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KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

Kendrick, que opta por un regreso a las raíces del groove y la frescura de la old skool, no realiza declaraciones explosivas, no protagoniza escándalos públicos y mantiene en secreto su vida privada.

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 339)

KENDRICK LAMAR Chico de barrio

Por Luis Lles

Kendrick Lamar representa el lado bueno del cacareado sueño americano. Surgido del barrio más peligroso de Los Ángeles, ha conseguido llegar a las cimas más altas de la industria musical hasta convertirse, junto con Jay-Z y Kanye West, en el personaje más influyente del hip hop actual. Su disco “To Pimp A Butterfly” constituye una obra maestra de la más fina orfebrería negra: álbum internacional del año 2015 según las listas del Rockdelux 346. Luis Lles repasó su trayectoria en este artículo que fue portada del Rockdelux 339 (mayo 2015).

Aunque comparten un lugar similar, el más alto, en la iconografía del hip hop del siglo XXI, las personalidades de Kanye West y Kendrick Lamar no pueden ser más distintas, por no decir opuestas. Mientras el primero exhibe sofisticación e irreprimible pasión por el lujo, el segundo ofrece naturalidad y orgullo de barrio. Mientras West desprende egocentrismo y endiosamiento, Lamar asume su éxito con (aparente) humildad y campechanía. Y mientras Kanye apuesta por los sonidos electrónicos y la estética futurista, Kendrick opta por un regreso a las raíces del groove y la frescura de la old skool. Y, al contrario que el magno creador del monumental “Yeezus” (2013), el chaval de Compton no realiza declaraciones explosivas, no protagoniza escándalos públicos y mantiene en secreto su vida privada. Raramente se le ve en los clubes, escasamente bebe, apenas fuma hierba, y su compañera sentimental ha sido siempre Whitney Alford, la misma chica que conoció en el instituto.


COMPTON HOMIE

El 17 de junio de 1987, justo un año antes de que se editara “Straight Outta Compton”, álbum de debut de N.W.A, aterrizaba en el mundo, y más concretamente en Compton, Kendrick Lamar Duckworth. Paradójicamente, sus padres habían emigrado desde el southside de Chicago huyendo de la violencia y fueron a parar al barrio más conflictivo de Los Ángeles, donde la violencia entre bandas forma parte del paisaje cotidiano. Es el mayor de cuatro hermanos y su madre le puso el nombre en homenaje a su adorado Eddie Kendricks, mítico componente de los Temptations. La portada de su disco “good kid, m.A.A.d city” (Top Dawg-Aftermath-Interscope, 2012) era muy elocuente acerca de cómo vivió su infancia: en ella aparece siendo un niño, junto a su abuelo y dos de sus tíos, uno de los cuales (el que le tiene sentado en sus rodillas) hace con su mano el signo de los Crips, uno de los peligrosos gangs de Los Ángeles. Creció, por tanto, rodeado de amenazas, conflictos y violencia en un barrio del que, en todo caso, se siente muy orgulloso. En una entrevista señalaba: “Sé lo que les sucedía a mis familiares y a algunos amigos cuando bebían y fumaban: se salían fuera de sí y se ponían violentos. Y eso está en mi sangre”.

Mientras estudiaba en el Instituto Centennial, comenzó a dar sus primeros pasos en el hip hop. Con el alias de K-Dot editó su primera mixtape, “Youngest Head Nigga In Charge” (2003), a los 16 años. Y tras fichar por el pequeño sello Top Dawg Entertainment, lanzó sus dos siguientes mixtapes, “Training Day” (2005) y “C4” (2009), al tiempo que su incipiente fama llegaba a los oídos del popular rapero The Game, que le invitaría a participar en algunos de sus temas. Fue entonces cuando decidió abandonar su alias de K-Dot para continuar con su propio nombre y formar su propia crew, Black Hippy, con algunos de sus colegas y colaboradores, como Schoolboy Q, Ab-Soul y Jay Rock. Ya siendo un adolescente, sabía perfectamente lo que quería: “Salir del barrio, ganar algo de dinero y después volver a mi vecindario y poder decir: ‘Me han fichado, he grabado un puto álbum, he vendido discos y he salido en la puta TV’. Todo lo que quería era poner mi nombre bien subrayado”. ¡Y vaya si lo ha conseguido!

En 2010 edita su cuarta mixtape, “Overly Dedicated”, antesala final del que sería su primer álbum real. Allí, aparte de colaboraciones de prestigio como las de Dash Snow y Murs, se incluía un tema polémico, “Ignorance Is Bliss” (la ignorancia es felicidad), en el que glorificaba el gangsta rap y el crimen callejero, aunque quizá pocos advirtieron su matiz irónico, ya que terminaba cada estrofa con esa coletilla de “ignorance is bliss” que desmontaba todo argumentario violento. Es algo, por cierto, muy habitual en los textos de Kendrick Lamar, en los que los dobles sentidos y la ironía suelen jugar un papel crucial. Fue precisamente esa canción la que despertó el interés del mítico productor Dr. Dre, quien llamó a Lamar rápidamente para que colaborara en su largamente retrasado disco “Detox”, que aún espera su fecha de salida desde hace más de una década, cuando comenzó su gestación. A partir de entonces, Dr. Dre se ha convertido en el gran valedor de la carrera de Lamar.

 
KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

“good kid, m.A.A.d city” es el riguroso relato autobiográfico de las experiencias de un adolescente en las calles infestadas de droga y violencia gansteril de Compton.

 

LA ASCENSIÓN DE UN BUEN CHAVAL

La década actual comenzaba muy bien, por tanto, para el joven MC de Compton. En 2011 lanza, solo a través de iTunes, su primer álbum oficial, “Section.80”, un disco conceptual en torno a las vidas de dos chicas, Tammy y Keisha, nacidas en esa década de los ochenta que marcó a su generación. El disco, que incluye la colaboración de varios miembros de su crew, pero también de GLC y RZA, despunta por su extraordinario equilibrio entre musicalidad e innovación, dos premisas que definen el sonido Lamar. Por un lado, apela al groove natural de sus orígenes musicales evocando el sentido melódico y la dulce cadencia del soul y, por el otro, es tremendamente original en sus estructuras rítmicas y en su arquitectura sonora. Lo cual le lleva a crear una música radicalmente moderna a partir de unas raíces claramente reconocibles. ¡Bingo! El propio Lamar lo explicaba muy bien en una entrevista que le hizo Erykah Badu: “Desde el primer día, desde la primera vez en que empecé a escribir, siempre quise ser el mejor en aquello que hago”. Ese mismo año, su nombre apareció como invitado en los discos de figuras de la talla de The Game, Tech N9ne, 9th Wonder y Drake.

Precisamente, este último le escogería para abrir su tour de 2012 junto a A$AP Rocky y 2 Chainz, lo que unido a su fichaje por Aftermath-Interscope Records iría preparando el camino para la edición, en octubre de ese año, del álbum que le daría el espaldarazo definitivo, “good kid, m.A.A.d city”. Unos meses antes se había rumoreado que Lady Gaga había grabado un tema junto a Lamar para ese disco, pero finalmente no fue incluido (en realidad, sí, pero sin la voz de la extravagante diva y con el título cambiado) alegando razones de timing y de “diferencias creativas”. El disco se coló directamente en el puesto nº 2 de las listas de venta en Estados Unidos, donde vendió casi un millón y medio de ejemplares, y apareció en todas las listas de lo mejor del año. No es de extrañar porque es una obra redonda. El riguroso relato autobiográfico de las experiencias de un adolescente en las calles infestadas de droga y violencia gansteril de Compton. En cierta forma, la perfecta continuación de los filmes de blaxploitation de los setenta y del gangsta rap de los noventa, solo que filtrados por una mirada reflexiva e irónica. Musicalmente representaba una reivindicación, puesta al día obviamente, del soleado sonido g-funk y, al mismo tiempo, dejaba al descubierto la gran influencia de OutKast en su trabajo, aunque él mismo haya declarado que sus raperos favoritos son 2Pac, The Notorious B.I.G., Jay-Z, Nas y Eminem. Por otro lado, conectaba igualmente con la música groovy de los Native Tongues neoyorquinos y con la de otros grupos californianos como The Pharcyde y Souls Of Mischief.

 
KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

Rockdelux 339 (Mayo 2015)
Diseño: Nacho Antolín

 

EL NUEVO KUNTA KINTE

Al año siguiente, en un featuring en el tema “Control” de Big Sean, Kendrick Lamar protagonizó el casi único momento de controversia de su carrera al realizar violentos ataques verbales contra Drake, A$AP Rocky y Tyler, The Creator, y al proclamarse pomposamente “Rey de Nueva York”. Algo que sirvió para aumentar exponencialmente sus seguidores en Twitter. Ese mismo año, acompañó en su gira norteamericana a Kanye West. Ya en 2014, obtuvo siete nominaciones a los premios Grammy, pero no consiguió llevarse ni uno solo, aunque después Macklemore (que le batió en las categorías de mejor nuevo artista de rap y mejor álbum de rap) se excusó por haberle “usurpado” el premio. 2014 fue también el año en que pudimos disfrutar por primera vez en España de su majestuoso directo. Su actuación barcelonesa en el festival Primavera Sound fue simplemente histórica e inolvidable. Por otro lado, Kahlil Joseph dirigió el corto documental “m.A.A.d”, basado en el disco de Kendrick Lamar. Estrenado en el NEXT Fest, constituía un retrato contemporáneo de Los Ángeles, de sus barberías a sus marching bands, de la alfombra roja de Hollywood a los homeboys divirtiéndose en las calles. Los sucesos de Ferguson del año pasado, al igual que a muchos otros artistas de color, le impactaron profundamente. Pero, como de costumbre, aportó un tono reflexivo y crítico. “Lo que le sucedió a Michael Brown no debió haber sucedido nunca. Jamás. Pero si no nos respetamos a nosotros mismos, ¿cómo vamos a esperar que nos respeten a nosotros? Todo parte de nuestro interior”. Unas estrofas de Kendrick Lamar sobre la brutalidad policial fueron incluidas en el tema “Heaven Help Dem” del MC canadiense de origen jamaicano Jonathan Emile.

Su ascensión al estrellato se vio respaldada a finales del año pasado con su fichaje por Reebok para su campaña “Be Ventilated”, símbolo inequívoco de su creciente popularidad, rubricada a comienzos de este año con los dos Grammys que se llevó por su tema “i”, en cierta forma un intento de reparar el gran error cometido por la Academia al no galardonar el año pasado su magistral segundo álbum. Este tema, “una afirmación de mi fe en mí mismo, incluso en los más duros momentos”, en palabras del propio Lamar, constituía el anticipo de su más reciente trabajo, “To Pimp A Butterfly” (Top Dawg-Aftermath-Interscope-Universal, 2015), en el que se rumoreó que iba a participar Prince, aunque finalmente no pudo ser. El disco, en todo caso, es una refulgente joya en la que vuelve a demostrar que es dueño de un flow único, sereno y versátil, que pone al servicio de una música extremadamente imaginativa, llena de cambios constantes, retos y sorpresas continuas. Entre otros temas, el disco incluye “King Kunta”, que “trata de poner el foco en los estereotipos negativos de los afroamericanos, reclamando la historia de Kunta Kinte como rey y no como esclavo”. La portada, en la que el MC de Compton aparece junto a sus colegas delante de la Casa Blanca, así como el contradictorio y chocante título (algo así como “prostituir a una mariposa”, o mejor, “chulear a una mariposa”) son muy definitorios del espíritu que impregna una música que el mismo Lamar ha sabido definir muy bien: “Realmente no se puede clasificar o categorizar mi música: simplemente es música humana”.

 

TRÍPTICO AUTOBIOGRÁFICO

KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

Tras su debut multinacional, el autobiográfico “good kid, m.A.A.d city”, el rapero californiano se colocó en la mejor posición para convertirse en the next big thing. Aunque nació y creció en el gueto, el rapero apadrinado por Dr. Dre convirtió su segundo disco oficial en un viaje cinemático a Compton, barrio descrito como un inmenso orfanato. Escuchándolo, se diría que el rap ya no es la CNN de los negros, sino un episodio de una buena serie de la HBO. Kendrick Lamar: uno de los artistas clave del hip hop de los últimos tiempos.

KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

“Section.80”
(Top Dawg, 2011)

El primer álbum de Kendrick Lamar aprovecha las vidas de dos chicas, Tammy y Keisha, para ofrecer un retrato adolescente de los nacidos en los suburbios en los años ochenta, sometidos al influjo perverso de los Reaganomics y a la epidemia del crack. En varios temas destaca la sobresaliente voz de Alori Joh, una cantante fallecida en 2012 en enigmáticas circunstancias. Del jazz-rap al chip hop, pasando por la sedosa espiritualidad de “Kush & Corinthians”.

 
KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

“good kid, m.A.A.d city”
(Top Dawg-Aftermath-Interscope, 2012)

Subtitulado “A Short Film By Kendrick Lamar”, el tono confesional y autobiográfico invade esta obra maestra en la que las producciones de Just Blaze, Dr. Dre, Pharrell Williams y Sounwave proporcionan el cauce sonoro por el que discurre el flow melódico de Lamar, entre llamadas al twerking, retazos de g-funk, guiños al filme que protagonizaron 2Pac y Janet Jackson –“Justicia poética” (John Singleton, 1993)–, odas a la familia y el rap más cool del planeta. 

KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

“To Pimp A Butterfly”
(Top Dawg-Aftermath-Interscope, 2015)

La nueva joya de la corona cuenta con invitados como Bilal, Ronald Isley, Thundercat, George Clinton y Flying Lotus, que dan brillo y esplendor a temas como “i”, “King Kunta” y ese “Mortal Man” en el que Lamar “entrevista” a 2Pac. Tan imaginativo como riguroso, el disco en conjunto es una obra magna, intrincada y compleja, con continuos cambios de ritmo y atmósfera. Un monumento de free jazz, funk y rap cósmico. La obra de un genio.

 

 

Los más buscados de Compton

Aunque pueda parecer extraño, Compton no ha sido siempre el lugar violento que late en el imaginario de mucha gente. De hecho, en el cambio de década de los años cuarenta a los cincuenta vivió allí la familia Bush. Pero aunque también proceden de allí personajes tan diversos como los actores Kevin Costner y James Coburn o Krist Novoselic (Nirvana), lo cierto es que Compton es famoso, sobre todo, por ser el vivero de una gran cantidad de artistas del hip hop de la Costa Oeste. Entre ellos, hay que citar a Coolio, Suge Knight (capo de Death Row Records), YG, King Tee, DJ Quik, The Game y, por supuesto, prácticamente todos los componentes del grupo N.W.A, auténtico emblema del sonido Compton, entre ellos el influyente Dr. Dre, Arabian Prince, Eazy-E (su enigmático asesinato es el epítome de la violencia del barrio) e Ice Cube, cuyo inolvidable tema “You Know How We Do It” contribuyó a sentar las bases del luminoso g-funk junto a otras perlas como “California Love” de 2Pac y “Regulate” de Warren G.

También es de Compton el grupo CMW, acrónimo de Compton’s Most Wanted, otro de los pilares del gangsta rap, y más particularmente su líder MC Eiht, que participó en el tema “m.A.A.d city” del segundo álbum de Kendrick Lamar. En palabras de Lamar, ese disco “era como volver a mi barrio, visitar sus lugares, divertirme con mis ‘homeboys’, recordar mis pensamientos de aquella época y cómo me sentía entonces”. Como sugería su título, “good kid, m.A.A.d city”, era un buen chico en una ciudad alocada. De hecho, el m.A.A.d del título es, al parecer, un acrónimo de “my Angry Adolescence divided” o, más exactamente, “my Angels on Angel dust”, en referencia a sus amigos atrapados por la droga. “Simplemente, era yo metiendo mis manos en la cosa equivocada en el momento equivocado”. Auténtica memoria del barrio.

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