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LOS EVANGELISTAS, El último regalo de Morente

J, Eric, Antonio y Florent: aliento Morente. Foto: Juan José Romero

 
 

ENTREVISTA (2012)

LOS EVANGELISTAS El último regalo de Morente

Los Planetas y Lagartija Nick se reunieron para recordar a su más cercano y esencial maestro. Desde Granada, en el año II después de Enrique Morente, J, Antonio Arias, Eric Jiménez y Florent presentaron su personalísima revisión de una significativa selección del repertorio del genio, recordaron sus canciones y enseñanzas, y le contaron a Gabriel Núñez Hervás las razones, los impulsos y el desarrollo de tan fundamental encuentro.

No es mal momento para preguntarse cómo se escuchará el flamenco dentro de unos años, ni para imaginar todo lo que no será el flamenco al faltarle el aliento de Enrique Morente. Tal vez dentro de un siglo se oigan algunos discos que señalan el rumbo y guardan la esencia de este género reacio a normas y etiquetas, de este arte rebelde que jamás se ha dejado atrapar ni enjaular. Entre esos discos estarán “Omega” (1996) de Lagartija Nick, “La leyenda del espacio” (2007) de Los Planetas y, por supuesto, este “Homenaje a Enrique Morente” (El Ejército Rojo-Octubre, 2012) de Los Evangelistas.

“La faceta didáctica de Enrique era impresionante. Era muy gráfico, sabía entender lo que le preguntabas y explicarlo todo con una precisión increíble. Era un pozo de conocimiento profundísimo. Con tres palabras, con dos gestos, te enseñaba un mundo”
(J)

Un sol radiante de fin de año combate el frío que sube desde la tierra del barrio de El Fargue, en el Albaicín. “Es la luz de Enrique”, comenta un paisano. La presencia de Morente, lejos de ir apagándose, se hace cada día más notoria en Granada. No precisamente en esas instituciones que, una vez rentabilizado el efecto comercial y político de su muerte, lo desatienden de manera insultante. Entre el pueblo, en los aficionados, en los artistas, en los músicos, Morente sigue vivo, no cabe la menor duda.

Estamos en El Caldero, un buen restaurante casero con vistas al valle del Beiro. Queda a un paso del estudio donde se ha grabado este disco, El Refugio Antiaéreo. El nombre no es casual: durante las sesiones de grabación es habitual escuchar explosiones y cañonazos que provienen de una fábrica de pólvora y misiles. En la terraza, J y Antonio Arias verbalizan su credo. Junto a Florent y Eric Jiménez forman Los Evangelistas.

¿Comenzamos hablando del vacío que ha dejado Morente? (Antonio): La ausencia de Enrique está resultando muy inspiradora, precisamente porque intentas superarte y suplir ese vacío. (J): La intención de este disco es dar a entender lo que ocurre cuando desaparece alguien a quien admiras y a quien quieres. Tocar es la mejor manera de enfrentarse a este tipo de conflictos. Con Enrique habíamos hablado de hacer un disco entero con temas suyos, un grupo de rock con un cantaor al frente que se llamaría Enrique Morente y los de La Chana. Este disco es el reconocimiento del gran artista que es Enrique, de su huella tan profunda y de ese vacío tan grande. Nos abrió un universo musical que desconocíamos.

Morente siempre fue esa llave que abre las puertas. (Antonio): Pero son puertas que se abren solo desde dentro. (J): Exactamente, tiene que venir alguien que esté metido dentro y que te deje entrar, porque es un mundo muy hermético. (Antonio): Y que se siente a tu lado. Enrique siempre te acompañaba durante el trayecto. Te abría la puerta, se quedaba contigo y te lo explicaba todo. (J): Su faceta didáctica era impresionante. Era muy gráfico, sabía entender lo que le preguntabas y explicarlo todo con una precisión increíble. Era un pozo de conocimiento profundísimo. Con tres palabras, con dos gestos, te enseñaba un mundo. (Antonio): Siempre ha hecho eso: enseñar, convertir, crear afición; en definitiva, evangelizar.

 
LOS EVANGELISTAS, El último regalo de Morente

“Él tenía sus maestros y para nosotros el maestro era Morente. Éramos como el perro que elige a su amo. Enrique nos convirtió al flamenco a todos” (Antonio)

 

Él siempre explicaba que cantaba porque había escuchado cantar a otros. (Antonio): Él tenía sus maestros y para nosotros el maestro era Morente. Éramos como el perro que elige a su amo. Enrique nos convirtió al flamenco a todos.

“Homenaje a Enrique Morente” consigue transmitir el sabor del sueño, emocionar la memoria y arrastrar las almas. Parece arriesgado asegurar que este disco puede mirar de frente a “Omega”, y se puede argumentar que “Omega” es anterior y que en él estaba Morente y aquí no. Y sin embargo, esto último es radicalmente falso: no hay mayor mérito en este homenaje que su hazaña de devolvernos al maestro. Morente también está en este disco. Quien no lo sienta, quizás jamás supo escucharlo ni entenderlo.

“Eso es la gloria. Tienes un material potentísimo que puedes estirar, desarrollar, darle mil vueltas... El primer criterio que usas es el emocional. Te vas a las canciones más oscuras porque es un momento de tristeza muy evidente”
(J)

El repertorio seleccionado es de discos anteriores a “Omega”, y no es precisamente fácil. (Antonio): Teníamos la oportunidad de poder elegir en el estudio las canciones que quisiéramos. Nos sentíamos con esa libertad. (J): Eso es la gloria. Tienes un material potentísimo que puedes estirar, desarrollar, darle mil vueltas... El primer criterio que usas es el emocional. Te vas a las canciones más oscuras porque es un momento de tristeza muy evidente.

El orden de las canciones tampoco es complaciente. El disco comienza arriesgando mucho, con dos temas largos y densos, “Gloria” y “Decadencia”. (Antonio): Bueno, a J le ha funcionado de puta madre: Los Planetas empiezan siempre con un ladrillo de ocho minutos y todo el mundo lo flipa (risas).

“Delante de mi madre”, esa seguirilla con Carmen Linares, es la que más remite a “Omega”. (J): La seguirilla es el canto fúnebre por excelencia, y “Omega” es un disco fúnebre que conceptualmente está hecho como un disco entero de seguirillas. (Antonio): Sí, tiene ese punto de réquiem. Para ese tema estuvimos doce horas seguidas en las que J me decía que no moviese el dedo del mástil, que no me fuese de una nota a otra. Luego, con Youth, metimos un armonio que le dio mucha tensión.

¿Qué ha aportado Martin “Youth” Glover (bajista de Killing Joke y mezclador del disco)? ¿Un extra de solemnidad? (Antonio): Yo lo quería más minimalista. Me gustaba cómo quedaba recién tocado. Con las mezclas, ha quedado más al gusto de J... (J): ¡Pero si Youth es una elección tuya! Yo creo que era interesante conseguir ese sonido más solemne que nos ha dado Youth, y que lo diferencia de los últimos discos de Los Planetas, que tienen una producción más “underground”. (Antonio): Ha sido otra de las coincidencias espacio-temporales: Youth tiene un estudio en Albuñuelos y se nos puso a tiro. Para camelarnos, mientras mezclábamos, siempre nos decía: “Esto es Syd Barrett más Joy Division”. Eso es lo que más me gusta del disco, que trasciende influencias. Es Morente, pero también es Pink Floyd, porque eso es lo bueno de Morente: que puede sonar a Pink Floyd.

 
LOS EVANGELISTAS, El último regalo de Morente

“Enrique siempre te acompañaba durante el trayecto. Te abría la puerta, se quedaba contigo y te lo explicaba todo” (Antonio).

Foto: Juan José Romero

 

Florent se une a la charla. Mirando al grupo, escuchando su pasión y esas risas que no matan el respeto, no puedo imaginar gente más capaz ni atrevida para hacer un homenaje a Morente que este puñado de discípulos que bebieron con él, y de él. Nadie más legitimado que esta pandilla devota, irreverente y tan jondamente morentista. Apóstoles ebrios de amor y recuerdos, locos entregados en esta ofrenda brutal. Aurora Carbonell, la “Pelota”, viuda de Enrique, es la autora del cuadro que aparece en la portada: un bloque rojo y poroso que sugiere un corazón o un infierno.

“Aurora, Soleá y Carmen Linares son palabras mayores. Para nosotros era muy importante la opinión de la familia ante un trabajo tan inmediato a su muerte. Se emocionaron mucho y valoraron la importancia del proyecto, y eso nos dio mucha fuerza”
(Florent)

¿Cómo han sido las colaboraciones de Carmen Linares, Soleá Morente y Aurora Carbonell? (Antonio): Soleá ha hecho un trabajo de puta madre. Youth decía que tiene un rollo como la hija de Gainsbourg y mucha calidad de afinación. Aurora hace coros y nos ha dado todo su apoyo. Se acercó al estudio y le explicamos que queríamos recordar a Enrique con alegría. Por eso su presencia y aportación es valiosísima. (Florent): Aurora, Soleá y Carmen Linares son palabras mayores. Para nosotros era muy importante la opinión de la familia ante un trabajo tan inmediato a su muerte. Se emocionaron mucho y valoraron la importancia del proyecto, y eso nos dio mucha fuerza.

¿Los Evangelistas van a tener continuidad después de este primer álbum? (J): Primero hay que ver si le gusta a la gente... (Antonio): Eso, si no gusta, haremos tres discos más, hasta que les guste. Nuestra labor es evangelizadora. (Florent): Me gustaría seguir indagando y profundizando en lo que hemos comenzado, pero seguir haciéndolo de corazón, honesta y sinceramente. Creo que este proyecto es de largo recorrido.

Creo que se nota que habéis conseguido grabar el disco que queríais. (J): Sé que hemos hecho un buen disco. Cada vez que lo escucho me gusta más. (Florent): Hemos elegido canciones muy buenas, muy representativas; las hemos llevado a nuestro terreno y creo que han acabado con mucha fuerza. El resultado está a la altura de lo que buscábamos. Es un disco que, en cuanto lo escuchas, te emociona muchísimo. (Antonio): Me gusta pensar que este disco servirá para que la gente conozca la discografía de Morente. ¿Te gusta alguna de las que tocamos? Pues cuando oigas la original, vas a flipar. (J): Si conseguimos eso, ese será el verdadero éxito del proyecto de Los Evangelistas. Pero ya ha sido todo un lujo: “Aquí tenéis mi repertorio, para vosotros”. Ha sido el último regalo de Enrique. 

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