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LCD SOUNDSYSTEM, Pasado, presente y futuro

James Murphy y Tim Goldsworthy: los magos del supersonido de DFA.

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 226)

LCD SOUNDSYSTEM Pasado, presente y futuro

Por Joan Pons

Si LCD Soundsystem hubiesen salido a bolsa cuando surgieron, los brokers se habrían pasado tres años invirtiendo como locos en ellos. Y eso que su álbum de debut llegó al parqué con aparente retraso. Pero a James Murphy le bastaron tres maxis, un directo memorable y su superprestigio como productor en DFA para ser recibido como el valor más al alza de la música de la primera década del siglo XXI... Esta es la entrevista que publicamos cuando vio la luz ese esperadísimo y trascendental primer álbum: Joan Pons habló con James Murphy en un reportaje que fue el motivo de la portada del Rockdelux 226 (febrero 2005).

A James Murphy la letra de su canción “Losing My Edge” ha estado a punto de jugarle una mala pasada. Losing my edge: perdiendo comba, pasarse el arroz, quedarse anticuado, perder el hilo de la actualidad, pasar de moda, dejar de estar a la última. El espectacular tema con que los neoyorquinos LCD Soundsystem abrieron su carrera hace tres años llevaba camino de convertirse en un maleficio. “O en un chiste –apostilla James al otro lado de la línea telefónica–. Ya he leído, créetelo, algún titular a lo largo de estos años que decía: ‘James Murphy is losing his edge’”.

La broma no era gratuita. Desde el mismo momento en que apareció su primer 12”, LCD Soundsystem se convirtieron en el grupo al que cargar con la responsabilidad de crear el “Screamadelica” (Primal Scream) de esta década. Pero como Murphy, tan listo y tan ajeno a las tendencias, no iba a vender su debut por un plato de lentejas, el disco se hizo esperar un año, luego otro... y aún otro más. Hasta que a finales de 2004 el grupo con nombre de home cinema anunció su estreno en gran formato: “LCD Soundsystem” (DFA-EMI, 2005), disco del mes en este Rockdelux (ver página 43).

“¡Claro que me he sentido presionado! Cuando te das cuenta de todas las expectativas que están depositadas en ti, sería inhumano no sentir presión. Pero hay que saber cuándo sacar un álbum. La historia de la música está llena de discos que han salido antes de tiempo y de discos que han salido con prisas empujados por el contexto… También hay, es cierto, álbumes que han salido tarde. En según qué casos, un retraso de tres o cuatro meses puede ser fatal. Así que creo que al final he publicado el disco cuando he querido”
(James Murphy)

“Si te digo que no me sentía presionado, te estaría mintiendo –reconoce el hombre orquesta de LCD Soundsystem–. ¡Claro que me he sentido presionado! Cuando te das cuenta de todas las expectativas que están depositadas en ti, sería inhumano no sentir presión. Pero hay que saber cuándo sacar un álbum. La historia de la música está llena de discos que han salido antes de tiempo y de discos que han salido con prisas empujados por el contexto… También hay, es cierto, álbumes que han salido tarde. En según qué casos, un retraso de tres o cuatro meses puede ser fatal. Así que creo que al final he publicado el disco cuando he querido. Y creo que sale tan escandalosamente tarde como para haberse despegado ya de las prisas de la moda. ¿Sabes qué era lo que más temía? Que me pasara lo mismo que a The Rapture (Murphy les produjo “Echoes” en 2003). Nadie pareció satisfecho del disco que habían hecho. Unos lo querían todo como la canción ‘House Of Jealous Lovers’, otros lo querían más rock y otros más disco. Total, que sus seguidores no estaban para recibir lo que les pudieran ofrecer The Rapture, sino para exigir el disco que ellos querían. Así que se desnaturalizó todo. El álbum podía ser buenísimo, que para mí lo es, pero no iba a convencer a nadie plenamente”.

“Con ‘LCD Soundsystem’ –continúa Murphy–, he tratado de buscar el equilibrio entre lo que realmente quería hacer y el respeto por las expectativas que el grupo mismo había generado. Si alguien quiere los LCD Soundsystem de los últimos tres años, tiene un CD extra que recopila todos nuestros maxis; si alguien quiere a unos LCD Soundsystem nuevos, tiene todo un disco. Y si alguien quiere el ‘Screamadelica’ de esta década… bueno, yo espero que mi disco no lo sea. No me gusta demasiado ese disco. En Estados Unidos no significó lo mismo que en Europa. De hecho, es un álbum que no tenía casi nadie. Así que puedo entender su valor histórico, pero no es un disco que me diga gran cosa. Prefiero ‘Vanishing Point’ y, sobre todo, ‘Xtrmntr’, aunque esté mal decirlo porque DFA participamos en la grabación del tema ‘Blood Money’”.

James Murphy habla mucho. Habla todo lo que le toca a él y todo lo que le tocaría a Tim Goldsworthy, su compañero en el sello DFA (antes en Mo’ Wax y miembro de UNKLE). Juntos han convertido Death From Above (DFA) en uno de los sellos de referencia del Yes New York y de la resurrección dance del punk-funk. Aparte de los discos que han producido enteramente, en los recopilatorios “Compilation # 1” (DFA, 2003) y, el triple, “Compilation # 2” (DFA, 2004) se recogen todos sus tutelajes para Black Dice, Pixeltan, The Rapture, los históricos Liquid Liquid, The Juan Maclean o Delia Gonzalez & Gavin Russom (¿qué tal un recopilatorio con las remezclas de Murphy y Goldsworthy para Fischerspooner, Le Tigre, UNKLE, Radio 4, Metro Area, N*E*R*D o Junior Senior?).

 
LCD SOUNDSYSTEM, Pasado, presente y futuro

Rockdelux 226 (Febrero 2005)
Diseño: Nacho Antolín

 

Contemplando su hiperactividad en DFA y sus bolos como DJ, no es de extrañar que Murphy no encontrara tiempo para centrarse en su banda. “No creas, que tampoco tengo mucho tiempo para DFA. Desde el momento en que nos hemos hecho más populares, estamos diciendo más veces que no a producir o remezclar a otros grupos. Ya no es tan divertido como antes. Bueno… sí lo es. Porque al final acabamos aceptando solo los trabajos en los que creemos que podemos influir. Si un artista acude a DFA y nosotros aceptamos, ha de sonar a DFA. Mira, mi modelo como productor o ingeniero de sonido sigue siendo Steve Albini. No porque quiera sonar igual, sino porque aspiro a tener una especie de marca registrada como él. Tú puedes distinguir perfectamente un disco grabado por Albini; tiene un sello personal. Y eso es precisamente lo que DFA quiere tener: un sonido o una manipulación del sonido reconocible. Si el grupo que acude a nosotros, o el grupo con que contactamos nosotros (que también funcionamos en esa dirección), nos gusta, creemos que podemos añadir algo a su música y tenemos tiempo de hacerlo, entonces nuestra respuesta siempre será sí”.

Como, aunque no lo parezca, este vecino de Williamsburg con oficinas y taller en Manhattan también tiene vida privada, no solo ha dicho sí a los grupos que acuden en busca de consejo profesional: James Murphy se casó en verano de 2004 y pasó la luna de miel en… Alicante. “Mi mujer tiene vínculos allí. Así que fuimos hasta Barcelona, y allí alquilamos un coche para ir hasta Alicante. Como no teníamos ningún CD para el camino, pasé por CD Drome, una tienda que conocía de cuando había estado en Barcelona para actuar en los festivales Primavera Sound y Sónar (en ambos en 2003), y me compré un buen lote. Lo más gracioso fue que al pagar con la tarjeta, el tipo de la tienda me reconoció. Me hizo gracia eso de ser famoso solo por mi nombre, no por mi cara”.

“Si un artista acude a DFA y nosotros aceptamos, ha de sonar a DFA. Mira, mi modelo como productor o ingeniero de sonido sigue siendo Steve Albini. No porque quiera sonar igual, sino porque aspiro a tener una especie de marca registrada como él. Tú puedes distinguir perfectamente un disco grabado por Albini; tiene un sello personal. Y eso es precisamente lo que DFA quiere tener: un sonido o una manipulación del sonido reconocible”
(James Murphy)

¡Qué crudo lo tienen las revistas de tendencias! Murphy no tiene imagen. O quizá tiene la imagen de la no-imagen. No sé si me explico. Tampoco la música de LCD Soundsystem es exactamente la que la prensa trendy le pediría al grupo. ¿Demasiada profundidad? ¿Demasiado rigor? ¿Demasiada teoría? “Debo reconocer que me gusta la prensa ‘fashion’. Me divierte. Todo ese rollo de Nueva York como núcleo duro de la actividad musical me hace mucha gracia. Otra cosa es que sea verdad. Pero a veces hay opiniones musicales que provienen del mundo de la moda que me parecen más interesantes que las que leo en revistas de música. Al menos, su enfoque suele ser distinto. Está bien conocerlo. Eso cuando hablan de música, claro. Cuando hablan del estilo de un grupo refiriéndose a su aspecto o a sus fotos, ya no me interesa. Como nosotros no tenemos un ‘look’ muy ‘fashion’, suelo leer lo que escriben sobre LCD Soundsystem porque hablan exclusivamente de nuestra música”.

Pues los tres modelos de referencia musicales de LCD Soundsystem que a menudo citas, The Fall, Can y The Velvet Underground, no sé si encajan demasiado en las revistas de modas. De esos tres que me dices, creo que cambiaría The Velvet Underground por T. Rex. Eso hoy. Mañana a lo mejor te digo David Bowie o Roxy Music. Pero a The Fall y Can no los cambiaría nunca. Son grupos que siempre han sido ellos mismos. Muy específicos los dos. Incluso sus errores son errores que solo podían haber cometido ellos. Sus discos son como la pintura moderna: nunca entregan una obra limpia, perfecta, pero siempre es meticulosa, con rigor. Me encanta la música repetitiva. Así que The Fall son mi grupo. Además de repetitivos, son crueles, viciosos… increíbles. Y a Can, al menos yo, llegué a través de The Fall. Mark E. Smith fue quien los definió como “música orgánica”. Yo creo que son los mejores músicos de rock del mundo, integrados en el mejor concepto de grupo de rock del mundo. La intensidad rítmica de Can, si la analizas, a veces te parece muy simple y otras muy compleja. Que un grupo admita estas dos aproximaciones me parece increíble. De la misma manera, su propuesta era muy cerebral, muy pensada, pero también era extremadamente física.

Hay varias canciones en “LCD Soundsystem” donde cantas, bueno, hablas como Mark E. Smith: “On Repeat”, “Movement” o “Daft Punk Is Playing At My House”, que parece una remezcla dance de “Little Johnny Jewel” de Television y “My New House” de The Fall. ¡“My New House”! ¡Es cierto, se parece! Me encanta esa canción. Aunque creo que LCD Soundsystem nos parecemos más a canciones de The Fall como “L.A.”, “Hit The North” o “Telephone Thing”. En cuanto a mi manera de cantar… es que a mí no me gusta nada mi voz. Así que me pego mucho al micro, casi aplastando la nariz, porque creo que así mi voz se oye distinta de como es. Eso también lo hace Mark E. Smith, aunque yo no tengo esa asombrosa voz de elfo cabreado que tiene él. Ni tengo la misma voz que Damo Suzuki, que es a quien me gustaría parecerme cuando grito o hago melodías. También Can tienen canciones que me gusta pensar que son como quiero que sean LCD Soundsystem: “Spoon”, “I Want More”, “Halleluhwah”…

Pero aunque tus ídolos sean Can y The Fall, son Daft Punk los que salen citados en dos canciones. En “Daft Punk Is Playing At My House” y en la letra de “Losing My Edge”… Es que lo que no significó “Screamadelica” en Estados Unidos lo significó “Homework” de Daft Punk. De ese disco sí que disfruto de su valor histórico porque yo lo viví. Fue el primer álbum de música disco que se compró mucha gente que antes solo escuchaba y entendía el rock. Yo entre ellos.

 
LCD SOUNDSYSTEM, Pasado, presente y futuro

El dúo dinámico haciendo historia desde Nueva York con lo mejor del punk-funk y del rock.

 

¿Y “LCD Soundsystem”? ¿También es música disco para público rock? Yo diría que hago música disco, pero canto rock. Me parecía muy absurdo, también divertido, leer en algunas reseñas de nuestros maxis cosas como que “las guitarras vuelven a la dance music”. ¡Pero si no hay guitarras en ninguno de esos temas!

Lo que sí hay son muchos detalles que se van incorporando: platillos, percusiones, cencerros, efectos, panderetas, palmas… Así es como me gusta hacer evolucionar una canción. Me gusta tener la sensación de que desde el principio hasta el final de una canción no dejan de suceder cosas. Si sumas unos platillos, una percusión o una pandereta en medio de una canción, el ritmo parece que cambia o se acelera. Y en realidad sigue siendo el mismo. Es un recurso que utilizan tanto los artistas del house como los de la salsa. Y las palmas… bueno, adoro las palmas. Ya he dicho antes que soy muy fan de Can y The Fall, así que siempre voy a preferir una base rítmica monocorde, minimal y repetitiva. Pero siempre que el rock ha querido ser bailable, ha tenido palmas. En los años sesenta, las canciones soul a menudo se diferenciaban de las canciones rock solo porque tenían palmas. Y si a una canción de hard rock le metías palmas, se convertía en una canción glam. Tenía otro swing. También he dicho que era muy fan de T. Rex, con todas esas palmas y percusiones que utilizaban. Incluso The Clash: cuando decidieron que querían que su música se pudiera bailar, incorporaron las palmas, que es un truco muy característico de la música disco. Las palmas consiguen que las canciones no sean tan “macho”.

“Me gusta tener la sensación de que desde el principio hasta el final de una canción no dejan de suceder cosas. Si sumas unos platillos, una percusión o una pandereta en medio de una canción, el ritmo parece que cambia o se acelera. Y en realidad sigue siendo el mismo. Es un recurso que utilizan tanto los artistas del house como los de la salsa. Y las palmas… bueno, adoro las palmas. Ya he dicho antes que soy muy fan de Can y The Fall, así que siempre voy a preferir una base rítmica monocorde, minimal y repetitiva. Pero siempre que el rock ha querido ser bailable, ha tenido palmas
(James Murphy)

Según la letra de “Movement”, parece como si el rock hubiera dejado de interesarte. Nunca me ha interesado demasiado el “macho” rock. Ni las canciones que solo se pueden disfrutar con “headbangings”. Eso no quiere decir que ya no me interese el rock. Claro que me interesa. Lo que me irrita es que intenten convencerme de que ha vuelto el rock, de que el rock se ha actualizado. No hay quien se lo crea. Y no pienso solo en grupos tan obvios como Jet, The Darkness o incluso Kings Of Leon. Pienso en infinidad de bandas de rock, demasiadas para citarlas, que no hacen ningún esfuerzo por sonar actuales. Ni por sonar diferentes a otros grupos de hace un montón de años. Son una vergüenza. Es como si no tuvieran ningún tipo de bagaje musical. ¿Es que no conocen a los grupos a los que copian? Porque si los conocen, entonces todavía es peor. Entonces es pillaje. Luego se quejan de los “samples”. ¡Si son más honestos! Pero todo esto no es exclusivamente de ahora. Yo creo que la primera vez que me di cuenta de esta estafa fue con The Cult, que eran un calco de AC/DC aunque sin su increíble personalidad.

En el documental sobre la no wave “Kill Your Idols” (Scott Crary, 2004), Martin Rev dice que desde hace unos años el rock ha entrado en una fase de interpretación, como antes había sucedido con la música clásica y con el jazz. ¿Estás de acuerdo? Absolutamente. Ja, ja, Martin Rev siempre sabe de qué habla. Pero fíjate que habla de interpretación del pasado, no de imitación, que es algo muy diferente. Mira, yo creo que hoy es imposible hacer música sin conocer todo lo que te antecede. No existe ningún músico que sea un buen salvaje. Así que lo que se debe hacer es interpretar ese bagaje. A partir del conocimiento de la historia del rock quizá no puedas hacer nada nuevo, pero sí interpretar esa historia de forma nueva. La historia del rock es una, pero las interpretaciones de esa historia son infinitas.

A veces pareces un estudioso del rock. Muchas de tus canciones son casi… “metacanciones”: siempre parecen hablar de música. ¿Eres el mejor crítico de rock del mundo, como han dicho algunos? ¡Uff, no! No soy tan listo, no soy tan bueno y no tengo tanto talento. Tampoco soy tan teórico. Quizá lo fuera antes. O quizá soy simplemente un fan obsesivo de la música. Yo me he pasado la vida hablando de música. Hasta que un día charlando con Tim nos dimos cuenta de que estábamos, más que hablando, quejándonos de la música. La conclusión común fue: “¿Por qué no hacemos algo al respecto?”. Es de lo que hablo en la letra de “Yeah”: “Todo el mundo sigue hablando de ello, pero nadie hace nada”. Así que decidimos pasar a la práctica. Lo más irónico del asunto son los directos. Después de pasarme una temporada sin ver ninguna actuación que me gustara, decidí parodiar precisamente todo lo que no me agradaba de los conciertos de los grupos rock en los directos de LCD Soundsystem –para los cuales Murphy cuenta con la colaboración de Pat Mahoney, Nancy Wang, Tyler Pope (también en Out Hud y !!!) y Phil Mossman (ex Sabres Of Paradise)–. Nuestros directos son una crítica a todo lo que consideramos mediocre o poco “cool” de un concierto de rock. Pero nos equivocamos: al público les encantan, ja, ja. Tenemos que seguir trabajando en ellos.

Por lo que dices de tus directos, y si no eres el mejor crítico de rock del mundo, ¿no querrás que LCD Soundsystem sean un grupo solo para críticos? Con la publicación de vuestros maxis únicamente en vinilo, ya tenéis fama de grupo con vocación underground. En cualquier caso, de grupo para DJs, ja, ja. De hecho, una de las razones por las que solo aparecían los maxis en vinilo era por eso, para que se pudieran pinchar. Es verdad que me encantan los vinilos. Soy un poco fetichista. Me da incluso igual la música que haya dentro. ¡Si yo también me bajo cosas de internet y compro CDs como un loco! Pero el objeto es precioso. Y me gustan los 12”, no los singles. Pero como no queremos ni pasarnos de listos, ni de caprichosos, ni de minoritarios ni de “underground”, la gente que quiera escuchar esas canciones de LCD Soundsystem en CD sabe que se las puede bajar de internet o esperar a que aparezcan en CD en un recopilatorio. Por eso también las he incluido en el CD extra de “LCD Soundsystem”.

 

“Losing My Edge”: DISTURBIO ADOLESCENTE

Si me pongo a pensar en los grandes singles que, cada uno a su manera, definen cómo ha sido la historia reciente de este formato en lo que llevamos de década, me salen, desde la total y más obstinada subjetividad, claro, unos cuantos: “Get Ur Freak On” de Missy Elliott, “Hey Ya!” de OutKast, “My Father, My King” de Mogwai, “Stan” de Eminem, “Take Me Out” de Franz Ferdinand, “The Seed (2.0)” de The Roots, “Imitation Of Life” de R.E.M. (por poner alguno de un grupo clásico) y “Swastika Eyes” de Primal Scream, aunque en realidad sea de 1999. Pero por encima de todo ellos sitúo “Losing My Edge”.

No es que el resto de canciones previas al álbum que entregaron LCD Soundsystem en formato 12”, en la cara A o en la B, sean precisamente inferiores (los hits eslogan “Beat Connection”, “Give It Up” o “Yeah” son igual de tremendos). Pero “Losing My Edge” define un sonido, un estado de ánimo y una idea que solo parece posible después del año 2000. Además, lleva una lección de historia del rock incorporada. Con lo cual define el pasado, el presente y el futuro de la música popular. James Murphy apunta que este tema lleva también un sueño incorporado: “Mi vida cambió cuando vi el clip de ‘Teenage Riot’ de Sonic Youth –tema incluido en el álbum “Daydream Nation” (Blast First, 1988)–. No tanto por ellos, sino por los grupos que salían en ese clip. ¿Lo recuerdas? Hay un bombardeo de imágenes de los artistas preferidos de Sonic Youth, de los que más les habían influido: Lydia Lunch, Suicide, Minutemen, The Fall, Big Black, Patti Smith, Minor Threat, Sun Ra, Nick Cave, Black Flag, Can, Slayer, firehorse… ¿Cómo era posible que nunca hubiera visto a ninguno de ellos en directo? Fue un ‘shock’. A partir de entonces, empecé a adorar todo el catálogo de SST y Blast First. También decidí que quería ser como ellos, y monté mis primeras bandas: Pony y Speedking… Así que en la letra de ‘Losing My Edge’ quise hacer algo parecido al clip de ‘Teenage Riot’. Si alguien, después de escuchar la letra, se interesa por solo uno de los artistas que aparecen citados en ella, para mí ya es todo un honor”. Pues esta es la letra de “Losing My Edge” (que también podríamos traducir como “Ya no me entero” o “Ya no soy moderno”). Tomad nota.

 
  • The Sonics

  • Can

  • Captain Beefheart

  • The Modern Lovers

  • Larry Levan

  • Daft Punk

 

“No estoy a la última”

Sí, ya no estoy a la última.
No estoy a la última.
Los chicos vienen desde atrás.
No estoy a la última.
Me están adelantando los chicos de Francia y de Londres.
Pero yo estuve allí.


Estuve allí en 1968.
Estuve en el primer concierto de Can en Colonia.
No estoy a la última.
Me están adelantando los chicos cuyas pisadas escucho cuando se ponen tras los platos.
Me están adelantando los buscadores de internet que pueden decirme cada miembro de cada buen grupo desde 1962 hasta 1978.
No estoy a la última.


Me están adelantando todos los chicos de Tokio y Berlín.
Me están adelantando los chicos de las escuelas de arte de Brooklyn, con sus americanas cortas y su nostalgia prestada de los olvidados ochenta.


Pero no estoy a la última.
No estoy a la última, pero estuve allí.
Estuve allí.
Pero estuve allí.


No estoy a la última.
No estoy a la última.
Puedo oír las pisadas cada noche tras los platos.
Pero estuve allí.
Estuve allí en 1974 en los primeros ensayos de Suicide en un loft de Nueva York.


Estuve trabajando en el sonido del órgano con mucha paciencia.
Estuve allí cuando Captain Beefheart formó su primera banda.
Le dije: “No lo hagas de esta manera. Nunca vas a ganar dinero”.
Estuve allí.
Yo fui el primer tío que les puso Daft Punk a los rock kids.
Lo pinché en el CBGB’s.
Todo el mundo pensó que estaba loco.
Todos lo sabemos.
Estuve allí.
Estuve allí.
Nunca me he equivocado.


Solía trabajar en una tienda de discos.
Lo tenía todo antes que nadie.
Estuve en la cabina del DJ del Paradise Garage con Larry Levan.
Estuve en Jamaica durante los grandes sound clashes.
Me desperté desnudo en la playa en Ibiza en 1988.


Pero me está adelantando toda la gente con más imagen, mejores ideas y más talento.
Y, de hecho, son muy muy majos.


No estoy a la última.


He oído que tienes una recopilación con todas las buenas canciones jamás escritas. Cada gran canción de The Beach Boys. Todos los hits underground. Todos los temas de The Modern Lovers. He oído que tienes en vinilo cada importación alemana de Niagra. He oído que tienes white labels de cada hit seminal del techno de Detroit, 1985, 86, 87. He oído que tienes una recopilación en CD de todos los temas de los sesenta y otra caja de los setenta.


He oído que te vas a comprar un sintetizador y un arpegiador y vas a tirar tu ordenador por la ventana porque quieres hacer algo real. Quieres hacer un disco de “yaz”.


He oído que tú y tu banda habéis vendido las guitarras para comprar unos platos.
He oído que tú y tu banda habéis vendido los platos para comprar unas guitarras.


He oído que toda la gente que tú conoces es más importante que toda la gente que yo conozco.


Pero ¿has visto mi colección de discos? This Heat, Pere Ubu, The Outsiders, Nation Of Ulysses, Mars, The Trojans, los Black Dice, Todd Terry, The Germs, Section 25, Althea And Donna, Sexual Harrassment, A-ha, Pere Ubu, Dorothy Ashby, PiL, los Fania All-Stars, los Bar-Kays, The Human League, The Normal, Lou Reed, Scott Walker, Monks, Niagra, Joy Division, Lower 48, The Association, Sun Ra, Scientists, Royal Trux, 10cc, Eric B. And Rakim, Index, Basic Channel, Soulsonic Force (¡“Just Hit Me”!), Juan Atkins, David Axelrod, Electric Prunes, Gil Scott-Heron, The Slits, Faust, Mantronix, Pharaoh Sanders And The Fire Engines, los Swans, los Soft Cell, The Sonics, The Sonics, The Sonics, The Sonics.


No sabes lo que realmente quieres.

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