USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
LOS PUNSETES, Los buenos salvajes

Ellos son así.

Foto: Alfredo Arias

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 282)

LOS PUNSETES Los buenos salvajes

Por Pablo Gil

Viven en Madrid, aman a Eduard Punset y han levantado uno de los mejores grupos actuales de pop de guitarras a partir de luchar contra los elementos y sus propios conflictos. Grupo revelación de las últimas temporadas, Los Punsetes se han convertido en una pequeña leyenda de lo políticamente incorrecto. Su actitud escénica y sus letras a la contra los diferencian de casi todos los demás, hecho que les valió ser portada en el Rockdelux 282 (marzo 2010) con su sinuoso, vibrante y personal segundo álbum, “LP2”, disco producido por David Rodríguez que confirmó las expectativas de su vehemente talento. Pablo Gil los entrevistó.

David Rodríguez llegó al local y permaneció en silencio durante todo el ensayo, estupefacto ante el espectáculo que estaba presenciando. De vez en cuando tomaba notas, pero apenas articuló palabra. El segundo ensayo discurrió igual. “Se gritaban mucho; con cariño, pero mucho”, recuerda el productor e ideólogo de Beef y de La Estrella de David. Manu, guitarrista y principal compositor de Los Punsetes, lo recuerda de un modo más prosaico: “Se cagó un poco. Me dijo aparte: ‘Hostia, ¿qué os pasa?’. Y yo le respondí: ‘David, tío, esto es así’”. Cinco viejos amigos, aplicados amantes del sarcasmo, rebatiéndose con la más madrileña de las vehemencias: un ensayo de Los Punsetes. “Por ejemplo, yo llego con una canción nueva y lo normal es que me digan ‘esto es una mierda’, ‘esto es una homosexualidad...’”, continúa Manu. “Si le dices a alguien que pruebe a hacer una cosa, la respuesta viene a ser: ‘¿Por qué no pruebas tú a meterte el dedo por el culo?’. Y si llevas una lista de canciones para un concierto: ‘Esta lista es un mierda’, ‘no tenéis ni puta idea...’”. “El ambiente en el local siempre ha sido muy agresivo”, dice Jorge, el otro guitarrista y compositor, “y aun así ensayamos todas las semanas desde hace años”. “Nos peleamos mucho, pero nos queremos”, sentencia Chema, el batería.

“Si le dices a alguien que pruebe a hacer una cosa, la respuesta viene a ser: ‘¿Por qué no pruebas tú a meterte el dedo por el culo?’. Y si llevas una lista de canciones para un concierto: ‘Esta lista es un mierda’, ‘no tenéis ni puta idea...’... El ambiente en el local siempre ha sido muy agresivo”
(Manu y Jorge)

David se adaptó a las circunstancias, que es también una forma de ser un buen productor. En el tercer ensayo se puso a insultar a todo el mundo. “¡Gilipollas, cállate y hazlo así!”, les decía a unos y a otros. “El siguiente paso fue darse cuenta de que era aún más efectivo hablar mal con uno sobre otro”, recuerda Gonzalo, el bajista, entre una explosión de risas. “A mí me ponía a caldo a Manu; a Manu le ponía a parir a Jorge... Un rollo Jesús Mariñas. El cabrón nos había calado a todos y así, cuando llegamos al estudio, sabía cómo tratarnos”.

La grabación de su segundo disco, sin título, como el debut (una autoedición a través de Gramaciones Grabofónicas, en 2008), solo duró diez días. Después de varias guerras mundiales internas, lo tenían todo bastante claro. Jorge: “La idea era hacer un disco más variado, más rico y un poco más arriesgado o extremo en muchos sentidos, como una versión un poco mejorada del primero: que las canciones punkies fueran más punkies, las poperas, un poco más blandas, y las raras, más raras”. Manu: “El primer disco iba como una flecha y este tiene más subidas y bajadas”. Chema: “Pero siempre dentro del mismo estilo porque, evidentemente, no somos un grupo que vaya a hacer grandes cambios”.

Los madrileños se confirman con “LP2” (Recordings From The Other Side-¡Pop Stock!, 2010) como uno de los grupos con más potencial de su generación. Su forma reveladora de recrear lo cotidiano y su impacto en la escena indie recuerdan a Los Planetas en sus inicios, aunque probablemente Los Punsetes sean mejores en directo que los granadinos entonces y “LP2” suene más completo que “Pop” (1996). Sus canciones restallan como latigazos de melodías adhesivas, interpretadas con el pálpito vertiginoso de un grupo que no quiere aprender a alargar el minutaje. Son canciones caracterizadas por las letras, que muestran la realidad desde un punto de vista muy personal, a veces realista y otras cínico, que juegan hábilmente con contrastes y estados de ánimo oscuros y que reflejan sentimientos habituales para casi todo el mundo pero que casi ningún grupo actual retrata con tanta sencillez y efectividad. Una sucesión de frases automáticas (un “chorreo”, en sus palabras, a partir de una primera frase inspirada). Exabruptos, flashes y locuciones coloquiales. En sus manos, expresiones como “no se andan con chiquitas” o “me la dais con queso” suenan molonas, coreables. En definitiva, Los Punsetes tienen tanto de lo que hablar que apenas tienen canciones de amor.

 
LOS PUNSETES, Los buenos salvajes

Rockdelux 282 (Marzo 2010)

Foto: Alfredo Arias

Diseño: Nacho Antolín

 

¿Y qué responden ellos si se les habla de contrastes y de letras con narrativa indirecta y de collages? Manu: “¡Pero si son de andar por casa y hablan de cosas muy mundanas!”. Jorge: “Es como eso que se dice que tienen muchos dobles sentidos, cuando no hay ni uno”. Manu: “O que son irónicas o metafóricas...”. También hay tetas y culos, cierto, pero hasta en eso se han sentido malinterpretados. “Es que lees que son letras transgresoras, políticamente incorrectas... y lo escandaloso es que alguien pueda pensar eso”, continúa Manu, ahora serio. “Dan ganas de decir más tacos y de sacarme la polla en directo: eso sería ya un éxito acojonante”. Chema se lo toma con humor: “Pero si somos de un inofensivo que asusta. Una canción como ‘Tus amigos’, que es un exabrupto tonto, vendría a ser la evolución lógica de Parchís”, ocurrencia recibida con carcajadas por sus compañeros.

En su debut, uno de los temas más recurrentes era el enfrentamiento entre apariencia y realidad, entre la imagen que proyectan las personas y lo que esconden, presentando siempre la verdad como algo absurdo y estridente. Aunque ya no sea tan importante en el segundo disco, su primera canción culmina con la frase “lo importante siempre está en el exterior”, mientras que en “Estilo” cantan “Sin duda alguna la belleza está en el interior”. Joaquín Reyes, autor de la portada y de todo el libreto, se inspiró en esa idea. “Es una chica mirando en la boca de un chico, que puede significar alguien que busca en el interior del otro”, explica. “Es una imagen ambigua y evocadora, un poco porque sus canciones suelen tener varias interpretaciones posibles”.

“Pero si somos de un inofensivo que asusta. Una canción como ‘Tus amigos’, que es un exabrupto tonto, vendría a ser la evolución lógica de Parchís”
(Chema)

La paradoja es que Los Punsetes aseguran no ser conscientes de nada, y dicen haber llegado a su estilo a través de una serie de decisiones intuitivas. Manu: “Nunca ha habido estrategias ni nada premeditado”. E insisten, con orgullo, que en su música lo que se ve es lo que hay. Ariadna, la cantante, dice: “Contamos las cosas como creemos que son. Igual a la gente le parece pesimista, pero a nosotros nos parece realista”“No hay nada impostado”, asegura Jorge. Realmente, sus letras están llenas de detalles familiares en su vida: su local de ensayo está cerca de la Vía Carpetana, Ariadna suele probar sonido con una ajustada camiseta de los Ramones, Gonzalo bebe ron Brugal, Chema preparó una tesis sobre David Cronenberg... Para cualquier aspecto en su trayectoria, la explicación siempre es la espontaneidad. “El mejor ejemplo es lo de que Ari no se mueva en los conciertos, que parece una puesta en escena muy teatral”, dice Manu. “Pues fue algo que juro que ni llegamos a hablar. De hecho, nosotros nos dimos cuenta cuando la gente empezó a decirlo. Y flipamos: ‘Ariadna, ¿en serio no te mueves?’”. Ella explica que fue algo progresivo. “Al principio no era tan estática, pero fue surgiendo y la verdad es que así es como me siento más cómoda, porque de lo que estoy pendiente es de no olvidar la letra y de entonar bien”. Hoy, les preocupa que esa seña de identidad acapare demasiada atención en detrimento de la propia música, aunque la vocalista (quien, al parecer, baila bastante bien y lo puede dar todo en el Anti-Karaoke) ni se plantea cuánto va a durar o si algún día dejará de hacerlo.

Ariadna, Ari, es una resuelta mujer que no compone, no toca ningún instrumento y que jamás ha recibido ni se plantea recibir formación de canto, pero que puede entonar “tu trabajo me toca las pelotas” sobre una perfecta melodía de pop como nadie en este mundo. No bebe alcohol, le molestan los gestos de caballerosidad y, desde que todos la conocen, siempre ha dicho de coña que ella no es una chica, sino un chico. Así que ahora es feliz cantando letras de chicos. “Mis grupos favoritos suelen ser con una cantante chica, como Blondie. Y me gusta, me gusta mucho cantar canciones de chicos, y me encanta escucharles en el local cuando hablan de sus cosas”.

No todos lo ven igual, algo frecuente en Los Punsetes. Jorge: “A mí en general me parecen un poco tontos los grupos en que una chica canta las letras de un chico, con pronombres masculinos”. Manu asegura que nunca escribe pensando en ella como intérprete, y que ese contraste es algo fortuito. Resulta difícil de creer, pero así es, y solo sirve de explicación el hecho de que sus composiciones pueden acabar igualmente en su proyecto personal, Anntona (repertorio formado por las canciones que le tumban sin escrúpulos sus compañeros).

Los cinco se conocieron estudiando Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense; hoy los cuatro chicos trabajan como montadores o productores en televisión y publicidad, mientras ella lo hace en una empresa familiar textil. Todos nacieron en 1978 en la capital, salvo Manu (Ávila) y Gonzalo (Cáceres). “Luego terminamos la carrera y nos encontramos en el paro más absoluto, así que en 2004 decidimos montar un grupo para hacer versiones y pasar el rato”.

 
LOS PUNSETES, Los buenos salvajes

Ariadna, Jorge, Manu, Chema y Gonzalo, relación de amor-odio.

Foto: Alfredo Arias

 

Han superado diferentes dificultades (“de hecho, el milagro es que sigamos tocando”, afirma Manu como quien no quiere la cosa), empezando por la desconfianza que despertaron en el underground madrileño de mediados de década, cuando su sonido era más popero y le decían a Ariadna a la cara que no tenía ni idea de cantar, cuando ensayaban y actuaban con una batería y un ampli de bajo prestados. Por eso se autoeditaron aquel debut que parecía increíble descubrir de repente. Tan rotundo, tan contagioso. Tras un año de auge, en 2009 pasaron por otro momento incierto, aunque por motivos internos. Ariadna y Jorge, que habían sido pareja durante varios años, rompieron coincidiendo con el verano. Por una cosa y otra, Los Punsetes pasaron dos meses sin ensayar ni actuar, justo antes de entrar a grabar “LP2”. “Yo no tenía miedo de que el grupo fuera a desaparecer”, explica Jorge, “pero sí de que nos afectara, de que lo pasáramos peor. Nos preocupamos todos, pero igual que pasaría dentro de una pandilla de amigos”. Su concierto en el South Pop de Isla Cristina, en septiembre, certificaría que nada había cambiado.

El origen de “LP2” fueron cinco canciones muy rodadas en directo y que sugerían que el disco podía ser popero y amable. Jorge: “Luego la cosa se fue oscureciendo”. Manu: “Y salieron cosas mucho más jodidamente siniestras que en el primero”. Entre esas nuevas canciones había dos que les daban bastantes problemas, “Por el vicio” y “Cien metros para el cementerio”. “Creíamos que molaban, pero no nos funcionaban”, explica Manu. “Probablemente hemos tirado muchas canciones buenas porque no hemos sabido sacarlas adelante”. Hasta ahora solo sabían hacer las cosas de una manera, que definen con divertidas fórmulas onomatopéyicas (“traca traca”“pla pla”“ran ran”...) que equivalen al ruido urgente del “típico grupo de guitarras”. Esas canciones debían adaptarse a un tratamiento diferente de los arreglos.

“Nuestra mayor virtud musical es haber logrado llegar, desde la disparidad absoluta de gustos, a un punto de convergencia. Básicamente, cada cual hace lo que le parece y que al otro le parezca lo menos mal. El problema de muchos grupos es que se ponen en una perspectiva que no es la adecuada. Piensan en el público o en otras cosas, y por eso salen los truños que salen, como Vetusta Morla”
(Gonzalo)

David no estaba convencido de grabar al grupo, prácticamente les había dicho que no le necesitaban. “Pero lo convencimos: ‘Venga, vente con los mongolos, que te lo vas a pasar bien’”. David se lo pasó bien. Y sí que le necesitaban. Propuso pequeños arreglos en todos los cortes y, en el caso de esos dos, los dotó de un tono envolvente y misterioso que el grupo logró sacar, en lo que ellos consideran que es lo más valioso del disco. Ariadna: “No teníamos miedo de probar cosas nuevas”“Así, hemos llegado a hacer cosas que de otro modo no habríamos logrado. ¿Vaciar la canción? Nosotros nunca hemos sido de vaciar, sino más bien de llenar. ¿Guitarras acústicas? Vamos, pero es que en la puta vida”, dice riendo Manu.

Además de gestionar todas aquellas novedades, David logró sortear los prejuicios de los cinco diciendo a cada uno lo que quería oír. Durante la entrevista, Manu revela que a Jorge –algo que este no sabía hasta entonces– le hablaba de Julian Cope y Robyn Hitchcock cuando en realidad en lo que pensaba era en Supertramp o El Canto del Loco.

Preguntados por un grupo o artista al que admiren, responden: Ramones (Ariadna), Bob Dylan (Jorge), Los Nikis (Manu), Nick Cave y Franco Battiato (Chema) y Juan Pardo (Gonzalo). Todo fue explicado seriamente y argumentado. Su música, queda claro, es el punto en común aparentemente imposible entre cinco personas que no comparten ni una sola referencia musical. Algo que también explica, tangencialmente, por qué sus discos no tienen título. Que nadie crea que es una actitud arty. Gonzalo: “Es un problema de falta de acuerdo, y de falta de ideas convincentes”. En un momento de debilidad, eso sí, llegaron a pedir opinión a David. Sus dos SMS con propuestas son ahora recordados entre un tumulto de risas. “En las fronteras de lo irracional”, “Siempre es martes”, “Acometidas”, “Perdiendo móviles”, “Narcocacas”, “Alfombra roja cortinas negras”, “Grandes males, remedios regulares”... Este último fue el más debatido, con los resultados ya conocidos.

“Nuestra mayor virtud musical es haber logrado llegar, desde la disparidad absoluta de gustos, a un punto de convergencia”, filosofa Gonzalo. “Básicamente, cada cual hace lo que le parece y que al otro le parezca lo menos mal”. Manu piensa que crearon su estilo “más como una negación que como una afirmación”; es decir, a base de “esto no, esto anda y que le den por culo”. Gonzalo: “El problema de muchos grupos es que se ponen en una perspectiva que no es la adecuada. Piensan en el público o en otras cosas, y por eso salen los truños que salen, como Vetusta Morla”. Moraleja: “Hay que hacer lo que te salga de los huevos”

ANTONY AND THE JOHNSONS, Just like a woman

PORTADA ROCKDELUX (RDL 270)

ANTONY AND THE JOHNSONS

Just like a woman

Por Pablo Gil
LEE RANALDO, El tercer nombre

PORTADA ROCKDELUX (RDL 314)

LEE RANALDO

El tercer nombre

Por Jesús Llorente
ROSALÍA, Baile, pop y palos

PORTADA ROCKDELUX (RDL 374)

ROSALÍA

Baile, pop y palos

Por Silvia Cruz Lapeña
12TWELVE, Nuevo cuarteto catártico

PORTADA ROCKDELUX (RDL 238)

12TWELVE

Nuevo cuarteto catártico

Por Adrián de Alfonso
BON IVER, Más números, otras letras

PORTADA ROCKDELUX (RDL 355)

BON IVER

Más números, otras letras

Por Eduardo Guillot y Juan Manuel Freire
HOWE GELB AND A BAND OF GYPSIES, Juerga flamenca

PORTADA ROCKDELUX (RDL 286)

HOWE GELB AND A BAND OF GYPSIES

Juerga flamenca

Por Miquel Botella
NIRVANA, Generación X

PORTADA ROCKDELUX (RDL 102)

NIRVANA

Generación X

Por Amy Raphael
NIÑO DE ELCHE, El equilibrio es la muerte

PORTADA ROCKDELUX (RDL 343)

NIÑO DE ELCHE

El equilibrio es la muerte

Por David Saavedra
BON IVER, Una buena historia

PORTADA ROCKDELUX (RDL 298)

BON IVER

Una buena historia

Por David Saavedra
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO, Resistencia

PORTADA ROCKDELUX (RDL 317)

TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO

Resistencia

Por Iago Martínez
(SMOG), Vuelve la gárgola

PORTADA ROCKDELUX (RDL 210)

(SMOG)

Vuelve la gárgola

Por Víctor Lenore y Joan Pons
PRINCE, Revolución púrpura

PORTADA ROCKDELUX (RDL 55)

PRINCE

Revolución púrpura

Por Luis Lles
LEONARD COHEN, El burgués juglar

PORTADA ROCKDELUX (RDL 276)

LEONARD COHEN

El burgués juglar

Por Alberto Manzano
DOMINIQUE A, ¡Luz, más luz!

PORTADA ROCKDELUX (RDL 307)

DOMINIQUE A

¡Luz, más luz!

Por Gerard Casau
SR. CHINARRO, En su máximo esplendor

PORTADA ROCKDELUX (RDL 249)

SR. CHINARRO

En su máximo esplendor

Por Àlex D'Averc
DAVID BOWIE, Serious Moonlight Tour

PORTADA ROCKDELUX (RDL 4)

DAVID BOWIE

Serious Moonlight Tour

Por David Bowie
LEONARD COHEN, Un hombre de verdad

PORTADA ROCKDELUX (RDL 41)

LEONARD COHEN

Un hombre de verdad

Por Alberto Manzano
STROMAE, Eurobeat contra la depresión

PORTADA ROCKDELUX (RDL 327)

STROMAE

Eurobeat contra la depresión

Por Vicenç Batalla
BABYSHAMBLES, Mañana, quién sabe

PORTADA ROCKDELUX (RDL 239)

BABYSHAMBLES

Mañana, quién sabe

Por Nando Cruz
ANOHNI, Zoon Politikón

PORTADA ROCKDELUX (RDL 350)

ANOHNI

Zoon Politikón

Por Ramón Fernández Escobar
THE STROKES, Tan fácil

PORTADA ROCKDELUX (RDL 194)

THE STROKES

Tan fácil

Por David S. Mordoh
VIC CHESNUTT, El filósofo del porche trasero

PORTADA ROCKDELUX (RDL 281)

VIC CHESNUTT

El filósofo del porche trasero

Por Nando Cruz
ALELA DIANE, La ruta natural

PORTADA ROCKDELUX (RDL 275)

ALELA DIANE

La ruta natural

Por Juan Manuel Freire
Arriba