×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
LOS PLANETAS, Zona de conflicto

Lanzando mensajes políticos (¿contradictorios?).

Foto: Alfredo Arias

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 359)

LOS PLANETAS Zona de conflicto

Siete años tardaron Los Planetas en publicar un nuevo álbum. Durante ese tiempo, algunos trataron de arrebatarles lo que les pertenecía por derecho. Intentaron hacerles caer en el olvido mientras ellos parecían estar ausentes de una realidad que demandaba su regreso. Tras descubrir lo que se esconde dentro de esa “Zona Temporalmente Autónoma” donde se han sumergido en 2017, podemos afirmar que están de nuevo listos para golpear y reclamar lo que es suyo. Alfonso Méndez, responsable de la editorial Ondas del Espacio y coordinador del libro “De viaje por Los Planetas”, escuchó en primicia el disco antes de su salida –el álbum se publicó el 24 de marzo– y entrevistó a J y compañía en su Refugio Antiaéreo. Fue el tema de portada del Rockdelux 359 (marzo 2017). No se pierdan, por cierto, las suculentas declaraciones sobre el fin del capitalismo y sobre las conspiraciones que nos rodean.

Voy de camino a El Fargue, un barrio granadino que está completamente fuera del perímetro de la ciudad. Situado en un enclave único, se encuentra flanqueado por montañas que, además de protegerlo, nos premian con unas impresionantes vistas. Allí encontraron Los Planetas el lugar perfecto para instalar su base de operaciones, el Refugio Antiaéreo, espacio que hace las veces de estudio de grabación y local de ensayo, permitiéndoles trabajar de manera completamente aislada. Da la sensación de que la paz de sus calles es casi inalterable. Y es que los tiempos de actividad de la Fábrica Nacional de Pólvora que allí se ubicaba quedaron atrás después de que se privatizara y pasara a manos de una multinacional armamentística estadounidense. He quedado con J, Florent y Banin para charlar sobre el nuevo disco, que escucho a todo volumen mientras acelero, sin percatarme de los límites de velocidad. La impaciencia por descubrir los aspectos políticos y emocionales que rodean la creación de “Zona Temporalmente Autónoma” (El Ejército Rojo-El Volcán Música, 2017) hace que mi cabeza esté más preocupada por resolver ciertas cuestiones que por atender a lo que sucede en la carretera. Tras aparcar, lo primero que diviso es una pintada que proclama “¡Viva Dios, muera la inteligencia!”. Quizá sea una mera casualidad, pero tengo la sensación de que esa frase no estaba ahí recientemente y me da mucho que pensar.

“Llevaba tiempo pensando en el significado del disco y todo me conducía a ideas bastantes transgresoras. Buscando información por internet, llegué hasta Hakim Bey y sus planteamientos, que justamente son los mismos que quiere explicar el álbum, como sus nuevas lecturas del anarquismo y de los textos sagrados. En el manifiesto de Bey hay referencias a la contracultura heredada de los situacionistas y también planteamientos de los sufíes que me han interesado desde hace mucho tiempo. En el fondo, me parece que él hace una actualización de esas ideas conectándolas con el presente, ofreciendo soluciones prácticas y útiles para la supervivencia en este mundo”
(J)

Mientras subo la pequeña cuesta que da acceso a la casa, veo que el portón de entrada está abierto y escucho una lejana conversación que, a medida que me aproximo a la puerta principal, se hace más notable. Tras golpearla y comprobar que está abierta, me adentro en el gran salón donde se encuentran los tres. Acaban de visionar las proyecciones que acompañarán a los próximos directos del grupo y parecen bastante satisfechos con el resultado, a tenor de sus palabras. La suerte de conocernos desde hace tiempo hace que podamos sentirnos cómodos desde el inicio. Con J ya he tenido diversas conversaciones sobre música y siempre me ha demostrado ser un tipo con grandes conocimientos e ideas muy claras. Por eso, después de descubrir el trasfondo político y social de “Zona Temporalmente Autónoma”, me apetecía entrar directamente a valorar juntos el manifiesto del mismo título realizado por Hakim Bey –seudónimo del escritor neoyorquino Peter Lamborn Wilson–. “Lo descubrí por casualidad. Llevaba tiempo pensando en el significado del disco y todo me conducía a ideas bastantes transgresoras. Buscando información por internet, llegué hasta él y sus planteamientos, que justamente son los mismos que quiere explicar el álbum, como sus nuevas lecturas del anarquismo y de los textos sagrados. En el manifiesto de Bey hay referencias a la contracultura heredada de los situacionistas y también planteamientos de los sufíes que me han interesado desde hace mucho tiempo. En el fondo, me parece que él hace una actualización de esas ideas conectándolas con el presente, ofreciendo soluciones prácticas y útiles para la supervivencia en este mundo”.

Esas soluciones a las que se refiere son las “Zonas Temporalmente Autónomas”, espacios creados para escapar de las estructuras formales de control social. El escritor señala que no se trata de utopías, sino de hechos reales que suceden de forma temporal en un lugar y que deben permanecer ocultos, tanto al Estado como a los medios de comunicación. Si estos llegaran a descubrir la zona, tendría que desaparecer y reconstruirse en otro lugar para evitar que el poder pueda destruirla. Estos espacios son necesarios porque, para J, el Estado no asegura unos mínimos de calidad que permitan poder vivir con dignidad. “Los servicios y bienes básicos deberían ser públicos si queremos un Estado que funcione, pero como eso no va a ocurrir, porque pertenecen a empresas privadas, la idea de Hakim Bey es muy válida”. Florent percibe el manifiesto como algo revelador, al descubrir que conceptos previsiblemente antagónicos se encuentran en esa “Zona Temporalmente Autónoma”. “Personalmente no me interesan las religiones, pero al leerlo comprendes cómo el islam y la doctrina anarquista suponen un movimiento liberador de las formas de control que ejerce el poder, desde un punto de vista filosófico. Con esto no se trata de convencer a nadie; simplemente es un tema candente por lo que está pasando ahora en el mundo”.

Justo dos días antes, Donald Trump prohibía la entrada en los Estados Unidos a ciudadanos de algunos países de mayoría musulmana. “Tiene mucho que ver con la forma de vida actual, en la que se persigue a la gente por lo que supuestamente está tramando”, comenta J, que va más allá y arroja luz sobre cómo las grandes multinacionales buscan controlarnos. “Todo deriva de un sistema de comunicaciones perverso en el que las grandes corporaciones nos cobran por acceder a la cultura y al conocimiento público que están en internet. El dinero que obtienen lo emplean en mantener ciertos medios de comunicación, expertos en manipular la información que recibimos, para que así no sepamos lo que realmente está pasando en el mundo. Para luchar contra eso lo mejor es la fórmula que propone Bey”.

 
LOS PLANETAS, Zona de conflicto

Rockdelux 359 (Marzo 2017)
Foto: Alfredo Arias
Diseño: Gemma Alberich

 

Este regreso de Los Planetas coincide con sus veinticinco años de carrera, tiempo en el que han trabajado con diferentes discográficas. Ahora deciden apartarse de esa fórmula para editar el álbum en su propio sello, que retoma la actividad con esta edición, a la que seguirá el debut de Apartamentos Acapulco. “Publicarlo en El Ejército Rojo era comulgar con esa idea. No se puede promulgar algo y luego no ser consecuente “, apunta Florent. En sus inicios pasaron de forma fugaz por la independiente Elefant, para dar después el salto a RCA. “Nosotros empezamos trabajando con las multinacionales cuando no había otra infraestructura que no fuera esa. Sabíamos cómo funcionaban, pero era la manera de dar acceso a la gente a nuestra música, que se basaba en otro tipo de sonidos y actitudes más actuales dentro del rock’n’roll”, matiza J. Tras ocho discos y más de quince años de colaboración con el conglomerado RCA-Sony, el grupo decidió emprender una prometedora relación con El Segell del Primavera, que se tradujo en el EP “Dobles fatigas” (2015), varias giras y una ruptura inesperada. “Al principio fue un despertar para nosotros. Podrían haber salido cosas increíbles”, señala Banin sobre una historia que acabó truncada y que Florent ve como un paso importante para la banda. “A nivel vital, vino bien que otra gente cogiera las riendas para tomar decisiones que nos ayudaron a centrar la carrera de Los Planetas. Hicieron un trabajo fenomenal mientras nos entendimos. Otra cosa fue cuando empezamos a plantear el futuro del proyecto. Ahí surgieron pequeños roces debido a la falta de entendimiento por ambas partes, y decidimos, como buenos hermanos, tomar caminos diferentes”.

No parecen conscientes de lo que está pasando realmente; quizá sí lo son de que hay un malestar general, pero no saben qué lo causa ni la raíz del problema. A mí lo que me gustaría es que se aportaran soluciones, cosa que nosotros tratamos de hacer. Es cierto que en este disco hay una diferencia en el concepto, porque todos los anteriores fueron hechos para derribar el capitalismo, pero eso ya ha sucedido y la misión está cumplida. Ahora estamos intentando fomentar otra idea de estructura económica y social en la que, al menos, el amor sea posible, ya que antes era imposible. Y sin el amor, el mundo se cae. Por tanto, es facilísimo derribarlo”
(J)

En el horizonte inmediato estaba un nuevo disco de Los Planetas. Siete años han pasado desde el lanzamiento de “Una ópera egipcia” (Octubre-Sony, 2010), período en el que la actividad del grupo ha ido fluctuando entre los proyectos personales de cada uno, actuaciones en festivales, una gira por Latinoamérica y un cierto tiempo de incertidumbre –tras la ruptura con El Segell– que se superó, como explica Florent. “Este fue el punto de partida del nuevo álbum. No fue una excusa, porque ya estábamos negociando hacerlo, pero, al no lograr un acuerdo, nos sirvió de revulsivo. Coincidí con J en que la mejor manera de reconducir la carrera de Los Planetas era grabar un disco nuevo. Le pedí que cuando tuviera las ideas claras y se sintiera con las fuerzas para iniciar ese proceso nos llamara. No pasó una semana y ya estábamos en el estudio trabajando”.

La peculiar forma que tienen de gestionarse Los Planetas, especialmente en los últimos años, al carecer de la presión contractual que se impuso en el pasado, ha dado lugar a esta larga espera. “Se ha tardado más en decidir cuándo íbamos a empezar a hacer un álbum nuevo que en grabarlo, porque, una vez que nos pusimos, en unas dos semanas estaba el grueso del disco casi listo. Luego ha sido un proceso de retoque y mezcla”. Lo dice Banin, que asegura estar muy satisfecho con la elección de Simon Heyworth como técnico de mastering. “Me gustaba mucho el trabajo que había realizado con el ‘Another Day On Earth’ (2005) de Brian Eno”. Él es uno de los veteranos del grupo junto con Eric Jiménez, piezas indispensables de un engranaje al que se incorporó perfectamente Julián Méndez. Todos me señalan que ha sido fundamental la aportación en las mezclas de Carlos Díaz, unida a las grabaciones en el estudio con Jaime Beltrán (Pájaro Jack), sus habituales técnicos de directo. Gracias a que ellos conocen perfectamente el funcionamiento de cada uno, han podido sacar lo mejor de unas sesiones que Florent califica como algo caóticas. “Las grabaciones que hicimos en el estudio no estaban hechas de la mejor manera. Fueron un poco espontáneas: no le dimos tiempo al técnico ni a poner los micros. Tratamos de captar un espíritu más que de obtener una calidad técnica, y eso al mezclador le supone un trabajo extra para pulir ese caos que generamos”.

Cuando transcendió la noticia de que Los Planetas estaban grabando un nuevo álbum, no tardaron en llegar las llamadas. Hacerse con uno de los grupos más importantes de la música en este país supone elevar considerablemente el prestigio de cualquier discográfica. “Las ofertas que nos hicieron desde diferentes sellos eran muy interesantes, pero no aceptamos ninguna porque queríamos tener un mayor control de nuestra obra y sostener una situación en la que fuera viable el proyecto, actuando al margen de lo establecido”, explica J, quien, con el apoyo de El Volcán Música, su oficina de management, y otros aliados, mantendrá la toma de decisiones en el seno de la banda. Los Planetas siempre han intentando dar ejemplo, posicionándose en muchas ocasiones para defender un ideario, cosa que puede estar perdiéndose en las nuevas generaciones de artistas, que han preferido asociarse a fórmulas de fácil acceso al gran público. “No parecen conscientes de lo que está pasando realmente; quizá sí lo son de que hay un malestar general, pero no saben qué lo causa ni la raíz del problema. A mí lo que me gustaría es que se aportaran soluciones, cosa que nosotros tratamos de hacer. Es cierto que en este disco hay una diferencia en el concepto, porque todos los anteriores fueron hechos para derribar el capitalismo, pero eso ya ha sucedido y la misión está cumplida. Ahora estamos intentando fomentar otra idea de estructura económica y social en la que, al menos, el amor sea posible, ya que antes era imposible –eso es lo que decían las canciones de Los Planetas–. Y sin el amor, el mundo se cae. Por tanto, es facilísimo derribarlo”, afirma J, que me recuerda cuando al principio de su carrera sonaron en las radiofórmulas. “Me siento muy orgulloso de que Los Planetas hayan llegado hasta donde lo han hecho sin el apoyo de los medios generalistas. Aunque hemos intentado tenerlo, no lo hemos encontrado. Pero, a pesar de eso, tenemos un montón de público y hemos sido influencia clara sobre lo que ha venido después”.

 
LOS PLANETAS, Zona de conflicto

Orbitando (de nuevo) en la galaxia emocional. Foto: Alfredo Arias

 

Seguramente no fueron un referente para la banda de trap PXXR GVNG, pero, desde que los descubrió, J ha manifestado en diferentes ocasiones su predilección por ellos y, en concreto, por Yung Beef. “Nos conocimos en Madrid hace un par de años; yo ya era seguidor de su trabajo. Son el tipo de artistas que captan el pulso de la calle. Un día cogí una canción suya, saqué los acordes con la guitarra, pero no podía cantarla como lo hace él, así que pensé en meter una letra que fuera más propia de mi edad”. De ahí surgió “Islamabad”, la canción que abre el disco con un mensaje muy sugerente lleno de misticismo y que J trata de descifrar. “Utilicé una idea filosófica que parte del Corán. Dice que todos pertenecemos a una realidad única que es considerada a modo de Dios. En ese todo se aúna tanto lo que vemos como lo que no. Creemos en algo que está por encima de nosotros y que realmente no se llega a comprender, pero eso únicamente está en la mente humana, no en otras especies, y por tanto es un invento del hombre para explicar toda la realidad existente. Si ese Dios que comparten los seres humanos se intenta dividir, acaba provocando luchas entre los hermanos que formamos la misma especie. Lo dañino para el hombre es la violencia, porque con ella se generan las desigualdades, justo lo que quieren los poderosos para así sembrar miedo y caos en los pueblos”. Esta es la cara más incisiva de un álbum que se expande en canciones como la proclama libertaria “Guitarra roja”, una guajira del argentino Martín Castro, y de forma más sutil en “Ijtihad”, “Zona autónoma permanente” y “Libertad para el solitario”.

“Utilicé una idea filosófica que parte del Corán. Dice que todos pertenecemos a una realidad única que es considerada a modo de Dios. En ese todo se aúna tanto lo que vemos como lo que no. Creemos en algo que está por encima de nosotros y que realmente no se llega a comprender, pero eso únicamente está en la mente humana, no en otras especies, y por tanto es un invento del hombre para explicar toda la realidad existente”
(J)

“Zona Temporalmente Autónoma” mantiene esa clara influencia flamenca que se inició con “La leyenda del espacio” (Sony BMG, 2007) –elegido mejor disco nacional de la primera década del siglo XXI en Rockdelux 278–, pero ahora lo hace desde una perspectiva algo menos acentuada, ya que su discurso parece entrelazarse más que nunca con el pop clásico del grupo, como detalla Florent. “En ‘La leyenda del espacio’ había una intención muy clara. Entonces no fue tarea fácil acercarnos a las canciones antiguas del flamenco para aportar nuestra visión. Hubo que dar un paso más y arriesgar, apostando seriamente por eso, de forma que en nuestro caso se ha asentado, porque el sonido Planetas siempre ha estado ahí, aunque la parte musical de melodías y acordes fuera muy flamenca en ese disco y en el siguiente. Ahora ha surgido una mezcla de forma muy natural, como ocurre en ‘Espíritu olímpico’, que puede ser el ejemplo perfecto para definir en qué lugar están hoy Los Planetas. Aunque se trata de una canción que puede ser anglosajona, porque no tiene los acordes menores del flamenco, hemos podido meterle una letra y melodía flamencas”.

Este trabajo muestra nuevamente la capacidad compositora de J, que vuelve a tocar la fibra emocional con esa sensibilidad única para tratar el amor. Una buena muestra son “Una cruz a cuestas”, “Seguiriya de los 107 faunos”, “Porque me lo digas tú” o “Amanecer”. Nadie mejor que él para descifrarlas. “Los Planetas hacemos canciones de música popular en las que intentamos reflejar experiencias y emociones. Cada vez que descubro una nueva me inspira; puede proceder de la realidad o de canciones, libros, películas... Luego, la cultura de cada oyente hace que se interpreten de una forma diferente. La música en general es muy abstracta y transmite un concepto más amplio; en cambio, con la letra puedes llamar la atención sobre aspectos más concretos para llegar a más gente”. Eso también le lleva a reflexionar sobre la música popular, que a lo largo de los siglos ha sido transmitida de forma natural y en la actualidad se ha visto alterada. “Me gustaría diferenciar la música popular de la comercial, que es la que ahora escucha mucha gente. Eso es una paradoja de estos tiempos. La música popular siempre ha nacido del pueblo y nunca fue impuesta por el poder, ni seleccionada por unos criterios que dictaminan las élites para vendérnosla como cualquier otro producto”.

Para despedirnos, J sentencia la conversación con una predicción cumplida: “Cuando hicimos este disco ya sabíamos que iba a ganar Donald Trump; por eso hacía falta una Zona Temporalmente Autónoma”. Así pues, esperemos que ese espacio propio que disfrutan en El Fargue no se vea alterado por fuerzas represoras mientras aguardamos sus próximos directos como una revuelta que pueda golpear mentes inquietas y corazones sensibles.

ANARQUÍA EMOCIONAL

Quizá aún no lo sepas, o tal vez sí, pero las canciones de Los Planetas hablan de ti. Lo hicieron a principios de los noventa, también en el arranque del nuevo siglo y, de nuevo, ahora. No es la primera vez que se reflexiona acerca de los sentimientos que alimentaron a toda una generación que descubrió el amor, el sexo y las drogas junto con la rabia o la frustración a través de sus temas. Sus “himnos generacionales”, ya fueran el número 83 –por la evidente referencia a su canción– u otros de su extenso repertorio, calaron en una infinidad de jóvenes. Los mismos que los coreaban con fuerza, al convertirlos en sus propias proclamas, durante las actuaciones del grupo. Esa conexión emocional con sus seguidores es tan profunda que les hace imposible olvidar lo que se siente con sus canciones.

Como todos ellos, J también tuvo una “primera vez” con la música. “Recuerdo que a los 12 años conseguí una cinta de Roxy Music del disco ‘Flesh + Blood’ (1980). En ella se incluía el tema ‘Oh Yeah’ y, aunque apenas sabía inglés, me preocupé por traducirlo. Con esa edad no me había enamorado nunca, pero entendí que el amor era lo que esa canción me transmitía al escucharla”. Está claro que al tratarse de un sentimiento único y personal se convierte en algo difícil de explicar con palabras, pero gracias a la música se puede intentar. “Nuestras canciones han tratado situaciones en las que el desamor proviene de una experiencia dolorosa. Comprender lo que sucede en esos momentos es fundamental para poder afrontarlo. Como el amor tiene una parte genética y otra cultural, el que posea una mayor cultura podrá enfrentarse mejor a esos problemas. Si, además, las canciones de Los Planetas te sirven para entenderlos y sentir que no estás solo, porque hay otros a los que les ocurre lo mismo que a ti, es lógico que les tengas cariño”.

Cuántos han escrito composiciones sobre los sucesos que rodean al amor y sus posteriores desenlaces... La historia está llena de ellos, pero en el imaginario de cada uno solo perviven los que realmente nos emocionaron. “Intento descifrar por qué se producen los desencuentros en las historias de amor y siempre llego a la conclusión de que se deben a fuerzas estructurales. En el sistema actual de vida que tenemos hay obstáculos claros como el económico, que impiden que el amor se desarrolle. Si no tienes dinero para comer, tienes que invertir tu tiempo en buscarte la vida y, por tanto, no puedes profundizar en las relaciones con otras personas”. Para evitar que la realidad pueda interferir en las emociones, es mejor dejarse llevar por los sentimientos tan puros que provoca la escucha de sus canciones, como un acto de libertad individual al que nada puede imponerse.

SUFJAN STEVENS, Una nueva era

PORTADA ROCKDELUX (RDL 289)

SUFJAN STEVENS

Una nueva era

Por Ruben Pujol
ARCADE FIRE, El mundo en sus manos

PORTADA ROCKDELUX (RDL 328)

ARCADE FIRE

El mundo en sus manos

Por David Saavedra
LEONARD COHEN, Un hombre de verdad

PORTADA ROCKDELUX (RDL 41)

LEONARD COHEN

Un hombre de verdad

Por Alberto Manzano
PONY BRAVO, Porque su rumba está buena

PORTADA ROCKDELUX (RDL 316)

PONY BRAVO

Porque su rumba está buena

Por Joan Pons
EELS, El aprendizaje emocional

PORTADA ROCKDELUX (RDL 326)

EELS

El aprendizaje emocional

Por Ruben Pujol
APHEX TWIN, ¡Monstruo!

PORTADA ROCKDELUX (RDL 191)

APHEX TWIN

¡Monstruo!

Por Piers Martin
NICK CAVE, Los fantasmas de la memoria

PORTADA ROCKDELUX (RDL 315)

NICK CAVE

Los fantasmas de la memoria

Por Adrián de Alfonso
JOANNA NEWSOM, Etérea ambición

PORTADA ROCKDELUX (RDL 248)

JOANNA NEWSOM

Etérea ambición

Por Ramón Fernández Escobar
BENJAMIN BIOLAY, Confidencial

PORTADA ROCKDELUX (RDL 279)

BENJAMIN BIOLAY

Confidencial

Por Pablo Gil
ARCTIC MONKEYS, Chúpate esa

PORTADA ROCKDELUX (RDL 297)

ARCTIC MONKEYS

Chúpate esa

Por Pablo Gil
NIRVANA, Generación X

PORTADA ROCKDELUX (RDL 102)

NIRVANA

Generación X

Por Amy Raphael
MERCURY REV, La amistad es lo primero

PORTADA ROCKDELUX (RDL 160)

MERCURY REV

La amistad es lo primero

Por Nando Cruz
REFREE, Dulce decadencia

PORTADA ROCKDELUX (RDL 254)

REFREE

Dulce decadencia

Por Jordi Bianciotto
NICK CAVE, La firmeza tras la pérdida

PORTADA ROCKDELUX (RDL 354)

NICK CAVE

La firmeza tras la pérdida

Por Quim Casas, Gerard Casau y Jordi Bianciotto
LEE RANALDO, El tercer nombre

PORTADA ROCKDELUX (RDL 314)

LEE RANALDO

El tercer nombre

Por Jesús Llorente
CAT POWER, El árbol torcido

PORTADA ROCKDELUX (RDL 237)

CAT POWER

El árbol torcido

Por Nando Cruz
LEONARD COHEN, El burgués juglar

PORTADA ROCKDELUX (RDL 276)

LEONARD COHEN

El burgués juglar

Por Alberto Manzano
DOMINIQUE A, ¡Luz, más luz!

PORTADA ROCKDELUX (RDL 307)

DOMINIQUE A

¡Luz, más luz!

Por Gerard Casau
NICK CAVE, La búsqueda interminable

PORTADA ROCKDELUX (RDL 133)

NICK CAVE

La búsqueda interminable

Por Jordi Bianciotto
HOWE GELB AND A BAND OF GYPSIES, Juerga flamenca

PORTADA ROCKDELUX (RDL 286)

HOWE GELB AND A BAND OF GYPSIES

Juerga flamenca

Por Miquel Botella
M.I.A., El orgullo del Tercer Mundo

PORTADA ROCKDELUX (RDL 232)

M.I.A.

El orgullo del Tercer Mundo

Por Víctor Lenore
HERMAN DUNE, La vida es guay

PORTADA ROCKDELUX (RDL 266)

HERMAN DUNE

La vida es guay

Por Juan Manuel Freire
SMASHING PUMPKINS, Contra el viento

PORTADA ROCKDELUX (RDL 107)

SMASHING PUMPKINS

Contra el viento

Por David S. Mordoh
Arriba