Hecho número 2: Maika se convirtió en una artista precoz que a los 15 años quedó en segundo lugar en el Festival de Pop-Rock de Palma, y no solo logró mantener la cordura, sino que evitó convertirse en una marioneta como Miley Cyrus. “A esa edad siempre das tumbos: no tienes vocabulario para expresarte y careces de experiencia. Podría haberme caído y haber acabado grabando un disco que no es el que quería hacer, porque creo que siempre he tenido un mínimo de criterio. Quizás hubiera minado mis ganas de seguir trabajando”.
Hecho número 3: su paso por algunas escuelas de música, esas factorías de artistas de técnica perfecta, pero sin sangre en las venas. “No sé muy bien si me sirvió de algo porque estuve muy poco tiempo. Fue más bien una excusa para venir a Barcelona que algo que yo realmente quisiera hacer. No creo que la técnica esté mal si no se come la personalidad. Nunca me ha gustado estudiar música, es como estudiar matemáticas” (se ríe).
Hecho número 4: tras “Kradiaw” (PAE, 2005) y “Kraj so kóferot” (Wild Punk, 2007), Maika acaba de publicar “Maika Makovski” (Origami, 2010), un trabajo que supone un gran salto cualitativo. ¿El fin de su evolución? “Creo que puede pasar tanto que encuentre una manera de ampliar el discurso y que siga por este camino como que empiece a pensar en imágenes que me lleven hacia otro terreno. En este disco tenía imágenes en la cabeza, como el hombre de las cavernas, la repetición, la espiral o el color negro”, reconoce.
Hecho número 5: The Stooges, The Cramps, Neil Young, Ike & Tina Turner, Serge Gainsbourg, Son House, Skip James y otros clásicos del blues del Delta son las influencias reconocidas de Maika, pero eso es solo el principio, ya que cualquier cosa le inspira. “Sí, es bestial (gran carcajada). Incluso las palomas. A veces, estoy sentada en un parque, veo cómo persigue el palomo a la paloma y me acabo metiendo en medio a ver qué hacen. Me inspira más la vida que la música”.
Y hecho número 6: si hay un artista que Maika admire por encima de todo, ese es Prince. ¿Y si viniera y le dijera que quiere producirle un álbum? “Una cosa es que me guste y otra es que me produzca un disco. Lo escucho desde los 9 años y me sigue encantando. Quizás le plantearía: ‘¿Qué tal si hacemos un proyecto con otro nombre?’. Por ahora no tiene ningún sentido, pero... ¡me encantaría trabajar con Prince!”.
Una vez explicadas las verdades sobre Maika Makovski, afrontemos las leyendas urbanas en torno a ella. La primera alude a su condición de cantautora: “Me cuesta mucho identificarme con ese concepto porque tiene unas connotaciones muy determinadas. Cuando escuchas ese término, te viene a la cabeza un tío con una guitarra”. ¿Prefiere entonces que la llamen “la musa del underground”? “¡No, por favor! (se ríe). Es muy curioso, no sé ni cómo ha surgido, pero es muy ajeno a mí. El ‘underground’ para mí es ir al local, coger los trastos, cargarlos en la furgo, montarlos, desmontarlos y volver a descargarlos”.