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KATE TEMPEST, Vidas cruzadas

El poder de la palabra (y el ritmo). Foto: Neil Gavin

 
 

ENTREVISTA (2016)

KATE TEMPEST Vidas cruzadas

Compagina poesía, teatro, novela y música, diferentes formatos que le sirven para fijar la mirada en la realidad circundante, empatizar con los personajes y elevar sus conflictos a la categoría de universales. Kate Tempest cuenta historias ensamblando con naturalidad los modos del rap, el techno y la literatura. Entre sus influencias: Samuel Beckett, James Joyce, W. B. Yeats, William Blake, W. H. Auden y Wu-Tang Clan. Llorenç Roviras habló con la nueva esperanza blanca del pop (político) británico.

Aproximadamente seis años ha tardado en llegar a lo más alto el talento de Kate Tempest. Kate Esther Calvert, nacida en 1985 en el sudeste de Londres y licenciada en Literatura Inglesa, publicó su primer disco de spoken word, “Broken Herd” (Moresounds Lab), en 2010. Al año siguiente apareció “Balance” (Sunday Best, 2011), al frente de la banda Sound Of Rum. Desde entonces no ha dejado de sorprender con cada nueva obra.

Su último trabajo, “Let Them Eat Chaos” (Fiction-Music As Usual, 2016), es un retrato coral sobre siete personajes que comparten tiempo (las 4:18 de la madrugada de un día cualquiera) y espacio (un bloque de pisos en los suburbios de Londres). Siete personajes que sufren insomnio, siete razones para padecer insomnio en los tiempos que corren. Un disco que, de entrada (no es su único valor), sorprende por trazar un arco narrativo con principio y final, como una ópera rock, aunque en este caso la autora da voz a todos los personajes. Y no es la única diferencia con este género. Quizá algún día se lleve a los escenarios, pero mientras tanto, o aunque eso no ocurra nunca, podemos disfrutar de este conjunto de canciones a diferentes niveles: individualmente o como parte de un todo, como escenas de un fresco.

“Simplemente me interesa la narrativa... No he sentido miedo en lo que respecta a tener una idea más bien inusual e intentar llevarla a cabo. A lo largo de mi carrera lo que más me ha interesado es contar historias, y siento que la música no es distinta en cuanto a lo satisfactorio que puede ser lanzarse a un viaje completo con una letra”

“Simplemente me interesa la narrativa”, nos explica Tempest por vía telefónica. “No he sentido miedo en lo que respecta a tener una idea más bien inusual e intentar llevarla a cabo. A lo largo de mi carrera lo que más me ha interesado es contar historias, y siento que la música no es distinta en cuanto a lo satisfactorio que puede ser lanzarse a un viaje completo con una letra”. La entrevista es breve y el motivo es claro: “Cuando surge una idea es un momento bello y abstracto, y cuando intento explicar cómo ha ocurrido mato la magia”, admite la escritora con una risa nerviosa. “Por más que lo intento, no encuentro la manera de explicarte el proceso de descubrir cómo las canciones van tomando forma y cómo puedes crear un disco que se mueve como una película”.

En el mundo anglosajón la literatura se escucha mucho más que aquí, donde preferiblemente se lee. Los audiolibros tienen un gran mercado y quizá por eso nadie se extrañó de que Tempest quisiera articular una historia con sus canciones. Cabe decir que su anterior trabajo musical, “Everybody Down” (Big Dada, 2014), ya utilizaba este recurso. “A todo el mundo le pareció fantástico que quisiera explicar una historia. Con mi primer poema largo“Brand New Ancients” (Macmillan Digital Audio, 2014)–, me di cuenta de que había algo muy satisfactorio para mí en este formato, porque incorpora todo aquello con lo que me siento cómoda: la poesía, el lenguaje...”.

“Let Them Eat Chaos”, sin embargo, va más allá de “Everybody Down” en cuanto a estructura narrativa. Tempest adopta una voz distinta para cada uno de los personajes, un poco como hiciera Tom Waits en “Bone Machine” (1992). Es decir, no lee sino que interpreta el personaje. Sería un error llegar a la conclusión de que la londinense es una simple (o enorme) escritora, o incluso también una rapsoda; es, además, una cantante con todas las letras: como tal transmite un amplio abanico de emociones jugando con la rítmica y la métrica del rap y con las melodías del pop, y lo hace con aplomo y hasta con fiereza.

Y luego está Dan Carey, autor de la música. Este aporta a cada personaje de “Let Them Eat Chaos” una firma musical individualizada (el ejemplo aquí sería “Pedro y el lobo” de Prokófiev). Para rematarlo, el estribillo coincide con un coro de voces que juzga desde fuera los acontecimientos, como ocurre habitualmente en la tragedia griega, una influencia “no consciente, pero quizá sí subconsciente, porque he leído mucha tragedia griega, y ha configurado en buena medida mi paisaje interior, porque me obsesioné con el género cuando era más joven”, revela Tempest, que, para argumentar el uso de esa estructura, añade: “Estaba muy interesada en moverme a través (across) del tiempo, más que a lo largo de él (through). Quería capturar el momento suspendido. Imaginé que cada personaje escuchaba en su habitación en el mismo momento una canción distinta. Me pareció la forma perfecta de intentar contar la historia”.

 
KATE TEMPEST, Vidas cruzadas

“Estás constantemente pensando si una idea es potente, si es interesante...”. Foto: Neil Gavin

 

No hay, por tanto, un género literario concreto que sirva de punto de partida, ni tampoco una obra o autor específicos. “No, no lo hay. Pero cuando estás escribiendo, en pleno proceso creativo, todo lo que ves o escuchas de algún modo se incorpora al trabajo que estás haciendo. Todo aquello con lo que topas lo ves a la luz de lo que estás componiendo. Estás constantemente pensando si una idea es potente, si eso que han hecho allí es interesante...”. Tempest pone un ejemplo: “Cuando ves un anuncio que es ofensivo por su carencia de poesía, eso también se inmiscuye en el proceso creativo”. Le pregunto cómo le influye eso, si positiva o negativamente. Me aclara: “Con falta de poesía me refiero a que te das cuenta de su cinismo y falsedad. Aunque rechazo la publicidad, también estoy muy interesada en entender cómo se construye una realidad y en cómo esta me afecta. No quiero decir que un anuncio no pueda tener lirismo, sino que no hay poética en el cinismo que exhibe ni en la transparencia del uso que hacen de la felicidad como cebo”. No acierto a comprender qué incidencia tiene la publicidad en su obra. Imagino que la misma que las manifestaciones en Londres contra la Guerra de Irak (2003), que le hicieron ver, con extrema desilusión, que la voz de millones de personas no conseguía cambiar el curso de los acontecimientos.

“Aunque rechazo la publicidad, también estoy muy interesada en entender cómo se construye una realidad y en cómo esta me afecta. No quiero decir que un anuncio no pueda tener lirismo, sino que no hay poética en el cinismo que exhibe ni en la transparencia del uso que hacen de la felicidad como cebo”

Pero el tiempo apremia y hay otros temas en el cargador. Por ejemplo, el cambio de discográfica. “Con Big Dada firmamos para un disco. Tras terminarlo, el jefe del sello y la mujer que llevaba mi campaña se fueron a otra compañía. Así que me pareció correcto empezar en un nuevo sello. Big Dada es increíble. Me siento muy afortunada de haber trabajado con ellos y con Ninja Tune. Ha sido muy emocionante, especialmente por haber sido compañera de escudería de Young Fathers y Roots Manuva”.

El que sí permanece en este disco es Dan Carey, autor también de la música del debut de Tempest. Cada uno se ocupa de una parte del trabajo, pero no son compartimentos estancos. “Él hace la música y yo las letras, pero formamos en gran medida parte del proceso del otro. No podría decir con seguridad dónde empieza y dónde termina el espacio creativo de cada uno, porque estamos ambos muy metidos en la mente del otro”. Y no se trata de la típica frase promocional. La escritora lo desarrolla: “Empezamos reuniéndonos y haciendo algunas demos y viendo qué sale, qué suena bien, y entonces comienzo a pensar en una estructura narrativa. Es un largo período de pequeñas sesiones, de ir astillando la idea, de intentar acercarse más y más a ella. Finalmente tienes el primer borrador del disco. Entonces cojo las letras y las reescribo en mis libretas en forma de guion cinematográfico. Aplico el método de edición que aprendí cuando junté mis primeras colecciones de poemas. Luego llevo esto de vuelta a Dan y entonces acabamos de darle forma. Es un proceso que puede durar un par de años. De hecho, empezamos a pensar en este disco durante la gira de ‘Everybody Down’, a principios de 2015 o quizá a finales de 2014...”.

La historia que nos cuenta Tempest en “Let Them Eat Chaos” podría haber sido un poema largo, una obra de teatro, una novela... ¿Cómo y cuándo decide la londinense qué forma le dará? “Lo mejor que puedo decir al respecto es que tú no decides qué será: es un proceso de aprender, de escuchar qué quiere ser esa idea. Si decido que tiene que ser una novela antes de que ella me diga qué quiere ser, entonces probablemente no será una buena novela”.

Tempest ha sido nominada directora artística de la edición de este año (del 6 al 28 de mayo) del festival multidisciplinar de Brighton (música, teatro, danza, circo, cine...), honor que anteriormente recayó en Brian Eno, Vanessa Redgrave y Laurie Anderson, entre otros. Y actuará por partida doble en el Primavera Sound de Barcelona, el 31 de mayo y el 1 de junio.

 

Rima y ritmo

 
KATE TEMPEST, Vidas cruzadas
 

“Everybody Down”
(Big Dada, 2014)

“Marshall Law”.

Su debut musical, ya con Dan Carey a los mandos, le valió la nominación al reputado Mercury Prize como mejor álbum británico. Un trabajo atrevido y descarado que aúna bases industriales, lírica urgente, discurso elaborado y creatividad apabullante. El timbre y la seguridad con la que Tempest canta recuerdan a Neneh Cherry; el microcosmos que describe y el equilibrio entre rapeado y estribillo pop, a The Streets.

 
KATE TEMPEST, Vidas cruzadas
 

“Mantente firme”
(“Hold Your Own”, 2014; La Bella Varsovia, 2016)

En la página izquierda, el texto original en inglés, y en la derecha, la fiel versión en castellano (que prioriza el significado a la rima) de Alberto Acerete. Conjunto de poemas sobre Tiresias, personaje de la antigüedad que fue hombre, mujer y profeta ciego, con los que Tempest demuestra un dominio excelso del lenguaje: para crear música con él y para mezclar mitología, costumbrismo y crítica social.

 
KATE TEMPEST, Vidas cruzadas
 

“Let Them Eat Chaos”
(Fiction, 2016)

“Picture A Vacuum”.

Tempest y Carey van al unísono: del ambient insomne a ráfagas acribilladoras de palabras y beats. Son un equipo perfectamente sincronizado que sabe utilizar todos los recursos para captar la atención del oyente. Suben y bajan el tempo, cambian de escena... Se escuche pieza a pieza o como un todo, es un disco excepcional. Un perfecto álbum pop (vertiente hip hop y electrónica) concebido desde una óptica literaria.

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