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JULIETTE ARMANET, Entre pop y chanson

Chanson de catarsis.
Foto: Erwan Fichou & Théo Mercier

 
 

ENTREVISTA (2018)

JULIETTE ARMANET Entre pop y chanson

Cuando parecía que la canción francesa ya no podía renovarse, vuelven a surgir nuevas voces que lo desmienten. Una de las más inspiradas en los últimos años es Juliette Armanet. Con su álbum “Petite amie” se ha impuesto con un estilo propio que navega entre la canción clásica y los sonidos contempóraneos. Vicenç Batalla la entrevista.

La Cité de la Musique de París acogió recientemente (hasta el pasado 29 de abril) una exposición de fotografías propias y ajenas de Étienne Daho, bajo el epígrafe “Daho l’aime pop!”. El catálogo sobre este recorrido por la música francesa de las últimas siete décadas concluía que, a partir de la segunda mitad de los sesenta, ya no se puede distinguir entre chanson y pop porque la hibridación es completa y el país cuenta con su propia iconografía pop.

Un perfecto exponente de ello es la espigada Juliette Armanet, quien, a sus 34 años, ha logrado finalmente encontrar su propia vía sin necesidad de copiar a los demás. Sus dos primeras grabaciones, “Ma boucherie amoureuse” (2005) y “Hermaphonic” (2010), de ambiente cabaretero, pasaron desapercibidas. Mientras tanto, se ganaba la vida como periodista en la cadena franco-alemana Arte. A partir del EP “Cavalier seule” (Barclay, 2016) y, sobre todo, del álbum “Petite amie” (Barclay, 2017), se ha colocado en primera línea de la escena francesa.

“No reflexioné para nada sobre la noción de pudor. Porque, en un primer momento, las canciones se escriben para uno mismo, para sentirse bien”

“No, no me esperaba una recepción tan calurosa de mi disco”, nos explica Armanet por teléfono desde un taxi, un día después de una escapada a Japón para actuar sola con su piano, como hará en mayo en sus tres conciertos en España. “¡Tardé tanto tiempo en grabar el álbum! No estaba segura de mí misma y tenía mucha inquietud y dudas. Pero, principalmente, lo hice porque necesitaba que existiera de forma íntima para mí”.

“Se trata de una catarsis”, confiesa sobre canciones como “L’amour en solitaire” o “Manque d’amour”. “Está hecho para curarse, para reír, para emocionarse. Es para lo que sirve. No reflexioné para nada sobre la noción de pudor. Porque, en un primer momento, las canciones se escriben para uno mismo, para sentirse bien”.

Su producción tampoco fue fácil. Lo probó con varios músicos hasta dar con alguien como Marlon B. “Con él funcionó enseguida. Me propuso grabar los temas casi en directo. Y se produjo una bella energía. Luego, trabajamos los arreglos. Pero, en ciertas canciones, las bases se registraron realmente en directo... Grabamos el disco como se hubiera podido hacer en los años setenta u ochenta en Francia”.

Y ese equilbrio entre los sonidos clásicos y otros modernos convierte a “Petite amie” en un ente con vida propia. “Quería hacer algo que se pareciera a mí al máximo. Y que pudiera envejecer bien, que no formara parte solo de la moda. Que gozara de una temporalidad mayor. Ya que partía de una base con piano y voz, era un rompecabezas encontrar unos buenos arreglos. Por eso, intenté que fuera bastante depurado... Sí, busqué algo que sonara un poco clásico sin renunciar a la audacia”.

Vídeo de Pablo Padovani para “L'indien”, uno de los temas del álbum “Petite amie”.

En vivo, la energía se multiplica con sus otros cuatro acompañantes (guitarra, bajo, batería y teclados) en sus conciertos en Francia. “El directo es muy diferente a un álbum. Quería hacer algo que fuera fiel al disco, pero que supusiera una verdadera creación. Me rodeé de un arreglista (Antoine Pesle) que me ayudó a revisitar las canciones, a dinamizarlas”.

En nuestro caso, lo pudimos comprobar en Villefranche-sur-Saône junto con otras dos figuras emergentes: Clara Luciani y Eddy de Pretto. Nombres a los que podríamos añadir los de Fishbach, Chaton, la belga Angèle y los grupos La Femme, L’Impératrice o Feu! Chatterton. “¡Precisamente hace una hora estaba con Feu! Chatterton! Y escribí una canción para L’Impératrice. Y a Clara Luciani y a Chaton los invité a mis dos conciertos en el Olympia. Son amigos míos y, sí, tengo la impresión de que hay una nueva generación en la canción francesa”.

“No tengo ningún complejo. Oigo pop ‘mainstream’, pop independiente, casi todo lo que me llega. No tengo ninguna capilla particular”

Una generación que rinde homenaje a sus mayores. Como muestran los tributos colectivos “Souchon dans l’air” (2017) y “Génération(s) éperdue(s)” (2018) reinterpretando a Alain Souchon e Yves Simon, respectivamente, en los que Armanet ha participado. Y también en “Elles & Barbara” (2017), donde se atrevió nada menos que con el “L’aigle noir” de “la dama de negro”. “No fue fácil. Precisamente habíamos empezado a preparar unos arreglos muy elaborados, y, cuanto más avanzábamos, más ganas tenía de hacer algo depurado. Quise rendirle homenaje, pero de una manera un poco discreta”.

Pero su horizonte musical no se detiene en el ámbito francófono. En sus conciertos, incluye una versión del “I Feel It Coming” de The Weeknd (con participación de Daft Punk), que ella convierte en un lascivo “Je te sens venir”. “No tengo ningún complejo. Oigo pop ‘mainstream’, pop independiente, casi todo lo que me llega. No tengo ninguna capilla particular. Por eso escucho a The Weeknd, que es un artista sorprendente. Su último EP –”My Dear Melancholy,” (2018)– es bastante bueno”.

¿Y le queda tiempo ahora para preparar nuevos temas? “Estoy volcada en mi gira, pero en mis conciertos estoy empezando a interpretar una nueva canción. Intento así comenzar a prepararme para el próximo disco, aunque aún quiero aprovechar ‘Petite amie’ hasta el final sin meterme demasiada presión”.

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