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JUNIOR BOYS, Los verdaderos Boards Of Canada

El tenso equilibrio de terciopelo de Junior Boys. Foto: Joe Dilworth

 
 

ENTREVISTA (2009)

JUNIOR BOYS Los verdaderos Boards Of Canada

La luz comenzó a entrar en el túnel urbano de Junior Boys en 2009. Si sus dos primeros trabajos parecían ilustrar el bajón en un after en la mañana del domingo, “Begone Dull Care” celebró que por fin ya era viernes y, además, con coartada arty, al inspirarse en el cineasta de animación canadiense Norman McLaren y su espíritu creativo. El R&B digital de Jeremy Greenspan y Matthew Didemus dio un nuevo paso adelante. David Saavedra lo corroboró en esta entrevista.

Han transcurrido tres años desde aquel crepuscular “So This Is Goodbye” (Domino, 2006) que consolidó, tras el abandono de Johnny Dark, a Jeremy Greenspan y Matthew Didemus como artífices de un género en sí mismo. Mutante sin perder la mesura, en un tenso equilibrio de terciopelo, Junior Boys siguen buscando, valga el título de su debut, “Last Exit” (KIN, 2004), la última salida de la electrónica en un lustro en que los estertores del electroclash y la indietrónica dejaban paso a la oscuridad urbana del dubstep, el minimal techno y el nuevo house. Sumemos un influjo del R&B tan notorio como el amor por los crooners de Greenspan junto al evidente asidero del synth-pop de los ochenta. La aleación se abre, con “Begone Dull Care” (Domino-[PIAS] Spain, 2009), a caminos más dulces sin perder del todo el poso melancólico y dando incluso más carnaza a quien criticaba ese punto de soul electrónico orientado a adultos de muchas de sus composiciones. Al habla con Didemus. 

"Pensamos en intercambiar archivos por internet, pero en cuanto empezamos a trabajar decidimos que era mejor volar alternativamente a donde estaba el otro. Jeremy vino a Berlín un par de veces, yo me desplacé a Canadá otras dos"
(Matthew Didemus)

He leído que te acabas de casar y ahora tú vives en Berlín, mientras que Jeremy sigue en Hamilton (Canadá). ¿Cómo ha afectado eso al proceso de elaboración de este álbum? Ha sido un poco diferente. En el pasado, ambos estábamos en el mismo sitio. Ahora, al moverme yo pensamos en intercambiar archivos por internet o algo así, pero en cuanto empezamos a trabajar decidimos que era mejor volar alternativamente a donde estaba el otro. Jeremy vino a Berlín un par de veces, yo me desplacé a Canadá otras dos, y así fuimos haciendo el disco.

Entonces el contacto personal os parecía muy importante para mantener la creatividad. Sí, especialmente porque, con el equipo que utilizamos, internet no es necesariamente la mejor vía. Nosotros ya teníamos una dinámica trabajando juntos en el estudio, y no parecía oportuno cambiarla. Cuando estás con otra persona en la sala se produce una retroalimentación que provoca que sucedan cosas. Hay una energía completamente diferente que no ocurre si alguien te manda un archivo.

¿Ha cambiado mucho la relación entre vosotros? Creo que, de todos modos, nos seguimos viendo mucho al estar de gira. A lo largo de un año podemos pasar siete u ocho meses juntos, y nos conocemos desde hace casi diecisiete años. Somos viejos amigos, así que esto no creo que marque una gran diferencia respecto a lo que era antes.

La fantasía pretecnológica "Begone Dull Care" (película de Norman McLaren & Evelyn Lambart, 1949) es el capricho en colores, con música de Oscar Peterson Trio, que da titulo al álbum de Junior Boys.

¿Qué os atraía de la figura de Norman McLaren? Los niños canadienses teníamos que ver muchas de sus películas porque él era parte del National Film Board –la misma agencia cinematográfica gubernamental, evidentemente, que inspiró al grupo Boards Of Canada–, y ellos hacían muchas cosas que nos proyectaban en el colegio. Volver a ver sus cintas nos trajo recuerdos de cuando estábamos en clase, mirando lo que salía del proyector. Jeremy se compró un DVD con sus trabajos y empezó a explorar más su vida, hasta que encontró un paralelismo entre su forma de hacer películas y nuestro modo de hacer música, así que acabó por ser una inspiración. Es alguien con una visión similar en un medio diferente.

“La animación de McLaren es a menudo surrealista o abstracta, parece que fluye, pero la realidad del trabajo que se ha hecho para crear ese efecto, con el tiempo que le llevó y en aquella época en que el cine, los laboratorios y los sistemas de animación no estaban tan desarrollados, crea un contraste interesante”
(Matthew Didemus)

Decís en vuestro MySpace que la meticulosidad de la animación en sus películas es muy parecida al proceso de secuenciación y programación en vuestra música. El filme de 1949 que comparte título con vuestro disco, en concreto, es como una sinfonía de colores y formas en movimiento. ¿Pensáis vuestro sonido de modo similar? Quizá sí en algunas cualidades. Creo que el material que encontramos en común con McLaren es el esfuerzo, el proceso de creación, cómo elaboras algo que parezca suelto o relajado pero al mismo tiempo requiere mucho trabajo para crear esa sensación. La animación de McLaren es a menudo surrealista o abstracta, parece que fluye, pero la realidad del trabajo que se ha hecho para crear ese efecto, con el tiempo que le llevó y en aquella época en que el cine, los laboratorios y los sistemas de animación no estaban tan desarrollados, crea un contraste interesante.

¿Es cierto que al principio la temática del álbum iba a girar en torno al proceso creativo, hasta que descubristeis a McLaren como hilo conductor? Exactamente. Las letras de Jeremy se querían centrar mucho en eso, porque es la realidad de nuestra vida: somos artistas en gira, vivimos como músicos, llevamos como cinco años de carrera, estábamos preparando un tercer álbum, y creo que queríamos referenciar lo que estábamos haciendo como banda, pero sin ser demasiado autorreferenciales ni terminar haciendo canciones sobre hacer canciones, así que Norman McLaren aportó el personaje sobre el que centrar el material literario.

Habéis invertido más tiempo en la elaboración de este álbum, ¿no? En cierto modo sí. Estuvimos girando bastante con “So This Is Goodbye”, como un año entero desde que editamos el álbum. No empezamos con este hasta finalizar los conciertos, en septiembre de 2007, y lo terminamos el pasado verano. Luego hubo algunos retrasos con la masterización. Por en medio también estuvo nuestro DJ Mix“Body Language Six”, editado en 2008– para el sello Get Physical.

 
JUNIOR BOYS, Los verdaderos Boards Of Canada

Jeremy Greenspan y Matthew Didemus. Foto: Joe Dilworth

 

¿Las intenciones que teníais eran muy diferentes en términos de sonido? Creo que el álbum anterior, conceptualmente, era más melancólico, quizá más triste, mientras que este es más animado. Tiene una energía ligeramente diferente.

Aunque se acerca más a la música de baile, la capacidad de evocación sigue manteniéndose por encima. Eso es lo extraño. Nunca hemos hecho realmente música de baile, pese a proceder de esa escena, ejercer de DJs y todo eso. Nuestra perspectiva siempre es hacer música desde ese punto de vista, pero nunca es lo suficientemente rápida como para... digamos que nunca la organizamos como organizaríamos un “track” para un club. Realmente nunca hemos encajado en ningún sitio.

En la entrevista realizada con motivo del disco anterior (Rockdelux 245), Jeremy nombró al pintor canadiense Christopher Pratt como el artista que se encontraba más cerca de lo que él quería hacer. ¿Tú compartes la misma sensación o tienes inspiraciones y visiones diferentes? Bueno, eso es lo que dijo Jeremy. Yo  tengo períodos: cuando pienso en ideas o conceptos intento no pensar demasiado en cosas externas, sino dejar que todo fluya y decidir, básicamente, lo que es una mierda y lo que está bien (risas).

"Nunca hemos hecho realmente música de baile, pese a proceder de esa escena, ejercer de DJs y todo eso. Nuestra perspectiva siempre es hacer música desde ese punto de vista, pero realmente nunca hemos encajado en ningún sitio"
(Matthew Didemus)

¿Cuáles dirías que son las principales diferencias entre vosotros dos en el momento de trabajar? Creo que tenemos perspectivas muy parecidas al componer, no hay diferencias sobresalientes más allá del hecho de que él canta y escribe las letras. Musicalmente tenemos un punto de vista muy similar, en cuanto a los aspectos de producción. Creo que aprendemos mucho el uno del otro y nos complementamos a la hora de limar los excesos en que podamos caer.

¿En qué contribuye más cada uno? Es difícil de decir, porque toda es música compuesta electrónicamente. No es que uno toque el piano y el otro el bajo. Realmente grabamos “tracks”, con “loops” sobre “loops”, secuencias, añadimos y añadimos, así que al final no sabemos quién hizo este o aquel patrón de batería, esa línea de bajo o ese estribillo.

Jeremy ha cantado en cinco temas del álbum “Double Night Time” (2008) de Morgan Geist. ¿Te lo imaginas como un “crooner” de prestigio colaborando por doquier? Depende. Yo definitivamente sí que le veo haciendo algo así. Si él lo haría o no ya es otra cuestión. Como cantante fuera de la banda tiene una gran voz. En ese disco canta de una forma ligeramente diferente porque Morgan Geist tenía una visión muy particular de cómo quería que sonara su voz. Así que le pidió que interpretara exactamente de la manera que él quería.

¿Cómo serán vuestros próximos directos? Ya no utilizaremos ordenadores en el escenario, y ahora Jeremy ya no tocará el bajo, tan solo los teclados y la guitarra. Yo toco los teclados y un sampler, y aparte tenemos un batería. Es bastante parecido a lo que estábamos haciendo, pero eliminando los ordenadores. Este verano, por cierto, esperamos acudir a algún festival en España, pero también hay una buena oportunidad de hacer una gira por salas, quizá en otoño. No lo hemos hecho hasta ahora y la verdad es que nos encantaría.

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