En el mismo sentido, no duda en catalogar su música como ambient. “Soy honesto: este es un disco de ambient. Amo el género. Se abusó de él en los noventa con la mierda del chill out ibicenco, pero siempre ha habido obras maravillosas en este campo. No creo que mi último trabajo sea música de fondo, pero como no es vigoroso puede quedar en un segundo plano. Lo que he intentado es sonar como esos clásicos, Eno, Budd y Fripp, pero reprocesando los sonidos con las herramientas de hoy y llevando así el género a algún lugar distinto”.
Que James Kirby ha ido siempre por libre queda claro al ver que se ha autoeditado casi todos sus discos y que ha hecho poquísimas colaboraciones. “La verdad es que muy poca gente quiere trabajar conmigo –admite–. He colaborado con cineastas, pintores... pero casi nunca con músicos. En Berlín, donde vivo, estoy rodeado de ellos, pero me apaño para no encontrármelos. Prefiero jugar a dardos y hablar de cosas reales con un anciano en un bar de Berlín Este que hacerlo con alguien que me cuenta sus problemas con el Pro Tools”.
Aunque el título de su nuevo disco denota nostalgia por el prometedor futuro que no fue y un pesimismo atroz por el que realmente nos viene, Kirby le da una segunda lectura. “A un nivel personal, trata de no esperar días mejores, sino de hacer que cada día sea mejor. Aunque no siempre fue así, ahora vivo para el presente”. Y como todo lo demás, el inglés lleva esa afirmación al extremo: “Me siento una de las personas más afortunadas del mundo porque mi vida es totalmente impredecible y estoy totalmente abierto. Siempre estoy a una sonrisa de distancia del desastre, pero vivo para ese caos”.
Su directo, cuenta, es “como estar atrapado dentro de un sueño. En los conciertos en España me acompañará al vídeo mi buen amigo Jorge Ballarín. Estamos preparando juntos una película que protagonizaré y que intentará reflejar el desequilibrado estilo de vida que llevamos en Berlín: la energía y el movimiento, la bebida y las chicas, la resaca y el rechazo, la supervivencia y la libertad”. 