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LA BIEN QUERIDA, Inseguridades y certezas

Buscando la “fiesta”.

Foto: Pablo Zamora

 
 

ENTREVISTA (2011)

LA BIEN QUERIDA Inseguridades y certezas

La pintora Ana Fernández-Villaverde dio la campanada con su debut, “Romancero” (2009), disco tutelado por David Rodríguez (Beef, La Estrella de David) que nadie esperaba y que fue álbum del año en Rockdelux y otros medios. El segundo disco, “Fiesta” (2011), también se saldó con nota: una obra de sonido autóctono y universal entre el pop y la canción de autor, apuntando con tino a la diana de la emoción, con el talento aún a flor de piel, y afianzando su discurso melodramáticamente indie. Sí, amigos, La Bien Querida sigue haciéndose querer. JuanP Holguera la entrevistó.

A cuestas con su timidez y sus aparentes inseguridades, Ana Fernández-Villaverde, La Bien Querida, ha parido otro disco de aúpa, “Fiesta” (Elefant, 2011), un nuevo rayo de sol en la escena nacional que se sustenta en un cancionero que bebe tanto del pop como del folclore, lejos del folk de nuevo cuño con el que se arropan toda una suerte de compañeras de generación musical, algo con lo que ella parece estar de acuerdo. “Sí, lo veo así, pero es algo que hago sin querer. Mucha gente me dice que las letras son populares, más que pop. Pero es algo natural, la verdad. Al folclore he llegado ya de mayor, no es que haya estado escuchándolo antes. Yo lo que he escuchado de siempre ha sido indie”. En cualquier caso, el éxito de su debut, “Romancero” (Elefant, 2009), parece haberle venido muy bien a nivel personal. “Se nota que en el primer disco tenía la autoestima mucho más baja. En el tono también se notaba que estaba más debilucha... La verdad es que gracias a la música se me ha subido la autoestima, y creo que eso también se nota. Ahora me veo más segura de mí misma, pero luego puede que lo escuche otra persona y no lo vea así. Cada uno tendrá su punto de vista, y así es como tiene que ser”. Pero esa seguridad no se refleja en unos textos más condescendientes, sino en letras con más mordida, más mala leche y, en resumen, más... ¿oscuras? “No sé si las letras son más oscuras, pero sí que están mucho más curradas. Han salido de forma muy natural. Después de ‘Romancero’, yo ya estaba escribiendo estas letras, de modo que no ha sido como decir ‘venga, me siento a escribir el segundo disco’, sino que ha sido más como una continuación de aquello”.

“Sigo pintando cuando puedo. Mientras me sea posible, mantendré mis dos trabajos. La música era solo un hobby y he conseguido convertirlo en una vocación, y eso es un lujo. Tengo el tiempo necesario para todo; lo que pasa es que a veces se me van las horas sin hacer nada, me pasa constantemente”
(Ana Fernández-Villaverde)

Dices que no has dejado de componer en ningún momento. ¿Ahora que has terminado este disco, sigues componiendo como entonces? Sí, estoy empezando ya con el próximo. Con el segundo disco no he tenido miedo, pero si pienso en el tercero sí que lo siento. Le tengo más miedo al siguiente que a este.

¿Por qué? ¿Crees que te vas a quedar seca de creatividad? No lo sé. Todo el mundo lo ha pensado alguna vez, ¿no? Pintando también me ha pasado. Mi forma de componer es trabajando: me siento en una mesa con un cuadernillo que siempre llevo conmigo y en el que anoto las cosas que se me van ocurriendo, o los recuerdos que me vienen de vez en cuando. A la hora de componer, me siento con la guitarra y voy recopilando esas ideas más otras nuevas, siempre trabajando. La inspiración no me viene en la ducha, generalmente.

¿Sigues pintando? Sigo pintando cuando puedo. Mientras me sea posible, mantendré mis dos trabajos. La música era solo un hobby y he conseguido convertirlo en una vocación, y eso es un lujo. Tengo el tiempo necesario para todo; lo que pasa es que a veces se me van las horas sin hacer nada, me pasa constantemente.

Yo escuché hace dos años un par de estas canciones, “Hoy” y “Monumentos en la luna”. La primera se ajusta a lo que se podía esperar de ella, pero “Monumentos en la luna” parecía que iba a ser una canción mucho más pop de lo que finalmente ha terminado siendo en el disco. Es casi una balada. Sí, es verdad. De hecho, en directo la habíamos tocado y lo habíamos hecho de otra forma distinta. Me gusta mucho cómo ha quedado, porque la música va siguiendo a la letra. Si te fijas, la música te avanza lo que va a pasar, pero no sé si esto es una rallada mía. Y sí, ha quedado como una balada. Jaime Pantaleón, ex 12twelve, ha metido unas guitarras eléctricas como de eclipse final, hay un guiño a Julian Cope... En general sí ha cambiado mucho con respecto a lo que iba a ser la canción en un principio.

Al igual que en el primer disco, vistes mucho de arreglos las canciones. ¿Es porque no te sientes tan segura de ti misma para enfrentarte a una canción a guitarra y voz? No, no, es porque me aburren muchísimo las canciones así. Me gustan los discos arreglados... Aunque te digo esto ahora y después lo mismo hago el tercer disco a guitarra y voz.

Otra de las cosas que llaman la atención son los títulos de tus canciones. ¿Los piensas mucho? Algunos sí y otros no. Con algunos abro un libro y cojo lo primero que sale, otros te dicen más sobre la canción y otros todo lo contrario. Lo hago para despistar. Básicamente, esos son los tres métodos por los que me rijo: con libro, los que aportan un poco más o los que juegan al despiste.

 
LA BIEN QUERIDA, Inseguridades y certezas

Ana Fernández-Villaverde, todo un personaje. Foto: Pablo Zamora

 

En varias de las canciones de este disco hay una vertiente no sé si filosófica o espiritual. ¿Eres una persona religiosa o es que te interesa la filosofía? Bueno, la religión me gusta en su vertiente más folclórica. Todo lo que tiene que ver con las tradiciones religiosas me interesa, pero no soy una persona religiosa.

De hecho, los arreglos de “Monte de Piedad” parecen estar inspirados en un paso de Semana Santa. Esa canción estaba en la famosa primera maqueta, y cuando grabé “Romancero” no la metimos porque no terminaba de encajar con los arreglos que habíamos hecho. Pero para este disco, igual que hay otras que ahora no han entrado y puede que lo hagan en el siguiente, decidimos recuperarla. David –Rodríguez, de Beef y productor– y yo estábamos paseando un día por la zona de la calle de Santiago de Madrid, en plena Semana Santa, y vimos una procesión. Nos impactó muchísimo la música, y en un momento en el que estaban parados les preguntamos de dónde eran y tal, y ahí surgió la idea de vestir una canción de Semana Santa. Sabíamos que queríamos hacerlo con alguna canción, pero no sabíamos cuál, y pensamos que esta era la idónea.

A cualquier artista, sea indie o no indie, le gusta que sus canciones lleguen a cuanta más gente mejor, pero sin dejar de hacer lo que a uno le guste. De todas formas, es que realmente ya no hay indie. Me dan un poco de rabia todos estos grupos que dicen eso de que el ‘mainstream’ se mezcla con el indie, pero es que ahora se habla de muchos grupos que no son indies, por más que lo digan. No voy a dar nombres, pero eso es así
(Ana Fernández-Villaverde)

David se ha convertido en parte fundamental del sonido de La Bien Querida. ¿Crees que podría decirse que a día de hoy sois más un dúo que un proyecto tuyo en solitario? Pues no lo sé, depende de cómo lo vea la gente. Lo que pasa es que las canciones las hago yo y son mi rollo... Deberíamos preguntarle a él, y como también tiene otros grupos... Está claro que en La Bien Querida es una parte importante porque él le ha dado el sonido, y “Romancero” no habría tenido la repercusión que tuvo de no haber estado producido por él; eso está clarísimo.

¿Y tú esperabas una acogida como la recibida por “Romancero”? No lo sé, porque estamos en un momento en que las novedades priman mucho. A los grupos nuevos se les aúpa un montón, lo que está fenomenal, claro, y a mí me vino muy bien; pero luego con el segundo se desinfla todo. Lo digo por todos, y mira que el disco acaba de salir, y ya lo estoy diciendo yo porque es lo que noto... Pero de este disco te aseguro que estoy orgullosísima de las letras, y para mí es igual o incluso mejor que el anterior; pero, claro, la gente... No sé cómo reaccionarán los que escuchen el disco, si les gustará o no les gustará; no tengo ni idea. Ten en cuenta que a “Romancero” todo el mundo lo puso muy bien, sobre todo la prensa musical, e igual con este se pueda llegar más a la prensa generalista o... No sé, lo mismo gusta que no gusta. Pero está hecho con sinceridad y mucho cariño.

Eso es lo más importante. Claro, el estar yo segura y orgullosa de las canciones, porque son lo que tengo que defender. Sería incapaz de cantar canciones que no me gustaran porque me moriría de vergüenza. Prefiero hacer otra cosa.

Entonces, ¿has sentido de alguna forma eso de la presión del segundo disco? Un poco sí. Es que lo acabamos de grabar en octubre y salió a finales de marzo, y todo ese tiempo es un sinvivir. Aunque yo lo he hecho lo mejor que he podido; o sea, que si le gusta a la gente, bien, y si no, pues, mira, hay más grupos.

Yo creo que tu música podría llegar a un público más amplio. ¿Eres consciente de ello? Sí, yo creo que podría llegar. Hombre, tampoco voy a fliparlo, porque sé que rollo “mainstream” no es. A cualquier artista, sea indie o no indie, le gusta que sus canciones lleguen a cuanta más gente mejor, pero sin dejar de hacer lo que a uno le guste. De todas formas, es que realmente ya no hay indie. Me dan un poco de rabia todos estos grupos que dicen eso de que el “mainstream” se mezcla con el indie, pero es que ahora se habla de muchos grupos que no son indies, por más que lo digan. No voy a dar nombres, pero eso es así.

Pero eso no tiene por qué ser malo. Puede que sea que la etiqueta ya ha quedado obsoleta, sin más. El día que pongan en un mismo escenario a Klaus & Kinski y Alejandro Sanz, diré: “Mira qué bien”. Pero eso no va a ocurrir, está claro.

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