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LEE FIELDS, Siempre estuvo ahí

Ética de superviviente.

Foto: Davi Russo

 
 

ENTREVISTA (2012)

LEE FIELDS Siempre estuvo ahí

Lee Fields es una voz soul clásica, a la antigua usanza, para enamorados de la música negra de calidad. Sus modelos de inspiración siempre fueron aguerridos (James Brown, el sonido Stax), pero en años recientes su paleta se ha abierto. Es un superviviente con una larga carrera a cuestas que arranca a finales de los sesenta con su paso efímero por Kool & The Gang. Desde entonces, diversos altibajos: singles de culto en los setenta, un primer largo a finales de esa década y un apagón en los ochenta del que empezó a recuperarse a principios de los noventa. Ahora está disfrutando de su momento de gloria en este revival soul necesitado de buenos cantantes con fuste y fundamento. Ramón Fernández Escobar habló con él.




“Creo que un gran punto fuerte reside en elegir con acierto las canciones que grabo, soy muy puntilloso”

“Di que Lee Fields & The Expressions aman a todo el mundo profundamente. Y eso luego se comprueba sobre el escenario”. Entusiasmo puro exuda Lee Fields desde el otro lado del teléfono, antes de su visita a Madrid para el Día de la Música. “Ya estuve allí con The Sugarman 3 hace ocho años. Esta vez preparo un repertorio especial”. Palabrería de encantador de serpientes: se basará en “Faithful Man” (2012), su reciente disco para Truth & Soul, el favorito del propio Neal Sugarman entre los que no ha publicado Daptone. Un discazo: “Sí, la respuesta es muy positiva, dicen que incluso mejor que el anterior“My World” (Truth & Soul, 2009)–, pero el termómetro es ver las sonrisas ante las canciones en directo”.

¿Y cuál es la clave para que este soulman, nacido en Carolina del Norte hace 62 años pero afincado en la Gran Manzana, haya alcanzado por fin verdadera consideración? “Creo que un gran punto fuerte reside en elegir con acierto las canciones que grabo, soy muy puntilloso”. Fields siempre ha compuesto, y ahora lo hace en comandita con The Expressions, la banda residente de Truth & Soul entre cuyos componentes se encuentran Leon Michels y Jeff Silverman, productores y dueños del sello. “Prefiero este trabajo en equipo, así conoces las preocupaciones de la gente que va contigo y se abren tus miras”.

Un cantante que sabe cantar, simplemente. Y gritar cuando conviene. Queda demostrado en esta fantástica interpretación de “Faithful Man”, canción que abre y da nombre a su disco de 2012 y que nos retrotrae a la época dorada del soul. Es un vídeo grabado por el colectivo de creadores de San Francisco Yours Truly.

Rough, nasty, genuine. Con esas palabras definía su música Lee en la intro de su álbum para Desco en 1998, “Let’s Get A Groove On” (lo acompañaban The Soul Providers, semilla de The Dap-Kings, y producía Bosco Mann, alias de Gabriel Roth). Sus modelos siempre han sido aguerridos (James Brown, Stax), y ese disco sonaba a Memphis pese al guiño al “Let’s Get It On” de Marvin Gaye en el título. Pero en años recientes, ya en Truth & Soul, su paleta se ha abierto. “El mundo cambia, y aunque mantengo mi estilo básico, sí que exploramos otros sabores en la producción. Pero sin alejarme demasiado de lo que gusta de mí”. El caso es que “My World” albergaba una versión de The Supremes, icono de Motown. Y “Faithful Man” incluye un cover de The Rolling Stones: “Moonlight Mile”, en plan baladón. “Hay otras versiones de ese tema (The Flaming Lips, The 5th Dimension, Alvin Youngblood Hart), así que me lo tomé muy en serio”, dice Fields sobre su acercamiento al cierre del “Sticky Fingers” (1971) stoniano.

“El mundo cambia, y aunque mantengo mi estilo básico, sí que exploramos otros sabores en la producción. Pero sin alejarme demasiado de lo que gusta de mí... Creo que un gran punto fuerte reside en elegir con acierto las canciones que grabo, soy muy puntilloso”

Quizá la seriedad, el cuidado en cada paso tenga que ver con los altibajos de su carrera. “Cuando pienso en los peores momentos, aprecio mejor estas cosas buenas de ahora”. Seguro que entre aquellos considera el fin de su relación con Kool & The Gang. “Actué con la banda durante seis meses de 1969, con su primer álbum ya en el mercado. Gene Redd, el dueño de De-Lite, tenía canciones preparadas para grabar conmigo como ‘frontman’. Pero, de repente, el primer disco despegó y se hicieron tan grandes que ya no me necesitaron”. Después, singles de culto en los setenta, en alguno acompañado por The Devil’s Personal Band, bautizada así por observaciones jergales: “Al igual que ‘pot’ era ya algo más para fumar que para cocinar, todo lo bueno entonces se empezaba a calificar como ‘hot’. Y pensé que más caliente que el diablo no había nada”.

Un primer largo a finales de la década precedió a su apagón en los ochenta: “Para mí no existieron. Me dediqué a observar y escuchar a todos aquellos artistas de cualquier estilo que conseguían grabar discos para averiguar qué se requería. ¿Por qué crees si no que me he entendido tan bien en mis colaboraciones recientes con Martin Solveig (DJ y productor electrónico francés)? Por lo mucho que escuché entonces a tipos como Sylvester, en plena disco music”. La encrucijada, al alba de los noventa. “Me planteé abrir una piscifactoría, pero mi mujer me dijo: ‘¿Tú qué sabes de peces?’, así que decidí gastarme en un equipo de grabación veinte mil dólares que había ahorrado. Un amigo me enseñó los rudimentos. Y en un club de New Jersey logré bolos, acompañándome con música pregrabada. Vendía una canción en casete tras los shows, ‘Meet Me Tonight’: se convirtió en un pequeño ‘hit’. Fiché por Ace, me publicó varios discos y luego, sobre 1995, llegó Desco y aquello ya me pareció el paraíso, visitas a lugares maravillosos incluidas”. Madrid, siguiente parada para el amor, objeto principal de las letras de Fields: “Las relaciones son algo siempre actual, ‘man’”.

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