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JOSELE SANTIAGO, Males retratados

Exorcizando el mal.

Foto: Alfredo Arias

 
 

ENTREVISTA (2017)

JOSELE SANTIAGO Males retratados

El líder rockero, reconvertido en artesano tras la disolución 
de Los Enemigos, entrelaza ahora el retorno de su banda con una nueva cima como cantautor de trazo libre. “Transilvania” es ya su quinto disco como solista, esta vez con Refree de aliado, Xarim Aresté al frente de los músicos y el mal como arteria principal de sus textos, en los que una garganta cada vez más capaz desnuda masoquismos, delitos y mezquindades. Ramón Fernández Escobar departió con él.

En la silla de enfrente, un hijo y nieto de pintores. Quizá por eso Josele Santiago se implica tanto en las portadas de sus discos, ya sean en solitario o con Los Enemigos. Aunque la cosa va más allá: “Pasé incontables horas viendo pintar a mi padre y a mi abuelo, que me llevaba al río Henares. Y creo que eso se parecía muchísimo a escribir una canción”. El recuerdo fluye: “Tengo imágenes entrañables del olor a pintura en casa. Y de la paciencia de mi abuelo en su estudio: lo veía mirando el cuadro durante dos horas, luego una pincelada y un ‘vámonos’. ‘¿No has trabajado?’, decía yo. ‘Sí, pensándomelo’”. Al final se impuso la guitarra: “Había una porque mi padre tocaba algo de flamenco con mucha gracia, pero lo pictórico me seducía”.

La consagración de Josele a la música le ha permitido, en cambio, un ritmo de grabación bastante alto, respetado por su nuevo disco, “Transilvania” (Altafonte, 2017): “Casi uno cada dos años, mi media de toda la vida, salvo causas dramáticas”. Incluso en épocas borrascosas y de memoria devastada –las de “Tras el último no va nadie” (1994) con Los Enemigos, por ejemplo–, la frecuencia se mantenía. Y ahora, cuando por primera vez compagina su resucitada banda (publicaron “Vida inteligente” en 2014) con la carrera solista, más o menos igual. “Un lujazo. Me divierto mucho con las dos cosas”.

“Siempre me meto en el estudio con los temas compuestos, pero además con la mente abierta para que el productor o los músicos me sorprendan. Les doy indicaciones muy vagas, y a veces se extrañan de que les pida opinión, con el fin de hablar y discutir cómo vestir las canciones”

Si en la vuelta al estudio de Los Enemigos se recurrió a un viejo conocido para la producción, Carlos Martos, “Transilvania” luce al ubicuo Refree en la pecera. “Lo conocí en Madrid, en la fiesta por el vigésimo aniversario de Rockdelux (2004). Me llamó –era el director musical– para participar en aquel concierto colectivo. Hicimos buenas migas y ya entonces nos soltamos lo de ‘a ver si hacemos algo juntos’”, desvela Josele. Ha tenido que mediar más de una década y la residencia del músico madrileño en Barcelona para que la entente se plasmara. “Viviendo en la misma ciudad y con once de las doce canciones escritas, me pareció el momento propicio. Las escuchó, le encantaron, y a la mañana siguiente nos pusimos manos a la obra”.

En todo ese tiempo desde el primer encuentro, Josele había observado la hiperactividad colaboradora de Refree: “Me gustó especialmente lo que hizo con Lee Ranaldo y también su trabajo con Sílvia Pérez Cruz. Me sorprendía que fuera capaz de abordar ambas cosas con total naturalidad. Pensé: ‘Este es un cabrón, un todoterreno, un figura’. Y me encantó, por otro lado, lo suyo con Kiko Veneno”.

Pese al eclecticismo de su nueva colección (se titula “Transilvania” “por llevar una presencia del mal tan evidente, agreste y escarpada”), Santiago nunca piensa en estilos cuando escribe, y solo se centra en una letra y una melodía. “Siempre me meto en el estudio con los temas compuestos, pero además con la mente abierta para que el productor o los músicos me sorprendan. Les doy indicaciones muy vagas, y a veces se extrañan de que les pida opinión, con el fin de hablar y discutir cómo vestir las canciones”.

El álbum se inaugura con una suerte de blues rural, “sin base rítmica y con un moog posterior a falta de contrabajo”, que antaño habría causado revuelo por su título: “Un guardia civil”. “Fue fruto de un sueño en el que me veo en medio del patio carcelario, al sol y muerto de calor. El guardia me tira las llaves en plan ‘a ver si tienes cojones de escapar’... y provoca una encrucijada interesante”. Los pies en polvorosa y el dedo en el gatillo aparecen como súbditos divinos. “Si está la guardia civil de por medio debe aparecer Dios”, bromea Josele. “Asoma bastante en mis letras. Será por el paso por los salesianos, que, afortunadamente, me echaron en sexto”.

 
JOSELE SANTIAGO, Males retratados

“Si está la guardia civil de por medio debe aparecer Dios”, bromea Josele. “Asoma bastante en mis letras. Será por el paso por los salesianos, que, afortunadamente, me echaron en sexto”. Foto: Alfredo Arias

 

Y tras esa “peliculita candidata perfecta para abrir el álbum”, lo narrativo cede ante lo habitual: “El escritor de sensaciones que soy, en busca de imágenes potentes con varias lecturas para la audiencia”. ¿De qué habla, pues, “Magia negra”, con su clásico rock teñido de soul? “Se puede aplicar a cualquier tipo de demonio interior que tengas por ahí”, desdramatiza Josele. Cuesta más comprender “Saeta”, pero por su tratamiento de “deconstrucción”. “Lo pasamos teta Raül (Refree) y yo con la mezcla, una tarea que es la que más se asemeja a pintar un cuadro. ‘Trae esto por aquí, ponme esto por acá’... Como una perspectiva”.

La historia que inspira “Saeta” no puede ser más dura: los curas pederastas investigados hace años por ‘The Boston Globe’ y en los que se centraba la película “Spotlight” (Tom McCarthy, 2015). “Esa realidad explica la rabia del tratamiento”. Muy mosqueado se nota a Josele cuando entona, en contraste con sones cuasi infantiles y de banjo, las palabras de exterminio de “Ángel”. “Por esos días en los que te levantas avergonzado de pertenecer a la especie humana”.  

“Los Enemigos supusimos un revulsivo en clave surrealista dentro de una escena tan seria como la de Malasaña. En vez de purismos, usamos el castellano y el sentido del humor. Además de frecuentar los bares de abueletes, todo un filón para las canciones. Para el primer álbum posamos en uno de ellos. Diseñé un porrón y luego me hicieron tal chapuza que, desde entonces, nunca he dejado de estar encima casi de cada portada”

Lo maléfico se extiende a “No se equivoca el mal”, por aquello de que no le importa el tiempo, sino cerciorarse de cuál es tu puerta. “De nuevo suplimos el contrabajo con arco por otro instrumento, esta vez un armonio que le da un punto de predicador al asunto”. ¿Predicador? “Sí, como el que bordaba Robert Mitchum en el cine”. Y del amor y odio en los nudillos a la vida al margen de la ley en un tono más desenfadado, la del delincuente de “Prestao” (el castizo Josele sigue acortando participios). “Si quieres, puedes ir más allá tirando por lo metafísico: nada es tuyo, ni siquiera el nombre”.

Lo paródico reina asimismo en parte del tracklist. “Y con muy mala leche en la caricatura de “Déjame sufrir’, porque hay demasiada atracción enfermiza por la tragedia”. Lo dice un Josele en plena estabilidad personal y emocional. El mismo que se acuerda de una novela de Francisco Casavella para componer “Cómo reír”, su sátira de los trepas. “En ‘El día del watusi’ se da al chaval un cursillo acelerado para saber reírle las gracias al jefe. Me atrapó ese pasaje descacharrante”. El músico se había adentrado en Casavella por recomendación de otro escritor, Carlos Zanón. “Lo conocí hace poco y me aconsejó leer dos de las ya reeditadas. Por cierto, a ver si quedamos un día para tomar algo y me pasa las otras aún pendientes de reedición que me iba a prestar”.

Al Josele artista también le urgen cosas, en vista de su querencia por hablar del paso del tiempo y de la edad. Retoma aquí la idea en “Ovni viejo” (“el óxido de algo que para los de mi quinta era el colmo de la modernidad”), siguiendo la estela, con diferentes tonos, de canciones anteriores (“Perra tuerta”, “Cementerio de elefantes”, “Sol de invierno”).

El músico crecido en Puerta del Ángel sugirió “El bosque” como primer single y todo el mundo dijo que sí, incluida Altafonte, la compañía a la que ha licenciado el disco. “Cuando lo frecuente para mí en estas cosas era escuchar un ‘ni de coña’”. Una canción sobre lo desunidos que estamos de la naturaleza, “El bosque” prueba lo bien que empastan las voces de Josele y Refree. “Y nos entendemos de maravilla como guitarristas”. Tras el trabajo a dúo, se unió a la grabación una banda encabezada por Xarim Aresté, acompañante del madrileño en giras desnudas y, hace años, colaborador en directo con su grupo previo, Very Pomelo: “Es como un hermano, y autor de discos en solitario magníficos”. Josele admite que el eclecticismo de Aresté, entre otros, ha podido influir en su paleta, una gama mucho más amplia que la del ¿talibán del rock de sus inicios? “Pese a que he usado esa expresión, tampoco era tal. Los Enemigos supusimos un revulsivo en clave surrealista dentro de una escena tan seria como la de Malasaña. En vez de purismos, usamos el castellano y el sentido del humor. Además de frecuentar los bares de abueletes, todo un filón para las canciones. Para el primer álbum posamos en uno de ellos. Diseñé un porrón y luego me hicieron tal chapuza que, desde entonces, nunca he dejado de estar encima casi de cada portada”.

 

ANTES DE LA RESURRECCIÓN ENEMIGA

JOSELE SANTIAGO, Males retratados

“Las golondrinas etcétera”
(Virgin, 2003)

De los ejercicios de precisión contundente de Los Enemigos a la libertad de la canción de autor, con Nacho Mastretta a los controles. “Resultó muy liberador registrarlo solo en una semana, Mastretta iba a una caña aque no veas”. De “Ole papa” a la burla a sus antiguas adicciones que es “Tragón” pasando por la versión de Chavela Vargas (“Con las manos vacías”), un gran primer aldabonazo para caminar solo.

JOSELE SANTIAGO, Males retratados

“Garabatos”
(Virgin, 2006)

Aún en multinacional, pero con nuevo productor, Pablo Novoa. “Conectamos enseguida. Trajo cierto clasicismo frente al perfil más marciano de Mastretta”. Nueva versión: “Buonanotte Fiorellino” de Francesco de Gregori. “Poca broma con este”. Lo mismo debió pensar al versionar “Señora” con Los Enemigos (1995) tras empaparse de Serrat en busca de algún tema aún libre en un disco de homenaje. “Los más conocidos estaban pillados”.

 
JOSELE SANTIAGO, Males retratados

“Loco encontrao”
(El Volcán Música, 2008)

Repite con Novoa después de abandonar Virgin junto con Javier Liñán y fichar por el nuevo sello de este. “Fue la primera referencia de El Volcán. Mientras que el anterior había conllevado una elaboración muy divertida, aunque no tanto para Pablo, que tenía que ir a buscarnos por los bares, este lo recuerdo como el más sentido y emotivo”. Varios cortes hablan de la muerte y Josele convierte “Ain’t Misbehavin’” (Fats Waller) en “Siendo güeno”.

JOSELE SANTIAGO, Males retratados

“Lecciones de vértigo”
(El Volcán Música, 2011)

“Gracias por las lecciones de vértigo. Así dedicó Roberto Bolaño uno de sus libros a sus hijos. A mí, sin saberlo, me regaló un título”, aclara Josele. Otra producción de Pablo Novoa, ya no incluye como el previo en la firma a Sus Menudencias, la banda de acompañamiento. “Es el más eléctrico; toqué todos los solos”. Y última versión (“Transilvania” no incluye ninguna) hasta ahora: “Ser verde” (“Bein’ Green” de “Barrio Sésamo”).

 
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