y actriz Lola Montes, a quien Joanna dedica el tema titular de su tercer álbum, “Have One On Me” (Drag City-Popstock!, 2010). “Obviamente, identifico su historia con la mía hasta cierto punto”, ha comentado sobre este personaje a ‘The New York Times’. “Ser una mujer y una intérprete en aquella época significaba algo muy diferente a lo que implica ahora, pero también estoy interesada en las similitudes, en el hecho de que ella estaba constantemente viajando, comenzando de nuevo y haciendo una nueva vida para ella. Su conexión con esta ciudad es muy importante para mí”.

Nevada City está siempre presente, es la gran protagonista del nuevo álbum de Joanna Newsom. Se percibe en su calidez balsámica, pero también en cierto sentimiento de “saudade” a la americana. El tema “In California” narra su inquietud ante el hecho de viajar constantemente a Nueva York, donde reside su actual pareja, el cómico de ‘Saturday Night Live’ Andy Samberg, y estar lejos de los suyos y de un hogar al que se muestra muy arraigada. “Mucha gente no quiere marcharse porque se siente muy definida por ser de aquí”, explica en la misma entrevista de ‘The New York Times’. “No soy realmente una viajera por naturaleza. Es irónico para mí que mi carrera me fuerce a desplazarme tanto. Nunca tuve ese ansia, ese sentimiento en plan ‘debe haber algo más ahí afuera’. Realmente habría preferido que todo lo que necesito hacer en esta vida hubiese venido a la puerta de mi casa”.


NADA COMO EL HOGAR

“La gente me ha descrito como muy influida por la naturaleza y la magia de este lugar. Creo que en este álbum exploro eso más que nunca. Hay mucha mitificación de Nevada City como esa tierra de hippies mágica y utópica”

Esa salvaje reivindicación de lo hogareño y también de la naturaleza de su tierra entronca totalmente con la establecida en su último álbum, “To Be Still” (2009), por la segunda cantautora más ilustre de Nevada City: Alela Diane, amiga de la Newsom desde la infancia. Un tanto más indirectamente, también se percibe en la obra de otra vecina y amiga personal de ambas, Mariee Sioux, aunque esta tenga más que ver con lo espiritual y lo mitológico, algo también reflejado de algún modo en “Have One On Me”, como su autora indica: “La gente me ha descrito como muy influida por la naturaleza y la magia de este lugar. Creo que en este álbum exploro eso más que nunca. Hay mucha mitificación de Nevada City como esa tierra de hippies mágica y utópica”.

El entorno familiar, fundamental en la trayectoria de Alela Diane, también lo ha sido en el de Joanna Newsom. Sus padres tocaban diversos instrumentos, su hermano Pete fue componente de la banda de Devendra Banhart y actualmente se labra una carrera en solitario, y su hermana Emily –a quien dedicó el tema que abría “Ys” (Drag City, 2006)– es chelista además de astrofísica. Debía de ser un ambiente tan artístico como bohemio, en vista de confesiones como la de que vivían sin televisión ni radio, aislados también de la música pop más comercial. Y lo que sorprendente más todavía: ella misma se autoimpuso al final de su adolescencia una especie de ritual iniciático, acampando al aire libre junto al río Yuba durante tres noches y tres días, sin apenas comida, y en el que, según ha relatado, estuvo a punto de perecer devorada por una manada de lobos.

Su educación musical ha sido ya bastante documentada en las entrevistas previas publicadas en RDL 222 y RDL 248: a los 4 años empezó a tocar el piano y, poco después, el arpa celta. Sobre los 12 comenzó a acudir a campamentos como Lark Camp, donde aprendió las técnicas polirrítmicas del África Occidental (no es casual que la kora sea uno de los instrumentos que aparecen en el nuevo álbum). Allí comenzó a obsesionarse y practicar hasta la extenuación. Se dice de ella que es perfeccionista hasta lo enfermizo, y lo cierto es que, pese a esa pulsión tan intuitiva por moverse fuera de las formas de cualquier tradición reconocible, hay en Joanna Newsom un virtuosismo para el que el trabajo es un factor muy importante. “Existen muchos aspectos de la interacción social en los que soy muy mala –confesaba a ‘The Wire’ en 2006–, específicamente porque mi adolescencia y juventud las he pasado tocando el arpa todo el tiempo. Así que da igual lo que suceda, porque mi habilidad para componer y tocar será la última cosa que se vaya. Tendrán que cortarme las manos antes de que eso suceda”. Más recientemente, declaraba a ‘The Times’ que su relación con el arpa “es comparable a un miembro artificial o una silla de ruedas. Es casi una parte de mí, pero más hasta el punto de que sirve para un propósito”.

 
JOANNA NEWSOM, Ella es única

Rockdelux 283 (Abril 2010)
Foto: Annabel Mehran
Diseño: Nacho Antolín

 

“NUEVA EN EL MUNDO”

Cuando se desplazó al Mills College de Oakland a estudiar composición musical, la joven Joanna parecía ya alguien fuera de su tiempo. Su personal amor por cierta idea de arcaísmo y sus orígenes clásicos y folk en un momento en que aquello estaba aún muy lejos de ser tendencia chocaban frontalmente con una escuela obsesionada por crear música de vanguardia con ordenadores portátiles. Sus compañeros le pusieron el apodo de “nueva en el mundo”. Probó entonces con estudios de etnomusicología y escritura creativa. Y, atención, porque aunque se hable más de su técnica vocal e instrumental o de su forma de crear las estructuras de sus temas, esta artista de 28 años es igualmente inspirada y revolucionada como letrista, factor cada vez más importante en sus discos. Es admiradora confesa de William Faulkner, Vladimir Nabokov, Cormac McCarthy, Ernest Hemingway y Virginia Woolf, aunque probablemente quien más le influya es el autor de “Lolita” por su aproximación al lenguaje inglés desde la perspectiva del extranjero, su fuerte relación, casi salvaje, con los sentidos y con la sonoridad de las palabras. Su narrativa pastoral y algo surrealista convive con cierta idea de lo elusivo que acrecienta un agradecible misterio. Ella nunca da demasiadas pistas sobre la temática y el sentido de sus canciones, pero estos siempre existen y a veces se perciben de forma borrosa. “Entre las responsabilidades de cualquier escritor está el hecho de que ellos saben lo que quieren decir”, le confesaba en 2006 a Sean O’Hagan en ‘The Observer’. “Así que, aunque nadie más sepa de qué estás hablando, tú sí. El oyente puede sentir que, incluso aunque no conozca el significado literal, la fe que él ponga en las pistas, las conexiones y el secreto de las letras es de suma importancia”.

Asociado a la idea de hogar, “Have One On Me” es un álbum sobre el amor, entendido de muchas formas diferentes. “Filial y romántico, divino o en un sentido de amistad”, ha indicado a ‘The Times’. Pero, según ha admitido su colaborador, productor y multinstrumentista en este trabajo, Ryan Francesconi, hay muchas pistas que dan a entender que “Have One On Me” podría documentar cronológicamente su relación ya finalizada con el músico Bill Callahan.


TODO SON SEÑALES

“Cuando la gente nos ponía a Devendra y a mí en la misma frase, estaban codificando sus excentricidades como las de un tipo harto del mundo y un poco brujo, y codificando las mías como infantilistas y naíf”

Ha revelado la artista que si “Ys” era un álbum guiado por el agua, “Have One On Me” lo está por la tierra y el polvo. Además, su trabajo precedente tenía bastante que ver con la mortalidad y la pérdida. Según plasmaba en ‘Papermag’ en 2008, “el proceso de trabajar en él fue muy intenso y a menudo oscuro. Musicalmente hablando, me dejó con una especie de desasosiego; tras habitar ese intenso espacio durante un tiempo tan concentrado, me sentí como encerrada por los parámetros que me había establecido para aquel álbum”. Diversas fuentes han señalado que el tema final de “Ys”, “Cosmia”, está compuesto en memoria de una amiga suya fallecida. Por todo ello, se debe entender “Have One On Me” como un disco más relajado (no es gratuito que “Easy” sea la primera palabra que pronuncia en él), una especie de liberación también marcada por la diversidad de instrumentación y arreglos, la desigual duración de los temas o incluso el regreso entre sus colaboradores de Noah Georgeson, el productor de su debut, “The Milk-Eyed Mender” (Drag City, 2004), y el hombre que la introdujo en los círculos de la new weird America. Precisamente en el nuevo álbum hay otro homenaje soterrado a la figura que le ayudó a despuntar cuando se la llevó de telonera en sus primeros tiempos. Solo pueden hablar de Will Oldham las líneas finales de “Go Long”: “There’s a man / who only will speak in code, / backing slowly, slowly down the road. / May he master everything / that such men may know / about loving, and then letting go”.

Pero definitivamente se han quedado atrás sus vínculos con aquel fenómeno del nuevo folk con el que se la asoció en sus principios, algo provocado por sus giras junto a Devendra Banhart y Vetiver e incluso su colaboración en el álbum “Lookaftering” de Vashti Bunyan (2005) y que dio lugar a un prejuicio del que ella reniega cada vez con más ímpetu. “Cuando la gente nos ponía a Devendra y a mí en la misma frase, estaban codificando sus excentricidades como las de un tipo harto del mundo y un poco brujo, y codificando las mías como infantilistas y naíf”, ha afirmado a ‘The New York Times’. “Sentí que eso minimizaba mi inteligencia”. Un lustro después, la joven californiana no solo ha superado en relevancia y elogios a los artistas con que se la comparaba en un principio, sino que incluso inspira libros como “Visions Of Joanna Newsom” (Roan Press, 2010), donde se compilan ensayos, poemas y otros artefactos en respuesta a su obra. Su ambición y su talento ya flotan completamente libres, sin asideros, en un lugar tan extraño e intemporal como la habitación plagada de objetos desde la que, cómodamente tumbada en su sofá, nos observa seductora e inquietante. Ella es, definitivamente, única.

 

DIECIOCHO VISIONES SOBRE JOANNA

ALBERTO MATESANZ (Mate, Plastic D’Amour)

“Hace una música muy espiritual con el arpa y muy terrenal con la voz, y esto último me cansa. También es cierto que no nos lo puso nada fácil con aquel disco de canciones de catorce minutos maullando como gata en celo. Tiempo después la vi con el flequillo pegado a la frente y tocando el clavinova en un concierto de Bill Callahan. La verdad es que tenía una buena foto. La recordaré así siempre”.

IRENE TREMBLAY (Aroah)

“Cuando la descubrí, estaba obsesionada con cantantes como Anne Briggs y Shirley Collins, así que su voz no me sorprendió mucho. Fui a su concierto en Madrid y me dio una envidia tremenda, pero sana, de esas que te animan a seguir tocando. Además, creo que el éxito comercial de su primer disco permitió que Drag City se arriesgara con otros grupos, como Espers”.

 

MIGUEL GIL TERTRE (Strand)

“Me interesa mucho más la música –cómo se graba, los instrumentos, las melodías, las composiciones...– que ella misma o lo que tiene que decir. Soy más fan de Andrew Bird, que puede tener ese lado folk pero de quien las canciones me resultan mucho más cercanas y emocionantes”.

MARINA GÓMEZ CARRUTHERS (Klaus & Kinski)

“Es un poco como de otro planeta, ¿no? Me alucinaba que pudiera tocar el arpa, que creo que es dificilísimo, y cantar dando esos agudazos tan bien definidos. Mi compañero Álex no es muy fan y yo no sé si es más una cuestión de carisma personal que de que me guste lo que hace”.

 

JOAQUÍN PASCUAL

“El nuevo disco me está gustando mucho. Es de una sensibilidad acojonante, y las estructuras de las canciones se salen de lo convencional del pop o el rock. Por momentos, parecen ‘lieders’ románticos o pequeñas arias”.

SERGIO VINADÉ (Tachenko, Fantasma 3)

“De Joanna Newsom lo que más me gusta es Van Dyke Parks, del cual me considero fan absoluto. Su trabajo anterior a ‘Ys’ tenía bastante encanto, pero, en este, Parks rodeó a sus canciones de lo preciso para hacer de ellas algo más que notable”.

 

ANTONIO LUQUE (Sr. Chinarro)

“Hay pocas voces femeninas en la música pop que me parezcan útiles para algo más que coros y colaboraciones esporádicas. Sin embargo, aunque no preste atención al idioma extranjero, yo me creo lo que esta muchacha me cuente. ‘Ys’ es un cuento. Uno bueno. Me pregunto cómo sube el arpa a los aviones. Quizás lo logre por su cara bonita”.

JAVIER ÁLVAREZ

“Tiene algo en su mirada pintada como de Venus de Boticcelli que, mira tú, me empujó a pagar casi veinte euracos, cuando los tenía, por su álbum ‘Ys’. Lo que más me gusta de ella es que es chica y, lo que menos, que es más guapa y joven que yo. Y creo que aporta al panorama musical actual, curiosamente, una frescura con tinte antiguo”.

 

 MAR Y ALICIA ÁLVAREZ (Pauline en la Playa)

“Nos cautivó desde el minuto uno. Supone una de esas inestimables aportaciones al pop, un estilo que, de cuando en cuando, precisa de revisiones y reciclajes como este para conservar el interés. Las armonías están llenas de tensiones que colorean los acordes y las melodías, sin dejar de ser pegadizas en múltiples ocasiones, y giran de modo inesperado otras veces. Ha construido un estilo lleno de música e imágenes evocadoras y eso es lo más difícil de crear, un universo propio. Es estupenda”.

REMATE

“Parto de la base científica de que alguien que me recuerda de alguna manera intangible al musical ‘Annie’, e interpreta canciones que hablan de praderas bucólicas donde solían tumbarse contemplativos monos y osos en un tiempo pasado sin precisar, mientras toca con las manos las cuarenta y siete cuerdas del arpa y con los pies sus siete pedales correspondientes, y atiende al sonrosado nombre de Joanna, como la canción de Eddy Grant, me gustará siempre”.

 

EMILIO JOSÉ

“Musicalmente es bastante espesa. Podría centrarse en su voz y su arpa para hacer música aplastantemente nueva, pero lo que quedan son habilidades de excepción más o menos desaprovechadas entre pentagramas desgastados. Tal vez ella solo quiera reinterpretar los madrigales de Monteverdi. En ese caso, 10 de 10”.

RAMÓN RODRÍGUEZ (The New Raemon, Madee)

“Suena todo tan de verdad que si me concentro mucho en lo que está sonando visualizo a la elfa y sus dedos tocando el arpa en mi salón, una especie de holograma salido de un episodio de ‘Red Dwarf’. Esta chica juega en su propio universo y es capaz de transportarte allí en cuestión de segundos, y no hay muchos artistas capaces de semejante hazaña”.

 

ENRIC MONTEFUSCO (Standstill)

“Intentaré ser objetivo y obviar que ella es preciosa, sensible y simpática, y que el instrumento que toca es muy exótico. Además de toda esa suerte, su mérito es haberse sacado de la nada un proyecto artísticamente ambicioso y haberlo resuelto muy talentosamente. Normal que sea supergoloso para discográficas, medios especializados o no y público ávido de artistas sobrenaturales”.

PAU ROCA (La Habitación Roja, Litoral, Electra, Fantasma 3)

“Supongo que me gusta que suene a música clásica con arpa sin sonar ‘medieval’ y que esté bien tocada y arreglada sin llegar a ser nunca rancia. Además, todo –música, letras, imagen– tiene un punto mágico e intangible muy atractivo. La he visto en entrevistas y tiene un punto ‘celebrities’ tremendo. Me gusta esta chica”.

 

FRANK RUDOW (La Jr., Suma)

“La descubrí con ‘Ys’. Me fascinó su forma de tocar y construir sus canciones, sus sutiles arreglos. Su infantil y original voz. En ‘Have One On Me’ gana aún más en emoción, sutilidad y encanto. Me hace sentir de domingo cuando la escucho”.

ALONDRA BENTLEY

“Su singular sonido ha sido el descubrimiento más valioso de los últimos años y la prueba de que no todo lo que rodea el folk actual es una cuestión de tendencia. La honestidad y la autenticidad se reconocen fácilmente”.

 

RODRIGO CAAMAÑO (Triángulo de Amor Bizarro)

“La verdad es que ‘Ys’ me resultaba bastante repelente, pero estos días que hemos profundizado un poco ya no sabemos qué pensar. En la superficie me sigue repeliendo su tono de voz, pero supongo que como le repelería a alguien de Nevada City escuchar a unas cantareiras gallegas”.

FRAN GAYO

“Escuché bastante el primer disco, pero el segundo vino acompañado de tanto boato que me echó un poco para atrás. Era una especie de álbum acontecimiento, una cosa como infalible, algo que generalmente me suele poner a la defensiva. Aun así lo intenté varias veces, pero, no, me costaba entrar”.

 
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