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LOQUILLO, Desbocado y fuera del toril

El código rock de Loquillo.

Foto: Óscar García

 
 

ENTREVISTA (2016)

LOQUILLO Desbocado y fuera del toril

Lo hizo otra vez: Loquillo se volvió a reinventar, recuperó su ADN rocker y dejó atrás una etapa de discos con graves problemas de producción. El primer indicio fue la aventura rockabilly de “Código rocker” (2015) con The Nu Niles, y la consolidación llegó con “Viento del este” (2016), ambos con el genial guitarrista Mario Cobo a los mandos. Volvió el hombre, y esta vez habló de música, solo de música, con Miquel Botella.

“Si creces en las calles, no esperes una segunda oportunidad”. Con esta rotunda frase, Loquillo terminaba su prólogo para el libro de Carlos Zanón “Willy DeVille. El hombre a quien Rosita robó el televisor” (Milenio, 2003). Pero José María Sanz ha tenido mucho más que segundas oportunidades gracias a su admirable capacidad de reinvención, aun a costa de saltar al vacío sin red, como hizo con los discos de poetas –“La vida por delante” (Hispavox, 1994), “Con elegancia” (Picap, 1998) y “Su nombre era el de todas las mujeres” (DRO-Warner, 2011)– y, más recientemente, con la incursión en el rockabilly de “Código rocker” (DRO-Warner, 2015) junto a The Nu Niles. ¿Acabará alguna vez esta continua mutación? “No sé adónde me va a llevar. Me gusta dar esos saltos, es muy divertido”.

La actual transformación del cantante del Clot tiene su origen en lo que muchos (entre los que me incluyo) consideran su etapa discográfica más discutible, la de “Su nombre era el de todas las mujeres” y “La nave de los locos” (DRO-Warner, 2012) –su reencuentro con Sabino Méndez–, dos trabajos con graves defectos de producción y falta de ideas. “Creo que había un problema orgánico. El Loco está en un toril, y cuando levantas la puerta, sale. Lo que no puedes hacer es meterlo en otro toril; y eso es lo que me estaba pasando. No soy así, no soy Bryan Ferry. ¿Cómo puedes controlar toda esa fuerza? La gente quiere al Loco tal como es: desbocado, bestia... no lo quiere domesticado. La banda se dio cuenta y tomó las riendas; hubo un golpe de estado en toda regla, se salvó al rey y todo continuó”.

“La gente quiere al Loco tal como es: desbocado, bestia... no lo quiere domesticado. La banda se dio cuenta y tomó las riendas; hubo un golpe de estado en toda regla, se salvó al rey y todo continuó”

El punto de inflexión fue “Código rocker”, el inicio de su colaboración con un nuevo productor, el virtuoso guitarrista Mario Cobo, uno de los músicos más importantes del rockabilly mundial –ha tocado en los grupos de Kim Lenz, Sonny Burgess, DJ Fontana, Billy Lee Riley y Dale Hawkins–, ex The Nu Niles y Los Mambo Jambo, actualmente en Los Locos del Oeste y con un reciente álbum en solitario, “Burnin’ Daylight With Mario Cobo And His Guitar Posse” (2016). “Decidí que iba a dar una vuelta de tuerca. Tenía a Igor Paskual, a Alfonso Alcalá, a Laurent Castagnet y a Josu García, pero faltaba un ingrediente. Le dije a Jordi Bou –uno de los socios del 99% Moto Bar, “sede social” de Loquillo en Barcelona y escenario de esta entrevista– que hablara con Mario, a quien yo conocía desde hace muchos años, y le preguntara si le haría ilusión grabar un álbum de rockabilly conmigo, de vieja escuela... Para mí, fue un laboratorio. Probé a Mario como productor y él, con mucha generosidad, le pidió a Josu que le ayudase. De repente vi que eso funcionaba. Ese ‘laboratorio’, además, fue número 1 en todo el país... ¡un disco de rockabilly!”.

“Código rocker” abrió así un nuevo ciclo. “Cuando lo lancé dije: ‘El Loco ha recuperado el ADN’. Lo grabé en diez días, mientas que para los dos anteriores había tardado meses. Con los años se verá que no es un álbum menor; ha servido para todo lo que va a venir luego. Fue una liberación: tenía muchas ganas de hacerlo porque nunca había grabado un disco de rockabilly. Disfruté muchísimo y me dije ‘Voy a ir por aquí’. Fue tan importante esta decisión como dejar Los Trogloditas”. Y, por si fuera poco, le sirvió para encontrar a su banda definitiva. “Durante el año pasado, con la gira que hicimos, probé el engranaje. Ya tenía lo que quería: tres guitarristas de distinto lenguaje, con el clasicismo 
de Josu, el country-rockabilly de Mario y el hard rock de Igor... Eso te da unas posibilidades tremendas”.

“Salud y rock and roll”, el videoclip oficial del primer single extraído del álbum “Viento del Este”. Dirigido por Oscar Aibar, se rodó en el Daytona Road Side Cafe de Fuenlabrada.

El camino iniciado en “Código rocker” ha tenido su continuidad en el flamante “Viento del este” (DRO-Warner, 2016), de nuevo con Mario y Josu a los mandos, en una producción llena de detalles y matices instrumentales que engrandecen las canciones. Loquillo se ha rodeado, además, de un nutrido equipo de compositores y letristas: “Decidí trabajar con todos aquellos con quienes he colaborado en mi vida, como Carlos Segarra, Gabriel Sopeña y Sabino, de la ‘old school’. Y, por otro lado, con otros nuevos: ya lo había hecho con Igor, y he seguido con Mario, Leiva y Carlos Zanón”.

Todos los discos del Loco tienen algún himno que le encaja como un guante, y en el caso de “Viento del este” hay varios candidatos: aparte del primer single, “Salud y rock and roll” –escrito para “Balmoral” (DRO-Warner, 2008)–, encontramos “A tono bravo” y “El mundo que conocimos”. “‘A tono bravo’ surge de una frase del presidente de los Hell’s Angels de Barcelona. Queríamos hacer una canción como aquellas de Gabinete Caligari que hablaban de nuestra cultura”. En cambio, “El mundo que conocimos” es todo lo contrario. “Pertenezco a una generación a la que dijeron que España iba a ser una nación de naciones con un proyecto cultural y una vida de nivel, y que Europa era la solución... y nos lo creímos. Nos han tomado el pelo”.

“Pertenezco a una generación a la que dijeron que España iba a ser una nación de naciones con un proyecto cultural y una vida de nivel, y que Europa era la solución... y nos lo creímos. Nos han tomado el pelo”

“Viento del este” incluye un par de versiones, a cual más curiosa. La primera es “Viaje al norte”, un tema del primer álbum de Los Negativos, “Piknik caleidoscópico” (1986). “Es un homenaje a Alfredo Calonge, con quien tenía una amistad muy bonita. Sobre todo, porque los dos éramos muy frikis, en el sentido del coleccionismo. Era marchante de ‘soldaditos de plomo del año tal’, ‘revistas del año tal’… Le decía: ‘Quiero un Madelman de ‘2001’, la segunda edición’. Era de las pocas personas con las que hablaba de estas cosas”. La otra adaptación, más proclive a la polémica, es “Me olvidé de vivir” (el “J’ai oublié de vivre” inmortalizado por Johnny Halliday, popularizado en España por Julio Iglesias). “¿Por qué la he grabado? Uno, creo que es una de las mejores letras que se ha escrito jamás. Dos: que la haya cantado Julio Iglesias... perfecto, así podrán medir. Tres: va muy bien porque está en la memoria emotiva de mucha gente, y eso ayuda. Y cuatro: ¿por qué no? Cuando los ingleses reivindican a Sandie Shaw y los franceses a Françoise Hardy, ¿hay algún problema? Julio Iglesias es el cantante español que más discos ha vendido en todo el mundo. ¿Por qué no lo vemos como un artista de pop, de música popular?”.

Siguiendo el ejemplo de su admirado Paul Simon, Loquillo siempre ha querido tener “un disco genial para cada década”. Según él considera, en los ochenta fue “El ritmo del garage” (Tres Cipreses-DRO, 1983), en los noventa “La vida por delante”, en los 2000 “Balmoral”, y “Viento del este” es el de la actual. “Todos los álbumes que he hecho en esta década me han llevado a este: el personaje que creé con Luis Alberto de Cuenca, más adulto; el recuperar a Sabino; el grabar con banda otra vez”. Y, además, reconoce tener un objetivo con este nuevo trabajo: “Quería demostrar una cosa muy sencilla: que hay vida a partir de los 45 años. La asignatura pendiente en el rock en España, ahora mismo, es lo casposo que es. Ese discurso de no salir del concepto de las cuatro lucecitas colgadas en el escenario, no cambiarse de pantalones y creer que se vive en el 78. Y, desgraciadamente, nos estamos quedando solos, nos hacemos mayores y nadie se está dando cuenta”.

 
LOQUILLO, Desbocado y fuera del toril

“Es importante no convertirte en un chiste de ti mismo, una parodia. Como estos intelectuales que son como John Lydon, más punks que los Sex Pistols. ‘¡Vete a tomar por el culo!”.

Foto: Óscar García

 

Junto a esta toma de conciencia de la propia edad –“hay que saber envejecer, y creo que es algo en lo que ya me estoy entrenando. No estoy ejerciendo, pero me estoy entrenando. Es importante no convertirte en un chiste de ti mismo, una parodia. Como estos intelectuales que son como John Lydon, más punks que los Sex Pistols. ‘¡Vete a tomar por el culo! ¡Pescadera!’. Creo que hay cosas que a ciertas edades sobran”–, Loquillo es muy crítico respecto a un incierto relevo generacional. “El paisaje que veo es terrorífico. No hay circuitos y, por otro lado, los grupos interesantes tipo León Benavente tienen 40 años... ¿Dónde están los de 20? No se drogan, no rompen hoteles, no dan miedo a las madres... Son inofensivos. ¿Para qué te metes en esto, tío? Es patético. Hasta me lo dice mi hijo, que tiene 17 años: ‘Vosotros erais malotes’. Cuando veo a los grupos indies que salen en tu revista y leo que no dicen absolutamente nada, pienso ‘id a tomar por el culo’. Para algunos esto es un chiste, parecen los de la película ‘Los chicos del PREU’, que tenían una banda beat y cuando acababan la carrera se separaban. ¿Qué es para ellos, un divertimento? Para otros, esto es su vida. ¿Cómo podéis tener tan poca empatía? Os reís de la gente mayor que sigue tocando. El respeto que hay es nulo. El otro día leí el insultante informe de ‘Time Out’ titulado ‘Barcelona, capital del rock’... ¡y la foto era de los Manel! ¿Qué está pasando? ¿Es como las vainas de ‘La invasión de los ultracuerpos’?”.

“El paisaje que veo es terrorífico. No hay circuitos y, por otro lado, los grupos interesantes tipo León Benavente tienen 40 años... ¿Dónde están los de 20? No se drogan, no rompen hoteles, no dan miedo a las madres... Son inofensivos. ¿Para qué te metes en esto, tío? Es patético”

La verdadera Barcelona rock se encuentra en una escena de rockabilly y rhythm’n’blues que, en cierta forma, Loquillo reivindicó en “Código rocker” al contar con Mario Cobo, pero también con el batería y armonicista Blas Picón (líder del trío The Junk Express) y la formación de doo-wop Velvet Candles. La punta del iceberg de un movimiento que incluye, entre otros, a cantantes como Myriam Swanson y Ster Wax y a bandas como Flamingo Tours, The Rhythm Treasures, Jodie Cash Fingers y Anita O’Night & The Mercury Trio, además de locales (99% Moto Bar, Honkytonk), sellos (Carajillo Records, fundado por Cobo y Xavi Carajillo) y tiendas especializadas (Highway 61 Revisited). “Toda la cultura que sobrevive desde finales de los setenta que ha dado grupos y artistas, desde diseñadores hasta fotógrafos. Pero hay un complejo de inferioridad frente al rock’n’roll que es alucinante”. Sin embargo, esa escena es invisible para los medios. “Las cosas se pondrán en su sitio. La realidad es tan evidente que no se puede ocultar. Es como cuando ‘El Periódico’ puso entre los discos del año el de Adrià Puntí. ¿Le gusta a tu abuela, no? Porque Adrià Puntí no ha hecho una puta gira. ¿Cuántos discos ha vendido? ¿Doscientos? Vamos a ver, perspectiva. Primero, no te mires el ombligo. Lo que decía Raimon, ‘faves comptades’. ¿Cuántos tíos metes en un concierto? Pues eso es lo que hay. Si resulta que los Velvet Candles hacen una gira por toda Europa, si Mario Cobo actúa con los mejores artistas de rockabilly de todo el mundo, algo pasa, ¿no?”.

Entre los planes de futuro del cantante barcelonés hay uno que le hace especial ilusión, relacionado con el certamen Luna Lunera de Sos del Rey Católico. 
“Es una apuesta de mi oficina por un festival diferente. Se vuelve a retomar el año próximo. Tenemos una cuenta pendiente: Tom Petty. Nada me gustaría más que traerlo, para darle en los morros a los Gay Mercader y Neo Sala que no han tenido cojones de hacerlo. Igual tardamos un año, pero te juro que lo vamos a traer, aunque sea él solito con su acústica. Da igual. Lo pago yo. También estamos detrás de Susanna Hoffs”.

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